empezó a ganar y ganar y ganar.
Con Messi en la cancha durante 2023, el equipo registró 11 victorias en 12 partidos de competición oficial, una racha que terminó con el primer trofeo de la historia del club, la League Cup. Y si creyeron que eso era el techo, apenas era el piso. Aquí viene lo que realmente pone en perspectiva lo que está haciendo Messi.
No en el Barcelona, no en el PSG, en la MLS, con 36, 37 y ahora 38 años. En la temporada 2024, Inter Miami terminó primero en toda la liga, rompiendo el récord histórico de puntos en una temporada regular. El Supporters Shield, el trofeo que se lleva el mejor equipo de la temporada regular. Llegó a Florida por primera vez y Messi fue la pieza central de eso, no decorativa, central.
Sus asistencias, su visión, sus goles en momentos clave, todo construyendo algo que el club nunca había tenido. Identidad ganadora. Para 2025 la cosa se puso más grande todavía. Messi cerró la temporada como líder histórico del club en contribuciones de gol. Ganó el botín de oro de la MLS como máximo goleador. Se llevó el MVPE de la Liga y remató todo con lo que parecía imposible cuando él llegó.
Inter Miami levantó la MLS Cup convirtiéndose en campeón de todo el fútbol norteamericano. Un club que en 2022 promediaba 36% de victorias y que cargaba el estigma de las gradas vacías, campeón continental en menos de 2 años. Si esto fuera una película, la rechazarían por poco creíble. Y si eso no es suficiente para cerrar cualquier argumento de vino a jubilarse, hay un dato que golpea diferente.
En sus últimas temporadas en Europa, Messi venía de altibajos, de un PSG, donde nunca terminó de encajar, de una adaptación complicada. En Miami, lejos de bajar el nivel, lo subió como si el cambio de aire, de presión y de entorno lo hubiera recargado de una forma que ni él mismo esperaba. Messi no solo rompió registros del Inter Miami, empezó a reescribir los del fútbol norteamericano entero.
Sus números de goles por partido en la MLS son una anomalía estadística. En una liga donde los máximos goleadores históricos tardaron temporadas y temporadas en acumular sus cifras, Messi entró con una velocidad que hizo que los analistas tuvieran que revisar sus hojas de cálculo dos veces. Los partidos de Inter Miami de visita se convirtieron en eventos que ningún estadio quería perderse.
En abril de 2025, cuando Miami viajó a Chicago, 62,358 personas llenaron el Soldier Field. No para ver a Chicago, para ver a Messi. El mismo fenómeno se repitió en Columbus. Más de 60,000 espectadores en un partido de visitante. Cifras que la MLS rara vez alcanzaba en sus propios estadios importantes. Esto es lo que hace a Messi diferente de todos los grandes que pasaron por la liga antes.
No solo mejoró su equipo, mejoró el espectáculo de todos los demás. También hay una dimensión de lo que está haciendo Messi, que va mucho más allá de goles y asistencias, y que también es un récord en sí mismo. Inter Miami pasó de tener menos de un millón de seguidores en Instagram a rondar los 18 millones convirtiéndose en el club de la MLS más seguido en esa red social.
Las ventas de la camiseta rosa de Messi se convirtieron en las más altas de cualquier camiseta de soccer en Adidas durante ese periodo. La franquicia, valuada en cifras modestas antes de su llegada, cruzó los 1000 millones de dólares de valoración según reportes de Forbes. Pero si hay un número que resume todo el impacto cultural es este.
Messi renovó contrato en octubre de 2025 hasta el final de la temporada 2028. Esto no fue una gira de despedida, no fue un último baile, fue una decisión de construir algo que dure, porque eso es exactamente lo que lleva dos años haciendo en Miami, construir algo que no existía, un club con identidad, con trofeos, con fans reales en todo el mundo y con un nivel de juego que obliga a toda la MLS a subir el estándar.
¿Hasta dónde puede llegar esto? En 2026, cuando el mundial se juegue en suelo norteamericano, Messi tendrá 38 años y estará jugando en la Liga del País CD. Si hay un escenario diseñado para que el GOAT escriba el capítulo final más épico posible, es ese, un mundial en casa con millones de nuevos fans que lo descubrieron gracias a la MLS, con una liga que él mismo transformó como audiencia.

Y mientras tanto, partido a partido, sigue rompiendo cosas. Marcas que parecían intocables, estadios que jamás habían registrado esas asistencias, conversaciones que en esta liga nunca se habían dado con esa intensidad. Si alguien te pregunta qué está haciendo Messi en la MLS, la respuesta más honesta no es terminar su carrera.
La respuesta es reescribir lo que es posible en este deporte. a una edad en la que cualquier otro ya habría colgado los botines. Y lo más increíble de todo es que según los números todavía no ha terminado.