A fin de darle autonomía financiera y administrativa al club, el rector Soberón lo pone en manos de un grupo de exalumnos universitarios. Desde ese momento, el ingeniero Bernardo Quintana se encarga de garantizar la solvencia económica del equipo y otro ingeniero, Guillermo Aguilar Álvarez Junior, se convierte en el orquestador deportivo de la institución.
El comienzo de la nueva era del club Universidad no puede ser más afortunado. El 19 de julio de 1975 gana el campeonato de copa y una semana más tarde en el estadio olímpico consigue el título de campeón de campeones al vencer a los choriceros de Toluca por un gol a cero. Para la temporada 1975-1976 se esperan grandes resultados.
Sin embargo, después de realizar un buen torneo, el equipo es eliminado en cuartos de final por una escuadra de menor jerarquía como era el Unión de Curtidores. La eliminación es tomada como un fracaso y la culpa se atribuye al sistema especulativo aplicado por el técnico húngaro Arpade. Con esa delantera que tenemos, cabñante y cándido.
Oye, eso es un trabuco. ¿Por qué jugar defensivo? ¿Por qué especular? No hay que especular, hay que aplastar, ¿no? El puesto de Fequete lo toma su paisano Jorge Maric, quien en la campaña 1976 1977 vuelve a colocar al equipo en la ruta del gol. Cabiño obtiene su segundo título de goleo con 34 anotaciones que representan la mitad del total alcanzado por el equipo esa temporada.
Cabño, gol de Cabo. El gol para mí lo máximo, la verdad. Yo podría contar de mi vida aquí una semana platicando contigo, pero el gol es máximo. El juego puede ser bonito como sea, que el balón agarra la travas en el portero que va para un lado, otro si no mete un ah que no lo goza no. Y el gosto orgasmo. Obra a punta de goles y después de 15 años de militar en primera división, los Pumas llegan a una final de liga.
Luego de un empate a cero en la cancha de la Universidad de Guadalajara, los Pumas salen al Estadio Azteca con una confianza absoluta. Desde los primeros minutos, los leones negros son acorralados en su propio campo y al minuto 76, cariño los liquida con un certero cañonazo. Ese primer título fue fundamental en la historia del club porque su fútbol ofensivo comenzó a conquistar adeptos más allá del campus universitario.
Emprende la renovación del plantel. El presidente Guillermo Aguilar y el gerente Arnoldo Levinson anuncian que su objetivo es darle mayor oportunidad a los jóvenes formados en su propia cantera a fin de reducir la nómina y reforzar la identidad del equipo. Por esos días, Jorge Maric anuncia su decisión de irse a dirigir al Club Toluca y pone en aprietos a la directiva que ante la falta de prospectos decide colocar de manera interina al que había sido auxiliar de Marik.
El yugoslavo Bora Milutinovic. La decisión más importante que toma Milutinovic al hacerse cargo del equipo es dar la titularidad a dos jóvenes promesas, Enrique López Arza y Hugo Sánchez Márquez. Hugo una gran jugada de López. Contra todos los pronósticos, el equipo arranca el torneo Ilvanando victorias. Aún así, los directivos se rehusaban a cederle el timón definitivamente a Bora.
Señalan su experiencia y temen que la camaradería que había entre el joven técnico y los jugadores relajara la disciplina. Finalmente lo ratifican cuando el equipo liga su cuarta victoria consecutiva. El gran nivel alcanzado por los universitarios esa temporada les permite llegar a la final.
A pesar de que cinco de sus titulares, cuatro mexicanos y un peruano, habían sido convocados para participar en el Mundial de Argentina 1978. Dichas ausencias fueron un factor determinante para que los Pumas perdieran la corona ante los Tigres de la Universidad de Nuevo León. En el siguiente torneo, los Universitarios meten 77 goles y sus dos artilleros, Cabño y Hugo Sánchez, disputan el título de goleo hasta la última jornada.
Hugo Sánchez, cuando estamos en el minuto 15, puede empatar aquí el liderato de gol individual. El árbitro indica, Hugo. Gol. Y cabiño llega a felicitar ahí a Hugo Sánchez. Estoy muy satisfecho porque siento que en este en esta temporada lo más justo era de que Cabo y yo llegáramos en primer lugar para el fútbol mexicano, para la juventud mexicano.
Aquí lo ve a Hugo que superación que Hugo ha hecho, yo creo que es muy buena, muy justa. Nuevamente los Pumas vuelven a colarse a una final de la mano de Bora Milutinovic, quien demostraba que en verdad tenía talento de estratega. Esta vez tenían que enfrentar a la poderosa escuadra de la Cruz Azul que había terminado como superlíder del torneo conducida por el experimentado Nacho Treyz.
Una lucha cerrada y áspera fue la tónica del encuentro definitivo. La recia línea defensiva de Cruz Azul logra someter a los habilidosos atacantes universitarios. Para la segunda parte, los delanteros celestes se lanzan sobre la meta de los Pumas y aprovechan las oportunidades que se les presentan en los últimos 20 minutos para quedarse con el campeonato.
Contra lo acostumbrado en el fútbol mexicano, la directiva universitaria encabezada por Aguilar Álvarez refrenda la confianza en Bora a pesar de las dos derrotas en finales. La razón de esa medida tenía que ver en parte con el excelente trabajo que se venía desarrollando en las fuerzas básicas del club, coordinadas por el exjador de los Pumas, Mario Belarde.
Al arrancar la década de los 80, el equipo dependía mucho menos de los extranjeros y la mayoría del plantel estaba conformada por jugadores mexicanos que habían debutado profesionalmente con el club universidad. izquierdo, Fernando Lara, centro delantero, toca extremo Jorge Paulino defensa central, todo Vargas defensa central.
Con ese equipo, Bora conquista en mayo de 1981 la Copa Interamericana de Fútbol al vencer en un tercer partido celebrado en Los Ángeles al Nacional de Montevideo. Universidad, gol de Gustavo Vargas. Gustavo Vargas hace el gol del Puma. Gustavo Vargas esta emoción que se funde de universidad. Bora Milutinovic vive el momento culminante de su etapa al frente de los Pumas en la temporada 1980-1981.
El equipo mantiene su vocación ofensiva perforando la meta enemiga en 79 ocasiones. Terminan el torneo en el subliderato y ya en la liguilla Bora los lleva por tercera ocasión a una final. Su rival era nuevamente el experimentado y duro cuadro cementero. Consigue la victoria mediante un certero cabezazo. Con la obligación de remontar el marcador, los Pumas llegaron a su estadio el domingo 9 de agosto.
Queríamos que empezara el juego porque queríamos demostrar que que éramos capaces para empezar. Segundo, que teníamos gran calidad y tercero, el demostrar por qué habíamos sido el equipo más goleador. Los jugadores Auri Azules salen al frente desde el silvatazo inicial y al minuto 10 Hugo Sánchez abre el marcador.
En los siguientes 20 minutos entraron dos goles más en la portería de Cruz Azul. y parecía que el duelo estaba decidido. Sin embargo, antes de terminar el primer tiempo, la máquina celeste logra cortar distancias y vuelve a poner en entredicho el resultado final. Para el segundo tiempo, los Pumas controlaron más el balón y al minuto 75, Enrique López Sar anota el cuarto gol que desata el festejo antes de concluir el encuentro.
Ese título de liga fue la culminación de una gran campaña que incluía la copa de CONCACAP, la Copa Interamericana y el orgullo de ver salir hacia Europa su capitán y goleador, Hugo Sánchez. fue como si se hubiese escrito eh una película previa al partido ese script y hubiese quedado exactamente como como un director de cine, hubiese querido que fuese mi último partido en México, ¿no? Como despedida y fue fue maravilloso.
Era claro que los Pumas estaban haciendo muy bien las cosas y el propio presidente del Cruz Azul se animó a declarar que por su fútbol el equipo universidad debía ser la base de la selección nacional. En 1983, México es designado por segunda vez sede de la Copa del Mundo. A fin de presentar una selección nacional competitiva, la Federación Mexicana decide tomar como base el estilo dinámico y ofensivo de los Pumas.
Como primer paso se contrata a Bora Milutinovic, quien lleva al Mundial a muchos jugadores que habían portado la camiseta universitaria. Varios de ellos llegarían a ser titulares y tendrían una actuación destacada. Mientras tanto, la dirección técnica de los Fumas recae en Mario Belarde, quien había sido auxiliar de Bora y organizado las fuerzas básicas del club.
Belarde procedió de inmediato a darle la oportunidad a muchos jóvenes que él mismo había venido preparando. Con él debutarían jugadores que llegarían a ser símbolos del equipo como Miguel España y Alberto García Aspe. Durante su segunda temporada al frente del equipo, los Pumas muestran una regularidad impresionante.
La prensa deportiva no se cansa de elogiar el equilibrio y la vistosidad de su juego. Así llegan a disputar su primera final contra el que llegaría a ser su más acérrimo rival durante la década de los 80, las Águilas del América. had uh had brought in a big uh what do you call it a wooden cake you know and they put coconut leaves in there and they boiled the boil leaves in there and my put me in that thing and my mother I thought she was going to have a heart attack she says she says you better take him out of them before you
kill him and when they took Por fortuna para Carl fue invitado a unirse a una compañía de enanos y viajó con ellos a los Estados Unidos, donde desarrolló una carrera cinematográfica. Águilas del América. Para muchos jóvenes universitarios era su primera final, pero aún así se mostraban confiados. El primer juego celebrado en el estadio Azteca fue ríspido con muchos roces y salpicado de algunas pinceladas de buen fútbol.
Aquí está el toque con Rafael Abador que llega bien proyectado. Abador por el centro. Azuca atrás Memo Vázquez. Combinación a Servín. Alarga la pelota. Servín quiere engañar a Tena, cambia de perfil, mete el servicio, busca regrete. En el segundo tiempo, los Pumas se fueron arriba con un golazo del juvenil Alberto García Aspe.
Casi al finalizar el tiempo reglamentario, las Águilas anotan un gol que mantiene vivas sus esperanzas de conseguir el bicampeonato. El domingo 26 de mayo, las tribunas del estadio olímpico se visten de azul y oro. Hay en la atmósfera un optimismo desbordado. Nadie duda que esa mañana los Pumas liquidarán a las Águilas y va a ser un espectáculo muy bonito y vamos a ganar.
Creo que estoy seguro que Universidad va a sacar el triunfo, nos vamos a coronar. Hay mucho optimismo y un gran apoyo del público. La gente se va a divertir. Va a haber un fútbol muy espectacular y va a ser la culminación de una gran campaña de universidad. Desde el primer minuto, el dominio de los Pumas es arrollador, pero sus embates son contenidos una y otra vez por el arquero argentino Héctor Miguel Celada.
Finalmente, el partido concluye con un empate a cero goles y todo debe definirse en un tercer partido en la ciudad de Querétaro. En el estadio La Corregidora, los equipos se enfrascan en un duelo muy cerrado hasta que en el minuto 10 una decisión del árbitro, Joaquín Urrea, cambia el rumbo del partido. Y el árbitro está señalando penalti.
El árbitro señala penalti. Sí, pues yo no te puedo asegurar que de veras haya estado comprado o no, pero de que nos perjudicó dentro de la cancha fue clarísimo, porque una mano que le cobra a Félix Cruz un penal empezando, pues una igualita pero idéntica. Atena no se la cobra. Presionados al verse abajo en el marcador, los universitarios se lanzan de manera desbocada sobre el marco americanista y quedan expuestos a sus certeros contragolpes.
Espino cachetea la pelota y anota. Se destapa Carlos Hermosillo por el centro. A pesar de haber perdido aquella final, el buen trabajo de Mario Belarde al frente de los Pumas fue reconocido y en 1987 se hace cargo de la selección nacional. Su lugar en el club Universidad lo cubre su auxiliar técnico Héctor Sanabria.
En su primer temporada, la 19878, Sanabria conduce al equipo hasta la final. Su rival era nuevamente el club América y como en la ocasión anterior, los pronósticos favorecían a los Pumas. Esta vez los universitarios no desaprovechan su condición de local y vencen a las Águilas por la mínima diferencia, lo que les da mayor tranquilidad para ir al Estadio Azteca a jugar los últimos 90 minutos.
El domingo los americanistas se muestran más ambiciosos y sorprenden a los Pumas en los primeros minutos. Que tiene Camach, se mueve el espacio Parpán. Oportunidad de Parpán. Viene a Robinson, tiro. Los visitantes reaccionan antes de finalizar el primer tiempo y se van a los vestidores con una ventaja en el marcador global que los ponía a 45 minutos del título.
Para que el América pudiera robarles la corona, debía anotarles dos goles más, algo que parecía imposible. Lo hace, busca Huerta la pelota ahí para Zarfanca. Por ejemplo, me acuerdo bien de Adolfo Ríos, un gran portero con una gran calidad que en ese momento empezaba también, no se entiende.
Y volvíamos a hablar de Camacho ya con América, donde nos hace un gol de fuera del área como unos eh 15 m fuera del área, donde no te explicas el por qué ajo no la no la no la mantuvo, por qué no la retuvo. A partir de ese momento, el equipo cae presa de la desesperación y el América aprovecha para darles la puntilla. Para mí esa fue más dolorosa que la primera.
que la primera fue muy pareja y por circunstancias esta creo que nosotros ya la teníamos en las manos y la dejamos ir para la temporada 1990-1991 había transcurrido una década sin que el club universidad conquistara el campeonato de liga del fútbol mexicano. Ese año se encontraba al frente del equipo el drctor Miguel Mejía Varón, quien luego de dos temporadas como Timonel había renovado casi en su totalidad al plantel.
En esa campaña, Mejía Barón decide mover a Jorge Campos de la delantera a la portería, a pesar de que en la temporada anterior había anotado 18 goles y fue una decisión importante que fue en contra la directiva, pero como te digo, el apoyo bárbaro de de un directivo que sabe respetar a su técnico. Otro me corre por desobedecerlo.
Por otro lado, Meia Varón le da mayor libertad para ir al frente al fino mediocampista chileno Juan Carlos Vera, quien se convierte en el director del ataque universitario. Asimismo, durante una gira Europa, previa al arranque de la campaña, Mejía Barón desobedece una vez más a la directiva y apoya el regreso del veterano Tuc Ferreti, quien llega a darle mayor ritmo y profundidad al equipo.
Ese cuadro realiza una temporada casi perfecta. Termina el torneo como superlíder. Es el equipo menos goleado y el que más anotaciones consigue. Además tiene en sus filas al líder de goleo individual, Luis García. Nadie podía negar que una campaña tan inspirada como esa merecía culminar con la obtención del título.
Sin embargo, el rival al que tienen que doblegar en la final son las Águilas del América, equipo que ya en dos ocasiones les había arrebatado la corona. tocando la pelota aquí sobre en el primer encuentro los Pumas se lanzan desde los primeros minutos sobre la portería americanista buscando cobrar las viejas afrentas recoge la pelota el zurdo García Aspe, buen goleador, filtra bien el pase sobre Suárez, retrasa, tiro, gol de García al minuto con 10.
García está haciendo. Al verse abajo en el marcador, el cuadro de Coapa se lanza al ataque y luce imparable. Mandar el balón al área. El movimiento que está haciendo saque. Llega casi hasta la portería. Ya la orden de Bonifacio. Viene Santos. ¡Gol! De pronto se nos se nos empieza a venir la noche, ¿no? Y y bueno, de estar 1-0 en el minuto 7, estábamos 31 per en el minuto 15, ¿no? Y ahí es cuando te llega el fantasma y decir, “Chin, otra vez, no puede ser posible.
” Y al medio tiempo llegamos y Miguel dijo, “Nos, o sea, aquí metemos un gol y estamos adentro, nos meten un gol y estamos casi eliminados, ¿no? En el segundo tiempo, los Pumas demuestran un gran carácter y con un soberbio gol de David Patiño se vuelven a meter en la pelea.” Nos decía platicando con Enrique Rodón, “He marcado muchas veces a Luis García y no me ha notado.
Ahora resbaló y vino el gol de Luis.” Y la oportunidad, la fabrica Patiño, tiro, gol. Termina el partido con un 3 a dos desfavorable para los universitarios que esperan ansiosos el partido de vuelta en su cancha. Solo un gol lo separa del título y de ver cumplida su venganza. Me acuerdo perfectamente que que el día de Holmes en cu noche anterior no dormí nada, o sea, nada porque era una atención, una te lo juro que decía, “O les gano o les gano.
” O sea, no puede ser posible que la tercera me vayan a volver a ganar. Yo me acuerdo que con un mes de anticipación yo había mandado a hacer unas medallas donde les daba las gracias a los muchachos por como se habían comportado, porque fueron, no sabes, un equipo solidario, brindado, respetuoso con el técnico y con toda gente, ejemplar fue un equipo.
Entonces, yo estaba muy agradecido. Yo les di y se las di antes, dije, para los campeones. Fue un momento muy muy emotivo, digo, varios lloramos y este y bueno, pues y salimos con una gran determinación. Ya en la cancha del estadio olímpico, los Pumas se van al frente desde el arranque del partido y al minuto 6, el veterano Ricardo Tuckaaferretti cobra magistralmente una falta en las afueras del área.
Con ese gol, los Universitarios tenían nuevamente el título casi en sus manos. Lejos de encerrarse para cuidar su ventaja, el doctor Mejía Varón ordena a sus pupilos rematar a los americanistas. Los atacantes universitarios penetran una y otra vez al área rival, pero no logran concretar y dejan abierta la posibilidad de que con un gol el América volviera a sacarles el título de la bolsa.
El Tuca le está gritando a a Oricio que lo acabe. Le acaba el partido. Es más, le dice, “Por bien el fútbol mexicano, acaba el partido.” No. En los últimos segundos, el América se encuentra con la oportunidad de hundir nuevamente a los universitarios. Con esa dramática atajada, los Pumas saldaron cuentas con el pasado y aseguraron su tercer título de liga.
Esa tarde nadie dudaba en mirar con optimismo los años por venir. En 1991 con Ricardo Ferreti como técnico, el plantel universitario vuelve a reestructurarse. Durante las siguientes temporadas aparece una nueva camada de jugadores que permitía suponer un futuro exitoso para el equipo. Teniendo como puntales a los experimentados Claudio Suárez y Jorge Campos, el cuadro dirigido por Ferreti alcanza su mejor nivel en 1995.
En cuartos de final enfrentan al Cruz Azul y se enfrascan en un duelo que se decide en el último minuto. Al año siguiente, los Pumas vuelven a quedarse en la orilla y Ferretti decide marcharse. Desde la salida del timonel brasileño y hasta mediados del torneo de verano 2000, no hubo continuidad en la dirección técnica y en apenas siete torneos cortos desfilaron cinco directores y se llegó incluso a traer a un entrenador ajeno a la institución como el argentino Roberto Saporiti.
A la mala racha del club se debe sumar la muerte en 1997 de su guía y presidente, el ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez. que bueno fue artífice de todo lo que fue Universidad Nacional, ¿no? Eso es una verdad y bueno, gente con ese talento, con esa capacidad, con esa jerarquía, con ese liderazgo, con con todo ese tipo de situaciones no se encuentran todos los días, ¿no? Buscando romper la mala racha del equipo, que incluso había estado a punto de verse envuelto en los problemas del descenso. La nueva directiva encabezada
por el exerrector Guillermo Soberón y el ingeniero Javier Jiménez Spri contrató como entrenador al más grande jugador mexicano en la historia, el ex Puma Hugo Sánchez, quien regresó a la cancha de para levantar al equipo en el torneo de verano del año 2000. La contratación dio resultados casi inmediatos.
Hugo inyectó bríos a sus jugadores y se encargó de realzar la llamada mística universitaria. Bueno, sí, cuando llegó Hugo fue una transformación, un giro de 360 gr. Con Hugo Sánchez, los aficionados colmaron nuevamente las gradas de Seu para aplaudir a un equipo que empezó a recordar su pasado goleador y espectacular. Contra todos los pronósticos, Hugo logró en su temporada de debut como técnico llevar a los Pumas hasta la semifinal que perdieron dramáticamente frente al Santos de Torreón.
A pesar de la derrota, el optimismo se mantuvo en el campamento felino y se esperaban grandes cosas para el torneo de invierno 2000. No obstante, apenas iniciada la competencia, la directiva universitaria anunció la salida de Hugo Sánchez, argumentando diferencias irreconciliables en lo referente al manejo deportivo de la institución.
Para Hugo Sánchez no fue fácil aceptar que su despido era ya un hecho consumado y le prometió a la afición que tarde o temprano volvería a dirigir a los Pumas. Ante tantos problemas internos, el equipo se apagó y nuevamente fue presa de la irregularidad. Para el campeonato de verano 2001, la directiva cambió por enésima vez de entrenador. El Dr.
Miguel Mejía Varón fue recibido inicialmente con optimismo, pues se trataba de un técnico de jerarquía plenamente identificado con la historia y las políticas del club. A pesar de la llegada del nuevo técnico y la contratación de veteranos de la talla de Miguel España y Jorge Campos, los altibajos continuaron. La presión sobre el técnico y sobre la directiva fue en aumento.
A cada tropiezo del equipo, la dura e incisiva porra coreaba el nombre de Hugo Sánchez exigiendo su regreso. La gravedad de la crisis interna que vivía el club se hizo pública cuando Mejía Varón presentó intempestivamente su renuncia. Fue entonces cuando el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, decidió intervenir directamente.
En una reunión del Consejo Directivo del Club Universidad se decidió la salida del ingeniero Jiménez Espriu, a quien buena parte de la opinión pública señalaba como principal responsable de la crisis. Tomó las riendas de la institución el arquitecto Luis Regueiro, un hombre de fútbol que tenía la encomienda de hacer resurgir al equipo.
Uno de los asuntos más candentes que debía resolver tras su llegada era el del posible retorno de Hugo Sánchez. Para los seguidores Pumas era casi obligado el regreso de Hugo al timón Auriia Azul. Sin embargo, la nueva directiva analizó varias opciones antes de decidirse a dar una nueva oportunidad al niño de oro.
Yo sabía que que mi misión en Pumas no la había concluido y yo soy muy cabezota, soy muy terco y hasta que no concluya la misión con la en la que me encomendaron, pues no iba a parar, no iba a parar, no iba a parar hasta conseguirlo y afortunadamente estoy en ello. Aunque encontró un plantel muy distinto al de su primera etapa y de que no se produjeron grandes contrataciones, ya que el club se encontraba prácticamente en bancarrota, Hugo Sánchez supo imprimir a sus pupilos orden y personalidad.
Acallando las voces que lo señalaban como un técnico limitado, Hugo llevó a los Pumas a ocupar el tercer lugar de la competencia cuando se hallaban a un paso de disputar la final de liga del torneo de verano 2002. Los universitarios fueron eliminados en la semifinal por las Águilas del América, cuadro que a la postre se convertiría en el campeón del torneo.

Los resultados conseguidos permiten más que nunca imaginar un promisorio futuro. por su aguerrida afición, por su historia ejemplar como formadores de futbolistas y sobre todo por la espectacularidad que su estilo de juego puede alcanzar. Los Pumas de la universidad están obligados a recuperar el liderazgo que una vez tuvieron.
Somos universitarios y queremos nuestro equipo campeona, queremos nuestro equipo que esté en las finales, queremos ver grandes partidos como antigamente, grandes goles. Chucho Ramírez viniendo desde atrás. Mejía para marcar a Chucho. Chucho cambia y Hugo de bandera. ¡Gol!