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Cristiano Ronaldo ganó su PRIMER TÍTULO en ARABIA

Lo que nadie imaginó es que el principio del capítulo más frustrante y luego más glorioso de su carrera estaba a punto de comenzar. Enero de 2023, Rilla, el estadio Al Park, retumbó como nun cuando aquel hombre de melena oscura y mandíbula cuadrada pisó el céspe por primera vez con la camiseta amarilla y azul, las cámaras de medio mundo apuntando hacia él.

Aquí para ganar, dijo Cristiano en su presentación y nadie dudó de que lo decía en serio. Sin embargo, ganar no es tan sencillo. La liga árabe no era un paseo. El Al Gilal, el Al Itijad, el Al Agli, todos ellos con nóminas llenas de estrellas mundiales y con hambre de tit. Cristiano anotó goles a montón. Rompió récords individuales con una regularidad que asombraba incluso a sus más fervientes críticas, pero los títulos colectivos se negaban a llegar.

En agosto de 2023 sí hubo una celebración. El Alnasar ganó la Copa de Campeones Ara, un trofeo continental regional con el que Cristiano marcó un doblete en la final ante el Álila. Fue hermoso, fue emotivo, pero la FIFA no lo reconocía como título oficial. Aquella victoria quedó en el corazón del club, pero no en los libros oficiales del fútbol mundial y después vinieron los golpes.

La Supercopa de Arabia Saudita en 2024, final derrot. La Copa del Rey de Arabia Saudita en 2024, otra final perdida. la temporada 2023 hasta 24 de la Saudi Pro League, subcampeón con el título escapándose en las últimas jornadas. la Supercopa 2025. Otra final, otra caída en penales ante el Alá y para cerrar ese ciclo a marc apenas días antes de la última jornada de League, la Champions League asiática 2026, final ante el Gamba Osaka de Japón, 0 hasta 1 y una nueva decepción que dejó al vestuario destrozado emocionalmente. Cuatro

finales perdidas con el club y si se sumaba su etapa en Juventus, Cristiano Ronaldo llevaba desde 2021 sin levantar un título a nivel de club. 5 años de sequía para el hombre más ganador de la historia del fútbol. Porque Cristiano Ronaldo no sabe rendirse, eso no está en su código. Mientras otros habrían empezado a pensar en el retiro, él entrenaba más.

Mientras el mundo cuestionaba si seguía siendo relevante, él anotaba 26 goles en la temporada 2025 hasta 26 para convertirse en el máximo goleador del Alnasar y el tercero en el total de la liga. A los 41 años, con casi 1000 goles en el contador profesional, seguía siendo el jugador más determinante del campeonato y llegó el 21 de mayo de 2026.

Jornada 34, la última del campeonato. El Alnazar lideraba con 83 puntos, apenas dos por encima del Al Gilat, que jugaba en simultáneo. La ecuación era simple y brutal. Ganar y ser campeón sin mirar a nada, empatar o perder y rezar para que el rival tropezara. Jorge Jesús, el entrenador portugués que llegó al club con un único objetivo declarado ayudar a Cristiano a ganar un título en Arad.

alineó a sus mejores hombres, Bento en el arc, Ñigo Martínez en la SA, Kingsley Sadio Mané, Juan Felks y Cristiano Ronaldo. El número siete, el capitán, el hombre para el que se había construido este equipo. El rival era el Damá, un equipo en zona de descenso que llegaba desesperado a este partido.

Necesitaban puntos para sobrevivir. No venían a regalar nada. El primer tiempo fue tenso, trabado, con el nerviosismo lógico de una noche que podía cambiar la historia de un club. El Damac apretó bien, salió al contraataque con orden y el Alnazar tardó en encontrar los espacios, pero el primer gol llegó desde una pelota para Joaú.

Félix cobró un corner con precisión milimetr y Sadio Mané, el senegalés que llegó al fútbol árabe sin perder ni un gramo de su explosividad, saltó más alto que todos y conectó un cabezazo secondo de la red. 1 a0. El Alau al Par explotó. El segundo gol también fue de Mané. Con el Damac todavía tratando de reponerse, el Alnazar siguió presionando y el Senegalés apareció de nuevo para firmar su doblete y poner el 2 hasta cer descanso.

La noche pintaba perfecta para los local, pero el fútbol no perdona la confianza excesiva. Al inicio de la segunda mitad, el Damá, que jugaba con la desesperación del equipo que pelea por no descender, logró transformar un penal en gol. El dos, hasta uno, cambió el ambiente dentro del estado. La fiesta que ya se empezaba a armar se congeló de gol.

El Alnazar sabía que si el Al Gilal ganaba su partido en simultáneo y ellos seían terreno, el título podría escaparse una vez más. Como en aquella agonizante noche del clásico Saudí apenas dos semanas atrás, cuando un error del arquero vento en el minuto 97 había arrebatado el campeonato que parecía asegurar. Los fantasmas del pasado sobrevolaban el al park y entonces llegaron los dos momentos que nadie olvidará. Minuto 63.

Falta para el Alnazar en la frontal izquierda de El balón quedó en el piso quieto. Los jugadores del Damá construyeron la barrera con cuerpos apretados. El árbitro marcó la distancia reglamentaria y Cristiano Ronaldo, sin apresurarse caminó hacia el balón. Hay golpes de fútbol que el tiempo no borra, este fue uno de ellos.

CR7 se preparó con esa ritualidad que sus fanáticos conocen de memoria. Tres pasos hacia atrás, piernas abiertas, mirada fija al balón, inspiró, corrió y con el pie derecho, con una precisión quirúrgica que desafía la edad y cualquier lógica biológica, disparó a media altura desde la zona izquierda. El balón se paseó entre los cuerpos de la barrera, esquivando compañeros y rivales como si tuviera ojos props antes de besar las redes en el ángulo que el arquero Kewin no pudo cubrir.

3 a 1, gol número 972 de Cristiano Ronaldo como profesional. El alagual al parque se vino a Cristiano Ronald cantaba coro que se escuchaba hasta las calles de Ría. En las tribunas Georgina Rodríguez y los hijos de Cristiano Saltab lloraban a quienes tenían al lado. Él con los brazos abiertos, la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados saborió ese instante, pero no había terminado. Minuto 81.

Con el partido ya casi consumido y el título al alcance, Cristiano Ronaldo recibió el balón dentro de la No hubo floritura, no hubo tiempo para la Pues solo el instinto puro del goleador más efectivo de la historia. Un derechazo limpio, potente, sin adornos, que mandó el balón al fondo de la red sin que el portero pudiera hacer absolutamente nada.

4 a 1, doblete, gol número 973 en su carrera profesional. Y entonces lloró. Cristiano Ronaldo, el hombre más frío y calculador del fútbol mundial cuando se trata de rendir, rompió en ya. No, el llanto de la tristeza que ya conocía bien el de aquellas cuatro finales perdidas con el alnazar y los años de sequía, sino el otro, el que duele de otra manera, el de la alegría acumulada, el de los más de 3 años de el de las madrugadas entrenando cuando otros dormían, el de demostrarle al mundo una vez más que todavía estaba.

La tribuna respondió con un rugido que no tiene traducción posible. Todo el estadio cantó su nombre. El pitazo final llegó con el resultado 4 a1 y la confirmación que sellaba el destino. El Alnasar era campeón de la Saudi Pro League 2025 hasta 26 sin necesitar que nadie fallara. Lo habían ganado con sus propios goles, con su propio juego, con su propio capitán.

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