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Senador llama a Puerto Rico ‘gasto innecesario’. Benicio del Toro le da la lección de su vida en CNN

Puerto Rico es un gasto innecesario para Estados Unidos. Las palabras del senador republicano flotaron en el aire del estudio como veneno. Pero cuando Benicio del Toro se levantó lentamente de su asiento, el silencio que cayó sobre el set fue absoluto y lo que vino después cambió la conversación nacional sobre Puerto Rico para siempre.

 Washington dice, 15 de marzo de Don Estudios de CNN, 8:47 en pm. El programa State of the Union con Jake Tapper está en su segmento más polémico de la noche. Las luces del estudio principal brillan con esa intensidad característica de las grandes cadenas noticiosas, mientras cuatro cámaras robotizadas capturan cada ángulo de la mesa redonda más tensa de la semana.

 Esta noche el tema es explosivo, el futuro político y económico de Puerto Rico tras el devastador huracán Fiona que dejó a toda la isla sin electricidad durante semanas. Es un debate que ha dividido a América y CNN ha reunido a las voces más polarizantes del espectro político para discutirlo en vivo. En la mesa principal están sentados cinco invitados.

 Jake Tapper como moderador, la congresista demócrata Alexandria Oasio Cortés defendiendo a Puerto Rico, el economista conservador Stephen Moore argumentando sobre costos fiscales, la activista puertorriqueña Ana María García hablando sobre derechos humanos y el protagonista de esta historia que aún no lo sabe, el senador republicano Tom Mitchell de Texas.

 Mitchell es un hombre de 62 años, cabello plateado, perfectamente peinado, traje azul marino de Brooks Brothers que probablemente cuesta más que el salario mensual promedio de un puertorriqueño. Y esa sonrisa confiada que solo tienen los políticos que nunca han sido genuinamente desafiados en su vida. Lleva 18 años en el Senado.

 Es conocido por sus posturas ultraconservadoras sobre inmigración y gastos federales y tiene un historial documentado de comentarios problemáticos sobre comunidades minoritarias. Pero hay algo que ni Tom Mitchell, ni Jake Tapper, ni ninguno de los productores de Sen saben en este momento. En la audiencia VP, en la tercera fila, vestido con un traje negro de Armani que realza su presencia naturalmente magnética, está sentado Benicio del Toro.

 El actor ganador del Óscar está en Washington para una gala benéfica relacionada con la reconstrucción de Puerto Rico. Su equipo de relaciones públicas consiguió asientos VIP para el programa político más visto de la semana, pensando que sería interesante para él escuchar el debate. Lo que no anticiparon es que este debate estaba a punto de convertirse en algo mucho más personal.

Benicio observa la conversación con esa intensidad característica de sus ojos oscuros. Su lenguaje corporal es relajado, pero completamente alerta, como un felino que está evaluando silenciosamente cada movimiento en su entorno. “Señor senador Mitchell”, dice Jake Tapper con su característico tono periodístico neutral, “Usted ha sido muy exisvocal sobre su oposición a los paquetes de ayuda federal adicionales para Puerto Rico.

 ¿Puede explicar su posición a nuestra audiencia?” Mitchel se acomoda en su silla con esa confianza arrogante de alguien que está completamente seguro de que sus palabras resonarán bien con su base electoral. Absolutamente, Jake. Mira, yo entiendo que hubo un huracán, entiendo que hay gente sufriendo, pero tenemos que ser realistas sobre los recursos limitados del gobierno federal.

 EOC inmediatamente interrumpe. Senador, estamos hablando de ciudadanos americanos sin electricidad, sin agua potable, sin Déjeme terminar, congresista. Mitchell levanta una mano con ese gesto condescendiente que los hombres blancos de poder han perfeccionado durante siglos. El punto es que Puerto Rico ha sido un drenaje financiero para Estados Unidos durante décadas.

 No pagan impuestos federales completos, dependen constantemente de ayuda federal. y francamente hace una pausa dramática preparándose para lo que claramente piensa que será su argumento más contundente. Puerto Rico es un gasto innecesario para Estados Unidos. El estudio se queda en silencio por exactamente 3 segundos. Es el tipo de silencio que precede a los terremotos.

Ana María García, la activista puertorriqueña en la mesa, se pone pálida de ira. Asi abre la boca para responder claramente furiosa. Jake Tapper se endereza en su silla sintiendo que la conversación acaba de cruzar una línea peligrosa. Pero antes de que cualquiera de ellos pueda responder, algo sucede en la audiencia VIP que nadie esperaba.

 Benicio del Toro se levanta de su asiento. No es un movimiento dramático o teatral, es simplemente un hombre que ha decidido que ya no puede permanecer sentado. Se levanta con esa gracia natural que ha caracterizado todos sus movimientos durante tres décadas de carrera cinematográfica. Y hay algo en su postura que hace que instintivamente todas las miradas en el estudio se dirijan hacia él.

 Los operadores de cámara entrenados para detectar momentos dramáticos giran sus lentes automáticamente. Jake Toper entrecierra los ojos tratando de ver qué está pasando en la audiencia. El senador Mitell, completamente ajeno al peligro que se avecina, continúa con su monólogo. De hecho, yo diría que tal vez es tiempo de considerar si Puerto Rico debería seguir siendo un territorio o si simplemente deberíamos.

 Disculpe, senador. La voz que corta el aire del estudio es profunda, medida. cargada con una autoridad natural que hace que todos en el set se congelen instantáneamente. Es una voz que millones de personas han escuchado en películas ganadoras de premios, pero esta vez no está actuando. Esta vez está siendo completamente, auténticamente real.

 Jake Tapper se gira completamente hacia la audiencia. ¿Quién? Y entonces lo ve Benicio del Toro de pie en la tercera fila con esa presencia magnética que puede llenar un estadio con solo estar parado en silencio. Benicio del Toro. Jake Tapper no puede ocultar su sorpresa absoluta. ¿Está Está usted en nuestra audiencia? Estaba en su audiencia.

 Jake, responde Benicio, y hay algo en su tono que es educado, pero absolutamente firme. Pero después de escuchar al senador Mitchell, creo que necesito dejar de ser audiencia y empezar a ser participante en esta conversación. El senador Mitell finalmente se da cuenta de lo que está sucediendo. Su sonrisa confiada vacila ligeramente cuando reconoce al actor ganador del Óscar parado a pocos metros de distancia.

 Señor del Toro, es un honor, pero esto es un panel de expertos políticos y expertos. Benicio interrumpe y la palabra sale de su boca con un filo tan sutil, pero tan cortante, que varios técnicos en la cabina de control se miran entre ellos con expresiones de esto va a ser bueno. Senador Mitell, ¿usted se considera un experto en Puerto Rico? Mitchell se remueve ligeramente incómodo en su silla, pero su ego es demasiado grande para reconocer la amenaza.

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