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DESPUÉS DEL ERROR…CÓMO ROGER FEDERER CONVIRTIÓ EL RECHAZO EN SU MEJOR NEGOCIO CON ON RUNNING.

Parecían tener pequeñas nubes. La marca Onrunning, lo que parecía una coincidencia, era en realidad destino empresarial. Onun no era cualquier empresa, era una startup suiza fundada por Olivier Bernhard, un extriatleta que literalmente pegó pedazos de manguera de jardín a sus Nike para crear mejor amortiguación. Sí, manguera de jardín.

La innovación a veces nace de la locura. Los fundadores de On vieron esa publicación de Federer y reaccionaron inmediatamente, no con una oferta de patrocinio, con algo más inteligente. Le enviaron una caja con 20 pares diferentes, gratis, sin condiciones, solo un nota, para el mejor embajador suizo que podríamos soñar.

 Federer quedó intrigado, no por los zapatos, por la audacia. Empezó a usar los productos. Su esposa Mirka se obsesionó con ellos. Sus hijos los usaban. Sin contrato, sin obligación, Federer se convirtió en usuario genuino y entonces sucedió algo inesperado. Los fundadores de ON recibieron una llamada. Era Tony Gotsik, el agente de Federer.

 Roger quiere cenar con ustedes. La cena cambió todo. Federer no llegó como celebridad, llegó como analista de negocios. Había estudiado sus números, su tecnología, su estrategia de expansión y tenía una propuesta que nadie esperaba. No quiero que me paguen por usar sus zapatos. Quiero comprar parte de su empresa. Los fundadores casi se atragantan.

 Federer continuó. Pero no solo quiero invertir, quiero cocrear, quiero diseñar, quiero ser parte del proceso. No buscaba un cheque, buscaba construir un legado posttenis. La negociación que cambió todo. 2019. On Running valía aproximadamente 2,000 millones dó. No era barata, no era una startup desesperada.

 Ya vendían 400 millones anuales, tenían presencia en 50 países, no necesitaban a Federer, o eso creían. Federer propuso algo sin precedentes. Invertiría 54 millones de dólares cash por aproximadamente el 3% de la empresa. Pero había condiciones. No sería un inversor silencioso. Sería coentrepreneur, tendría voz en diseño de productos, participaría en estrategia y lo más importante, desarrollarían juntos la primera línea profesional de tenis de ON. Los números eran interesantes.

 54 millones por 3% valoraba la empresa en 1,8,000 millones, ligeramente bajo su valoración real. ¿Por qué el descuento? Porque Federer no era solo capital, era validación global instantánea, era acceso a mercados premium, era credibilidad deportiva inmediata, [música] pero el verdadero genio estaba en el timing.

 On estaba preparando su IPO. Tener a Federer como accionista antes de salir a bolsa era oro puro para el prospecto. No era celebrity endorsement. era Skin in the Game Real. Los inversores institucionales aman eso. El acuerdo incluía cláusulas fascinantes. Federer tendría opciones para aumentar su participación a precio preferencial.

 Recibiría royalties de cualquier producto de tenis y, lo más importante, mantendría los derechos de su línea de Roger, incluso si vendía sus acciones. La explosión del valor. Septiembre 2021. On Running sale a bolsa en Naos. Precio inicial $24 por acción. Valoración 6,000 millones. El 3% de Federer ya valía 180 millones.

 Triplicó su inversión en papel en menos de 2 años, pero entonces vino la locura. Primer día de trading, las acciones subieron 46%, valoración 8,7,000 millones. El stake de Federer 260 millones. En un día ganó 80 millones más que muchos tenistas en toda su carrera. El pico llegó en noviembre de 2021.

 On alcanzó valoración de 11000 millones. Los 54 millones de Federer valían 330 millones, un retorno del 511% en 24 meses. Mejor que cualquier fondo de venture capital, mejor que crirypto, mejor que cualquier cosa. ¿Qué causó esta explosión? Tres factores que Federer anticipó perfectamente. Primero, la pandemia. Todos querían correr. Las ventas de ON explotaron 59% en 2020.

Federer había invertido justo antes del boom. Segundo, el shift a directo al consumidor. ON vendía online principalmente márgenes del 60% versus 30% en retail tradicional. Federer entendió que el futuro era D2C. Tercero, la premiumización del deporte. La gente no quería zapatos baratos, querían historias, tecnología, estatus.

 On promedio $150, Nike Promedio $80. Federer apostó por premium y ganó. El producto Signature de Roger 2020. Mientras On preparaba su IPO, Federer trabajaba en secreto en su proyecto más ambicioso, de Roger. No otra zapatilla signature más, una reinvención completa del calzado de tenis.

 Federer no solo prestó su nombre, pasó cientos de horas en el laboratorio de ON, testeó 47 prototipos diferentes, rechazó 15 versiones finales. Su obsesión, crear el zapato de tenis más ligero del mundo sin sacrificar soporte. El resultado de Roger Pro 290 g, el zapato de tenis profesional más ligero jamás creado. Precio $200. Margenancia 65%.

Se agotó en 4 horas online. Lista de espera, 50,000 personas. Pero el verdadero truco no era el zapato de performance, era The Rogers Center Court, una zapatilla de tenis que parecía un zapato casual. Podrías usarla en la oficina. Precio $150. Target, no tenistas, sino profesionales que querían el estilo Federer.

 Primer año de ventas, 100 millones solo en productos de Roger. Federer recibe 8% de royalties más su participación como accionista. Doble ganancia. Mientras otros atletas reciben 5% máximo, Federer negoció 8% porque era copropietario. La visión a largo plazo. Oy on running vale 5,7,000 millones que el pico, pero sigue siendo tres veces la inversión de Federer.

 Sus 54 millones valen aproximadamente 170 millones, pero eso es solo el principio. Proyecciones para 2027. ON alcanzará 3,000 en ventas anuales. Valoración estimada 15 a 20,000 millones. El 3% de Federer podría valer 500 millones y los royalties de The Roger seguirán fluyendo décadas después de su retiro.

 Federer no invirtió en una empresa de zapatillas, invirtió en su pensión más lucrativa. Mientras sus contemporáneos dependen de apariciones y charlas motivacionales, Federer cobra dividendos. Mientras otros ruegan por contratos de comentarista, Federer asiste a reuniones de board. La lección es profunda. Federer comprendió que el verdadero dinero no está en trabajar para las marcas, sino en poseer las marcas.

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