Pero además solicitó un baño privado con un costo adicional de $ a la semana. Esto daba a notar que era un hombre que no le gustaba compartir el baño con el resto de los huéspedes. Además, se dio a notar que era alguien muy misterioso y solitario. Como petición adicional al contrato de arrendamiento, solicitó que nadie entrara a su habitación.
Les dejó claro que tenían prohibido la entrada a su habitación a cualquier miembro de limpieza o mantenimiento del hotel. Claramente era porque desde el inicio tenía claras sus intenciones. Quería privacidad absoluta. Por las mañanas bajaba a la planta baja del edificio donde se encontraba la cocina y solicitaba un desayuno que incluía huevos fritos, tocino, tostadas, un café y jugo.
Todo esto por el precio de Pero no vas a creer lo que este anciano hacía a continuación. solicitaba dos desayunos extras para llevar, los cuales metía en un maletín y se los llevaba a su habitación. De este modo, el cocinero sabía que no le gustaba pagar por la comida, que a diferencia del desayuno costaba $4 y de este modo ahorraba dinero comprando dos desayunos extras, uno para la comida y otro para la cena.
Howard después sería conocido también por ser acumulador. Tenía algunas manías un tanto extrañas. En su habitación guardaba frascos de café vacíos, revistas y bandas de goma. Además tenía 80 pares blancos de calcetines y ocho trajes y seis sombreros idénticos. Siempre vestía con la misma ropa. Lo que la gente no sabía es que era precisamente porque tenía varias mudas de ropa con las mismas prendas, todas iguales.
Cada mañana bajaba muy temprano de su habitación. era amable y cortés con la servidumbre del edificio. Saludaba a todos siempre y salía a trabajar. O al menos eso era lo que la mayoría de las personas pensaban. Howard vivió bajo un régimen de normas estrictas que solo él entendía. Parecía no tener amigos y solo unos pocos conocidos jamás se le vio acompañado con algún familiar o algo por el estilo.
Parecía muy metódico en todo lo que hacía. Esta conducta hacia pensar a las personas que tal vez vivió bajo una educación o formación muy estricta, tipo militar, tal y como lo narra el recepcionista del edificio, en un momento determinado todos los meses, con la misma cantidad. Engrapaba su recibo en una determinada hoja de papel de cierta forma cada vez que lo hacía.
Pero había otro lado de Howard que descubrí que la gente rara vez veía. Era una persona muy gentil. Estaba agradecido por todas las cosas que hicieras por él y estaba dispuesto a darte las gracias por todo. Este trabajador del edificio no tenía idea de que diariamente saludaba a un hombre millonario, pensando que era un simple anciano que su familia se había olvidado de él y que además de solitario, era humilde.
Pero algo que delató y dejó de ver un poco sobre la personalidad e intereses del misterioso Howard es que visitaba la oficina de correos diariamente. se había suscrito a periódicos y revistas, todas ellas sobre finanzas, negocios y economía. Se suscribió al Wall Street Journal, a la revista Forbes Psychology Today y también el Washington Post.
Aquí se pudo observar que este hombre era un ádo lector de noticias, le gustaba mantenerse informado del mundo financiero, lo que dejó ver más tarde que era un hombre de negocios. Porque este hombre le gustaría leer solo de finanzas y negocios. alguien que tenía intereses en ellos claramente. Además, se descubrió después que visitaba diariamente los bancos y enviaba cartas certificadas a los mismos.
Guarda bien este dato porque nos revelará más adelante la verdadera causa del por qué visitaba diariamente los bancos. Howard siempre se le veía solo. Al parecer no tenía a nadie en el mundo. Pasó años en este modo de vida desde el año 1985 hasta principios de los 1990. Algo muy extraño. Otra cosa que este excéntrico personaje hacía es que visitaba con regularidad a una empleada del departamento de correos, quien se convirtió en su comerciante.
Ella le conseguía todo tipo de artículos a decir verdad. Fue de la única persona quien después de la muerte de Howard revelaría datos increíbles. Ella le conseguía de todo desde revistas con informes financieros y cosas extrañas como cintas de goma de mascar e incluso café. La empleada del servicio postal también notaba que Howard le robaba los dulces que tenía en el mostrador.
Ella pensó que era un anciano muy pobre porque siempre le veía con la misma ropa, el mismo sombrero como ella misma lo relató. ¿Por qué estaría con la misma ropa todo el tiempo? Me pareció muy pobre. le preguntaba por qué usaba ese sombrero todo el tiempo y dijo que todavía no estaba gastado. Al paso del tiempo, al viejo Howard se le notaba más cansado, envejecía y no solo eso, sino que su andar era más lento, su figura lucía más encorbada de cómo había llegado en los primeros años.
Claramente, Howard cada día le costaba más. Algo muy extraño es que nunca permitió que nadie entrara a hacer el aseo de su habitación y tampoco ningún otro inquilino, ni tampoco algún miembro de mantenimiento del edificio. La vida de Howard Thomas Dramons se fue apagando como una vela que arde en silencio, sin espectáculo, sin despedidas, sin nadie que preguntara por él.
Y sin embargo, al final de esa llama pequeña, estaba a punto de revelarse un incendio. Cuando el anciano dejó de bajar por su desayuno, todo comenzó un lunes, un lunes gris de esos en los que el viento cruza entre los edificios como un mensajero cansado. Los empleados del Wi MCA estaban acostumbrados a ver a Howard bajar cada mañana a las 6:45 en punto.
Era un reloj humano, un mecanismo preciso, un ritual en piernas. Ese día no bajó. El cocinero, un hombre robusto y risueño que ya tenía listos los huevos fritos antes de que la puerta del elevador se abriera, levantó la vista extrañado. Esperó, siguió preparando platos, miró la hora. 702. Nada.
Para muchos, 7 minutos no son nada, pero para Howard era una eternidad. La recepcionista, una mujer joven que lo había visto envejecer un poco más cada invierno, se acercó a la cocina. “¿No ha venido el señor Dramons?”, preguntó. Hoy no, respondió el cocinero. Eso nunca pasa. Ambos compartieron una mirada silenciosa.
El tipo de mirada que solo aparece cuando el instinto advierte que algo ya no está bien. Ese presentimiento tibio, casi doloroso, que te dice que el mundo ha cambiado un centímetro y nada volverá a ser igual. La intervención que él nunca permitió. A las 9:1 de la mañana, los empleados decidieron subir a tocar su puerta.
Tres golpes suaves al inicio, luego dos golpes más duros, luego un llamado. Señor Howard, se encuentra bien. Silencio. La recepcionista tragó saliva. Sabía que él odiaba con una precisión casi militar que alguien se acercara a su santuario. Pero también sabía que quizás era momento de cruzar ese límite. Pidieron a mantenimiento que trajera una llave maestra.
El encargado, un hombre de manos grandes y carácter pacífico, la sostuvo con nerviosismo. Él dejó dicho que nadie debía entrar. Mucito. Pero el deber es un martillo que rompe incluso las promesas más férreas. Y la llave giró. El sonido del cerrojo resonó en el pasillo como un trueno pequeño, pero significativo. La habitación del misterio.
Cuando la puerta finalmente se abrió, una ráfaga de olor a polvo, encierro y tiempo detenido salió como una exhalación atrapada durante 10 años. La habitación parecía más un archivo secreto que un lugar para dormir. Pilas de periódicos, montañas de revistas, frascos de café vacíos apilados como si fueran ladrillos para construir otro universo.
Cajas con ligas y cajas llenas de cintas de goma de mascar, calcetines nuevos doblados con la precisión de un monje, sombreros idénticos colgados en fila como soldados. Era como entrar a la mente de un hombre obsesivo y desconectado del mundo. Y allí, en medio de ese caos ordenado, yacía Howard acostado sobre el piso con la mirada perdida hacia el techo, sereno, como si el sueño lo hubiera alcanzado por fin.
Había muerto solo, como vivió en silencio, sin molestar a nadie, sin permitir que nadie interviniera. Pero lo increíble estaba por venir. Después de su muerte se revelarían secretos increíbles. La policía llegó, la ambulancia también. Y mientras comenzaban a revisar el lugar, uno de los oficiales abrió el colchón.
Lo que encontró cambió para siempre la percepción que el mundo tenía de ese anciano. Ahí, debajo de los resortes viejos, había carpetas repletas de documentos bancarios, certificados de depósito, acciones de empresas, bonos del tesoro y lo más impactante, decenas de sobres llenos de dinero en efectivo, cuidadosamente ordenados por año.
Todo sumado daba una cifra de 250,000 solo de dinero en efectivo, pero los bonos, certificados del tesoro y títulos de acciones bursátiles daban cifras de millones de dólares. Incluso a principios de los años 90, tan solo $250,000 era una auténtica fortuna equivalente al valor actual de 2,illones y medio de dólares.
Además se reveló porque necesitaba tantas ligas era para envolver los fajos de billetes que acomodaba con precisión. Y la goma de mascar al parecer la usaba para concentrarse mascando chicle mientras contaba todos sus fajos de billetes para envolverlos, ya que necesitaba salivar bastante para contar semejantes pilas de dólares.
Era para eso ese secreto se había revelado. Howard no dejó ningún testamento. Tal vez pensó que él no moriría tan deprisa en ese edificio. Por eso que tuvo que intervenir un abogado del Estado para confiscar el efectivo y todos los bonos, títulos de acciones y todos los activos de Harvard y resguardarlos para más tarde buscar un heredero.
La cifra aproximada de la que se calculó su fortuna con el valor de mercado que tenían sus acciones era de poco más de 8 millones de dólares en dinero y activos líquidos. El silencio se convirtió en un torbellino. Los empleados quedaron en shock. Las noticias comenzaron a circular. El anciano pobre resultó ser millonario en secreto. El hombre que engañó a todos.
El frugal más extremo de Michigan. Se leían en los periódicos. La historia le dio la vuelta al mundo. La foto de su retrato se encontraba en los periódicos de la nación. Y no solo era la noticia, era que el estado buscaban algún heredero que pudiera comprobar el parentesco familiar con el viejo Howard. El mundo entero quería saber quién era ese señor que vivió como mendigo, siendo un magnate escondido, el rompecabezas de su vida.
Las autoridades comenzaron a investigar quién era realmente Howard Thomas Drammonds, por qué jamás gastó más de lo necesario. Otra respuesta a la obsesión por las revistas y periódicos financieros había sido resuelta. Todo esto era porque el anciano era un experto analista financiero que trabajó en un banco y después fue despedido.
En realidad, se supo que hábilmente se hizo despedir para cobrar su liquidación y 30 años atrás invirtió todos sus ahorros en la bolsa de valores junto con su liquidación. Otro secreto sería revelado. La razón por la cual era tan tacaño fue porque en realidad él vivía de los dividendos de sus acciones, pero cobraba muy poco, solo lo necesario para que el resto fuera reinvertido y de esta forma su dinero siguiera creciendo con intereses.
Exactamente. Se supo que cada semana iba al banco para cobrar $100, que era lo justo para vivir, pagar el alquiler y costear su comida. Y de este dinero le sobraban solo al mes. Pero había ocasiones en que retiraba más dinero y esto era por una razón que no se puede creer. Retiraba otros $200 al mes para reinvertirlos en acciones y bonos de otros bancos.
Por ello eran las cartas certificadas que Howard enviaba a los bancos. Ahí adquiría estos títulos de inversión. Howard no solo era frugal, era un estratega silencioso. Durante años movió pequeñas sumas entre distintos bancos, aprovechando tasas de interés, reinvirtiendo, duplicando, triplicando. Un lobo financiero que vivía disfrazado de oveja cansada, un maestro del ahorro que construyó un imperio gota a agota.
La empleada del correo revela la verdad. Cuando la prensa encontró a la empleada del servicio postal, la única a la que Howard le hablaba más de dos oraciones, ella dijo una frase que se volvió viral. Siempre pensé que era pobre, pero ahora me doy cuenta que era invisible. Ella contó que Howard hablaba de seguridad, control, independencia, que nunca confió en nadie, que siempre decía que la vida te podía quitar todo, menos tu disciplina.
Contó también que era amable, aunque reservado, que leía Forbes como si fuera la Biblia, que robaba dulces por deporte, no por necesidad, que siempre le pedía sobres, sellos, revistas y que guardaba todo como si preparara algo grande. Nadie imaginó que lo grande era su fortuna, el final inesperado. Con el cuerpo de Howard en la morgue y sus bienes bajo investigación, todas las instituciones bancarias confirmaron algo impresionante.
Durante más de 40 años, Howard había estado construyendo una fortuna en silencio. Nunca se casó, nunca tuvo hijos, nunca compartió su secreto. Murió sin testamento y su fortuna quedó en manos del estado. El hombre que ahorró hasta el último centavo. El hombre que vivió sin regalarse un lujo. El hombre que jamás quiso gastar.
Terminó dejando todo su dinero a un gobierno que jamás sabrá cuánto sacrificio costó juntar cada dólar. Pero la historia aún no termina ahí. 5 años le tomó al gobierno cerciorarse de cinco personas que acudieron a reclamar el dinero, afirmando que eran parientes cercanos de Howard. Finalmente, el estado comprobó que si eran sus parientes y se tuvo que dividir los 8.
3 millones de dólares entre los cinco herederos. Cada uno recibió libres sin grabar un solo céntimo en impuestos la cantidad de $,600,000. Una auténtica fortuna para inicios de los 90. La última reflexión. Si uno mira su historia con ojos fríos, puede parecer triste, pero si se mira con ojos humanos es un recordatorio brutal de los extremos a los que puede llevarnos el miedo.
Howard Thomas Dramons vivió pobre. Tuvo una vida de completa austeridad. No disfrutó su dinero, se obsesionó con guardar la mayor cantidad y así fue. Pero al final le faltó vida para disfrutar su fortuna. Al final aplica perfecto la frase “Nadie sabe para quién trabaja.” Porque mientras Howard se limitaba diariamente comiendo de forma precaria, vistiendo sencillo, en una habitación de hotel, sus familiares gastaban, despilfarraban el dinero y al final, cuando recibieron su herencia, lo hicieron de la misma forma, no valorando
el empeño, sacrificio y esfuerzo que el viejo Howard tuvo en esta vida, casi viviendo bajo una prisión. Su vida fue un susurro. Su muerte, un estruendo, un enigma que aún hoy provoca preguntas que duelen. ¿De qué sirve acumular riquezas si no se disfrutan? ¿De qué sirve vivir escondido del mundo si al final el mundo descubrirá todo? ¿De qué sirve protegerlo todo si al final acabas perdiéndolo igual? Howard vivió con disciplina, sí, pero murió sin nadie que dijera su nombre con amor, porque su mayor ahorro fue
renunciar al cariño humano. Era el año de 1936 en la ciudad de Omaha, estado de Nebrasca y un niño a sus 6 años vendía botellas de Coca-Cola. Además, recogía pelotas de golf usadas y las revendía con tal de ganar un poco de dinero diariamente. Este niño, siendo muy pequeño, desarrolló una gran habilidad para los
negocios. Cuando cumple los 11 años, comenzó a repartir periódicos y era el primero en llegar al trabajo a las 6 de la mañana y por su puntualidad obtiene las mejores rutas. Años más adelante, este chico ya había ahorrado $5,000. solo por la entrega de periódicos. A los 12 años compraría sus primeras acciones en la bolsa de valores y tiempo después este pequeño se convertiría en el hombre más rico de todo el mundo, conocido como el oráculo de Omaha y el mejor inversionista de la historia.
Hablamos de Warren Buffett. Conoce su increíble historia y descubre cómo hizo una fortuna aproximada de más de 90,000 millones de dólares. Quédate al final del video que en Farwell Inves Warren Edward Buffett nació en Omaha, Nebraska, en 1930. Este personaje escribe su nombre en la historia con letras de oro al convertirse en la década de los 90s en el hombre más rico del mundo.
Buffett, desde pequeño tuvo una inexplicable inquietud por los negocios. Increíblemente, a la edad de 6 años, empezó a hacer dinero. Compraba cajas de botellas de Coca-Cola en la tienda de su abuelo y las revendía en la entrada de los principales periódicos en la ciudad de Omaha. A los oficinistas que pasaban largas jornadas trabajando, estos eran los principales clientes de este pequeño emprendedor.
A la edad de 11 años, el pequeño Warren Buffett y su familia se mudan a la ciudad de Washington. Ahí continúa no solo vendiendo botellas de Coca-Cola, sino que también consigue un trabajo como repartidor de periódicos. Este chico tenía que formarse antes de las 6 a para que le dieran los paquetes de periódicos y una hora después terminaba de repartirlos para después ir a la escuela.
Cabe mencionar que su padre Edward Buffett trabajaba como corredor de bolsa y después consiguió un puesto en un partido del gobierno. Así que el pequeño Warren Buffett no vivía en la pobreza y a pesar de ello trabajaba con gran ambición como si su familia estuviera en la miseria.
A los 12 años Warren Buffett consiguió ahorrar cerca de $9,800 para aquella época. Eso era una fortuna para un niño de su edad. A partir de este momento acontecería una etapa que cambiaría por siempre la vida de Warren Buffett. Buffett entonces con los ahorros de años de trabajo, hace sus primeras inversiones en la bolsa de valores con la ayuda de su padre que tramitó la compra de estas acciones.
A partir de ese momento, este chico emprendería una exitosa carrera como inversionista. Y aunque al inicio se desesperó y en menos de un año vendió sus acciones, solo para que meses después estas mismas doblaran su precio, aprendió la valiosa lección de tener paciencia. Por cierto, si el video te está pareciendo interesante y crees que esta información es útil para ti, suscríbete y danos tu like.
Buffet entonces seguiría haciendo diversos negocios, como establecer máquinas de pinball en diferentes barberías. No quería asistir a la universidad debido a que él ya ganaba mucho más dinero que sus profesores en la preparatoria o high school, pero escuchó las recomendaciones de su padre y decidió asistir a la universidad.
El joven Warren estaba a punto de vivir un acontecimiento histórico que le cambiaría la vida por completo. Buffett entonces asistiría a la Universidad de Columbia y fue aquí donde ocurriría algo que el joven Buffettaría. En esta universidad conocería a su gran mentor y su profesor de economía, Benjamin Graham, un famoso economista, mejor conocido como el padre del análisis fundamental y de que Buffett se convertiría en su más fiel devoto.
Aprendió de él la base del conocimiento para identificar buenas acciones por medio del análisis fundamental, que es un estudio contable sobre un activo financiero. La filosofía de su gran mentor, Benjamin Graham, indicaba que el mercado de valores no dice la verdad sobre el estado de una economía. afirma que el mercado se equivoca con regularidad porque el mismo mercado es impulsado por las emociones de las personas que compran acciones sin hacer un estudio administrativo previamente, dejando al descubierto buenas empresas que están a
bajo precio y malas empresas que están a un precio elevado. De esta forma, Warren Buffettralias lecciones de su maestro Graham, que a futuro le servirán para aprender a identificar las mejores oportunidades de inversión. Si quieres aprender acerca de estos temas, te hemos dejado un enlace en el video en el que tendrás acceso gratis a un curso especializado de inversiones, donde profundizaremos acerca de estos temas y aprenderás estas mismas estrategias de inversión.
Cuando Buffetresó de la universidad, después solicitó a su mentor Ben Graham trabajar para él administrando uno de sus fondos de inversión, pero Graham lo rechazó. Entonces, Buffett se ofreció a trabajar gratis durante 2 años. Después de haber obtenido de primera mano las mejores estrategias y lecciones sobre inversiones y haber trabajado con su mentor Benjamin Graham, ahora el joven Buffett emprender su propio fondo de inversión aplicando las estrategias del value investing de su mentor Ben Graham.
intentó juntar un montón de gente a las que les interesara invertir, pero debido a su juventud no daba la confianza a inversionistas que un joven de 24 años pudiera manejar un fondo de inversión de forma segura, así que no confiaron en él. Warren era un excelente administrador, pero un mal comunicador. Por esto mismo se inscribe a un taller que daba Dale Carnegy, a quien ahora se le conoce por ser un famoso escritor y empresario estadounidense, conocido por uno de sus mejores libros, Cómo ganar amigos e influir sobre las
personas. Esto le ayudó de forma significativa en el ámbito de liderazgo como director de sus empresas. Ahora Buffet consigue el interés de los inversionistas y forma su propio fondo de inversión, pero no cobraba honorarios por la administración del fondo. Sus ganancias provenían si el fondo de inversión ganaba más del 6% anual y él cobraría el 25% de esas ganancias anuales.
Este fondo no solo daba el 6%, superaba por mucho la expectativa de Buffett, dando rendimientos incluso arriba del 30%. Buffet comienza a capitalizarse y enseguida empieza a comprar empresas a las que denominaba cigar bots. Empresas que estaban a punto de la quiebra, pero inyectándoles capital se podrían recuperar un poco para después ser vendidas.
Aquí fue donde Buffett inversionista, sino que tenía que ser dueño de empresas y eventualmente llevar a una empresa a cotizar a bolsa. Curiosamente, Buffett compraría empresas para las que él trabajaba de niño vendiendo sus productos. Invirtió grandes cantidades de dinero en Coca-Cola, además de comprar el Washington Post, periódico que él mismo repartía de niño.
Su notable éxito en las inversiones le lleva a tener el sobrenombre de el oráculo de Omaha, ya que prácticamente todas las empresas en las que invierta subían de precio. Buffetto. Austeridad. Sigue viviendo en la misma casa en la que crecieron sus hijos y que compró hace más de 50 años. Maneja un carro anticuado, no tiene chófer ostenta una vida de lujos.
Es conocido como uno de los billonarios más austeros de la historia. Lamentablemente Buffettar en sus hijos el mismo interés en los negocios, a pesar de que él les instó a sus hijos desde pequeños a invertir en su empresa principal Berkshire. Sus hijos vendieron todas las acciones de la empresa cuando eran jóvenes. Si ellos hubiesen mantenido estas acciones, actualmente serían millonarios con la vida resuelta.
Warren ha declarado públicamente que al morir sus hijos no recibirán un solo dólar de herencia. El total de su capital pasará a ser administrado en un fondo de inversión por Bill Gates y las ganancias serán donadas a la fundación Bill y Merinda Gates. Warren Buffett se ha mantenido en los primeros lugares de la lista de los 10 hombres más ricos del mundo.
Es dueño de más de 70 empresas. Su fortuna ha variado de los 70 a poco más de los 90,000 millones de dólar. Si te gustaría saber las reglas de inversión de este famoso inversionista, te dejamos en video sus reglas de inversión que estará al final de la pantalla de este video. Bueno, comunidad emprendedora de Farwell Investor, gracias por llegar al final de este video.
Te recordamos que nos puedes contactar en los enlaces que dejamos en la descripción del video. Gracias por ser parte de esta comunidad de emprendedores. tus comentarios los tomamos mucho en cuenta para poder seguir creando este tipo de contenido. Si quieres sugerir algún tema, coméntalo en este video. Te deseamos la mejor de las suertes en tu proceso de emprendimiento.
Billonarios que viven como pobres. ¿Sabías que las personas más adineradas en el mundo viven de forma bastante austera? Pero no te confundas, no hablamos de personas como Cristiano Ronaldo que puede tener 10 Bugattis y tres mansiones. No, no, no. Hablamos de personas multimillonarias con miles de millones de dólares en su fortuna.
Hablamos de banqueros, de empresarios poderosos, casi los dueños del mundo. Estas personas tienen tanto, pero tanto dinero que han prácticamente perdido el interés de poseer más. Y tal vez por eso mismo han adoptado costumbres que los hace parecer como si vivieran en la pobreza. ¿No me crees? En este video te mostraremos auténticos billonarios con hábitos de austeridad.
Aunque queremos dejar claro que son personas que viven cómodamente, tienen hábitos de austeridad que realmente te van a dejar sorprendido. Si quieres saber de qué se trata, quédate a ver este video. Número uno, Mr. Warren Buffett. La fortuna de este hombre es de 90,000 millones de dólares. Es bien sabido que el oráculo de Omaha tiene hábitos de austeridad desde que era muy joven, empezando por su oficina en donde no cuenta con computadoras y todas sus operaciones son por medio de lápiz y papel. Se dice que su viejo escritorio
de madera tiene más de 50 años con él. Tiene una sola casa en la que lleva viviendo desde los 25 años, la cual compró hace más de 50 años por $30,000. No tiene ningún auto de lujo y ha manejado por años un viejo cadilac DTS. Tampoco viste con trajes costosos ni relojes de lujo. El día de Warren Buffett un desayuno barato y a menudo visita un McDonald’s para almorzar.
Al parecer no le importa mucho una buena alimentación. Su hija ha revelado que no recuerda la última vez que lo vio comer vegetales o frutas. Además, su hija dijo en una entrevista que no recuerda la última vez que lo vio tomar agua simple, pues es adicto a la Coca-Cola. Pero es bien sabido que tiene un refrigerador lleno de Coca-Colas en su oficina.
Para la comida es un hombre con los gustos más simples, como el comer comida rápida. Le encanta la comida chatarra como golosinas. Su restaurante favorito es un local muy simple, no maa nebraska. donde su platillo preferido es un corte de tip Bone con una orden de papas fritas doble por un costo que no rebasa los $35. Además no hace ningún préstamo a sus hijos y ha declarado que cuando muera va a donar toda su fortuna a un fondo de inversión destinado a la caridad.
Ha dicho públicamente a sus hijos que no esperen recibir un solo dólar de herencia por parte de él. Número dos, Bill Gates. El magnate de la informática y software de internet tiene una fortuna de poco más de 95,000 millones de dólares. Entre los hábitos de austeridad de este hombre encontramos que su vestimenta es muy simple, incluso podrías confundirlo con una persona de escasos recursos.
No encontrarás ningún cinturón Gucci y tampoco un Rolex. Él ha declarado que desde que era un estudiante y vivía muy limitado y ostentar lujos en la vestimenta es para las personas mediocres porque es un reflejo de aspirar riqueza que no poseen, por lo cual el vestir de lujo le parece algo absurdo y lo demuestra usando un reloj casio barato, porque comenta que un reloj de $10 da la misma hora que uno de miles de dólares.
ha dejado de ser el presidente de Microsoft desde hace muchos años, porque para él es más importante ocuparse de su fundación Bill y Melinda Gates, en la que hacen diversas donaciones a países subdesarrollados. Número tres, Ingbar Camprad. El sueco fundador de IKia ha sido uno de los millonarios más austeros de toda la historia con una fortuna antes de su muerte que ronda los más de 63,000 millones de dólares.
Con tan solo 17 años funda IKA, una empresa multinacional de fabricación de muebles. Este hombre desde muy joven vestía ropa de segunda mano. Además compraba comida a punto de caducar, misma que ofrecían a un menor precio en centros comerciales. Bar empieza su negocio con el dinero que le da a su madre por la obtención de buenas calificaciones.
Este billonario era de una familia humilde y al comienzo de su negocio de venta de utensilios de cocinas lo hacía de puerta en puerta desplazándose en una bicicleta. El éxito de su negocio se basó en la practicidad y ergonomía de los muebles fabricados. Además que ofrecía crédito y sistemas de pagos parciales para adquirirlos.
A pesar de que al mediano plazo él ya era un multimillonario y ya podía tener un auto y chóer a su disposición, él seguía viajando en transporte público. Una de sus frases es, “El tener dinero no significa que debas derrocharlo. Sin lugar a duda, un ejemplo para muchas personas que viven de aparentar. La consecuencia de ello es endeudarse con cosas que no pueden pagar.
Número cuatro. Amancio Ortega, el fundador del grupo Inditex con su marca de ropa más reconocida, Sara, cuenta con una fortuna de más de 66 millones de dólares. Es un hombre que detesta apecer en televisión, odia los flashes y todo lo que tenga que ver con la fama. Al igual que sus colegas billonarios, es un hombre de gustos simples.
Su desayuno favorito son huevos con papas fritas. Este hombre trabajó durante años como mensajero y hasta poco menos de sus 30 años comenzó su imperio textil. Es conocido porque no le gusta el uso de corbata. Su vestimenta es simple y siempre se le ve con estilo casual, usando camisa desabotonada en la parte superior. Ni siquiera vive en una casa.
Vive en un discreto apartamento, ya que para él el uso de espacio limitado no es un problema, ya que siempre vivió limitado en espacio y dinero. Visita por lo regular el café de su empresa que se encuentra en su localidad, donde almuerza con sus propios empleados de rango más bajo. Número cinco, Steve Jobs, el fundador de Apple, la empresa más valiosa de toda la historia, alcanzando el valor de un trillón de dólares y uno de los emprendedores más revolucionarios de toda la historia.
Vivió una vida de total austeridad. Él desde muy pequeño supo que la vida no era un lecho de rosas, ya que su madre biológica lo dio en adopción. Su forma singular de vestir de zapatos deportivos y unos jeans la adquirió porque desde niño estuvo limitado en un hogar decente donde los lujos no eran parte de la vida diaria.
Cuando Jobs entró en la universidad tuvo que abandonar sus estudios, ya que él mismo decidió que no debía usar el dinero de sus padres adoptivos porque no era su hijo biológico y fue decisión de Steve no hacer uso de ese dinero para costear la universidad. Solía caminar descalzo vistiendo ropa barata en la universidad, misma donde ya no estaba matriculado, y lo dejaban entrar a clases como oyente.
Por lo mismo de no estar en la universidad, no tenía habitación y tenía que pedir permiso a sus amigos para dormir en sus habitaciones, pero este lo hacía en el piso. En conferencias y discursos contó que solo comía carne una vez a la semana y para hacerlo tenía que caminar kilómetros al comedor de una iglesia donde por medio de la caridad podía disfrutar de un platillo con carne.
Vivir con poco dinero se había convertido en un hábito para Steve Jobs y cuando llegó a ser multimillonario, siguió con un estilo de vida discreto y muy modesto. Como puedes darte cuenta, los hábitos de estas personas millonarias que han llegado a lo más alto en el éxito, abundancia y realización personal, el ostentar fortuna y fama no es parte de su forma de vida y actuar de la forma en la que muchos artistas y estrellas de roca actúan es simplemente una muestra de mediocridad.
Empezó a hacer dinero siendo un niño. Comenzó vendiendo cerillas y utensilios de cocina. Siendo adolescente, ya ganaba más que sus profesores de la escuela, pero aún así se vestía con ropa de segunda mano. Poco tiempo después, este joven ya ganaba miles de dólares al mes, pero aún así compraba comida a punto de caducar, con tal de conseguirla a un precio de remate.
siendo ya un auténtico billonario con varios miles de millones de dólares en su fortuna. viajaba en transporte público y no tenía equipo de seguridad a pesar de que era uno de los hombres más ricos del mundo. Estos, entre otros hábitos, le llevó a que lo apodaran con el sobrenombre del millonario más tacaño del mundo.
Hablamos de Inmbartrad. fundador del gigante IA, multinacional de la industria de muebles y electrodomésticos y esta. Año de 1926, poblado de Agunarid, Suecia. En la madrugada se escuchaba el llanto de un bebé, mismo que anunció la llegada de un varón dentro de una familia de granjeros. Este chico se convertiría a la postre en el multimillonario fundador de IA, el gigante fabricante de muebles y electrodomésticos, quien alcanzaría la prestigiosa lista de los 10 hombres más ricos del mundo.
Inkbarth Kamprad se desarrolló en una infancia acogedora en la granja de sus padres, pero con muchas responsabilidades. Desde muy pequeño conoció el trabajo duro y la conciencia de la responsabilidad. Es una realidad que no sufrió pobreza, seguramente gracias a sus padres que siempre fueron trabajadores. Inbizó en la siembra y cosecha de papas.
Tal vez porque no quería ser granjero como su familia. pronto se interesó por hacer dinero de otra forma. Con tan solo 11 años comenzó vendiendo cerillos de madera a la comunidad de su granja. Su madre le hizo un préstamo debido a que obtuvo las mejores calificaciones. Entonces, el joven llenó su mochila llena de utensilios de cocina hechos de madera.
Estos eran baratos y los podían vender rápidamente. Después fue incluyendo insumos como pescado seco y algunas semillas. Entonces, el joven a sus 15 años en el grado de preparatoria ya generaba ganancias que superaban los ingresos mensuales de sus profesores. Increíblemente, a pesar de eso, jamás fue conocido por visitar bares ni cantinas ni malgastar su dinero.
Todo lo contrario, el joven iba amasando de a poco una fortuna y a pesar de ello se vestía con ropa usada. Y además entrando a la universidad para economizar aún más visitaba las tiendas de conveniencia donde compraba la comida a punto de caducar que remataban a mitad de precio. tan solo de la venta de casa en casa de sus insumos y utensilios de cocina.
Fue un pionero en el formato de ventas a crédito, ya que en una libreta llevaba su contabilidad y los abonos que sus clientes, principalmente las amas de casa, adquirían. Con esta modalidad le bastaba para cobrar una cantidad equivalente a $100 por semana. Como al inicio, la mayoría de los utensilios era de madera.
El joven Imbar le llamó la atención este material que podía convertirse casi en cualquier cosa, entre muchas cosas, en muebles. Cerca de sus 20 años comenzó a fabricar sus primeros muebles para cocinas. Gracias a las amas de casa, este chico consiguió hacer crecer su negocio de forma descomunal. Él ni siquiera fabricaba los muebles, los encargaba a los talleres más grandes de carpinteros de su localidad.
Sus primeros muebles fueron alacenas y dispensadores de granos, más parecidos a cajas de madera con tapa corrida como un cajón. Su filosofía siempre fue vender cosas a precio muy accesibles, cosas para las masas, para el pueblo. Siempre vistió muy simple con su ropa de segunda. Reutilizaba incluso sus zapatos.
solamente les cambiaba la suela con sus amigos zapateros, que ya era un cliente muy conocido por recurrir a reciclar hasta tres veces un par de zapatos cambiando la suela de cuero. A sus 24 años ya tenía acumulado el capital suficiente para poder adquirir un terreno y poner su propio taller de muebles. Más que taller, se podía decir que sería una pequeña fábrica.
Contrató a 12 personas, quien no paraban de replicar cada modelo de muebles de los diseños que Inbar les encargaba. Esta fábrica tuvo el nombre de IA. esperó tr meses a que tuviera suficiente stock en su almacén y entonces imprimió su catálogo de muebles junto con sus mejores ejemplares en madera y a sus 25 años presentó su catálogo en la feria de su pueblo bajo la marca IA.
Sus muebles eran tan baratos que se hizo enemigo de inmediato del resto de fabricantes de su país, pues no podían competir con los precios de inba. fue presionado para salir de su país, pero nada fue mejor que eso, pues este millonario tuvo un éxito desorbitante con su marca y productos de calidad a un bajo costo.
Para aquel entonces, Inbar, de 27 años ya estaba casado y tenía su primer hijo. Se trataba de una niña, su primera heredera de un imperio millonario. Sus hábitos de austeridad continuaron por el resto de su vida. Jamás se le vio conducir un auto de lujo. Siempre viajó en clase turista y por lo regular era sabido que no visitaba hoteles de lujo, sino hoteles más económicos.
Al poco tiempo se separa de su esposa y vuelve a contraer matrimonio con una bella joven llamada Margareta Stenort, con quien procreó tres hijos más. Su casa era modesta. En muchas ocasiones prefirió vivir en un apartamento que le permitiera estar dentro de la ciudad, donde fundaba una nueva sucursal y asentaba una nueva fábrica. Mucho tiempo, cuando ya era un viejo, se le veía a menudo usar la misma ropa.
Aunque se dice que contaba con varios trajes del mismo estilo y color, almorzaba en restaurantes comunes. Por lo regular, sus almuerzos eran pan y café junto con un platillo como huevos con jamón. Para la comida no era sabido que comiera como rey teniendo chef personal ni nada por el estilo, como otros millonarios.
Incluso era fan de la comida chatarra. En ocasiones se le veía visitar restaurantes de comida rápida. El gran éxito de IA fue cambiar la forma de construcción de muebles. Les dijo adiós a pesados y grandes muebles para el interior de la casa. Imbar, junto con su empresa IKEA fue pionero en la fabricación de muebles armados que eran prácticos, además de optimizar bien el espacio.
Un escritorio, por ejemplo, era multifuncional, podía adaptarse a esquinas para aprovechar mejor el espacio. Invirtió en diseño de muebles optimizados. Además de ser muy bonitos, ningún otro fabricante lo hizo. Además, al precio tan accesible, las ventas fueron en aumento. Finalmente, tras su muerte a sus 91 años en 2018, se dio a conocer que ocultó durante la mayor parte de su vida un alcoholismo que dicen sus allegados.

Le llevó a tener un vacío que no compensó nunca con nada, tal vez uno de ellos. Sus hábitos de austeridad. aprendió que el dinero es incapaz de llenar este vacío. Familiares cercanos comentaron que los acontecimientos que marcaron su vida fue la muerte de su madre y la separación de su primera esposa. Es así como un hombre que lo llegó a tener todo.
Fue conocido por sus hábitos de austeridad que le llevaron a tener el sobrenombre del millonario más tacaño del mundo, que tal vez escondía tras sus hábitos una depresión permanente. No olvides suscribirte y activar las notificaciones. Déjanos tu comentario acerca del video. ¿Crees que el dinero sea fundamental y pueda comprar la felicidad? Es cierto que el dinero afecta a todo aquello que es importante para un ser humano, por ejemplo, la salud, la educación de calidad para los niños y un hogar con comodidades.