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Así Fue la BATALLA más Sangrienta de 1958: 300 Guerrilleros APLASTAN a las Tropas de Batista

El plan era razonable según cualquier estándar militar de la época. Las matemáticas eran abrumadoras. 10,000 hombres bien armados y bien apoyados contra lo que la inteligencia militar cubana estimaba como 1000 o 2000 guerrilleros mal equipados. Los oficiales de Cantillo se equivocaron en una cosa y esa cosa lo cambió todo. Los guerrilleros no eran 1000 ni 2000, eran 300.

300 hombres con armas de guerra, dispersos en posiciones cuidadosamente preparadas en las laderas más empinadas de la sierra. 300 hombres que conocían cada barranco, cada cueva, cada sendero invisible desde el aire que serpenteaba entre las cimas de Turquino y de la maestra. 300 hombres dirigidos por un abogado de 31 años que había estudiado la guerra, como otros estudian el ajedrez, que llevaba 18 meses peleando en aquellas montañas y que esa mañana de mayo entendía algo que el general Cantillo y sus 10,000 hombres no entendían todavía,

que ningún ejército regular del mundo había vencido jamás a una guerrilla bien arraigada en su propio terreno. cuando esa guerrilla tenía el respaldo de la población campesina y un comandante que no cometía errores tácticos. 74 días después, el 6 de agosto de 1958, las tropas de Batista se retiraban en desorden de la Sierra Maestra, dejando atrás más de 1000 bajas, 443 prisioneros, dos tanques, 12 ametralladoras pesadas, 507 armas largas, decenas de miles de cartuchos y la dignidad militar de un régimen que en

aquella derrota acababa de firmar su sentencia de muerte. Los rebeldes habían perdido 31 hombres. Esta es la historia de cómo 300 guerrilleros aplastaron a las tropas de Batista en el verano de 1958. ¿De cómo lo hicieron? ¿Por qué pudieron hacerlo? ¿Y qué significaba lo que estaba ocurriendo en aquellas montañas para la historia de Cuba y de América Latina entera? Para entender la magnitud de lo que ocurrió en la Sierra Maestra entre mayo y agosto de 1958, hay que entender de dónde venía cada bando de aquella guerra y qué había en

juego en cada lado. Fulgencio Batista había llegado al poder por segunda vez en marzo de 1952 mediante un golpe de estado que había interrumpido el proceso democrático cubano y que había sustituido al gobierno electo por una dictadura militar respaldada por los intereses americanos en la isla. Era un militar de carrera que había gobernado Cuba ya en los años 30 y 40, primero detrás del trono y luego desde la presidencia.

y que había desarrollado durante esas décadas una red de relaciones personales y políticas que le permitía mover los hilos del país con una eficacia que sus enemigos reconocían aunque no respetaran. Su régimen, en los 6 años que llevaba vigente para mayo de 1958 había desarrollado las características que los historiadores políticos asocian con las dictaduras latinoamericanas de la Guerra Fría.

corrupción endémica que enriquecía al círculo del dictador y a sus aliados militares mientras el resto del país se empobrecía. Alianza estrecha con la mafia americana que operaba los casinos y los burdeles de la Habana. represión política sistemática que utilizaba la tortura y el asesinato extrajudicial como herramientas habituales del orden público y una relación con los Estados Unidos que oscilaba entre el apoyo abierto y la tolerancia silenciosa.

Según el funcionario americano, que tuviera que pronunciarse sobre Cuba en cada momento. La oposición abatista era diversa y fragmentada. Había una oposición democrática y burguesa que aspiraba a regresar al orden constitucional anterior al golpe. Había una oposición estudiantil que se concentraba principalmente en la Habana y que había producido organizaciones como el directorio revolucionario.

Había una oposición comunista organizada en torno al Partido Socialista Popular, que tenía relaciones complicadas con todos los demás opositores. Y había una oposición armada dirigida por un joven abogado de Birán llamado Fidel Castro Rus, que había intentado un asalto fallido al cuartel Moncada en julio de 1953.

Había sido encarcelado, había sido amnistiado, había regresado a Cuba a bordo del yate Granma en diciembre de 1956 con 82 hombres armados con la intención de iniciar una guerra de guerrillas en las montañas del oriente. De aquellos 82 hombres del Granma, la mayoría murió en los primeros enfrentamientos con el ejército.

Los pocos que sobrevivieron, entre ellos Fidel Castro, su hermano Raúl y el médico argentino Ernesto Guevara, conocido como el Che, lograron internarse en la Sierra Maestra y reorganizarse. Para mediados de 1957, el grupo había crecido lentamente. había ganado las primeras batallas pequeñas contra las patrullas del ejército y había comenzado a establecer una infraestructura logística en la sierra que dependía críticamente del apoyo de los campesinos de la región.

Para abril de 1958, 18 meses después del desembarco del Granma, el movimiento 26 de julio había intentado una huelga general en la Habana y había fracasado. Ese fracaso fue interpretado por Batista como la señal de que el momento de aplastar definitivamente a los rebeldes había llegado. El movimiento estaba debilitado políticamente.

La oposición urbana estaba desmoralizada y un golpe militar contundente en la Sierra Maestra podía resolver el problema antes de que el verano terminara. Ese cálculo estratégico era razonable según los datos que Batista tenía, pero los datos eran incompletos y la diferencia entre lo que Batista creía y lo que era real iba a ser la diferencia entre la victoria que esperaba y la derrota que recibió.

La Sierra Maestra es la cordillera más alta de Cuba. Se extiende a lo largo de la costa sur del oriente cubano, desde el Cabo Cruz hasta más allá de Santiago, con picos que superan los 100 m y con una densidad de vegetación que en muchos sectores hace impracticable el avance de cualquier fuerza militar que no haya sido entrenada específicamente para operar en esas condiciones.

Para los guerrilleros de Castro, la sierra no era simplemente un escondite, era un sistema operativo. Cada barranco que descendía hacia la costa era una posible ruta de aproximación de las tropas enemigas y cada una de esas rutas había sido estudiada, mapeada y dotada de posiciones de observación y de combate por los hombres del ejército rebelde durante los meses anteriores a la ofensiva.

Cada cueva era un depósito potencial de víveres o municiones. Cada caserío campesino era un nodo de información sobre los movimientos del enemigo. Los campesinos de la Sierra Maestra eran el factor que el ejército de Batista nunca pudo neutralizar. Vivían en aquellas montañas desde generaciones. Conocían cada sendero invisible desde el aire y tenían razones personales para apoyar a los rebeldes que iban más allá de cualquier propaganda política.

Los rebeldes habían establecido en la sierra durante 1957 un código de conducta que distinguía a su ejército de cualquier otra fuerza armada que hubiera operado en la región. No robaban. pagaban por todo lo que consumían. Ejecutaban con disciplina implacable a cualquiera de sus propios hombres que cometiera abusos contra la población.

Esa disciplina, que en otras condiciones habría parecido excesiva, resultó ser el factor estratégico decisivo. Convirtió a los campesinos en una red de inteligencia y de logística que el ejército regular no podía igualar ni penetrar. Cuando los soldados de Cantillo comenzaron a subir las laderas en mayo, no estaban entrando en territorio neutral, estaban entrando en territorio enemigo, donde cada anciana en una choa era una posible informante de los rebeldes, donde cada niño que pastaba cabras podía estar contando los

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