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NADIE LOS ESCUCHÓ

Venía de hacer un gran trabajo en el Dortmund, puliendo el talento de figuras como Marco Reus y Emerica Wameyan. Tenía ideas muy claras sobre la jerarquía, la disciplina y sobre todo el trabajo en colectivo. No pisó muy bien el vestuario del PSG cuando rápidamente se dio cuenta de algo que pocos querían ver.

Mbappé tenía una mentalidad irracionalmente ganadora. Repito, irracionalmente ganadora. Es decir, que consciente o inconscientemente no quería que el equipo ganase, sino que ganasen por él. Una obsesión de ser la figura, algo que tarde o temprano no sería positivo para el grupo. El choque entre Thomas Tugel y Mbappé fue inmediato. Miren esto.

Para octubre del año 2018, Mbappé llegó casi al final del entrenamiento. Esto en la previa de un partido ante el Marsella. Thomas Tugel no le dijo nada, pero cuando llegó el partido, Mbappé sería relegado a la banca. No jugó por órdenes del entrenador. Era una clara advertencia de disciplina. No armaré la táctica del siguiente juego cuando la máxima estrella ni siquiera se presenta.

Tugel puso la disciplina primero, pero aún [música] así Mbappé pretendía que tuviese un trato distinto al resto. Esto estalló en críticas para Tugel por parte de la afición o los ultras del PSG. Entendamos el contexto. Mbappé era la revelación no del París, sino del mundo completo. No le perdonaban que el entrenador lo dejase sentado por simplemente llegar tarde a un entrenamiento.

Aún así, en la rueda de prensa, Tugel se mostraba intacto. Aquí hay reglas y se debe respetar lo que el [música] entrenador dicta. Tras estas palabras, Mbappé supo que se desataba una guerra de egos contra su propio técnico. Volvió a llegar a de tarde a un entrenamiento. Thomas Tell no le dijo nada, pero Gian Luigi Buffoni.

Allí sería cuando saldría la luz el famoso video de Buffón [música] dándole una cachetada seguido de un sermón reflexivo del por qué la disciplina debe ir por encima del talento. Al tratarse de una leyenda como Buffón, Mbappé esta vez guardó silencio [música] y escuchó. Pero como dice el dicho del dicho al hecho, hay mucho trecho.

Mbappé estaba en guerra con su propio entrenador. El momento donde se rompió todo ocurrió un primero de febrero del año 2020. El PSG golea 5 a0 al Monpelier. Al minuto 68, Thomas Tugel decide sacar a Mbappé para darle minutos a Icardi y a Cavani, que se lo merecían. Eran dos estrellas relegadas tras la llegada de Mbappé y Neymar.

Merecían tener minutos. ¿Y cuál fue la reacción de Killian? ignorar a su entrenador y pasar de largo. Tomas Tugel lo detiene físicamente. A mí no me vas a dejar hablando solo. Lo agarra del brazo y le explica durante 15 segundos el por qué lo sacó. Visiblemente molesto, le exige que respete a sus compañeros que iban a entrar.

Además, este cambio lo hizo, ya que recordemos que estaban en las finales de la Champions. Esto era simplemente un partido ganado de la Liga francesa. Mbappé y Neymar debían descansar para guardar energías para los cuartos de final de dicha Liga de Campeones. Pero de igual forma a Kilian no le gustó. Las cámaras lo captaron todo. Al día siguiente, Thomas Tugel fue claro en la rueda de prensa, no es nada personal contra Mbappé, pero déjenme decirles que esto no se ve bien. Esto es fútbol.

Hay que respetar a los demás compañeros que están en el banquillo. Thomas Tugel tuvo que recordar públicamente que él era el entrenador y que las decisiones las tomaba él. No era la primera vez. Hubo otros choques por sustituciones. Mbappé quería [música] jugar siempre los 90 minutos, abultar récords personales y sobre todo dejar en claro que estando en el París su nombre y su permanencia en el campo era intocable.

A medida que la Champions del 2020 avanzaba, Thomas [música] Tugel tenía la aprobación del jeque presidente del club. Para imponer sus [música] estándares. Quería que Mbappé aceptara las decisiones no solo de cuando [música] le tocaba salir sustituido, sino también de la fluidez colectiva. No le pedía tanto que bajase a recuperar balones como en un futuro sí se lo pediría Luis Enrique, ¿no? Pero por lo menos le pedía que respetara cuando una jugada ameritaba que debía pasar el balón o de ceder su espacio a un

compañero [música] que pueda estar mejor posicionado en una táctica sorpresiva. Solo pedía que respetara al grupo y que tuviese presente que cuando el colectivo gana, él también gana. Con esta mentalidad, Thomas Tugel, como pudo, remo a esta jaula de egos, a la única final para ese entonces que el París disputaba en toda su historia en la Liga de Campeones.

Cayeron ante el Bayern apenas un gol por cero. Mbappé y Neymar tuvieron ocasiones claras que fallarían. El proyecto de Thomas Tugel, a pesar de caer en esta final, fue un proyecto [música] que elevó en sobremanera el nivel de un PSG que anhelaba crecer. Era ya de sobreentender que Thomas Tuel permanecería [música] por lo menos uno o dos años más al mando del París, pero no. Resulta que no.

Lo botaron con el pie cojo casi que en esa misma noche. No quiero decir que la orden fue dada por Mbappé, pero como sabrán para ese tiempo los heques del PSG estaban tratando de mantener a Killian contento o mejor dicho malcriado sobre manera, ya que se manejaba la idea de que el francés estaba negociando tras bastidores para irse al Real Madrid en la siguiente temporada para asegurar que se quedaran, terminaron cortando la cabeza del único entrenador que supo manejar al PSG.

como un proyecto de equipo campeón y no como la jaula de egos que ya estaban acostumbrados a hacer. El tiempo le dio la razón a Thomas Tuel. Tras ser votado como un perro del PSG, el Chelsea lo acogió y en menos de un año ya estaba alzando la Champions con ese bendito Chelsea, demostrando su jerarquía construyendo proyectos campeones.

Thomas Tugel nos advirtió hace más de 6 años el problema que Mbappé era para un proyecto de equipo, pero muy pocos quisieron escucharlo. Los años pasaron, la purga de técnicos y jugadores entraban y salían del París. No quiero abundar tanto en el tema que ya todos conocemos. Sí, la fallida MN de Messi, Neymar y Mbappé.

Ya sabemos lo que pasó con ellos. El proyecto más ambicioso jamás visto en la historia del fútbol. No ganó ni piedras en esos dos años juntos. No sé cómo le explicaría a mis hijos que este equipo sí existió y que no ganaron ni una papa a nivel europeo. El apocalipsis se consuma y Mbappé se quedaba en el PSG como la única y máxima estrella absoluta.

Sin embargo, allí llegaría su nese. Siis sí, Luis Enrique, el técnico español, quien ya venía de lidiar con los egos de la MCN del Barça hace 10 años atrás. Sí, y sé que muchos ni se acordarán, pero antes de que aquella MCN fuese gloriosa, así como la recordamos, hubo un breve tiempo donde Luis Enrique se atrevió a sentar a Messi y a Neymar durante un par de partidos.

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