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Crónica de un desaire popular: El fracaso en la convocatoria de las marchas de oposición y la contundente respuesta del campo productivo

El termómetro político de una nación suele medirse con precisión matemática en el asfalto de sus plazas públicas. Las movilizaciones convocadas por los sectores de oposición en Colombia estaban llamadas a convertirse en una demostración incuestionable de fuerza, un despliegue de indignación popular capaz de inclinar la balanza política del país. Sin embargo, la jornada se transformó en un amargo despertar para los líderes tradicionales del uribismo. Las imágenes de las principales plazas del país, capturadas de manera directa y sin filtros por la ciudadanía, revelaron una realidad inobjetable: una bajísima asistencia que desinfló las expectativas de los organizadores y dejó en evidencia un profundo desgaste en su capacidad de convocatoria.

Desde las primeras horas de la mañana, la emblemática Plaza de Bolívar en Bogotá se convirtió en el epicentro de las miradas [00:08]. Lo que la oposición proyectaba como una marea humana terminó asemejándose a un archipiélago de pequeños grupos dispersos. Las tomas aéreas y los recorridos a pie por el lugar mostraron amplios vacíos sobre las piedras de la plaza colonial, un escenario muy distante de las históricas concentraciones de años anteriores. En este entorno semivacío, figuras de la vieja guardia política intentaron encender los ánimos de los pocos asistentes mediante arengas cargadas de urgencia dramática y vaticinios sombríos.

Francisco “Pacho” Santos, exvicepresidente y una de las voces más reconocibles de la derecha tradicional, asumió un rol protagónico en la jornada bogot

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