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🇲🇽🚨¡MURCIÉLAGOS IRRUMPEN EN “NARCO-LAVANDERÍA” EN MONTERREY! CJNG BLANQUEABA DINERO EN 47 LOCALES

La lavandería se llamaba Burbujas Express. Estaba en una plaza comercial del sur de Monterrey, entre una farmacia y una tienda de celulares con un letrero luminoso de color azul cielo y un logotipo que era una burbuja sonriente con ojos de caricatura. Tenía ocho lavadoras industriales, seis secadoras, una mesa de doblado, una máquina expendedora de detergente y un olor a suavizante de ropa que te golpeaba al abrir la puerta de vidrio.
Era bonita, limpia, moderna, con piso de porcelanato blanco y música de fondo que sonaba desde unas bocinas empotradas en el techo. Una lavandería de autoservicio como las que se han multiplicado en todas las ciudades de México en los últimos años. De esas donde llegas con tu bolsa de ropa sucia, metes las monedas, pones tu ciclo de lavado y te sientas a esperar viendo tu teléfono mientras la máquina hace el trabajo.
Un negocio simple, transparente, higiénico. El tipo de negocio que nadie mira dos veces porque no hay nada que mirar, solo que Burbujas Express lavaba más que ropa. Los murciélagos entraron a lavandería un viernes a las 7 de la mañana antes de que abriera al público. Entraron con orden de cateo, con armas largas y con un equipo de analistas financieros de la Unidad de Inteligencia Financiera que traían laptops, escáneres de documentos y la expresión de quién sabe que lo que va a encontrar detrás del mostrador es más complicado que
detergente y suavizante. Lo que encontraron detrás del mostrador era una oficina, una oficina que los clientes nunca veían porque estaba separada del área de lavado por una puerta que decía solo empleados. Dentro de la oficina había tres escritorios con computadoras, una impresora multifuncional, un archivero metálico con cuatro cajones llenos de carpetas y un par de cajas fuertes empotradas en la pared.


Las computadoras tenían software de contabilidad con registros de transacciones que no correspondían con lo que una lavandería de autoservicio genera. Las carpetas contenían contratos de arrendamiento, escrituras, facturas, estados de cuenta bancarios y documentación corporativa de decenas de empresas. Y las cajas fuertes tenían efectivo, mucho efectivo, fajos de billetes de 500 y 1000 pesos organizados por cantidad, envueltos en ligas, con etiquetas que indicaban montos.
Burbujas Express no era una lavandería, era una oficina de lavado de dinero del CJNG disfrazada de lavandería y no era la única, era una de 47 locales comerciales en la zona metropolitana de Monterrey que funcionaban como fachada para una operación de lavado de dinero del cártel Jalisco Nueva Generación, que los murciélagos desmantelaron en un operativo coordinado que se ejecutó simultáneamente en los 47 puntos a las 7 de la mañana de un viernes con más de 300 efectivos desplegados en toda la ciudad.
47 locales, no solo lavanderías, también estéticas, gimnasios, tiendas de suplementos deportivos, cafeterías de especialidad, barberías, estudios de tatuajes, tiendas de ropa y establecimientos de comida rápida. 47 negocios que parecían legítimos, que atendían clientes reales, que vendían productos reales y que al mismo tiempo procesaban millones de pesos del narcotráfico a través de sus cajas registradoras, sus cuentas bancarias y sus terminales punto de venta.
Es el caso de lavado de dinero más grande que se ha descubierto vinculado al CJ en el noreste de México y lo que revela sobre cómo el cártel blanquea sus ganancias, cómo infiltra la economía legal de una ciudad y cómo convierte pesos manchados de sangre en pesos limpios que pagan hipotecas, colegiaturas y carros nuevos.
Es lo que te vine a contar. Monterrey, la capital industrial de México, la ciudad del acero, del cemento, de la cerveza, de los negocios, 3,illones y medio de habitantes en la zona metropolitana, empresas multinacionales con sede corporativa, universidades de primer nivel, un ecosistema empresarial que genera miles de millones de pesos en actividad económica legítima cada año y una actividad criminal que se mimetiza con esa economía legítima con una facilidad que debería avergonzar a los reguladores financieros del país.
Monterrey tiene un problema de lavado de dinero que es proporcional a su tamaño económico. Cuanta más actividad económica legítima hay en una ciudad, más fácil es esconder actividad económica ilegal entre ella. Es la misma lógica que vimos con los precursores químicos en Manzanillo. Un contenedor de droga se pierde entre miles de contenedores legítimos.
En Monterrey, una lavandería que lava dinero se pierde entre miles de lavanderías que lavan ropa. Un gimnasio que factura millones sin tener suficientes clientes se pierde entre cientos de gimnasios legítimos que facturan lo que facturan. La escala de la economía legítima es el me

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