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Por Qué Los Argentinos Festejan El Día Del Amigo (Y Es Único)

 Quédate que te la cuento completa porque te juro que cuando termines este video vas a ver el 20 de julio con otros ojos viendo tradiciones argentinas que tienen un origen específico, documentado, [música] con nombre y apellido. Y me encontré con esta historia que me dejó sin palabras. [música] Porque el día del amigo no es una fecha que simplemente apareció en el calendario.

 Tiene un creador, tiene un momento exacto de inspiración, tiene [música] cartas, tiene un sello de correo, tiene décadas de trabajo de una persona que creyó genuinamente que la amistad merecía un día en el año para ser celebrada y esa persona era argentina. Así que en este video te voy a contar [música] quién fue Enrique Ernesto Febraro, cómo se le ocurrió esta idea a partir de uno de los eventos más grandes de la historia de la humanidad, cómo la fue construyendo de a poco hasta lograr que una ciudad, una provincia y eventualmente varios países adoptaran su

propuesta. Te voy a contar también por qué la forma en que los argentinos vivimos esta fecha es única en el mundo. Y al final te dejo una reflexión sobre lo que dice de nosotros como [música] cultura y como pueblo el hecho de que hayamos creado este festejo. Arrancamos. Para entender el día del amigo, tenemos que viajar al 20 de julio de 1969.

Ese día, a [música] millones de kilómetros de la Tierra, algo que parecía imposible se estaba volviendo realidad. El módulo lunar Eagle de la misión Apollo X estaba descendiendo suavemente hacia la superficie de la luna. Neil Armstrong y Bas Aldrin iban a convertirse en los primeros seres humanos en pisar un mundo que no era el nuestro.

 [música] Era transmitido en vivo por televisión. Miles de millones de personas en todo el planeta estaban pegadas a sus pantallas. Era uno de esos momentos en que el tiempo parece detenerse y la humanidad entera contiene la respiración al mismo tiempo. En Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, un hombre estaba mirando esa transmisión con los ojos muy abiertos.

 Su nombre era Enrique Ernesto Febraro. [música] Tenía 45 años. era odontólogo, psicólogo, filósofo, músico, locutor de radio, profesor de historia y miembro activo del Rotary Club. Un tipo que hacía 10 cosas al mismo tiempo, que pensaba mucho, que sentía [música] mucho y que esa noche estaba siendo atravesado por algo que no era simplemente asombro científico.

 Mientras veía las imágenes del alunizaje, [música] Febraro escuchó una descripción de lo que estaba pasando que lo marcó para siempre. Alguien en la transmisión interpretó aquel momento como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y algo hizo clic en su cabeza. Si la humanidad entera había logrado eso trabajando junta, si en ese momento no existían fronteras [música] ni banderas, sino solo personas mirando el mismo cielo con el mismo asombro, entonces ese día [música] era perfecto para celebrar algo, para celebrar el vínculo más importante que une a los

seres humanos entre sí, la amistad. Esa misma noche, Febraro tomó la decisión que cambiaría todo. Iba a proponer que el 20 de julio fuera el día del amigo. Ahora bien, proponer algo así en 1969 no era cuestión de publicar un [música] tweet y esperar que se viralice. No había redes sociales, no había internet, no había nada de eso.

 ¿Y sabes cómo lo hizo Febraro? Con cartas. Cartas de papel escritas a mano o a máquina, selladas con estampilla, enviadas por correo postal a distintos países del mundo. Y no fueron pocas. Según los registros disponibles, [música] Febraro envió más de 1000 cartas a personas en 100 países distintos usando los contactos que tenía a través del Rotary Cloud, que por entonces tenía sedes en muchísimas partes del mundo, fue armando una red de destinatarios a los que les escribía proponiéndoles esta idea.

 El resultado fue sorprendente. De esas más de 1000 cartas recibió más de 700 respuestas de adhesión. Más de 700 personas de todo el mundo dijeron que sí, que la idea tenía sentido, [música] que la amistad merecía su día. Para un hombre trabajando solo desde su consultorio en Lomas de Zamora, eso era algo enorme.

 Lo que hacía en esas cartas no era solo proponer una fecha. Febrero escribía sobre la amistad como valor universal. Planteaba que si la humanidad era capaz de llegar a la luna, también era capaz de cultivar vínculos reales entre las personas. le daba al festejo un sentido casi filosófico, una dimensión de paz entre los pueblos. Una de sus frases más recordadas, que terminaría siendo casi el lema de la celebración, era esta: un pueblo de amigos es una nación imbatible [música] y otra que resume toda su filosofía sobre la amistad es igualmente poderosa.

Decía, [música] “Si usted tiene cinco amigos, ya dese por satisfecho porque ha conseguido la mayor joya.” En una época en que la Guerra Fría dividía el mundo y la tensión internacional estaba en uno de sus picos más altos, este hombre desde Argentina proponía parar un momento y celebrar lo que nos une, la amistad.

[música] En 1972, Febraro hizo algo importante, registró la idea en la propiedad intelectual [música] y luego donó esa patente al Rotary Club de Lomas de Zamora para que la institución pudiera difundirla con más fuerza y de manera institucional. Era un acto [música] coherente con lo que él predicaba. Si la amistad era para compartir, entonces su creación también debía hacerlo.

 No guardó los derechos para él. Lo cedió y el Rotary tomó la posta y siguió trabajando para que la fecha ganara reconocimiento oficial. Los años pasaron, la propuesta fue creciendo de boca en boca, de carta en carta, de ciudad en ciudad dentro de Argentina. Y en 1979, una década después de aquella noche frente al televisor, llegó el primer reconocimiento oficial formal.

La ciudad de Buenos Aires, mediante el decreto número 1900, oficializó el 20 de julio como el día del amigo. El lema elegido fue exactamente el de febro. Un pueblo de amigos es una nación imbatible. Y la provincia de Buenos Aires también lo reconoció ese mismo año mediante el decreto 23579. 4 años después, [música] en noviembre de 1983, el poder ejecutivo provincial firmó un decreto que declaró a Lomas de Zamora, la ciudad donde vivía y trabajaba Febraro, como la capital provincial de la amistad. Era el reconocimiento

definitivo de que todo esto había nacido ahí, en ese consultorio odontológico. Esa noche de julio de 1969. Febraro siguió trabajando incansablemente durante décadas para que la celebración trascendiera las fronteras de Argentina. recibió reconocimientos en todo el mundo. Fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires.

 Fue condecorado en varias ciudades del país y también en el exterior. La Cámara de Diputados de la Nación lo nombró mayor notable argentino en 2003 y lo más llamativo fue nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz. Dos veces un dentista de Lomas de Zamora nominado al Nobel de la Paz por proponer celebrar la amistad.

 Si eso no es una historia argentina de las que te llenan el pecho, no sé que puede serlo. Enrique Ernesto Febraro falleció el 4 de noviembre de 2008. Tenía dos hijos y cuatro nietos y cada 20 de julio su legado sigue más vivo que nunca. Ahora bien, hay algo que hace al día del amigo en Argentina especialmente particular [música] y es la forma en que lo vivimos.

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