Antes de que me vengan con, “Eres un antimessi tranquilo, los números no tienen sentimiento.” Hagamos la cuenta juntos. Messi tiene 902 goles, necesita 98 más, tiene 38 años cumplidos y desde que llegó a la MLS, su promedio es de aproximadamente 36 goles por temporada entre club y selección. Eso significa que matemáticamente necesita casi tres temporadas completas más, rindiendo al máximo para llegar.
Tres temporada más. Eso nos lleva a sus 41 años. 40 y 1. ¿Cuántos jugadores de campo han seguido siendo determinantes a los 41? Me nombran 5 3 1. Y ojo, estamos siendo descendentes y a 98 goles de los 1000, esa tendencia duele. Cristiano Ronaldo, mientras tanto, está en 965. Le faltan 35 goles para la historia.
Eso lo puede hacer en una temporada. Ronaldo va a llegar primero, casi con certeza. Y Messi, Messi tiene una montaña por delante que él mismo hace más alta cada vez que regala un penal. Volvamos al mar. Argentina 5 hasta CER Sam. Messi ya había marcado el segundo ya y anunció que se retira de la selección después del mundial 2026.
su último partido en Argentina con la camiseta Alviceleste. Un momento emotivo. Sí, el estadio lo sabe. Messi lo sabe. Y Messi en lugar de patear le dice, “Patéalo vos, hermoso.” Sí. Total, emocionante, sí, le arrancó las lágrimas a media argentina, absolutamente, pero desde la perspectiva de los 1000 goles, ese gesto tiene un nombre, gol regalado.
Y no es la primera vez. Messi tiene una historia larguísima cediendo penales, dejando remates a compañero, rechazando oportunidades de anotar para que otro brille. Es parte de quien es lo que lo hace grande como persona y como líder, pero también es una de las razones por las que el contador no llega donde debería.
Imaginen si Messi hubiera pateado todos los penales que alguna vez se dio. Imaginen si hubiera sido tan egoísta como cristiano en ese sentido. Estaríamos hablando de números que ni nos imaginaríamos. Pero Messi no es así y eso en la carrera por los 1000 goles le cuesta puntos real. Tercera razón, y esta va a molestar a alguno.
La MLS no son en términos de intensidad competitiva. Sí es el máximo goleador de la temporada regular. Sí, ganaron la MLS Cup 2025. Sí, acaban de ser eliminados de la CONCACAF Champions Cup Nashville SC porque un gol de visitante los mató Nashville SC. En Europa Messi promediaba entre 50 y 70 goles por temporada en sus mejores años.
En la MLS, con todo el respeto, marca 29 en una temporada regular. La diferencia no es solo de nivel físico o táctico, es de cantidad de partidos competitivos, de presión real, de rivales que te obligan a estar al 100. En la Champions League cada partido era una final. En la MLS hay partidos donde el portero rival está pensando en el bronch del domingo.
¿Quieren más prueba? El partido donde Messi marcó el gol 900 fue en la CONCACAF Champions Cup, que es el torneo más competitivo que juega el Inter Miami. No fue en un martes de temporada regular contra un equipo de Kansas City, fue en el partido grande porque cuando sube el nivel Messi aparece. El problema es que en la MLS el nivel no sube tan seguido.
Cuarta razón y es la más difícil de aceptar para los que lo amamos. El cuerpo de Messi tiene 38 años y más de 1145 partidos profesionales encima. 1.145. Eso es más partidos de los que la mayoría de jugadores profesionales juegan en toda su carrera. ¿Pueden imaginar cuántos kilómetros acumula ese cuerpo? ¿Cuántos estirones explosivos? ¿Cuántos choques, faltas, caídas, cambios de dirección a máxima velocidad? El cuerpo de Messi ya no es el mismo de 2012 cuando metió 91 goles en una temporada. Ese Messi ya no existe.
El de hoy es más inteligente, más económico, más cerebral, pero también es más frágil. Lo hemos visto perderse partidos por molestias musculares. Lo hemos visto llegar con minutos contados a convocatorias con Argentina. Lo hemos visto siendo administrado por el cuerpo técnico de Miami como si fuera una reliquia de museo.
Y el propio Messi lo sabe. También lo sabe que cuando le preguntaron si iba al mundial 2026, él mismo dijo que no podía confirmar, que había que ver cómo llegaba. ¿Ven? El hombre más honesto del vestuario sabe que el cuerpo manda y que el cuerpo ya no obedece ciegamente como an. Quinta y última razón. Y esta es la más polémica de todo.
El Mundial 2026 arranca en junio. Argentina debuta contra Argelia el 14 de junio en Kansas City. Messi tiene 902 goles. El Mundial dura en el mejor caso, siete partidos. En siete partidos con el ritmo de Messi en torneos grandes puede meter cuatro, cinco, quizás seis goles si llegan a la fin. Eso no cambia el panorama de los y después del mundial.
¿Qué? Esa es la pregunta del millón. Messi mismo no confirmó que va a seguir en la selección después de Qatar 2022 y siguió. No confirmó que va al Mundial 2026 y parece que va, pero después de los grandes se retiran cuando sienten que ya no pueden dar más o cuando sienten que ya dieron todo. Messi en ese segundo escenario.
Si gana el Mundial en casa, bueno, en Norteamérica, ¿para qué seguir? Para llegar a 950 goles, a 980. El hombre que le regaló un penal a Otamendi para hacerlo feliz en su despedida no es el tipo de hombre que va a torturar su cuerpo durante tres temporadas más solo para llegar a un número. Entonces, resumen para los que llegaron solo al final.

Messi no llega a los 1000 goles porque la matemática no da, porque él mismo regala goles, porque la MLS es lo que es, porque el cuerpo tiene memoria y porque después del mundial puede soltar todo. ¿Significa eso que es menos grande? No, en absoluto. 902 goles, ocho balones de oro, campeón del mundo, máximo goleador histórico de la selección argentina con 116 tantos.
El hombre no tiene nada que demostrar a nadie, pero la verdad es la verdad. Los 1000 goles van a ser territorio de Cristiano Ronaldo, no de Messi. Y curiosamente, eso también dice algo sobre cada uno. Cristiano los busca con obsesión. Messi le regala penales a sus amigos en la Bombonera. ¿Cuál prefieren ustedes? Eso sí que es para el debate en comentar.