Aún así estudió. Se graduó en literatura francesa en la Universidad de Belgrado. Era brillante, hablaba varios idiomas y tenía un sueño muy claro, llegar a Estados Unidos y construir una vida desde cero. En 2005, con 22 años, tomó el vuelo que cambiaría su vida. Llegó sin un trabajo garantizado, sin contactos importantes, sin red de seguridad.
Su primer empleo en Estados Unidos fue limpiando habitaciones en un hotel en Virginia. Luego fue camarera en ese mismo hotel. Cualquier persona en su lugar podría haberse rendido. Ana no aprendió inglés hasta hablarlo sin acento. Estudió hotelería por las noches. Ascendió un hotel, luego otro, luego otro más. De camarera pasó a recepcionista, de recepcionista a supervisora, de supervisora a gerente de pisos, de gerente de pisos a directora de operaciones.

En 2008 se mudó a Massachusetts, donde conoció a un hombre llamado Brian Walsh en una fiesta. Sus amigas decían que Ana se iluminaba cuando hablaba de él, que era el tipo de amor que te hace creer que todo es posible. Se casaron en 2016. Tuvieron tres hijos. En el momento de su desaparición tenían dos, cuatro y 6 años.
En febrero de 2022, Ana consiguió lo que su esposo llamaba su trabajo soñado. Geral de Tichman Spire, una de las 10 empresas inmobiliarias más grandes del mundo con oficinas en todos los continentes. Su sede estaba en Washington DC. Durante la semana, Ana vivía en un apartamento en la capital. Los viernes tomaba el tren o el avión y volvía a Cojaset con sus hijos.
17 años después de llegar a este país con una maleta, Anna Walsh lo tenía todo. Una carrera brillante, tres hijos a los que adoraba, una casa hermosa, un futuro que ella misma había construido ladrillo a ladrillo. Desde afuera todo parecía perfecto, pero adentro el matrimonio llevaba tiempo rompiéndose en silencio.
Brian Walsh no era el hombre que Ana pensaba que era. Y para entender lo que ocurrió en enero de 2023, necesita saber qué tipo de persona era Brian mucho antes de conocer a Ana. Brian estudió en Carnegimon University en Pittsburg. Era carismático, culto, sabía hablar de arte, de música, de literatura.
En la universidad hizo amistad con un estudiante de Corea del Sur, cuya familia tenía una colección privada de obras de Andy Workhall, pinturas originales, piezas de valor millonario. En 2011, Brian viajó a Corea a visitar a su amigo. Le propuso que le diera las pinturas para venderlas en Estados Unidos, donde el mercado del arte contemporáneo era más activo.
Le prometió conseguir los mejores precios. Su amigo, que confiaba en él completamente, le entregó dos pinturas originales de Warhall de la serie Shadows, una obra Dollar Sign, también de Warhall, y varios trabajos de Keith Hering. Brian nunca los vendió para su amigo, se los quedó, los robó. Lo que hizo a continuación revela exactamente qué tipo de persona era.
Contrató a un artista Nueva York para que copiara las pinturas con la mayor precisión posible. Luego tomó los certificados de autenticidad originales, los números de serie, toda la documentación que su amigo le había entregado y los usó para vender las falsificaciones como si fueran los cuadros reales. Vendió el Dollar Sign original a través de Christle a su amigo.
Vendió copias falsas de Los Shadows a un consultor de arte en Francia por $145,000. vendió otra falsificación a su propio dentista por $23,000 y en 2016 publicó en eBay una pareja de falsificaciones que llamó la atención de Ron Rivlin, el dueño de Revolver Gallery en Sunset Boulevard, California, que es considerada la mayor galería especializada en Whall del mundo.
Ribling llevaba décadas comprando y vendiendo Warhalls. era el mayor experto privado del mercado. Verificó los números de serie de los cuadros que Brian ofrecía. Revisó los certificados de autenticidad. Todo coincidía perfectamente. Envió a su asistente al hotel Four Seasons de Boston a recoger los cuadros en persona y entregar un cheque de $80,000.
Cuando las pinturas llegaron a California, Ribling las examinó y casi de inmediato supo que algo estaba mal. Eran copias, buenas copias, pero copias. Llamó a Brian. Brian no contestó. Llamó a la madre de Brian. La llamó varias veces. Luego llamó a Ana directamente en su trabajo. Solo entonces Brian apareció.
Ron Ribblin declaró después ante la prensa. He comprado más de 1000 warhalls a lo largo de mi carrera. Brian Walsh el único que logró engañarme. Sabía exactamente cómo usar los documentos, cómo hablar, cómo comportarse. Era un artista del engaño. En 2021, después de años de investigación federal, Brian fue arrestado y declaró culpabilidad.
El juez lo puso bajo arresto domiciliario con brazalete electrónico mientras esperaba su sentencia. No podía salir del estado de Massachusetts, no podía trabajar, no podía hacer nada. Ana era la única que traía dinero a la casa. Su salario de Tishman Spyer pagaba la hipoteca de la casa en Cohaset, las facturas, los colegios de los tres niños, la comida, todo.
Brian dependía completamente de ella y en diciembre de 2022 ese matrimonio ya roto llegó a su punto de quiebre final. Ana había conocido a otra persona en Washington. Según los documentos del caso, ese hombre era su contacto más frecuente en el teléfono durante los últimos meses. Habían pasado la nochebuena juntos. Ana tenía planes con él para el 4 de enero, justo después de las fiestas.
Brian lo descubrió o sospechó y reaccionó contratando, con ayuda de su propia madre, a un detective privado para seguir a Ana en Washington. El 26 de diciembre, ese detective presentó su informe. Ana, por su parte, le confió a su amiga Alisa Kirby, que estaba completamente agotada, que llevaba meses cargando sola con todo, que Brian no asumía ninguna responsabilidad con su caso legal, que había llegado a su límite, que estaba pensando en mudarse a Washington con los niños y empezar de cero. Los investigadores encontraron
después en los dispositivos de Brian docenas de búsquedas de finales de diciembre, estrategias de divorcio para hombres, abogados de familia en Washington DC, cómo proteger los bienes en un divorcio. Brian sabía que Ana quería salir y también sabía que si Ana se iba se llevaba a los niños, se llevaba el dinero y él se quedaba solo, sin trabajo, con una condena por fraude encima.
Según los fiscales, Brian también sabía algo más. Ana tenía una póliza de seguro de vida de 2,7 millones dó. Brian era el único beneficiario. El 30 de diciembre, Ana regresó desde Washington a Cohaset para pasar el fin de año con su familia. Fue la última vez que cruzó esa puerta viva. El 31 de diciembre, Brian y Ana organizaron una cena de año nuevo en casa.
