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SALIÓ DE LA POBREZA Ganó Millones Pero Otra Vez Regresó A LA MISERIA

Pasó de [música] la gloria. al fracaso. ¿Cómo Durán pasó de estar en la cúspide del éxito a vivir nuevamente en la pobreza? Permanece al final del video que en Farwell Investor te lo contamos. Antes de iniciar con el video, no olvides suscribirte y activar las notificaciones. Todo comenzaría de la siguiente manera.

Año de 1956, barrio El Chorrillo, Panamá. Un chico de 7 años camina hacia la escuela sin zapatos, pero con una mochila llena de sueños. Este pequeño es el miembro de una familia de ocho hermanos, su madre, una humilde ama de casa [música] y su padre, un soldado méxicoamericano que abandonó a su familia cuando Roberto tenía un año y medio.

[música] Esta es la vida a la que se enfrenta el joven Roberto Durán. Él no lo sabe ahora, pero dentro de 20 años tendrá el mundo a sus [música] pies y una cuenta bancaria con 15 millones de dólares. Roberto amaba a su madre más que a nadie. Siempre preocupado por ella y sus hermanos, hacía cualquier cosa para que no [música] les faltara pánico. Vijo.

Vendía mangos y cocos que sigilosamente tomaba de las casas de los estadounidenses cerca del canal de Panamá, que por fortuna estaba a pocos metros [música] del chorrillo. En las mañanas se dedicaba a vender periódicos, [música] en las tardes a lustrar zapatos y en las noches cualquier otra cosa. Bailar o cantar en el bar más cercano.

Lo importante era llevar el pan a la casa. Nada lo hacía más feliz que ver la cara de alegría de su madre y a sus hermanos al verlo llegar con comida y con vida. Las calles fueron las maestras de Roberto, pero no todo era malo allá afuera. Como si de una fuerza sobrehumana se tratara, el amor por [música] su familia se veía recompensado con la gente buena que Roberto encontró en las calles.

Su querido e inseparable [música] amigo, un indigente apodado Chaflán. quien lo acompañará años más tarde a la ciudad de New York. [música] Y los otros niños del barrio con los que trabaja día a día le enseñaron a aferrarse a la vida y a luchar por ella con uñas, dientes [música] y puños. Por esas calles y robando cocos también conocería otro hombre [música] importante en su vida, Carlos Eleta Almarán, quien se convertirá en su amigo y lo llevará a su primer triunfo en un cuadrilátero de boxeo.

Su primera experiencia con los guantes. Año de 1961. Una década que marcará la vida de Roberto y también la de Panamá. Con apenas 10 años, el vivaz niño comenzó a trabajar en el gimnasio Neco de la Guardia como compañero de entrenamiento de boxeadores importantes que llegaban a Panamá a enfrentarse a pugilistas locales de la talla de Ismael Laguna.

Fue uno de sus hermanos quien practicaba boxeo, quien lo llevó a probar por primera vez unos guantes. Es el año de 1964, recordado por Panamá y por el mundo como el año de los mártires. Y en medio de esa batalla social y política, Roberto también está listo para librar sus propias peleas como boxeador amateur.

Y fue entonces [música] cuando comenzaron a apodarlo el canalero, por aquello de que vivía cerca del canal de Panamá. A sus 13 años, Roberto es como un volcán en erupción y quizás esa misma emoción le jugó en contra porque perdió las primeras tres peleas a Mateus, pero se [música] sentía contento porque estaba haciendo lo que amaba.

En su primera pelea ganó 1.5 pes, de los cuales le regaló uno a su madre. Tal vez ni siquiera lo imaginaría que en los próximos años ganaría millones de dólares por pelea. La pegada de Roberto no era muy [música] común. Tenía un estilo muy personal, precioso y fuerte. Sería esto lo que le ganaría el apodo de manos de piedra.

Aunque la naturaleza lo favoreció bastante, Roberto hizo su parte entrenando duro todos los días y como siempre esa aura de gracia que lo ha acompañado toda su vida le puso en el camino gente buena que siempre lo ayudó y lo preparó para convertirse en el mejor boxeador latino de todos los tiempos. su inseparable entrenador, Néstor Plomo Espinoza, quien permaneció a su lado desde su primera [música] y hasta su última pelea.

Roberto se levantaba desde las 6 de la mañana a correr, aunque lo detestaba. Seguían 2 horas de entrenamiento de gimnasio de [música] boxeo, sombras, manoplas, pera costal. labró una pegada tremenda y su apodo [música] ya era reconocido. Noqueaba en los primeros rounds a sus oponentes. Comienza su carrera profesional siendo un adolescente.

    Con solo 16 años Roberto comienza su carrera como pugil profesional. Debutó nada menos que contra su paisano Carlos Mendoza en la categoría Gallo. Y este fue el principio de una carrera gloriosa. Pero se llevaron una gran sorpresa cuando Roberto saltó al ring. Parecía que no temía a nada ni a nadie. Era como si supiera que aquella pelea ya estaba ganada para él.

Su oponente apenas tuvo tiempo de reaccionar y cuatro asaltos fueron suficientes para que los jueces dictaminaran el fallo. Roberto era el ganador del combate ese mismo año y como un león embravecido, el panameño se enfrentó a siete boxeadores en diferentes [música] encuentros y todos terminaron fuera de combate bajo los puños de piedra por la vía rápida del knockout.

Madison Square Garden de New York. La pelea tuvo lugar el 26 de junio de 1972 y ya en el primer asalto sabían quién sería el ganador de esa noche. Para el round 13, Bukanan estaba acabado bajo las manos de piedra de Durán. Esa noche Roberto es proclamado campeón mundial de los ligeros.

Sería el primero de los cinco títulos mundiales que ostenta este tetracampeón. De inmediato, lo primero que hizo fue construirle una casa a su madre y sacarla de vivir en una humilde vivienda de jaulilla de adobe y palmas. Su madre vivía en piso de tierra y años más tarde su madre ya estaba en una mansión con servidumbre. Roberto Durán enfrenta a su mayor rival y el más grande al que pudo enfrentar de todos los tiempos.

Se trataba nada más y nada menos que de Sugar Ray Leonard. Uno de los más grandes del boxeo a nivel mundial. Parece entonces un chico esbelto superrápido que superaba en velocidad y técnica Durán. Durán más [música] pegada, más corazón que técnica, pero con un carácter indomable. Llega el día de la pelea.

El 29 de junio de 1980 con 29 años, Durán estaba en su mejor momento con una musculatura prominente de barba de candado, fanfarrón, arrogante y convertido en un león. Simplemente Durán estaba en plenitud. Esa noche nadie podría ganarle y se enfrentó a uno de los mejores de [música] la historia. Un boxeador de la élite del boxeo rapidísimo con una técnica pulcra.

Ese era Sugar Ray Leonard. [música] Manos de piedra se enfrentan legendarios Rey Sugar Leonard. Dos titanes frente a frente por primera vez y no sería la última. Ante la mirada expectante de unos 46,000 [música] asistentes, Roberto a puro corazón, pulmón y Pundonor le arrebató el título mundial welter [música] al estadounidense en lo que fue una pelea que quedó tallada en la historia del boxeo.

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