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¿SABE HABLAR FRANCÉS? CUANTOS IDIOMAS SABE HABLAR CLAUDIA SHEINBAUM🚨

 ¿Cuántos idiomas habla realmente? ¿Sabe francés? ¿Qué tan fluida es? Y más importante, ¿cómo física de la UNAM terminó siendo la primera mujer presidenta de México? La respuesta a esas preguntas dice mucho más sobre quién es Shane Bom que cualquier discurso oficial. Quédate porque lo que viene va a sorprenderte. Empecemos con lo que todo el mundo quiere saber y seamos directos.

Claudia Shinbaum habla dos idiomas con dominio real: español, su lengua materna e inglés, que perfeccionó durante los años que pasó en California trabajando en su doctorado. No es un inglés de manual ni de Clases Express antes de una cumbre. es el inglés de alguien que vivió ahí, que investigó ahí, que defendió tesis y publicó artículos científicos en ese idioma. La diferencia se nota.

Entrevistas internacionales habla sin titubeos, explica conceptos complejos de política y ciencia con precisión. Busca las palabras exactas cuando la traducción T Montin no es perfecta y lo hace con la confianza de quien no necesita que nadie le susurre la respuesta al oído. Y el francés, hasta donde existe registro público verificable, no hay evidencia de que Shane Bom lo hable con dominio conversacional.

Algunos señalan que tiene nociones básicas por sus años de estudios académicos. Pero nada que se acerque al nivel de su inglés. Pero ese detalle es casi irrelevante cuando se entiende el camino que recorrió para llegar donde está, porque aquí está lo que cambia toda la narrativa. Shane Baum no es una política que estudió leyes, hizo méritos en el partido y esperó su turno.

 Es física de formación y esa diferencia no es cosmética. Estudió física en la UNAM. Luego hizo su maestría en ingeniería energética y completó su doctorado con especialización en medio ambiente y cambio climático. Eso no es un currículum político decorativo. La trayectoria de alguien que pasó años entendiendo sistemas complejos, analizando datos, publicando en revistas científicas y participando en el panel intergubernamental sobre cambio climático de la ONU, el mismo que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2007, no como figurante, como investigadora

activa. Su entrada a la política no fue una decisión de carrera, fue una consecuencia de quién era desde los 15 años. A esa edad, cuando cursaba la preparatoria, ya participaba en movilizaciones estudiantiles en solidaridad con jóvenes que no habían podido ingresar a la escuela, no porque la afectara directamente, sino porque le importaba.

En 1988, cuando Cuautemok Cárdenas sacudió al sistema político mexicano con su candidatura presidencial, su generación entera tomó partido. Shane Bom estaba ahí. Luego se fue a Estados Unidos a terminar su doctorado. Regresó a la universidad, siguió investigando, siguió siendo madre, siguió siendo académica. Hasta que en el año 2000, López Obrador, entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, la invitó a ser secretaria del medio ambiente y aceptó.

 Ese fue el giro que cambió todo. Pero lo que vino después es donde la historia se vuelve más interesante, porque Shane Baum no llegó al poder razones que la política tradicional mexicana premia. como secretaria de medio ambiente y luego como jefa de gobierno de la Ciudad de México. ida por voto directo en 2018. Shane Bom enfrentó uno de los laboratorios políticos más complejos del continente, gobernar una megalópolis de más de 20 millones de personas con problemas estructurales que ninguna administración anterior había querido

tocar de frente. En materia de violencia de género, implementó lo que ella misma describió como un cambio completo de lógica. La pregunta que se hizo fue simple, pero poderosa. ¿Por qué cuando hay violencia doméstica tenemos que sacar a la mujer de su casa y esconderla? La respuesta que dio fue igualmente directa.

Ahora en la Ciudad de México es el agresor quien sale, no la víctima. Independientemente de quién sea el propietario de la vivienda, la mujer tiene derecho a quedarse. El agresor enfrenta medidas legales o va a la cárcel. Junto con eso, 27 centros de atención para mujeres en situación de violencia y 800 km de corredores seguros con iluminación y botones de emergencia y una línea directa de ayuda exclusiva para mujeres.

No fueron declaraciones, fueron políticas implementadas con recursos y seguimiento. En cambio climático, la agenda fue igualmente concreta. 35 millones de árboles y plantas sembrados en 4 años, 10 veces más que en el periodo anterior. Dos teleféricos de transporte público, los más largos del mundo en su categoría, conectando zonas de alta densidad poblacional en condición de pobreza con el sistema de metro.

500 trolebuses nuevos, un segundo piso vial exclusivo para transporte público, no para autos particulares. Son números verificables que cualquiera puede contrastar con registros oficiales, no promesas de campaña enterradas en un plan de gobierno que nadie leyó. Cuando le preguntan por la cuarta transformación, su respuesta revela cómo piensa.

explica que México ha tenido tres transformaciones históricas anteriores. La independencia en 1810, la reforma con Juárez en la segunda mitad del siglo XIX y la Revolución Mexicana. Las tres fueron violentas. La cuarta dice Pematasa pacífica, no por ingenuidad, sino por convicción.

 El cambio que propone no es estatizar todo ni expulsar a la inversión privada. es cambiar el criterio con el que se mide el éxito económico. No solo el PIB ni la inversión extranjera, sino el bienestar real de las personas, educación, salud, vivienda, pensiones para adultos mayores y en sectores estratégicos como energía, electricidad y litio.

presencia del Estado como actor principal, no como observador. Su posición sobre el feminismo tiene esa misma precisión que distingue a quién razona desde datos y no desde consignas. En el Congreso Feminista Internacional dejó una idea que no suele escucharse en los discursos de tribuna. No todas las mujeres sufren lo mismo.

 Una encuesta aplicada en la Ciudad de México mostró que los factores de mayor discriminación son el color de piel, ser indígena y ser mujer. Si se combinan los tres, la desigualdad se multiplica. dice, “Obliga a hablar de un feminismo social que no trate a todas las mujeres como si enfrentaran idénticas condiciones. No es teoría, es datos.

Sobre la interferencia de Estados Unidos en México, su posición es breve y directa en contra, no porque sea antiestadounidense, sino porque la soberanía de cada país es un principio que México tiene escrito en su Constitución. El problema de las drogas entre ambos países no se resuelve con invasiones ni con retórica propagandística.

Se resuelve con cooperación bilateral para reducir el consumo en Estados Unidos y para detener el flujo de armas desde el norte hacia México. Causa y efecto, no. Unilateralidad. ¿Cuántos idiomas habla Claudia Shainbaum? Dos con dominio real por ahora. Sin embargo, la pregunta que debería importarnos más no es cuántas lenguas maneja, sino qué tipo de mente hay detrás de esos idiomas.

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