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Crudo diagnóstico de Abelardo De La Espriella sobre el gobierno del presidente Gustavo Petro

 Nunca más las gobernadores y las gobernadoras de Colombia volverán a sufrir el dolor de la hostilidad, el abandono, la discriminación ideológica y el castigo político por parte del gobierno nacional. Nunca más. [aplausos] Lo que el actual gobierno ha hecho con tantas gobernadoras y gobernadores y alcaldes del país no ha sido una simple diferencia de estilo, ha sido algo mucho más grave.

 Ha sido la utilización sectaria del poder presidencial para premiar afinidades, castigar discrepancias, bloquear territorios y convertir la relación entre la nación y las regiones en un mecanismo de dominación política. Y eso hay que decirlo con claridad, no solo es injusto, es una demostración del talante autoritario y antidemocrático de un gobierno que ha confundido el Estado con su propia facción.

Yo vengo a proponer, queridos gobernadores y gobernadoras, exactamente lo contrario. Vengo a decirles en mi condición de demócrata, de abogado, de hombre que cree en la Constitución y el estado de derecho, que yo reconozco y respeto y acato la legitimidad de todos los gobernadores de la patria elegidos por el pueblo colombiano, sin distingos de partido, sin distingo de ideología, sin distingo de origen social, económico o regional.

 Para mí ustedes no son gobernadores o gobernadoras afines o enemigos. Para mí ustedes son gobernadores y gobernadoras de Colombia. Ustedes son estado. Ustedes son institucionalidad democrática. Ustedes son expresión legítima de la soberanía popular de los territorios que representan, queridos y respetados gobernadores.

 Y por eso, [aplausos] y por eso, y por eso quiero hablarles de un principio que para mí será sagrado en la presidencia de la República, el espíritu del artículo 113 de la Constitución Nacional. ese que ordena la colaboración armónica de las ramas y de los órganos del poder público para la realización de los fines esenciales del Estado.

 Esa norma no es un adorno doctrinal, es una obligación moral, política y constitucional. El presidente no está para humillar a los gobernadores de la patria, no está para bloquearlos, no está para convertirlos en rehenes presupuestales, está para trabajar y articular el desarrollo de la región con los gobernadores de la patria.

 Yo lo digo con total claridad, la extrema coherencia será uno de los principios rectores en mi gobierno. Extrema coherencia entre lo que digo y lo que hago. extrema coherencia entre la Constitución que juro defender y la conducta concreta que el presidente de la República debe tener frente a las instituciones. Extrema coherencia entre los discursos de descentralización y la decisión real de devolverle a los territorios poder, recursos y capacidad de ejecución.

 Porque no hay lealtad a la Constitución, sino hay lealtad con la descentralización. No hay lealtad con la democracia. Si no hay solidaridad institucional con gobernadores y alcaldes, no hay lealtad con la patria si Bogotá sigue tratando a las regiones como periferias mendicantes, en lugar de reconocerlas como la sustancia viva de la República, el alma de la nación.

 Por eso hoy quiero plantearles tres compromisos fundamentales, señores gobernadores y gobernadoras. Primero, seguridad para devolver el territorio a la República. Yo me comprometo a hacer lo que no hizo este gobierno. Voy a ser el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la República de Colombia. Voy a ejercer, como dice la Constitución y la ley, el control del orden público y en ese sentido me comprometo a ir a cada una de las regiones para liderar personalmente la construcción de estrategias diferenciales en cada uno de los

territorios de la patria para recuperarlos de las manos de los criminales que campean gracias al fracaso de la TAS PAL Total. La seguridad no puede seguir estando protegida y abandonada por el gobierno nacional. Y la lucha contra los bandidos en manos de ustedes, gobernadores, a quienes la ciudadanía les reclama por la inseguridad que ha causado el gobierno nacional.

 Fue el gobierno el que entregó los territorios al narcoterrorismo y a los criminales. No a ustedes, señores gobernadores, pero a ustedes les pasan las facturas. Petro desarmó y desinstitucionalizó a las fuerzas armadas en detrimento de todos ustedes y la ciudadanía. Él no pone la cara. La cara la ponen ustedes ante los ciudadanos.

 A partir del 7 de agosto voy a estar yo como comandante en jefe poniendo la cara con las fuerzas armanas ahí de frente con la ciudadanía. No los voy a dejar solos. Voy a enfrentar el crimen con ustedes para derrotar a la criminalidad y entregarle a Colombia la tranquilidad que tanto se merece nuestro país y que tanto anhela. Mi gobierno se va a sentar con todos los gobernadores y gobernadoras de la patria y con todos los alcaldes para construir territorio por territorio los planes de seguridad nacional.

 No hablo de reuniones decorativas, no hablo de mesas de para que nos tomemos una foto. Hablo de una reconstrucción real de la autoridad legítima del Estado en cada departamento de Colombia. Vamos a desalojar el control territorial de los criminales hasta el último metro de tierra de la geografía nacional, de todos nuestros campos y ciudades.

 Vamos a enfrentar con toda la fuerza legítima del Estado a las organizaciones narcotraficantes, a las bandas de extorsión, al sicariato, a la minería ilegal, al contrabando criminal, a las estructuras armadas que hoy regulan regulan la vida cotidiana de millones de compatriotas como si fueran un poder paralelo reemplazando al Estado.

Colombia no puede seguir tolerando que haya regiones donde los criminales imponen toques de queda, administran justicia de facto, cobran impuestos de sangre, regulan la actividad económica y reclutan a nuestros jóvenes. La patria no puede aceptar que en tantos lugares la ley del delincuente pese más que la Constitución y la ley de la República.

Mi compromiso es este: la seguridad volverá a ser una política integral de Estado construida con ustedes, señores gobernadores y gobernadoras, con inteligencia operativa, con presencia territorial, con recuperación del mando, con metas verificables y con responsabilidades claras. La seguridad no será una improvisación ideológica ni una negociación vergonzosa con el crimen.

 Será una decisión de gobierno, una política clara de Estado y esa seguridad estará articulada con la justicia, la inversión social y con la recuperación económica de los departamentos. Porque sabemos que la defensa del orden democrático no se hace solamente con fuerza. También sabemos que sin fuerza tampoco es imposible hacerlo, pero hay que hacer inversión.

social, inversión en la salud, en educación para tener verdadera libertad, que es lo que reclama nuestro pueblo. Segundo compromiso, señores gobernadores, reactivación de las obras traicionadas por el centralismo. Mi segundo compromiso es fundamental porque ha sido una obligación y un imperativo categórico a lo largo de toda esta campaña.

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