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El Misterio del Revuelto Gramajo: La Receta que Nació de una Travesura Nocturna

Hoy te cuento [música] la historia completa del revuelto gramajo con todo el misterio, las leyendas [música] y la verdad detrás de uno de los platos más emblemáticos de nuestra cocina. [música] Quédate que esto está buenísimo. Mira, yo estaba investigando los orígenes de la comida porteña, esa cocina que mezcla lo europeo con lo criollo, lo elegante con lo popular [música] y me encontré con esta historia que me dejó sin palabras.

Porque el revuelto gramajo no es simplemente un plato rico, [música] es un plato que tiene dos historias de origen completamente distintas, que hay argentinos que juran por una y argentinos que juran por la otra [música] y que durante décadas nadie supo bien quién tenía razón hasta que aparecieron las pruebas.

Entonces, te voy a contar todo desde el principio, [música] las dos versiones, ¿cuál es la verdadera, quiénes eran realmente los gramajo? ¿Y por qué este plato dice tanto de nosotros como argentinos? [música] Porque al final la historia de cómo nació el revuelto gramajo es también la historia de Buenos Aires en uno de sus momentos más [música] fascinantes.

Empecemos por lo básico, por si alguien no lo conoce, aunque es casi imposible que un argentino no sepa lo que es. El revuelto gramajo es un plato hecho con tres ingredientes [música] simples: papas cortadas en juliana y fritas bien crocantes, huevos revueltos, cocinados jugosos y jamón cocido.

Eso es todo, nada más. Y sin embargo, [música] la combinación de esas tres cosas simples genera algo que va mucho más allá de la suma de sus partes. [música] Es crocante y cremoso al mismo tiempo, es contundente, pero no pesado. Es fácil de hacer, pero tiene su técnica. Y es absolutamente [música] delicioso.

Es uno de esos platos que cuando lo comés entendés por qué duró tanto tiempo. Hoy aparecen los menúes de los bares más tradicionales de Buenos Aires, [música] en los bodegones de barrio, en los restaurantes gourmet, que lo reinterpretan y en las cocinas de miles de casas [música] argentinas. Pero, ¿de dónde viene? Ahí empieza el misterio.

[música] Durante décadas, la versión que más circuló fue la del coronel Artemio Gramajo. Y es una historia buenísima, hay que reconocerlo. La historia decía así. Estamos en 1879. [música] Argentina está llevando adelante la llamada conquista del desierto bajo el mando del general [música] Julio Argentino Roca. Las tropas avanzan hacia la Patagonia.

El territorio es inhóspito, el [música] frío es brutal y los recursos son escasos. Entre los oficiales que acompañan a Roca está el coronel Artemio Gramajo, un militar santiagueño nacido en Loreto, provincia de Santiago [música] del Estero, que había llegado hasta ahí después de años de carrera militar y que era el edecán de roca, es decir, su asistente personal de mayor confianza.

[música] Según la leyenda, una noche en medio de la estepa patagónica, Gramajo se las arregló para conseguir algunos ingredientes básicos, unos huevos, [música] unas papas, un poco de panceta o jamón y los combinó en una sartén improvisada. El resultado fue tan [música] bueno que el plato pasó a llevar su nombre. Es una historia con todos los elementos, la aventura, el desierto, [música] el militar bravo, la creatividad en la adversidad.

El problema es que esa historia es completamente inventada. No es una exageración, no es que los detalles estén [música] un poco distorsionados. La historia entera del coronel Artemio Gramajo y el revuelto es pura ficción. Y lo admitió el propio autor, porque quien inventó esa versión fue nada [música] menos que Félix Luna, uno de los historiadores argentinos más reconocidos del [música] siglo XX, autor de libros fundamentales sobre nuestra historia.

En su libro Soy Roca, que es una narración en primera [música] persona como si fuera el propio Julio argentino Roca recordando su vida, Luna incluyó la anécdota del coronel Gramajo y el revuelto. El problema es que Soy Roca es una novela histórica, [música] no un libro de historia pura. Y el propio Félix Luna lo explicó con total honestidad cuando le preguntaron.

vio en los registros históricos [música] que efectivamente existía un oficial llamado Artemio Gramajo, que acompañó la conquista del desierto y a partir de ese dato real inventó toda la historia del plato. Sus propias palabras fueron algo así como que era todo fruto de su imaginación. La historia del coronel y la sartén en la Patagonia nunca ocurrió y hay más evidencia.

Si el plato hubiera existido desde [música] 1879, debería aparecer en algún libro de cocina, [música] en algún menú, en algún documento de la época, pero no aparece. Los investigadores gastronómicos que buscaron [música] registros históricos del revuelto gramajo no lo encontraron en ningún menú ni recetario del siglo XIX ni de las primeras décadas del X.

La primera aparición documentada del plato en un libro de cocina es de alrededor de 1937 o 1940 en la penúltima edición de La perfecta cocinera argentina. Un libro escrito por Susana Torres de Castex bajo el pseudónimo de Teófila Benavento. Eso son [música] seis décadas después de la supuesta aventura patagónica del coronel.

La matemática [música] no cierra. Ahora bien, si Félix Luna inventó esa versión, ¿quiénes son los verdaderos gramajo detrás del plato? Y acá empieza la historia real, que como te dije es incluso más interesante que la leyenda. Los verdaderos protagonistas son dos hermanos, Arturo [música] y Horacio Gramajo. Pero antes de hablar de ellos, necesitas saber quién era su padre, [música] porque el contexto familiar es parte de la historia.

El padre se llamaba también Arturo Gramajo y fue [música] intendente de la ciudad de Buenos Aires. Ocupó ese cargo durante el gobierno [música] de Victorino de la Plaza desde 1915 hasta 1916. Además era abogado y persona de gran influencia en la alta sociedad porteña. La madre de los hermanos era María Adela Atucha perteneciente a una de las familias más acomodadas de la Argentina de aquella época, propietaria de numerosas estancias y propiedades.

En síntesis, Arturo y Horacio Gramajo crecieron en una de las familias más privilegiadas del Buenos Aires de principios del siglo XX. tenían dinero, tenían nombre, tenían acceso a todo y tenían [música] tiempo libre. Y con todo ese privilegio, Arturo y Horacio decidieron dedicarse a vivir bien, muy bien.

Eran lo que en esa época se llamaba dandis o Bomb Van Bans, que es una expresión francesa que viene a significar gente que sabe vivir, que disfruta de los placeres de la vida, la buena comida, el buen vino, la vida social, las fiestas, los viajes. Pero no eran solamente chicos ricos que vivían de La Plata de papá, también tenían talento deportivo y eso los llevó a uno de los momentos más insólitos y fascinantes de la historia del deporte argentino.

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