La temporada de la UEFA Champions League ha concluido dejando a su paso una de las epopeyas mas dramaticas, espectaculares y desgarradoras que se recuerden en la historia reciente del balompie mundial. El nuevo formato de la competicion, estructurado como una liga unica de 36 equipos, sembro intriga desde el primer dia. Modifico por completo el mapa de ruta hacia la gloria: los ocho primeros puestos otorgaban el pase directo a los octavos de final, mientras que del noveno al vigesimo cuarto lugar se abria un purgatorio de eliminatorias cruzadas donde cualquier error significaba armar las maletas. En este escenario de maxima exigencia, el futbol espanol vivio una montaña rusa de emociones que alterno entre el orgullo, la polemica historica, la resiliencia y el dolor mas profundo, culminando con la consagracion de un Paris Saint-Germain que, bajo la direccion tactica de Luis Enrique, aprendio a ser un verdadero equipo de futbol tras la sonada salida de su principal figura individual.
El torneo marco el debut absoluto del Girona en el plano internacional, una Cenicienta moderna que asumio el desafio con valentia y un futbol vistoso. A pesar de su temprana eliminacion en la fase de liga, la escuadra catalana no paso desapercibida y logro despertar una ilusion genuina en su aficion al plantar cara a colosos de la talla del Paris Saint-Germain, Liverpool, Arsenal y Milan. El modesto equipo obligo a los gigantes de Europa a sudar frio para vencerlos por la minima diferencia, demostrando que su presencia en el maximo torneo de clubes no fue una casualidad, sino el inicio de una historia que promete nuevos capitulos.
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otro lado, el Atletico de Madrid firmo una fase de liga sumamente competitiva. Logro consolidar seis victorias que lo catapultaron directamente a los octavos de final en la quinta posicion de la tabla general. No obstante, el sorteo fue caprichoso y volvio a cruzar su camino con su verdugo historico: el Real Madrid. El conjunto de la capital espanola accedio a los octavos tras finalizar en la undecima posicion de la fase regular, sembrando ciertas dudas sobre su rendimiento colectivo pero amparado por una mistica copera inigualable que siempre invita a la prudencia a sus rivales.
El dramatico derbi madrileno en Champions. Source: Juan Medina / REUTERS
El derbi madrileño en la Champions League fue un choque de titanes de antologia. En el encuentro de ida, Rodrygo Goes adelanto a los merengues con una genialidad, pero la respuesta colchonera llego por obra de Julian Alvarez, quien puso el empate transitorio ante el deleite de la grada. Cuando el partido parecia cerrarse en tablas, Brahim Diaz aparecio para dictar el dos a uno definitivo a favor del Madrid, dejando la moneda en el aire para la vuelta en el estadio Metropolitano. El segundo asalto fue pura tension. Conor Gallagher desato la locura en el feudo atletico al marcar el gol de la paridad en el marcador global, mientras que Vinicius Junior añadio mas dramatismo al errar un lanzamiento desde el punto de penalti que habria liquidado la serie. Con un empate a dos en el global, la eliminatoria se traslado a la tanda de penaltis. Fue ahi donde la tragedia griega persiguio nuevamente al Atletico de Madrid: en el momento de la verdad, Julian Alvarez sufrio un inoportuno resbalon al impactar el balon, provocando que diera dos toques accidentales y anulando su ejecucion. El Real Madrid emergio nuevamente vencedor de este duelo fratricida, estirando su leyenda negra sobre los “indios”.
La alegria del Real Madrid seria efimera en la siguiente ronda. En los cuartos de final, los dirigidos por Carlo Ancelotti se estrellaron contra un muro britanico llamado Arsenal. El conjunto londinense paso por encima de las dudas madridistas con una exhibicion de futbol moderno, vertical y efectivo, sentenciando la eliminatoria con un contundente cinco a uno en el marcador global. Con este resultado, el Madrid se despedia de la corona y dejaba al Futbol Club Barcelona como el unico y ultimo representante del futbol espanol en el torneo.
La joven estrella Lamine Yamal. Source: Carl Recine / Getty Images
El Barcelona de Hansi Flick habia maravillado al continente durante la primera etapa, clasificandose en la segunda posicion con un juego atrevido, ofensivo y de alta presion que asombro a propios y extraños. Sus registros goleadores incluyeron noches memorables como la goleada de cuatro a uno infligida al Bayern de Munich, coronada por un espectacular triplete del extremo brasileño Raphinha. En los octavos de final, el Benfica se convirtio en su victima; a pesar de jugar con un hombre menos en el partido de ida en Lisboa, el Barcelona consiguio una victoria por la minima que luego refrendo en el Camp Nou con anotaciones de Raphinha y la joven joya Lamine Yamal, sellando un cuatro a uno global.
Los cuartos de final depararon un cruce electrizante contra el Borussia Dortmund. En la ida, los catalanes pasaron el rodillo con un inapelable cuatro a cero donde marco todo el tridente ofensivo. Sin embargo, la vuelta en territorio aleman se transformo en una pesadilla cuando el Dortmund se coloco dos a cero arriba en los primeros compases, amenazando con una remontada historica. Pero este Barcelona demostro estar forjado con un acero mental diferente al de años anteriores: resistio el vendaval, templo las aguas y termino maquillando el resultado con un tres a uno que los deposito con autoridad en las semifinales.
La antesala de la gran final enfrento al Barcelona contra el Inter de Milan en una serie que quedara guardada en los anales del torneo por su espectacularidad tactica y emotiva. En el primer capitulo, el Inter pego primero, pero un Lamine Yamal de apenas 17 años se vistio de heroe absoluto, echandose el equipo a la espalda para recortar distancias con una personalidad impropia de su edad. Ferran Torres anoto un gol de enorme importancia estrategica para mantener con vida a los azulgranas, y en medio de un intercambio de golpes brutal donde Denzel Dumfries puso el dos a tres, un zapatazo agónico de Raphinha establecio el tres a tres final, dejando todo abierto para la vuelta en Barcelona.
El partido de vuelta fue otra obra de arte no apta para cardiacos. El Barcelona logro remontar una desventaja inicial de dos goles para colocarse tres a dos arriba, acariciando la final con la punta de los dedos. El destino, cruel como suele ser en estas instancias, aguardaba en el minuto 93, cuando el defensor italiano Francesco Acerbi marco el empate a tres que mandaba el partido a la prorroga. El desgaste fisico y el estres psicologico pasaron factura a los jovenes cules en el tiempo extra y, en el minuto 99, Davide Frattesi aprovecho un desajuste defensivo para batir las redes catalanas. El Barcelona se quedo sin la gran final en el ultimo suspiro, cerrando una participacion dignisima que devolvio al club al primer plano internacional.
La gran final de la UEFA Champions League enfrento de este modo al Inter de Milan contra el Paris Saint-Germain. El conjunto frances llego a la cita cumbre transformado por la filosofia de Luis Enrique, quien consigio construir un bloque coral, solidario y voraz tras la salida de Kylian Mbappe con rumbo a Madrid. Lejos de resentir la baja de su superestrella, el PSG encontro su mejor version colectiva basandose en la posesion, la circulacion rapida y la presion asfixiante.
El partido definitivo en el estadio neutral fue un monologo parisino de principio a fin. El dominio absoluto del balon en los pies del PSG ahogo las virtudes del Inter desde el pitido inicial. En la primera mitad, las anotaciones de Achraf Hakimi y del joven Desire Doue reflejaron en el marcador la superioridad tactica y futbolistica que se veia sobre el cesped. Lejos de replegarse en la segunda parte, la maquina de Luis Enrique continuo pasando por encima de su rival, anotando tres goles mas que sentenciaron un historico cinco a cero. Con esta exhibicion perfecta, el Paris Saint-Germain añadio por fin la tan ansiada Orejona a sus vitrinas, obligando al mundo del futbol a inclinarse ante un proyecto que muto de las individualidades al exito colectivo.