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Karla Panini: De La Fama Al Desprestigio Total

Hoy vas a descubrir cuatro cosas que nunca te contaron como te las voy a contar hoy. Primero, como Carla Panini usó la enfermedad de Carla Luna como la cobertura perfecta para sostener su relación con Américo Garza, [música] el esposo de su amiga, mientras le daba gorgojos como remedio contra el cáncer. Segundo, [música] ¿quién se quedó con el dinero que las lavanderas generaban? ¿Y cómo Carla Luna terminó sin un peso para pagar sus tratamientos [música] mientras otros cobraban a su nombre? Tercero, las palabras exactas que

aparecieron en un celular viejo y que Carla Luna le leyó en la cara a Panini y a Américo en una confrontación que fue grabada y que la familia de Luna sacó a la luz años después. Y cuarto, lo que pasó con las dos hijas pequeñas de Carla Luna apenas unos días después de su muerte, cuando Américo Garza se las llevó de la casa de sus abuelos.

Y la familia Luna activó una alerta Amber para encontrarlas. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Pero para entender cómo fue posible que todo esto ocurriera, necesitas conocer el mundo que creó a estas dos mujeres. Porque esta historia no empieza el día que todo se derrumbó, empieza mucho antes.

Empieza en una ciudad donde la televisión local era el centro del universo. Empieza en Monterrey y empieza con algo que probablemente tuviste en tu propia pantalla. Estamos a mediados de la primera década de los 2000. Monterrey, Nuevo León, la capital económica del norte de México, pero también una ciudad con una industria televisiva local que tenía vida propia.

Televisa Monterrey, a través de [música] su canal 34, era más que una estación regional, era el corazón del entretenimiento de toda la zona metropolitana. Y los conductores de ese [música] canal no eran figuras nacionales, eran algo más poderoso. Eran figuras de tu ciudad, de tu colonia, gente que te la encontrabas en el súper que conocías por nombre de pila.

En ese mundo de televisión regional, [música] donde la fama era intensa, pero el presupuesto era chico, y donde los contratos no eran como los de la Ciudad de México, y donde un artista dependía por completo de su relación con el productor que lo contrataba, nació el fenómeno que destruiría la vida de Carla Luna.

Recuerda eso, recuerda [música] cómo funcionaba ese mundo, porque es el mismo mundo que después le quitó todo. En ese [música] canal 34 de Televisa Monterrey existía un programa que lo veía todo Monterrey. Se llamaba El Club. [música] Lo producía y conducía un hombre llamado Óscar Burgos, conocido como el perro guarumo, uno de los comediantes más populares del norte del país.

[música] El club era un programa de comedia en vivo tipo Variedad, donde pasaban sketches, concursos, entrevistas y mucho desmadre. [música] Y una de las figuras que ya trabajaba ahí era una mujer de Monterrey que había estudiado ciencias de la comunicación y que desde niña decía que iba a trabajar en la televisión y que todo el mundo la iba a conocer.

Esa mujer se llamaba Carla Panini. Panini era la comadre hera, graciosa, desinhibida, [música] con una personalidad que funcionaba muy bien frente a cámaras. Había [música] empezado en la radio de Monterrey a los 20 años, según ella misma contó en una entrevista y de ahí saltó a la televisión por un casting al que llegó en ropa deportiva, sin bañarse, convencida de que no le iban a dar el papel, le atinó y desde que entró a el club [música] hizo química instantánea con Óscar Burgos.

Tanta química que él le propuso matrimonio en pleno programa. en vivo frente a toda la audiencia de Monterrey. Se casaron en 2008 [música] o en una boda que pagó Televisa a cambio de televisarla. Óscar Burgos, años después la describió como la experiencia más horrible del mundo, porque no pudieron estar con su familia, todo fue fotos y comerciales.

Pero en ese [música] momento Carla Panini era la reina de la comedia local y entonces llegó ella, Carla Fabiola Luna Martínez, nacida el 25 de septiembre [música] de 1979 en Villa Hidalgo, Tamaulipas. una mujer que venía de abajo, de una colonia difícil, que no tenía contactos en la industria, que no tenía un productor que la apadrinara, pero tenía algo que no se puede fabricar ni comprar, una energía que llenaba cualquier espacio donde entraba.

Luna empezó dando el clima en el canal 34, pero no lo daba como cualquier presentadora, [música] lo daba con una frescura, con un humor o con una sensualidad que era divertida, no vulgar, que hacía que la gente se quedara viendo el pronóstico del tiempo como si fuera el mejor programa de la noche.

De ahí la llamaron a [música] El Club y ahí conoció a Carla Panini. Si tú las viste juntas por primera vez, sabes exactamente de qué te estoy hablando. Eran como dos amigas que se encontraban en una fiesta y no podían parar de hablar. La comadre Herera y la comadre Morena. Todo era improvisado, todo era natural [música] y todo Monterrey lo sintió.

La idea que lo cambió todo nació en ese mismo programa. Óscar Burgos quería meter nuevas secciones a el club y a Carla Luna se le ocurrió una, un lavadero. Dos señoras de vecindad vestidas con mandiles, pelucas exageradas hablando de chismes de la farándula como si estuvieran tendiendo la ropa. Se pusieron unas pelucas feas. Ah, se surtieron de ropa en un mercado de Monterrey y salieron al aire.

Así nacieron las lavanderas al vapor, sin guion, sin presupuesto, y arrasaron. La sección se volvió la más vista del programa. Después empezó a salir en otros programas del canal y pronto las lavanderas eran más grandes que el club mismo. Todo Monterrey hablaba de ellas, paralizaban la ciudad con sus concursos, llenaban teatros y entonces llegó la oferta que las catapultó, un contrato [música] con Telejit para tener su propio programa a nivel nacional.

Sin censura, sin límites. Las lavanderas dejaron de ser un segmento local y se convirtieron en un fenómeno. Guarda [música] ese momento en tu memoria, ese momento donde todo era éxito, donde las dos se abrazaban en cada función, [música] donde Luna creía que Panini era la hermana que la vida le había regalado.

A porque lo que viene después solo duele si primero recuerdas lo que fueron. Trátala [música] mal. No soporto que la trates bien. Esa frase todavía no había sido escrita, pero la mujer que la iba a escribir ya estaba ahí sentada al lado de Carla Luna, riéndose con ella, abrazándola, esperando. Mientras las lavanderas crecían, la vida personal de las dos Carlas también avanzaba.

[música] Panini estaba casada con Óscar Burgos y tenía un hijo, César Gabriel. Luna llevaba varios años en una relación con un empresario regio montano llamado [música] Américo Garza, 6 años juntos como novios antes de casarse [música] oficialmente el 23 de junio de 2012. Con él tuvo dos hijas, Sara Valentina [música] y Nina Victoria.

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