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20 Maquillajes Que Eran UNA TORTURA Para Los Actores – INCREÍBLE

 Durante varias semanas de rodaje intenso, Jennifer Lawrence debía permanecer sin ropa mientras seis artistas aerografiaaban capas de pintura con base de alcohol sobre su piel. El verdadero calvario no era el pudor escénico, sino la toxicidad química del pigmento azul cobalto que bloqueaba los poros por completo, impidiendo la sudoración natural de su cuerpo bajo las luces del estudio que alcanzaban los 40ºC.

Esta asfixia dérmica le provocó ampollas e irritaciones cutáneas crónicas que requirieron la ayuda de un dermatólogo en múltiples ocasiones. Tan grave fue la situación que para la secuela de X-Men, días del futuro pasado sustituyeron la pintura por un traje sintético del cuello para abajo con el fin de darle un respiro a su piel y evitar otra ronda de lesiones.

 Una actriz galardonada que casi colapsa por la intoxicación obligó a replantear los estándares de seguridad en los sets de películas de superhéroes. Y si estas lesiones te generaron ansiedad, el siguiente mártir del maquillaje te hará sudar claustrofobia pura. Este guerrero intergaláctico se transformó en un horno humano con temperaturas asfixiantes [música] para la producción de Guardianes de la Galaxia, el diseño de Drx el Destructor requirió un meticuloso ensamblaje donde el luchador convertido en actor debía mantenerse 5 horas de pie mientras un

equipo de cinco personas aplicaba 18 prótesis individuales sobre sus músculos. Esta no es la peor parte, ya que el verdadero problema surgía con la termorregulación de su cuerpo cuando la gruesa capa de silicona y pintura acrílica generaba un efecto invernadero inmediato. A raíz de esto, la excesiva sudoración provocaba que el pegamento se derritiera y las prótesis perdieran su adherencia a la piel.

 Para contrarrestar esta constante degradación visual, los técnicos instalaron un sauna portátil dentro del set de grabación, donde Dave Bautista [música] se introducía para recibir una ola de calor de 60ºC, con tal de hornear y secar el adhesivo entre cada toma. La consecuencia de esto es que el actor sufría deshidratación y agotamiento extremo que casi lo envía directo al hospital.

 Este colapso [música] metabólico constante demostró el precio oculto detrás de la estética necesaria para interpretar un personaje de cómics en la gran pantalla. Y si crees que derretirte bajo plástico prostético es una pesadilla, el próximo nivel de tortura actoral hizo del siguiente payaso uno de los personajes más complicados de interpretar.

 Pasemos a la mirada más aterradora de la última década que ocultaba un dolor ocular insoportable. Para revivir la franquicia basada en la novela de Stephen King, el director André Musquietti exigió una estética perturbadora que recayó sobre la visión de Bill Scarsgard. El actor no solo soportaba pesadas capas de látex en el cráneo y un maquillaje que obstruía sus poros, sino que el verdadero infierno residía en sus pupilas.

 Durante toda la filmación tuvo que utilizar unos pupilentes prostéticos de color á que poseían un grosor milimétrico anormal. Esta barrera plástica sobre la córnea bloqueaba la entrada de luz y oxígeno, induciendo una visión borrosa que desorientaba su equilibrio espacial durante jornadas de filmación de hasta 12 horas.

 Además, el peso y la fricción [música] del material sintético raspaba la esclerótica en cada parpadeo, desencadenando mareos, náuseas y migrañas en medio de las intensas escenas de persecución. Por lo tanto, esta ceguera parcial y dolor ocular constante convertía cada carcajada del payaso en un reflejo auténtico de la agonía física que Bill Scarsgard intentaba reprimir frente a las cámaras.

Este martirio óptico forzó al actor sueco a desconectarse de la realidad física del set de terror para entregarnos la mejor actuación de su carrera. Veamos el maquillaje sintético más avanzado de los Avengers, que casi provoca el colapso de un talentoso actor. [música] La creación de visión en Avengers era de Ultron significó que este artista enfrentaba una transformación nunca antes vista en las producciones de Marvel.

 Primero comenzaba con la aplicación de placas de uretano y un casco hermético que sellaba su cabeza por completo. Luego recibía el maquillaje durante 2 horas y su día continuaba con 10 horas de filmación donde todos estos elementos presionaban sus canales auditivos bloqueando el sonido exterior y detonando ataques de claustrofobia.

 El aislamiento acústico lo desconectaba de sus compañeros, forzándolo a leer los labios para reaccionar a tiempo. Asimismo, el agresivo maquillaje deterioró su piel a tal punto que terminaba con su epidermis lacerada. inflamada y en carne viva para ayudarlo a recuperar la salud de su piel. Los productores instalaron un sauna portátil en el set donde se introducía al final del día para que la humedad hiciera más fácil la eliminación de tantas capas de maquillaje y pegamento.

 Este sofocante maquillaje fracturó la barrera psicológica y dermatológica del actor, pero al menos logró superar estos obstáculos para darnos uno de los personajes más fascinantes de Marvel. Ahora pasemos a la encarnación del icónico demonio rojo que desintegró la piel del actor. Para materializar la película Hellboy del director mexicano Guillermo del Toro, Ron Perman se sometió al proceso de transformación en 86 ocasiones distintas, enfrentando una rutina paralizante.

 Cada sesión requería aplicar gruesas capas de espuma de látex desde [música] el cráneo hasta el pecho, cubriendo cada centímetro de su torso con adhesivo prostético de grado quirúrgico. Aunque el peso del traje restringía sus movimientos y generaba un agotamiento térmico considerable, la verdadera devastación ocurrió durante la fase de desmaquillaje.

 Todo se debe a que los químicos empleados para disolver el pegamento eran tan corrosivos que tras meses de fricción ininterrumpida terminaron dañando las capas superficiales de su epidermis. Al final de la producción, Ron Ferman quedó con la piel del rostro y el cuello literalmente destrozada, sufriendo quemaduras por fricción y una sensibilidad térmica crónica, aunque dudó que pudiera interpretar a Hellby por segunda vez.

 Volvió para la secuela y enfrentó el mismo calvario con tal de darle a los fans una de las mejores actuaciones de su carrera. Es momento de ver como el tono Esmeralda de la Guardiana de la Galaxia arruinó la vida doméstica de su estrella. En la megaproducción de 170 millones dó de Guardianes de la Galaxia, el departamento de maquillaje descartó el uso de trajes prostéticos para Gamora, optando por una cobertura total de pintura.

 Por varios meses, [música] Soeana soportó un proceso de 5 horas donde le rociban un compuesto químico verde de alta adherencia, lo cual significa que penetraba los poros de su piel con tal intensidad que la barrera lipídica absorbía el pigmento, volviéndolo resistente a los removedores tradicionales. Tras jornadas de hasta 14 horas frente a las cámaras, la actriz debía sumergirse en baños de solventes que la dejaban exhausta e irritada.

 A la par, el trauma de esta impregnación trascendió el estudio, pues el pigmento continuaba supurando de sus poros sobre muebles y sábanas semanas después de finalizar la filmación, resultando en que su hogar se convirtiera en un recordatorio constante de su martirio profesional. Esta invasión química en su vida privada convirtió un millonario rol estelar en una prolongada tortura doméstica.

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