Posted in

El ojo del dron en el Guaviare: Crónica minuciosa de la caída y captura de Iván Mordisco en el corazón de la selva

El silencio de la selva del Guaviare es un tejido frágil que los hombres experimentados aprenden a no romper. En ese ecosistema denso, donde la luz del sol apenas se filtra a través de las copas de árboles monumentales y la humedad se adhiere a la piel como una segunda ropa, cada sombra puede ser un refugio o una sentencia de muerte. Durante años, este territorio de difícil acceso funcionó como un fortín inexpugnable para las estructuras armadas ilegales de Colombia, y de manera muy particular para Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, un hombre que llegó a considerarse un fantasma indetectable, un mito de la resistencia violenta contra el Estado. Sin embargo, en el mundo de la guerra moderna, los mitos caen cuando la disciplina militar se encuentra con la tecnología de precisión quirúrgica.

La fase definitiva de la operación que terminó con su captura comenzó en un ambiente de extrema tensión táctica. No fue un encuentro fortuito, sino el resultado de meses de planeación, cruce de datos de inteligencia y un seguimiento tecnológico sin precedentes. Los soldados en tierra avanzaban en formación dispersa, controlando la respiración, con pasos cortos y el dedo fuera del gatillo, plenamente conscientes de que se adentraban en el anillo de seguridad de uno de los objetivos de mayor valor estratégico del país. Por encima de ellos, oculto por la masa forestal pero con una visión térmica perfecta, un dron del Ejército de Colombia vigilaba el cuadrante de manera ininterrumpida.

En la sala de mando improvisada, instalada a varios kilómetros de la línea de contacto, los operadores de inteligencia no apartaban los ojos de los monitores. La cámara de alta resolución del aparato aéreo detectó un movimiento abru

Read More