En el año 2004, la industria cinematográfica fue testigo de una de las apuestas más ambiciosas, costosas y arriesgadas de la época pre-universos cinematográficos. Universal Pictures, entusiasmada por el arrollador éxito comercial de “La Momia” (1999) y “La Momia Regresa” (2001), decidió entregarle las llaves de su catálogo de monstruos clásicos al director Stephen Summers. Con un presupuesto colosal que oscilaba entre los 160 y 170 millones de dólares —lo que la convertía en una de las diez películas más caras de la historia en aquel momento—, nació “Van Helsing”. La producción prometía ser el inicio de una franquicia masiva que unificaría a Drácula, el Hombre Lobo, el monstruo de Frankenstein y a un renovado cazador de monstruos.
Sin embargo, tras su llegada a las salas de cine, la producción se topó con una recepción crítica despiadada y un desempeño en taquilla que congeló de inmediato los planes de expansión del estudio. A pesar de haber sido fustigada y archivada por muchos como un exceso de efectos digitales, el paso del tiempo ha operado un milagro sobre el largometraje. Dos décadas después de su turbulento estreno, “Van Helsing” ha resurgido como una obra de culto, defendida por su espectacular artesanía visual y su honesto amor al cine clásico de terror. Detrás de sus imponentes batallas góticas y escenarios lúgubres se esconde una bitácora de rodaje plagada de accidentes dolorosos, fobias reales, desafíos de continuidad y decisiones de elenco que cambiaron vidas. A continuación, desenterramos los 14 datos curiosos que redefinen la historia de esta mítica producción.
1. Una estrategia de lanzamiento milimétrica y la secuela fantasma
Universal Pictures buscaba replicar con exactitud matemática el fenómeno de “La Momia”. Por esta razón, programó el estreno de “Van Helsing” para el 7 de mayo de 2004 [01:13], exactamente cinco años después del lanzamiento de la película protagonizada por Brendan Fraser [01:13]. El estudio estaba tan ridículamente confiado en la visión de Stephen Summers que ordenó el desarrollo de una secuela mucho antes de que el público general comprara la primera entrada para la función de estreno [01:43].
2. Una dedicatoria íntima en medio de la espectacularidad comercial
A pesar de ser una maquinaria comercial masiva, la película posee un núcleo profundamente emotivo para su creador. La obra está dedicada formalmente al difunto padre de Stephen Summers [01:53]. El director creció consumiendo las joyas cinematográficas de terror de las décadas de 1930 y 1940 junto a su progenitor [01:59]. “Van Helsing” no fue concebida simplemente como un producto de consumo veraniego, sino como una carta de amor sincera a la era dorada de los monstruos que definió la infancia de Summers [02:06].
3. El dilema capilar de un mutante convertido en cazador
Cuando Hugh Jackman asumió el papel del legendario cazador, se enfrentó a un problema estético imprevisto. El actor venía directamente de terminar las filmaciones de la franquicia X-Men, por lo que lucía el cabello corto y el característico peinado puntiagudo de Wolverine [02:21]. Dado que este aspecto era completamente anacrónico para un guerrero del siglo XIX, el equipo de estilismo tuvo que colocarle extensiones de cabello durante las primeras semanas de filmación [02:28]. Conforme avanzaban los meses, su cabello natural creció lo suficiente como para retirar las extensiones, lo que supuso un dolor de cabeza constante para el equipo encargado de la continuidad visual [02:36].
4. El compromiso físico de Kate Beckinsale
Para dar vida a Anna Valerius, la última descendiente de una dinastía maldita, Kate Beckinsale tomó una decisión drástica: aumentó intencionalmente 10 libras (aproximadamente 4.5 kilogramos) de masa muscular [02:44]. La actriz rechazaba categóricamente la idea de interpretar a la clásica damisela en apuros [02:55]. Convencida de que Ana era una guerrera nata, Beckinsale se sometió a un riguroso entrenamiento con armas de la época, memorizó complejas coreografías de combate cuerpo a cuerpo y modificó su dieta para proyectar una figura robusta, capaz de luchar de igual a igual al lado de Van Helsing [03:03].
5. Un fichaje al borde del descarte por culpa de los vampiros
Irónicamente, el director Stephen Summers deseaba a Kate Beckinsale para el papel principal femenino desde el primer instante, pero temía hacerle el ofrecimiento formal [03:18]. En ese periodo, la actriz se encontraba filmando “Underworld” (Inframundo, 2003) [03:30], otra producción de alto perfil centrada en el conflicto secular entre vampiros y licántropos. Summers pensaba que Beckinsale rechazaría el proyecto al considerar que los tonos de ambas películas eran idénticos [03:30]. Por fortuna, el agente de la actriz insistió en que leyera el guion. Al hacerlo, ella firmó de inmediato al notar que, más allá de compartir criaturas de la noche, las tramas eran mundos completamente distintos [03:38].
6. Seis horas de tortura diaria para las novias de Drácula
El proceso para transformar a las actrices Silvia Colloca, Elena Anaya y Josie Maran en las letales consortes del vampiro requería una paciencia sobrehumana. Diariamente debían someterse a extenuantes sesiones de maquillaje de seis horas completas [03:54], a las que se sumaba el uso de pesados trajes diseñados para la captura de movimiento [04:02]. Adicionalmente, las actrices tuvieron que portar largas y filosas uñas postizas adheridas fuertemente a sus manos durante meses [04:11]. Para dotar de realismo a sus personajes, Elena Anaya pasó semanas estudiando meticulosamente los movimientos anatómicos y los hábitos de los murciélagos, incorporando sus posturas corporales y miradas penetrantes a su actuación [04:19].
7. Pánico real y no actuado en las alturas
La actriz italiana Silvia Colloca, encargada de interpretar a Verona, padecía una fobia paralizante a las alturas [04:43]. Durante la emblemática secuencia en la que las novias aparecen colgadas boca abajo suspendidas en el aire mientras reciben una severa reprimenda por parte del Conde Drácula, el terror que se observa en el rostro de la actriz es completamente genuino [04:44]. Colloca se rehusó a usar dobles de riesgo y realizó sus propias maniobras suspendida por cables a gran altura, logrando que su miedo real aportara una atmósfera de tensión inigualable a la escena [05:00].
8. Una pesadilla biológica bajo las rocas
Durante el rodaje internacional en locaciones de la República Checa, Italia, Francia y California, el elenco tuvo que lidiar frecuentemente con la fauna local en condiciones climáticas adversas [05:37]. El caso más extremo lo vivió el actor Will Kemp durante la filmación de la trágica muerte de su personaje, Velkan. La superficie de la roca sobre la que Kemp debía recostarse estaba infestada de arañas silvestres [05:19]. En una muestra inquebrantable de profesionalismo, el actor soportó las feroces e incesantes mordeduras de los arácnidos sin romper el personaje ni interrumpir la toma cinematográfica [05:28].