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RITA Macedo: el DISPARO que México OCULTÓ… Se quitó la VIDA sola en su COCHE

Hablaba varios idiomas, leía con voracidad y con criterio. Tenía opiniones sobre la literatura y el arte y la política que sus interlocutores más inteligentes tomaban en serio porque valían ser tomadas en serio. Y tenía ese don raro de las personas que han desarrollado su inteligencia en varios territorios simultáneamente.

la capacidad de habitar completamente cualquier conversación sin importar el tema, de estar genuinamente presente y genuinamente interesada y genuinamente capaz de aportar algo que valía [música] la pena escuchar. Detrás de las pieles y las joyas, detrás de la elegancia que hacía que su presencia en cualquier espacio cambiara algo en la temperatura del ambiente, Rita Macedo ocultaba una tristeza que ni el éxito, ni los poderosos maridos, ni [música] la admiración del mundo que la rodeaba pudieron calmar de manera

permanente. [música] Una tristeza que fue creciendo durante los años en que la industria la fue relegando, en que los círculos que habían sido suyos fueron apretándose alrededor de personas más jóvenes en que la depresión que nadie quería manejar en su entorno se fue convirtiendo en el clima permanente de su vida interior.

 Hoy vamos a abrir el expediente de la tragedia que la élite intelectual [música] de México intentó procesar con la velocidad y la discreción que el duelo difícil exige a veces y que deja fuera la comprensión que esas tragedias merecen. La historia de como la musa de Carlos Fuentes, la hija de Andrea Palma, la gran dama del cine y las telenovelas mexicanas, llegó a sentirse un estorbo en el mundo que había sido suyo.

 y de cómo esa sensación de invisibilidad y de abandono acumulada durante [música] años terminó siendo más pesada de lo que podía seguir cargando. Cuatro cosas vas a descubrir en este video que van a cambiar la manera en que entiendes la historia de Rita Macedo y lo que su historia dice sobre el abandono, el envejecimiento de las mujeres en la industria del entretenimiento y el precio invisible que pagan las personas que brillan demasiado en un mundo que tiene poca tolerancia por el brillo que envejece.

Primero, ¿quién [música] era Rita Macedo con la profundidad que su historia merece? No solo la actriz, sino la mujer, la intelectual, la hija de una leyenda y la esposa de un genio. Segundo, [música] lo que ocurrió en su matrimonio con Carlos Fuentes y la manera específica en que ese vínculo, que había sido su mayor orgullo, se convirtió también en su condena más larga.

 Tercero, los años de deterioro de invisibilidad creciente de depresión no tratada que nadie en su entorno quiso o supo manejar. Y cuarto, diciembre de 1993, lo que ocurrió y lo que dejó atrás. Suscríbete y activa la campanita antes de seguir, porque lo que viene no es el homenaje oficial ni la versión que la industria prefirió contar, es la historia completa.

 Para entender lo que se perdió en diciembre de 1993, hay que entender primero lo que era Rita Macedo, no la imagen pública, la persona que existió detrás de esa imagen y que la historia oficial tiende a simplificar porque las personas complejas son más difíciles de manejar como iconos. Rita Macedo nació el 15 de octubre de 1925 en la ciudad de México.

Nació en una familia que no era simplemente conocida en el mundo del arte y del espectáculo mexicano. Era legendaria. Su madre era Andrea Palma, [música] una de las figuras más importantes de la época de oro del cine mexicano, actriz de una presencia que trascendía la pantalla y que había establecido su lugar en la historia del cine latinoamericano con una solidez que el tiempo no ha podido erosionar.

 Crecer siendo la hija de Andrea Palma en el México de los años 30 y 40 era crecer en un mundo donde el arte y la cultura [música] no eran actividades externas a la vida doméstica, sino el tejido mismo de la vida cotidiana. [música] Eso marcó a Rita Macedo de maneras que fueron simultáneamente un don y una carga.

 un don porque le dio acceso desde muy joven a un mundo intelectual y artístico que [música] enriqueció su formación de maneras que la escuela ordinaria no habría podido ofrecer. y una carga porque crecer la sombra de una figura como Andrea Palma implicaba el peso permanente de la comparación, [música] la expectativa de que la hija estaría a la altura del nivel que la madre había establecido y la dificultad específica de construir una identidad propia cuando la identidad materna es tan poderosa y tan visible.

 Rita Macedo construyó esa identidad propia [música] no como respuesta a su madre ni como negación de la herencia que llevaba consigo, sino como desarrollo genuino de algo que era completamente [música] suyo. Fue a Europa, estudió, aprendió idiomas con la seriedad de quien los aprende para habitarlos [música] y no solo para ostentarlos.

 desarrolló un criterio estético y cultural que era sofisticado en el sentido más auténtico de esa palabra. No la sofisticación del esnobismo que usa la cultura [música] como marcador de clase, sino la sofisticación real de alguien que ha pensado profundamente sobre lo que le importa y por qué le [música] importa. Su entrada al cine fue natural, dado el ambiente en que había crecido, pero no fue simplemente la continuación [música] de la carrera materna, fue la construcción de su propia voz en un medio que ella habitaba con una inteligencia que la diferenciaba de

muchas de sus contemporáneas. Rita Macedo era el tipo de actriz que los directores inteligentes buscaban porque podía hacer cosas [música] que no todos los actores pueden hacer. habitar un personaje completamente sin perder su propia inteligencia dentro de él, traer a sus papeles una profundidad que venía de haber pensado sobre la condición humana con más seriedad de la que la mayoría de la gente se permite.

 Sus películas más importantes la establecieron como una de las figuras centrales del cine mexicano de los años 50 y [música] 60, no como el tipo de estrella que el público adora con la intensidad simple del amor popular, [música] que era más el territorio de Blanca Estela Pavón o de María Félix, [música] sino como la actriz que los cinéfilos y los críticos reconocían como la representación más completa de una clase específica de talento.

inteligencia actoral combinada con la presencia física y con la capacidad de hacer que los personajes más difíciles resultaran completamente humanos en la pantalla. [música] Trabajó con los directores más importantes del cine mexicano de su época. Fue parte del mundo cultural que producía no solo películas, sino [música] la conversación intelectual del México por revolucionario que intentaba definirse a sí mismo a través del arte.

Y en ese mundo encontró también la parte de su historia [música] personal, que sería la más compleja y la más decisiva para entender lo que vendría después. Para entender lo que fue el matrimonio [música] de Rita Macedo y Carlos Fuentes, hay que entender también el mundo cultural en que ese matrimonio [música] existió.

 El México intelectual de los años 50, 60 y 70 era un mundo con sus propias jerarquías, sus propias liturgias y sus propias maneras de distribuir el reconocimiento. Era un mundo pequeño en términos de las personas que lo habitaban con peso real, pero enorme en términos de la influencia que ejercía sobre la cultura del país. Y en el caso de los escritores del Boom sobre la cultura latinoamericana e internacional.

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