Col Palmer es uno de esos. Criado en las canteras del Manchester City desde los 8 años. Su camino hacia la grandeza pasó por salir de Old Trafford, irse al Chelsea en 2023 y revelarle al mundo de qué pasta está hecho. La temporada 2023 hasta 24 fue un espectáculo. 22 gol, 11 asistencias, actuaciones que hacían que la gente se pellizcara.
Los expertos lo pusieron en la conversación del mejor jugador inglés de su generación. En 2024 fue nombrado jugador del año en Inglaterra y en la Eurocopa del mismo año apareció en la final para marcar el gol del empate contra España en el minuto 73. El planeta entero supo quién era Col Palmer esa noche. El problema es que el fútbol no funciona por acumulación de créditos del pasado.

La temporada 2025 hasta 26 no fue la que el mundo esperaba. 10 goles en 25 partidos de Premier League. Cifras aceptables en cualquier otro, pero insuficientes para alguien de quien se esperaba el liderazgo absoluto del Chelsea. 14 partidos sin marcar entre club y selección, una sequía que encendió alarmes, una lesión inguinal que le quitó continuidad en los momentos clave.
Thomas Touch, el seleccionador alemán que tomó las riendas de los tres leones, fue implacable. Palmer quedó fuera de los 26 convocados al mundial 2026. El propio Tukel lo explicó sin rodeos. En la posición de media punta ya tenía a Bellingham, Rogers y S y no podía convocar a tantos en la misma función. Una lógica táctica que, sin embargo, dejó un sabor amargo en toda Inglaterra.
La noticia sacudió al fútbol inglés como pocas veces lo hace una convocatoria, porque no es lo mismo dejar fuera a un jugador en declive que dejar fuera a uno de 23 años que lleva en su historial reciente ser el mejor del país. Palmer es un jugador que cambia partidos, que en eliminatorias directas tiene más probabilidades que muchos convocados de fabricar el momento decisivo.
Pero Tuchel vio algo que los demás no vier o no vio algo que los demás sí vier. Así funciona el fútbol. Palmer verá el mundial desde fuera con todo su talento intacto y la mejor versión de sí mismo, probablemente todavía por llegar. Tiene tiempo, tiene 20 mundiales más por delante si su carrera sigue el rumbo previsto. Ojalá este sea el único que se pierda.
Phil Foden, la herida del chico de Stockbos. Palmer es la nueva generación. Phil Foden es el puente entre esa generación y la anterior. Nacido en Stockwor, descubierto por el Manchester City a los 4 años. Oden es quizás el producto más acabado de la academia más sofisticada del mundo. Pep Guardiola lo llamó el jugador más talentoso que había visto en toda su carrera y Guardiola ha trabajado con Messi, con Shav, con Iniest.
Eso dice Alfen ganó la Premier League seis veces la Champions, la FA Cup, a los 24 años tenía más títulos que muchos en toda su carrera y luego llegó la Eurocopa 2024. Foden fue uno de los jugadores más importantes en el camino de Inglaterra hacia la final. Sus actuaciones mostraron a un futbolista completo, maduro, capaz de dictar el ritmo del juego y de aparecer en los momentos decisivos.
Era el foden de los sueños, el que Guardiola siempre anunció que llegaría. El mundo del fútbol lo puso en la conversación de los mejores del planeta. Todo apuntaba que el Mundial 2026 sería su consagración definitiva, pero la temporada 2025 hasta 26 de Foden en el Manchester City fue para los estándares que él mismo había establecido una decepción.
Solo titular en 22 partidos de Premier League, siete goles, un rendimiento muy por debajo de sus años anteriores. Lasciones, el desgaste de años de fútbol de altísimo nivel desde muy joven. Una temporada del City que no acabó de arrancar, todo se sumó. Tuchel tomó la decisión que nadie quería escuchar.
Foden tampoco irá al mundial de 2026. La ausencia de Foden duele de manera distinta a la de Palma, porque Foden ha vivido ya lo que significa estar a un paso de la gloria con su selección. La Eurocopa 2024 fue tan cerca y tan lejos al mismo tiempo y ahora el Mundial se le escapa tamban bien antes de empezar. Hay algo profundamente injusto en que un jugador con ese talento, capaz de hacer cosas con un balón que la mayoría de los profesionales no pueden imaginar, vea la Copa del Mundo desde su casa.
Lo que el tiempo dirá es si esta temporada discreta fue un tropiezo puntual o algo más preocupamos por lo primero. El Mundial de 2026 ya no estará en su historia y esa es una herida que no se cierra fas. Quicha. Kelly, el sueño imposible de Georg y luego está Quicha Quaratkel. Si las historias de Palmer y Foden son las de dos futbolistas que se quedaron fuera por decisión de su seleccionador, la de Quaratkelia es completamente distinta.
Es la historia de un jugador extraordinario atrapado en una circunstancia que ningún talento individual puede pertenecer a una selección que no logró clasificarse. Georgia quedó fuera del mundial de 2026. Ivaratkeli, el mejor futbolista que ese país ha dado en toda su historia, verá el torneo desde Tiblis o desde París, donde ahora juega con el PSG.
Creció en un país que durante décadas fue invisible en el mapa del fútbol europeo, un país que miraba los grandes torneos con la resignación del que sabe que eso no es para él. Y entonces apareció este chico con el regate en Diablat, con esa capacidad para desequilibrar a los mejores defensas del mundo con un simple movimiento de cadera y de repente Georgia no era invisible.
en la Eurocopa 2024 protagonizó uno de los momentos más emocionantes del torneo al clasificarse por primera vez en su historia para la fase final de un campeonato continental. El mundo del fútbol lo bautizó como cabarador, un apodo que se pone muy pocas veces y que siempre carga con un peso enorme.
Antes del PSG, Baratelia pasó tres temporadas en el Nápoles que nadie olvidará. Llegó en 2022 junto a Víctor Osin y juntos construyeron algo que Nápoles llevaba 33 años esperando, el Escudet. La temporada 2022 hasta 23 fue un espectáculo de fútbol total yaratelia fue una de sus grandes razones. Sus actuaciones en serie A y Champions League le dieron una proyección sin fronteras.
De golpe, el chico de Tiblisi era uno de los nombres más buscados del mercado, pero incluso con todo ese talento, Georgia no pudo clasificarse para el Mundial 2026. Cabaratkelia marcó goles en las primeras rondas de la clasificación, pero el equipo no fue capaz de sumar los puntos necesarios. El portero Mamardashvili. Otro gran talento de esa generación dorada georgiana tampoco está.
Es la tragedia de los países que producen un talento excepcional, pero no tienen detrás la base futbolística suficiente para acompañar. Hay algo especialmente trágico en la situación de Vara Skelia que no existe en la de Palmer ni en la de Fod. Ellos tienen compañeros que irán al mundial.
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