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Maradona entró solo al vestuario de Juventus — Había 20 jugadores y nadie hizo nada

Relato dramatizado e inspirado en hechos reales. Algunos detalles y nombres fueron modificados para proteger identidades. Napoli 1987, Estadio San Paolo. El partido terminó. Napoli ganó. Diego Maradona camina por el pasillo, pero no va hacia su vestuario. Va hacia el otro lado, hacia el vestuario de Juventus.

 Abre la puerta, entra. Solo 20 jugadores lo miran, nadie se mueve, nadie habla. Para entender lo que pasó esa noche, hay que entender una cosa. En Italia, Napoli contra Juventus no es un partido, es una guerra. Norte contra sur, ricos contra pobres, una herida que lleva siglos abierta. Juventus, Turín, norte de Italia.

 El equipo de los poderosos, de los industriales de la familia Agnel de Fiat. 23 campeonatos hasta ese momento. Dinero, poder, títulos. La élite. Napoli, sur de Italia. El equipo de los pescadores, de los obreros de los que el norte prefiere olvidar. Casi 60 años de historia. Ningún campeonato, nada. Y en el medio, una palabra, terrone.

 Así llamaban los del norte a los del sur. campesino, sucio, ignorante, inferior. En los estadios del norte las banderas decían cosas como bienvenidos a Italia, como si Napoli no fuera parte del país, como si fueran extranjeros en su propia tierra. Cuando Diego llegó a Napoli en 1984, y otro, el norte, se ríó, el mejor jugador del mundo va a ese lugar, se va a hundir con ellos.

 Napoli es un cementerio de carreras, pero Diego no eligió Juventus, no eligió Milan, no eligió el dinero fácil, eligió el Sur, eligió a los Terroni, eligió la guerra. 3 años después, Napoli pelea por el campeonato por primera vez en su historia y Juventus viene al San Paul. 80,000 personas, más que un partido, una batalla final.

 Juventus trajo un arma especial. Pascal Bruno, defensor central, 27 años. Nacido en el norte le dicen o animale. El animal. Bruno no juega al fútbol. Bruno casa. Es el tipo que mandan cuando hay que parar a alguien. No con táctica, con miedo, con dolor. Alto, fuerte. Cara de piedra. Ojos de tipo que duerme bien después de romperle la pierna a alguien.

 En el norte lo adoran. Bruno, para a cualquiera. Bruno tiene miedo de nadie. Antes del partido, Bruno habló con la prensa. ¿Cómo vas a parar a Maradona? Bruno sonríó. Maradona no es un pitbull. Si lo mordés, se escapa. Diego leyó la declaración, no dijo nada, guardó el diario. El partido empieza. Minuto un. Diego toca la pelota por primera vez.

Bruno llega tarde, fuerte. El primer golpe. Diego cae, se levanta, no mira al árbitro, no protesta, sigue. Minuto 12. Diego recibe de espaldas, Bruno llega por atrás, no va a la pelota, va al tobillo, Diego cae, el árbitro cobra falta, nada más. Diego se levanta, el tobillo duele, no importa. Minuto 28, Diego gambetea a uno, a dos.

 Bruno aparece, plancha, tapones en la pantorrilla. Diego cae gritando. El árbitro corre. Bruno levanta las manos. Fui a la pelota. Ni siquiera amarilla. Diego en el piso mira a Bruno. Bruno lo mira. Sonríe. Diego se levanta. Minuto 35. Diego recibe. Controla. Bruno llega. Codo en la cara. El labio de Diego explota. Sangre en la camiseta.

 El médico entra corriendo. Diego, tenemos que sacarte. Diego, escupe sangre. No salgo. Diego, te va a romper. Que lo intente. Primer tiempo. Termina 00. Vestuario de Napoli. Diego en la camilla. El médico examina la pierna. Moletones. Hinchazón. Sangre seca. Diego. El tobillo está muy mal. Si seguís, sigo. Diego. Sigo.

 Diego se levanta. Mira a sus compañeros. Denme la pelota. Del resto me encargo yo. Segundo tiempo. Diego entra rengueando. Bruno lo ve desde el otro lado de la cancha. Sonríe. Minuto 52. Diego recibe en el medio. Bruno llega. Esta vez no va a las piernas, va a las costillas. Rodillazo. Diego se dobla, no puede respirar.

 El árbitro no ve. O este no quiere ver. Diego en el piso buscando aire. Bruno se para al lado, lo mira desde arriba. Volvé a tu país, Terrone. Acá no perteneces. Diego cierra los ojos. Un segundo. Dos. Villa Fiorito. Barro. Frío, hambre. Momentos peores que este, dolores peores que este. Abre los ojos, se levanta.

 Minuto 67, tiro libre para Napoli. Diego acomoda la pelota. Bruno se acerca, se para al lado, le habla al oído. ¿Sabes qué pasa con los terronis que vienen al norte? Desaparecen. Se los traga el sistema. Pausa. Vos vas a ser igual. Una anécdota nada más. Diego no lo mira. Sigue acomodando la pelota. ¿Terminaste? Bruno no contesta.

 Cuando termine el partido hablamos. Minuto 71. Napoli ataca. Diego pide la pelota. La recibe. Bruno corre hacia él. Diego lo ve venir, lo deja acercarse. Más cerca, más. En el último segundo, Diego se mueve. Un toque suave hacia la izquierda. Bruno pasa de largo, queda en el piso, Diego sigue, pasa a otro defensor, pase al área, gol de Napoli.

On cero, el estadio explota, Diego no festeja, busca a alguien con la mirada, lo encuentra Bruno levantándose del piso. Diego lo mira, solo lo mira. 5 segundos. 10. Bruno desvía la mirada. Primera vez. Minuto 78. Centro al área. Rechaza la defensa. La pelota queda suelta. Diego aparece, Bruno también. Los dos van a la pelota.

 Bruno va con todo. Plancha asesina. Si llega, Diego no juega en 6 meses, pero Diego es más rápido. Toca la pelota antes. La pelota pasa al arquero, se mete en el arco. ¡Gol! Diego cae. Bruno también. Los dos en el piso. Diego se levanta primero. Mira a Bruno todavía en el suelo. No grita, no festeja, no corre, solo mira.

Bruno lo mira desde abajo. Algo cambió en esos ojos. Ya no es rabia, es otra cosa. Diego le extiende la mano. Bruno la mira, no la toma, se levanta solo. Diego asiente después del partido. Vos y yo. Tú one. El partido termina. Napoli gana. El estadio de Lira. Jugadores se abrazan. Hinchas gritan.

 Diego camina hacia el túnel. Un compañero lo agarra. Diego, ganamos. Vení a festejar. Diego se suelta. Ahora vuelvo. Tengo que hacer algo. Camina por el pasillo. Pasa el vestuario de Napoli. Sigue caminando. Un utilero lo ve. Diego, ¿a dónde vas? Diego no contesta. Final del pasillo. Una puerta. Letras blancas. Juventus.

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