aparece al costado derecho del mapa de Argentina. [música] Empecemos por entender qué es exactamente el mar argentino. Cuando hablamos del mar argentino, no estamos hablando solamente del agua que toca [música] nuestras costas, estamos hablando de toda la plataforma continental argentina, que es básicamente un enorme terraplén submarino que se extiende desde la línea de costa hacia el Atlántico Sur, con profundidades relativamente bajas durante cientos de kilómetros antes de caer abruptamente al océano profundo.
Esta plataforma continental es una de las más extensas del mundo. Su [música] tamaño es tan grande que abarca una superficie comparable a la de varios países europeos juntos. Y esa extensión no es un dato menor, porque es precisamente esa plataforma amplia y poco profunda la que hace posible toda la riqueza biológica de la que vamos a hablar.

Ahora bien, [música] ¿qué convierte a esta plataforma en un lugar tan especial para la vida marina? Acá viene uno de los datos más fascinantes de toda esta historia [música] y tiene que ver con algo que los oceanógrafos llaman convergencia de corrientes. Frente a las costas argentinas se produce un fenómeno natural excepcional, el encuentro [música] entre dos corrientes marinas completamente distintas.
Por un lado [música] tenemos la corriente de Malvinas que viene desde la Antárquida, es fría y está cargada de nutrientes y oxígeno disuelto. Por otro lado, tenemos la corriente de Brasil, [música] que viene del norte, es cálida y tropical. Cuando estas dos corrientes se [música] encuentran frente a las costas patagónicas, se produce algo parecido a lo que pasa cuando [música] mezclas agua caliente con agua fría en una olla, turbulencia, mezcla y, en [música] este caso, una explosión de nutrientes que sube desde las profundidades [música]
hacia la superficie. Ese proceso se llama surgencia y es literalmente el motor de [música] toda la cadena alimentaria marina de la región. Las urgencias traen fósforo, nitrógeno [música] y minerales que hacen crecer al fitoplcton, ese microorganismo vegetal [música] que es la base de toda la vida en el mar.
Más fitoplcton significa más soolcton. Más soolcton significa [música] más peces pequeños. Más peces pequeños significa más predadores [música] grandes. Todo arranca ahí en esa mezcla de corrientes frente a nuestras costas. Los científicos que estudian productividad [música] oceánica global ubican sistemáticamente a la plataforma continental argentina entre las zonas marinas más productivas del [música] planeta.
Esto no es una exageración ni un dato inventado, es una conclusión que se repite en estudios de organismos internacionales [música] dedicados a la océanografía y la biología marina. El mar argentino [música] produce biomasa en cantidades que asombran a los investigadores y esa productividad se traduce directamente en biodiversidad, [música] en cantidad y variedad de vida que puebla estas aguas.
Hablemos de los habitantes más famosos de este mar. El primer nombre que hay que mencionar cuando hablamos de biodiversidad marina argentina es la península valdés en la [música] provincia de Chubut. En 1999, la UNESCO declaró a la península Valdés patrimonio natural de la humanidad. Y no fue por capricho, fue porque este lugar concentra una diversidad de vida silvestre costera que [música] pocas zonas del planeta pueden igualar.
Pensá en lo que significa eso. La misma organización que declaró patrimonio a las pirámides [música] de Egipto y a la Gran Muralla China eligió a un pedazo de la Patagonia Argentina como uno de los lugares más valiosos del mundo para la humanidad entera [música] y el motivo principal fue su biodiversidad marina. ¿Qué tiene Valdés [música] que la hace tan especial? Primero y principal es uno de los principales sitios de reproducción de la ballena franca austral en el mundo entero.
Cada año, entre los meses de junio y diciembre, [música] cientos de ballenas francas australes llegan a las aguas protegidas del Golfo Nuevo y el Golfo San José en Valdés [música] a reproducirse y criar a sus vallenatos. La ballena franca austral que estuvo al borde de la extinción a causa de la casa industrial en los siglos XIX y XX.
Hoy la población que se reproduce en aguas argentinas es considerada por los biólogos marinos como una de las más importantes del mundo para la recuperación de la especie. Las aguas calmadas de los Golfos Patagónicos son el lugar donde estas ballenas dan a luz a sus crías, donde los vallenatos aprenden a nadar, donde las madres los amamantan durante meses antes de emprender el regreso a las aguas del Atlántico Sur.
Argentina protege ese proceso y esa protección es literalmente una contribución a salvar una [música] especie del planeta. Pero Valdés no termina en las ballenas. En la misma península conviven colonias de elefantes marinos del sur, el animal terrestre [música] más grande del hemisferio sur fuera de los elefantes africanos y asiáticos.
Los machos adultos de esta especie pueden alcanzar varios metros de longitud y pesos que rondan las 3 toneladas. [música] Verlos en las playas de Valdés es una de las experiencias de naturaleza más impresionantes que puede vivir cualquier [música] persona en el mundo y ocurre en Tierra Argentina.
También están los lobos marinos de un pelo y de dos pelos [música] que forman colonias que se cuentan por miles de individuos a lo largo de toda la costa patagónica. [música] Y después están las orcas. Hay que hablar de las orcas de Valdés porque son mundialmente famosas por una razón muy concreta. son el único grupo de orcas del mundo conocido por practicar sistemáticamente la técnica de casa conocida como varada intencional, donde literalmente se lanzan a la playa para capturar lobos marinos y elefantes marinos en la orilla. Esta técnica que
requiere una coordinación y un aprendizaje cultural extraordinario, fue documentada y estudiada durante décadas por investigadores argentinos y de todo el mundo. National Geographic, la BBC, los principales canales de naturaleza del planeta han filmado a las orcas de Valdés. Son probablemente las orcas más filmadas y estudiadas del mundo.
Y son nuestras, están en la Patagonia Argentina. Ese comportamiento de casa que ves en los documentales de naturaleza más vistos de la historia, ese comportamiento que te deja sin palabras, ocurre frente a las costas de Chubut. Sigamos viajando por la costa argentina hacia el sur. A poca distancia de Valdés en Punta Tombo, también en la provincia de Chubut, se encuentra una de las colonias de pingüinos de Magallanes más [música] grandes de toda América del Sur.
Cada año, entre septiembre y abril aproximadamente, cientos de miles de pingüinos de Magallanes llegan a punta tombo para reproducirse. Ver esa marea de pingüinos llenando la costa es algo que no tiene comparación. Punta [resoplido] Tombo es una reserva natural provincial que recibe turistas de todo el mundo precisamente por esta razón y es solo un ejemplo de las decenas de colonias de pingüinos que existen a lo largo de la Costa Patagónica Argentina.
Los pingüinos de Magallanes son animales que viajan miles de kilómetros en el océano en busca de alimento y eligen las costas argentinas para criar. Eso nos dice algo sobre la riqueza de nuestro mar. Más al sur todavía, en la Tierra del Fuego y el Canal del Beagle, el ecosistema marino adquiere características únicas propias de la zona subantártica.
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Las aguas del canal son frías, ricas en oxígeno y hogar de especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. El Sentolla, el Sentollón, diversas especies de peces y de invertebrados marinos que son endémicos de estas latitudes o que solo existen en los mares del extremo sur del planeta.
El canal del Beagle que separa Argentina de Chile en el confin del mundo, es también una frontera ecológica fascinante donde conviven ecosistemas de agua fría con una diversidad biológica que los científicos todavía están mapeando y describiendo. Hablemos ahora de los recursos pesqueros, porque no se puede hablar de la riqueza del mar argentino sin mencionar lo que está debajo de la superficie.
La merluza argentina, [música] el calamar patagónico, la anchoita, el langostino patagónico, el abadejo, el besugo, el lenguado. Son solo algunas de las especies que pueblan en cantidades enormes las aguas de nuestra plataforma continental. El calamar patagónico, cuyo nombre [música] científico es Ilex Argentinus, es una de las especies de calamar más abundantes del Atlántico Suro de los recursos pesqueros más importantes de la región.
Argentina es uno de los principales productores y exportadores de calamar del mundo. [música] Flotas pesqueras de muchos países vienen hasta el Atlántico Sur, específicamente en busca del calamar argentino, lo que ha generado históricamente tensiones [música] importantes sobre el control y la regulación de la pesca en los límites de nuestra zona económica exclusiva.
[música] Y acá viene un punto crucial que hay que mencionar con honestidad. El mar argentino no solo es riqueza, [música] también es responsabilidad. La pesca ilegal e indiscriminada, especialmente por flotas extranjeras que operan en los límites [música] o fuera de nuestra zona económica exclusiva, representa un amenaza real para la sostenibilidad [música] de estos recursos.
Argentina ha librado batallas diplomáticas ilegales durante décadas para defender sus derechos sobre estas aguas y sobre los recursos que contienen. [música] La zona económica exclusiva argentina, que se extiende 200 millas náuticas desde la costa, es un espacio que el país debe custodiar [música] constantemente porque su riqueza lo convierte en un objetivo permanente para la pesca ilegal internacional.
Esto es parte de la realidad compleja de tener uno de los mares más ricos del mundo. Genera presiones enormes que requieren recursos estatales, tecnología de monitoreo y voluntad política para ser enfrentadas. En respuesta a estos desafíos, Argentina ha avanzado de manera significativa en la creación de áreas marinas protegidas.
En los últimos años, Argentina creó el Parque Nacional Marino Namuncurá, también conocido como Banco Burdwood, [música] que está ubicado en el Atlántico Sur a una distancia considerable de las Islas Malvinas. Este parque marino protege un ecosistema de aguas profundas de altísima diversidad biológica, [música] incluyendo corales de agua frías, esponjas marinas y decenas de especies de peces e invertebrados.
[música] El banco Burdwood es considerado por los científicos como uno de los ecosistemas de aguas profundas más preservados del hemisferio sur, en parte porque su ubicación remota lo mantuvo alejado de la pesca intensiva durante décadas. También está el parque interjurisdiccional marino costero Patagonia Austral [música] en la provincia de Chubut y otras áreas protegidas que en conjunto representan un avance importante en la política de conservación marina argentina.
Hay otro aspecto del mar argentino [música] que merece atención especial, su papel como corredor migratorio. Muchas de las especies más emblemáticas del planeta [música] usan el atlántico sur argentino como parte de sus rutas migratorias. Albatros de diversas especies, [música] petreles, gaviotines árticos que viajan desde el Ártico hasta la Antártida y vuelven [música] cada año.
Tortugas laud que cruzan océanos enteros, [música] ballenas jorobadas y ballenas azules que pasan por estas aguas [música] en determinadas épocas del año. el mar argentino no existe en aislamiento, [música] es parte de una red ecológica de oval y la salud de estas aguas afecta directamente [música] a ecosistemas y especies que están distribuidos por todo el planeta.
Cuando Argentina protege su mar, no está solo cuidando sus propios recursos, [música] está contribuyendo a la salud del océano mundial. La ciencia argentina ha tenido un rol destacado en el estudio [música] de todos estos ecosistemas. El Consejo Nacional de Investigaciones [música] Científicas y Técnicas, el CONISET, tiene grupos de investigación dedicados específicamente a la biología marina, la océanografía [música] y la ecología de la plataforma continental argentina.
Universidades nacionales de Buenos Aires, [música] Mar del Plata, Puerto Madrin, Usuaya y otras ciudades costeras producen investigación [música] científica de nivel internacional sobre el mar argentino. La ciudad de Puerto Madrin, en particular, [música] es un centro científico de primer nivel en lo que refiere a biología marina y conservación costera en [música] Sudamérica.
Investigadores argentinos han aportado conocimiento valioso sobre las poblaciones de ballenas francas australes, sobre la ecología de las orcas patagónicas, sobre la dinámica del calamar patagónico y sobre los corales de aguas frías del Atlántico Sur. Ese conocimiento [música] es un patrimonio científico que el país construyó durante décadas de trabajo sostenido.
Mar del Plata [música] también merece una mención especial en esta historia. Más allá de ser la ciudad turística más visitada de Argentina, [música] Mar del Plata alberga el principal puerto pesquero del país y es sede de importantes institutos de investigación marina. [música] El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, el INIDEP, tiene su sede allí y desde hace [música] décadas monitorea el estado de los recursos pesqueros del mar argentino, [música] generando información científica que informa las
políticas de pesca del país. Este trabajo de monitoreo constante [música] es fundamental para evitar la sobreexplotación de los recursos y para garantizar que la riqueza del mar argentino se mantenga [música] en el tiempo. Pensemos por un momento en lo que todo esto significa en perspectiva [música] global.
Vivimos en un mundo donde los océanos están bajo una presión creciente. [música] La contaminación, el cambio climático, la sobrepesca y la acidificación de los mares son problemas reales que los científicos del mundo entero están documentando con preocupación creciente. En ese contexto, tener un mar como el nuestro, [música] relativamente poco contaminado en comparación con los mares del hemisferio norte, con una productividad biológica extraordinaria, con ecosistemas en gran medida todavía funcionales, es un privilegio enorme. Es
también una responsabilidad enorme. Argentina posee uno de los activos naturales más valiosos del planeta y la manera en que lo administremos en las próximas décadas va a determinar si esa riqueza se mantiene o se degrada. [música] Hay algo que me parece especialmente significativo de esta historia y es el contraste entre lo que tenemos y lo poco que lo conocemos.
Si le preguntas a cualquier argentino por el Mar del Norte, probablemente sepa que es importante para la pesca europea. Si le preguntas por el mar de Coral, va a saber que es famoso por la gran barrera de Coral australiana. [música] Pero si le preguntas por el mar argentino, muchos van a pensar que es simplemente el Atlántico que toca nuestras costas, sin dimensionar que es uno de los ecosistemas marinos más ricos [música] y productivos del hemisferio sur.
Ese desconocimiento sobre nuestros propios recursos es algo que necesitamos cambiar, no por vanidad, sino porque no se cuida lo que no se conoce y no se valora lo que no se entiende. La península Valdés recibe turistas de Japón, de Alemania, de Estados Unidos, de Australia que viajan hasta la Patagonia específicamente para ver las ballenas, las orcas, los pingüinos [música] y los elefantes marinos que viven en ese rincón de Argentina.
Personas que cruzan medio planeta para ver lo que nosotros tenemos a pocas horas de viaje. Eso ya nos dice algo sobre el valor de lo que tenemos. El turismo de naturaleza en la Patagonia Costera es una industria que genera trabajo y divisas para las comunidades locales, [música] pero también es una herramienta de conservación, porque cuando las comunidades viven del valor de la naturaleza intacta, tienen un incentivo directo para protegerla.
El mar argentino también tiene una dimensión geopolítica que no podemos ignorar. Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y sándwich del Sur, territorios argentinos bajo ocupación del Reino Unido, están rodeadas de algunas de las aguas más ricas del Atlántico Sur. La disputa por la soberanía de esas islas tiene una dimensión económica y ecológica enorme, relacionada directamente con el acceso a esos recursos marinos.
Cuando Argentina defiende su soberanía sobre las Malvinas, está defendiendo también su derecho sobre un pedazo de ese mal rico y productivo que hoy te estoy describiendo. Esto no es política partidaria, es geografía, es ecología y es geopolítica de los recursos naturales. Argentina tiene costas que se extienden desde el Río de la Plata en el Norte hasta el Cabo de Hornos en el extremo sur, incluyendo las costas de Tierra del Fuego.
Son miles de kilómetros de litoral atlántico que albergan ecosistemas completamente distintos entre sí. Las aguas del norte más templadas tienen características diferentes a las aguas frías de la Patagonia, que a su vez son distintas a las aguas subantárticas de la Tierra del Fuego. Esa variedad climática y oceanográfica a lo largo del litoral es en sí misma un factor de diversidad biológica.
No estamos hablando de un solo tipo de ecosistema marino, estamos hablando de un gradiente de ecosistemas que va desde lo templado hasta lo subantártico, cada uno con sus propias especies, sus propias dinámicas y su propia belleza. Cuando investigas todo esto en profundidad, y yo lo hice para preparar este video, llegas a una conclusión que es a la vez motivo de orgullo y de reflexión.
Argentina tiene en sumar uno de los patrimonios naturales más extraordinarios del planeta. Un patrimonio que nos pertenece a todos los argentinos, que es parte de nuestra identidad nacional tanto como la Concagua, la Pampa o las cataratas del Iguazú. Un patrimonio que la ciencia internacional reconoce, [música] que los turistas del mundo entero vienen a ver y que genera recursos económicos, proteínas para la humanidad y conocimiento [música] científico de valor global.
Y sin embargo, la mayoría de nosotros no sabemos casi nada de él. Eso no tiene que seguir siendo así. El primer paso para proteger algo es conocerlo. El primer paso para valorar algo es [música] entenderlo. Y el primer paso para estar orgullosos de lo que tenemos [música] es contarlo. Este canal existe exactamente para eso, para que los argentinos conozcamos mejor lo que [música] somos, lo que tenemos y lo que hemos construido, con datos reales y con [música] honestidad.
El mar argentino no es solo agua salada al costado del mapa. Es un ecosistema vivo, dinámico, [música] complejo y extraordinariamente rico que late frente a nuestras costas todos los días. [música] Es el lugar donde las ballenas francas australes dan a luz a sus crías cada invierno.
Es el lugar donde las orcas de Valdés practican una técnica de casa única [música] en el mundo. Es el lugar donde cientos de miles de pingüinos vuelven cada primavera. Es el lugar donde convergen dos corrientes oceánicas y crean una de las zonas más productivas del planeta. Es nuestro [música] y deberíamos cuidarlo, estudiarlo y conocerlo con el orgullo y la responsabilidad que merece.

Y a vos que llegaste hasta acá, tengo una pregunta para los comentarios. ¿Visitaste alguna vez la costa patagónica? [música] ¿Viste ballenas, pingüinos u orcas en Argentina? Contame tu experiencia porque me encanta leer esas historias. Si este video te abrió los ojos sobre algo que no sabías de nuestro país, compartilo porque hay mucha gente que necesita saber estas cosas.
[música] La semana que viene te traigo otro capítulo de esta Argentina que vale la pena conocer. [música] Dale like si te gustó, suscríbite para no perderte nada y nos vemos en el próximo video.