El brillo de las alas, el sonido de las cámaras y la expectación de un mundo pendiente de una sola pasarela. Durante décadas, el Victoria Secret Fashion Show no fue solo un desfile de moda; fue un evento cultural global que dictaba tendencias, lanzaba carreras y consolidaba una imagen de fantasía inalcanzable. Sin embargo, después de su cancelación en 2019 y un intento de reinvención en 2024, la marca se encuentra en una encrucijada crítica. Este 15 de octubre de 2025, Nueva York vuelve a ser el escenario de este espectáculo masivo, pero esta vez, el aire se siente diferente. Con la confirmación de Karol G y Twice como los platos fuertes musicales, la conversación ha dejado de centrarse solo en la lencería para cuestionar el alma misma de la marca: ¿puede el Victoria Secret Fashion Show adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia?
La nostalgia de una era dorada vs. la realidad actual
Para muchos, mencionar el Victoria Secret Fashion Show es evocar la época dorada de modelos como Gigi Hadid, Bella Hadid o Barbara Palvin desfilando al ritmo de artistas internacionales. Era un espectáculo de fantasía donde las alas, que debían ganarse con méritos y años de fidelidad a
la firma, eran el objeto de deseo de millones. Aquel show no solo vendía productos; vendía un ideal de belleza y un estilo de vida que, aunque fuertemente criticado hoy en día por su falta de diversidad, en su momento logró una conexión sin precedentes con el mercado.
Sin embargo, el colapso llegó. La falta de inclusión, las controversias internas sobre la gestión de la empresa y, sobre todo, la incapacidad de la marca para adaptarse a una mujer real, llevaron las ventas al abismo. El 2019 fue el año del adiós, uno que muchos consideraron definitivo. Pero en 2024, la marca intentó regresar, ofreciendo una visión más aterrizada, bajando la altura de las pasarelas y buscando un mensaje de igualdad. Fue un cambio necesario, aunque para los puristas de la vieja escuela, la magia inicial parecía haberse desvanecido.
El factor Karol G y Twice: ¿Música para pasarela o riesgo mediático?
La noticia de que Karol G, la superestrella del género urbano, y Twice, el fenómeno del K-pop, encabezarían el show de este año ha desatado una verdadera guerra en los foros de moda y redes sociales. Los comentarios negativos, impulsados por una tendencia en TikTok, sostienen que ambas propuestas musicales carecen de la “vibe” o el concepto necesario para una pasarela de alta costura.
Sin embargo, esta crítica parece ignorar la evolución del consumo cultural. ¿Por qué el pop, el reggaetón o el K-pop no tendrían cabida en una plataforma que busca ser global? La inclusión de artistas latinas y surcoreanas no es solo un movimiento de marketing, es una declaración de intenciones. Twice posee una base de fans leal y una energía que puede dinamizar cualquier escenario, mientras que Karol G aporta una vibración latina que ha conquistado el mercado internacional. Si el Victoria Secret Fashion Show 2025 logra integrar estos mundos con un diseño de sonido y una producción visual impecable, el éxito podría ser incluso mayor que el de las ediciones tradicionales.
Hacia la necesaria innovación
La pregunta real detrás de la polémica es: ¿qué quiere el público de Victoria Secret hoy? El espectador del 2025 ya no busca el show de fantasía inalcanzable de 2010. Busca algo auténtico, vibrante y conectado con el presente. La decisión de invitar a artistas de diferentes nacionalidades y géneros musicales es, a ojos de los analistas, una jugada maestra de inclusión cultural. El mundo ya no es un lugar monótono, y la moda, para seguir siendo relevante, debe reflejar esa diversidad.
La pasarela “bajita” que se introdujo recientemente no fue solo un cambio técnico; fue un mensaje político. Victoria Secret está intentando decirnos que ya no busca dictar cómo debería ser una mujer, sino acompañar a todas las mujeres en su diversidad. La mezcla de nacionalidades, el uso de diferentes tipos de música y la reinvención de las alas como símbolos de empoderamiento —y no solo de esbeltez— es el camino correcto para que la marca vuelva a ser icónica.
Un evento que marcará tendencia
Este miércoles 15 de octubre, Nueva York no solo verá desfilar ropa interior; verá una prueba de fuego para una empresa que está intentando reconciliar su pasado con las exigencias del futuro. La expectativa es inmensa. Si el show resulta ser un éxito, no será porque regresaron a lo que eran hace quince años, sino porque finalmente aceptaron que la belleza y la moda son conceptos en constante cambio.
La invitación a artistas como Karol G y Twice permite que nuevas generaciones que quizás nunca se sintieron identificadas con los desfiles tradicionales, pongan sus ojos en la marca. Ese es el verdadero valor de la innovación: atraer nuevas audiencias, mantener la curiosidad viva y demostrar que, incluso un gigante que estuvo a punto de caer, puede levantarse si tiene la humildad de aprender de sus errores y la audacia de romper sus propios moldes.
El futuro del desfile: ¿Hacia dónde vamos?
Estamos en un momento histórico para la cultura pop. La moda, la música y la representación social han convergido de una manera que hace apenas una década era impensable. La plataforma que ofrece Victoria Secret es una de las más grandes del mundo, y permitir que artistas que representan la vanguardia musical tengan voz en ella es, posiblemente, lo más “icónico” que la marca ha hecho en años.
No se trata solo de si tienen o no las “canciones para pasarela”. Se trata de si el show es capaz de crear un concepto interesante y disruptivo. Todo indica que estamos a las puertas de un evento que, más allá de la controversia, volverá a poner a Victoria Secret en el mapa de las tendencias globales. La expectación por ver los nuevos diseños, el brillo de las nuevas alas y la puesta en escena de Karol G y Twice es total. Al final del día, lo que define a un ícono no es su capacidad de permanecer estático, sino su voluntad de evolucionar. Victoria Secret parece haber entendido finalmente que el mundo ha cambiado, y que si quieren seguir siendo parte de la conversación, tienen que empezar a hablar el idioma de las nuevas generaciones.
La cita es en Nueva York, pero el impacto se sentirá en todo el planeta. Estaremos atentos a cada paso, a cada nota musical y a cada diseño que cruce la pasarela. Porque independientemente de las opiniones divididas, lo que está claro es que el desfile volverá a dar de qué hablar, y en la industria de la moda, que hablen de ti —incluso cuando te critican— es siempre el primer paso para volver a ser relevante. Que comience la magia, que se abran las puertas y que las nuevas alas brillen con la fuerza de un mundo que, aunque cambie constantemente, siempre tendrá espacio para un buen espectáculo.