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La Prueba de Fuego Que Superó Jordan Carrillo Antes de Brillar en Pumas!

Este video está patrocinado por mis amigos de Melvet, una plataforma con las mejores cuotas en los eventos deportivos y con pagos rápidos. La temporada de clubes se encuentra en su etapa final. En la Liga MX tenemos una liguilla de altísimo nivel en compartidos como el América contra Pumas.

Es hora de hacer tus pronósticos y llenarte de emociones positivas. El enlace y código promocional lo encuentras en el comentario fijado de este video. Para entender el inmenso valor de esta resurrección deportiva, tenemos que rebobinar la cinta y recordar cómo conocimos a este chico, porque su errupción en la Liga MX no fue normal, fue verdaderamente eléctrica.

Surgido de la prolífica cantera de Santos Laguna, Jordan Carrillo debutó en el máximo circuito en el año 2020, pero fue en la temporada 20212022 donde hizo que todo el país volteara a verlo. En una liga mexicana que últimamente está saturada de extremos robóticos que solo corren en la línea recta y tiran centros a ciegas, Jordan jugaba con el descaro de la calle.

Tenía una gambeta corta, envidiable, un cambio de ritmo que rompía cinturas y una personalidad atrevida. No le importaba si tenía enfente a un novato o a un defensa de selección nacional. Él tomaba la pelota y siempre iba hacia el frente. Sus números iniciales justificaban todo el ruido mediático. En su primera etapa, como jugador de los Guerreros, sumó casi 40 partidos en la primera división, aportando desequilibrio constante, asistencias y goles que levantaban a la tribuna del estadio Corona.

Su nivel fue tan bueno que la propia Liga MX no tuvo dudas en premiarlo. Ganó de manera indiscutible el Balón de Oro al novato del año. A partir de ese momento, la pesada etiqueta de la próxima Gran Joya de México se le pegó en la espalda. Era lógico y necesario que el fútbol europeo tocara a su puerta.

A través de la red de Grupo Orlegui Dueños de Santos. A mediados de 2022, Jordan dio el gran salto de su vida cruzando el océano Atlántico. Fichó por el Sporting de Gijón para jugar en la segunda división de España. Muchos en México minimizaron el movimiento diciendo, “Es solo la segunda división, pero qué equivocados estaban.

” La segunda de España, comercialmente conocida como la Liga Hypermotion, es una auténtica trituradora de talento sudamericano. Es una de las ligas más físicas, cerradas, tácticas y rocosas de todo el planeta. Ahí no existe el yoga bonito. Ahí se juega a morder los tobillos, a defender con bloques de 11 hombres y a matar al contragolpe.

En ese ecosistema tan hostil, Jordan se topó con un muro de realidad y de concreto, aunque tuvo algunos destellos de su inmensa calidad y de hecho se ganó el cariño de un sector de la afición asturiana que valoraba su atrevimiento para encarar, la estadística final fue fría y no perdonó. Durante el año y medio que duró su aventura en el viejo continente, Jordan Carrillo apenas logró disputar 26 partidos oficiales y en la gran mayoría de ellos entrando desde la banca para jugar los últimos 10 o 15 minutos.

Su registro ofensivo se estancó en apenas un solo gol y una asistencia. La falta de adaptación al frío clima europeo, la rigidez táctica de los entrenadores que no le permitían libertades creativas y la barrera de un fútbol de tanto choque, terminaron pausando su sueño. Con el ego herido y sabiendo que necesitaba jugar para no estancarse, tuvo que hacer las maletas y regresar a México a principios de 2024.

Pero en Santos Laguna, que lo recibió a su regreso, ya no era aquel equipo protagonista, alegre y peleador que él había dejado. Jordan volvió para encontrarse con una institución atravesando una de las peores crisis deportivas, administrativas y de identidad de su historia reciente. El equipo alviverde perdía semana tras semana.

Los directores técnicos desfilaban por el banquillo sin encontrar soluciones y la presión de la afición lagunera acostumbrada a ganar se volvió insostenible. En medio de todo ese caos colectivo, el talento individual de Jordan se fue diluyendo como agua entre los dedos. Sus números en su segunda etapa con los guerreros reflejaron a la perfección esa inercia perdedora y frustrante.

Disputó los torneos anotando apenas un par de goles, pasando completamente desapercibido en la mayoría de los encuentros clave. se le veía frustrado bajando la cabeza cuando perdía el balón, remando contra un tsunami. Intentaba cargar con el peso ofensivo de un equipo sin alma, pero era imposible.

Para muchos analistas de televisión, el veredicto era lapidario y cruel. Los titulares decían, “Jordan Carrillo es otra promesa fallida. No pudo con la presión de Europa y ahora no puede ni en un Santos en ruinas. Parecía que su destino inminente era convertirse en moneda de cambio, ser transferido a algún equipo del fondo de la tabla para pelear por no pagar multas y desaparecer lentamente del radar de la selección nacional.

Pero el destino, que a veces es caprichoso, le tenía preparado un salvavidas en el mercado de fichajes. Llegamos al inicio de este torneo. Los Pumas de la UNAM atravesaban su propio proceso de reestructuración. Bajo el mando del mexicano Efraín Juárez, la directiva universitaria buscaba desesperadamente talento nacional para darle dinámica, creatividad y frescura a su ataque.

Y aquí es donde la figura del entrenador lo cambia todo. Efraín Juárez no es un técnico de escritorio. Él jugó en Europa, jugó en el Celtic de Escocia y en el Zaragoza de España. Él conoce en carne propia lo durísimo que es el camino en el viejo continente, el peso de las críticas, la soledad del jugador repatriado y lo que significa ser tachado de fracaso.

Efraín vio en Jordan Carrillo lo que todos los demás equipos habían ignorado. No vio a un jugador estancado, vio a un talento puro pidiendo a gritos que alguien confiara en él. Pumas abrió la chequera, negoció con la directiva lagunera y se llevó a préstamo al extremo a ciudad universitaria. El cambio de aires fue como inyectarle oxígeno puro a sus pulmones.

Al llegar a las instalaciones de la cantera, Jordan encontró un ecosistema que lo arropó desde el primer entrenamiento. Efraín Juárez hizo algo fundamental. le quitó las cadenas tácticas que lo asfixiaban. le dijo, “Olvídate de defender todo el partido. Quiero que tomes el balón y encares.” Le devolvió la libertad, le devolvió la sonrisa y le dio la confianza de saberse titular indiscutible en uno de los cuatro grandes del país.

Y la respuesta del jugador se vio reflejada inmediatamente, destruyendo cualquier duda con estadísticas contundentes. En su primer torneo regular vistiendo la exigente camiseta Aure Azul, volvimos a ver a aquel chico atrevido que deslumbró en sus inicios. Jordan se convirtió en el motor ofensivo y en el cerebro de Pumas, registrando cuatro goles y cinco asistencias fundamentales en la fase regular.

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