Pero también, y esto es lo importante, se comprometió a luchar por él, a unas sabiendas de que no iba a llegar a ver ese porvenir por el que luchaba. Arrasamos las selvas, las selvas verdaderas e implantamos selvas anónimas de cemento. Enfrentamos al sedentarismo con caminadores, al insomnio con pastillas, a la soledad con electrónica.
Es que somos felices, alejados del eterno humano. Cabe hacerse esta pregunta. Aturdidos. Huimos de nuestra biología que defiende la vida por la vida misma como causa superior y la suplantamos por el consumismo funcional funcional a la acumulación. La política, la política, la eterna madre del acontecer humano, quedó engrillada a la economía y al mercado.

De salto en salto la política no puede más que perpetuarse y como tal delegó el poder y se entretiene aturdida luchando por el gobierno. Desbocada marcha la historieta humana comprando y vendiendo todo e innovando para poder negociar de algún modo lo que es innegociable. Hay marketing para todo, para los cementerios, el servicio fúnebre, las maternidades, marketing para padres, para madres, para abuelos y tíos, pasando por las secretarias, los autos y las vacaciones.
Todo, todo es negocio. Todavía las campañas de marketing caen deliberadamente sobre los niños y su psicología para influir sobre los mayores y tener hacia el futuro un territorio asegurado. A ese mismo compromiso quiero apelar hoy en esta intervención porque yo sé que el horizonte está cargado de incertidumbres.
Hemos hablado de ello durante este fin de semana. También que la internacional ultraderechista y unas derechas lacallas de esta falta de ideas que ilusionen, que movilicen a la gente, hacen mucho ruido, que gritan tanto y tan alto que a veces parece que que no existieran otras voces. Pero yo os pido que no os engañen, que no nos engañen, porque los ultras y las derechas no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba.
¿Saben? ¿Saben que su ortodoxia neoliberal, que además de ser ineficiente es cruel, murió en 2008 con la gran crisis financiera y que ha sido superada por las políticas progresistas? saben que su visión del orden internacional se está viendo desmantelada como consecuencia de los aranceles y las guerras ilegales.
Saben que su rendición al negacionismo climático, a la xenofobia, al machismo de la internacional ultraderechista ha sido su mayor error del que les costará mucho tiempo salir. La derecha no lidera, la derecha languidece. No importa, por tanto, que griten ni cuántos bulos inventen. La gente se está dando cuenta de que no tienen proyecto, de que no tienen soluciones.
Solo odio, es vacíos y unas políticas equivocadas que solamente han traído cuatro cosas al mundo: guerra, inflación, desigualdad y fractura social. Eso es todo lo que han dado al mundo. Por eso yo estoy convencido de que el tiempo de la internacional ultraderechista y la derecha rendida a esos postulados reaccionarios ha llegado a su fin y que nosotros, vosotros y vosotras, vamos a traer al mundo y a todos nuestros países una nueva hora de progreso.
Vamos. Vamos a reconstruir lo que ellos han tratado de destruir. Vamos a demostrar al mundo que el futuro puede ser mejor, que aún quedan nuevas cotas de bienestar y de desarrollo por conquistar. Por supuesto, lo sabemos. Lograrlo no va a ser fácil porque cambiar la historia nunca lo ha sido, pero pero ya hemos tomado en nuestras manos tres importantes instrumentos que nos van a hacer falta para cambiar el transcurso de la historia.
En primer lugar, lo que se respira aquí, unidad. Unidad, unidad. Por eso estamos aquí. para celebrar y para consolidar nuestra unidad. Unidad entre fuerzas progresistas, entre países, entre generaciones. Unidad en la diversidad para trabajar juntos y recuperar un horizonte compartido. En segundo, en segundo lugar, algo que ha dicho el gobernador, el gobernador Team Wols que me parece muy importante, también el presidente Lula, muchos otros oradores también como la primera ministra de Barbados.
El orgullo, recuperar el orgullo porque durante años la derecha y la ultraderecha han intentado convertir nuestra identidad en insultos. Zurdos nos llaman en Argentina, progres nos llaman en otras partes del mundo, pacifistas, charos en España les llaman a las feministas, rojos a los de izquierdas, verdes a los ecologistas. Todo eso nos reprochan.
Hasta incluso la agenda 2030 aprobada por 193 países en el seno de Naciones Unidas es para ellos una supuesta agenda W. Han intentado, han intentado una y otra vez que nos avergoncemos de nuestras ideas y de nuestra historia, pero eso, ¿sabéis qué? Se acabó, termina hoy en Barcelona el 18 de abril de 2026.
La vergüenza cambia de bando. La acabó. La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre. A partir de ahora, la vergüenza para ellos. La vergüenza para aquellos que callan ante la injusticia. La vergüenza para aquellos que explotan a los trabajadores y trabajadoras, los que criminalizan al diferente.
Los que convierten derechos en mercancías. Los que defienden el privilegio de las élites, los que apoyan la guerra y la violencia en Gaza, en Cis Jordania, en Ucrania, en el Líbano, en Oriente Medio. La vergüenza para ellos, para nosotros el orgullo, para nosotros el orgullo, sí, el orgullo de ser pacifistas porque amamos la paz, el orgullo de ser ecologistas porque queremos un planeta habitable para nuestros hijos y nuestras hijas.
El orgullo de ser sindicalistas porque queremos derechos trabajadores y a las trabajadoras reconocidos. el orgullo de ser feministas porqueemos sí de ser de izquierdas, de ser socialistas, de ser socialdemócratas, de ser progresistas, porque el progresismo hoy es más necesario que nunca. El orgullo, amigos y amigas, para impulsar un modelo económico más justo, como hemos escuchado desde esta tribuna y también gracias a todos los
panelistas que han participado en estas jornadas. También el de la prosperidad, que vaya a todos y a todas, sobre todo aquellos que más lo necesitan y al mismo tiempo protejamos el medio ambiente, como siempre defiende la primera ministra de Barbados. Algo que los progresistas, por cierto, estamos logrando aquí en España, en Brasil, el presidente Lula, la primera ministra de Barbados también o por supuesto el gobernador en Estados Unidos y todos los representantes a pequeña, mediana y gran escala progresistas que estáis aquí
presentes. No me quiero olvidar, por supuesto, de los grandes alcaldes y alcaldesas progresistas que tenemos en el mundo. el orgullo por reforzar los servicios públicos, la igualdad entre hombres y mujeres, el orgullo por defender sociedades abiertas, sociedades abiertas y que acogen a quienes se ven obligados a abandonar sus países para buscar una vida mejor.
Aquí en España estamos aprobando e impulsando un proceso de regularización de medio millón de inmigrantes. Y le quiero decir y le quiero decir a la derecha y a la ultraderecha que se oponen, que España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia. El orgullo, amigos y amigas, de estar del lado correcto de la historia, ¿sí? De defender el derecho internacional, de defender la paz y de gritar una y mil veces sí a la paz y no a la guerra.
