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Traiciones, Toxicidad y Lágrimas: La Oscura Verdad Detrás del Triángulo Amoroso de Bella Hadid, The Weeknd y Selena Gomez

El mundo de las celebridades siempre ha estado envuelto en un velo de misterio, glamour y romances que parecen sacados de un cuento de hadas moderno. Sin embargo, cuando las luces de las cámaras se apagan y las alfombras rojas quedan vacías, la realidad puede ser mucho más cruda y dolorosa. Tal es el caso de una de las relaciones más intensas, mediáticas y, francamente, tóxicas de la última década: la montaña rusa emocional protagonizada por la supermodelo Bella Hadid, la superestrella musical Abel Tesfaye (mundialmente conocido como The Weeknd) y, sorpresivamente, la cantante y actriz Selena Gomez.

Lo que comenzó en 2015 como un romance de ensueño entre dos jóvenes estrellas en pleno ascenso, rápidamente se transformó en un laberinto de inseguridades, infidelidades, música confesional y traiciones que rozan lo imperdonable. A través de un análisis profundo de sus interacciones públicas, los mensajes ocultos en la discografía de The Weeknd y los dolorosos giros del destino, desentrañamos cómo la mujer considerada “la más hermosa del mundo” quedó atrapada en una dinámica que casi destruye su paz mental.

El Ascenso Conjunto y el Refugio en la Fama

Para entender la magnitud de este drama, debemos remontarnos a los inicios. The Weeknd tenía 24 años y Bella apenas 18 cuando cruzaron caminos. Abel fue quien dio el primer paso, solicitando que Bella apareciera en la portada de su icónico álbum Beauty Behind the Madness (2015). Aunque esto nunca se materializó como un proyecto profesional, fue el pretexto perfecto para iniciar un contacto que culminaría en su primera aparición pública en el festival de Coachella en abril de ese mismo año.

El momento era crucial. Ambos estaban pasando de ser figuras conocidas en sus nichos a convertirse en superestrellas de talla global. The Weeknd rompió todos los récords con su mega éxito Can’t Feel My Face, mientras Bella comenzaba a forjar su propio imperio en las pasarelas, alejándose de la sombra de su hermana mayor, Gigi Hadid. En un mundo donde la fama puede ser increíblemente solitaria y alienante, ellos encontraron un refugio el uno en el otro. Las miradas, las fotos y sus primeras interacciones denotaban un amor puro; para Bella, él no solo era su novio, era su primer gran amor.

Sin embargo, el mismo catalizador que los unió —la fama absoluta— fue la semilla de su destrucción. Mientras Bella se entregaba a una relación monógama y comprometida, el nuevo estatus de The Weeknd trajo consigo un torrente de tentaciones. Las giras mundiales, el dinero a raudales y la adoración de millones crearon una brecha insalvable. A finales de 2016, llegó su primera ruptura, justificándola ante los medios con la clásica excusa de “agendas apretadas”. Pero la música de Abel contaría una historia diferente.

El Desgaste Emocional y las Confesiones Musicales

A lo largo de su carrera, The Weeknd ha utilizado sus relaciones como lienzo para su arte. Mientras estaba con Bella, lanzó el álbum Starboy, donde, en lugar de cantarle al amor estable que supuestamente vivía, fantaseaba con encuentros fugaces, noches de excesos y mujeres de rostros borrosos. Canciones como Party Monster dejaban claro que su mente divagaba hacia otras atracciones.

El momento de mayor tensión mediática ocurrió días después de su primera ruptura, durante el desfile de Victoria’s Secret en París (2016). Bella, debutando en la pasarela más importante del mundo tras someterse a regímenes físicos brutales, tuvo que desfilar frente a su exnovio, quien era el artista invitado. La mirada de Bella hacia él, cargada de melancolía y amor contenido, dio la vuelta al mundo. Era la imagen viva de una mujer exitosa en la cima de su carrera profesional, pero profundamente rota por dentro. The Weeknd, por su parte, la miró de arriba a abajo con frialdad, tratándola como a cualquier otra modelo del espectáculo.

La Entrada de Selena Gomez: El Golpe Más Bajo

Si Bella pensaba que el duelo iba a ser un proceso privado, se equivocó rotundamente. En enero de 2017, apenas un par de meses después de su separación, el mundo del espectáculo estalló cuando The Weeknd fue fotografiado besándose apasionadamente en las calles de Los Ángeles con Selena Gomez. Para Bella, el dolor fue insoportable. No solo había perdido a su primer amor, sino que él había pasado página rápidamente con otra mega estrella a la que ambos conocían. Bella dejó de seguir a Selena en Instagram al instante, un movimiento que en la era digital equivale a una declaración de guerra fría.

La relación de The Weeknd y Selena fue intensa y sumamente mediática. Él la acompañó durante su recuperación por el trasplante de riñón y se mostraron inseparables en alfombras rojas. Sin embargo, el fantasma de los ex seguía presente. A los diez meses, Selena fue vista desayunando con su eterno gran amor, Justin Bieber, lo que desencadenó el fin inmediato de su relación con Abel. The Weeknd, con el ego herido, borró todas sus fotos con Selena y lanzó el EP My Dear Melancholy, un compendio de canciones donde la acusa de haberlo usado como un mero pasatiempo hasta que decidió volver con Bieber.

El Ciclo Tóxico: Regresos, Lágrimas y Burlas

Con Selena fuera del mapa, The Weeknd volvió a posar su mirada sobre Bella. En una maniobra típica de las relaciones altamente tóxicas, la buscó nuevamente. A mediados de 2018, fueron vistos besándose en Cannes y poco después retomaron su relación. Para Bella, quien arrastraba profundas inseguridades desde su infancia, la validación de su primer amor era una droga difícil de dejar.

Sin embargo, el ciclo de dolor se repitió. Para 2019, habían terminado de nuevo. El nivel de angustia al que fue sometida la modelo quedó evidenciado cuando fue fotografiada por los paparazzi saliendo de un club nocturno en lágrimas tras encontrarse casualmente (o no tan casualmente) con The Weeknd. Esta vulnerabilidad pública alimentó el ego del cantante, quien compuso el éxito mundial Save Your Tears, una canción donde admite haberle roto el corazón pero le pide que lo acepte de vuelta.

La dinámica era enfermiza: cuando la tenía, no la valoraba; cuando la perdía, componía álbumes enteros llorando por su ausencia, como en el aclamado After Hours. Pero la toxicidad de The Weeknd no se detuvo en las letras melancólicas. Cuando Bella finalmente intentó seguir adelante en 2021 con el director de arte Marc Kalman, The Weeknd lanzó canciones minimizando y burlándose del nuevo novio de la modelo, tildándolo de “básico” y “sin rostro”. Alentó indirectamente a sus fanáticos a acosar a Bella en redes sociales, sugiriendo en sus letras que ella seguía obsesionada con él y lo llamaba por las noches.

La Traición Definitiva: Durmiendo con el Enemigo

Si todo lo anterior parece una película de drama, el último giro del guion supera cualquier ficción. Tras dejar en paz a Bella (al menos temporalmente), The Weeknd comenzó a salir con Simi Khadra, una DJ, influencer, y sobre todo, una de las mejores amigas de Bella Hadid. Simi, quien compartía raíces palestinas con Bella y a quien la modelo consideraba “una hermana”, cruzó la línea máxima de la lealtad femenina al iniciar un romance con el hombre que le causó tantos años de sufrimiento psicológico a su supuesta amiga.

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