esa es la oficina. Le he detenido en el paso de San Marcos. Dice que viene a ver el ahorcamiento. No te he dicho que solo pasara al señor Sims. Vuelve allí y haz lo que se te dice. Sí, señor. Bueno, ¿cómo se llama? Douglas. ¿A quién busca? Le he dicho yo que busco a alguien. Río arriba es un pueblo tranquilo, no vienen muchos forasteros.
¿Qué quiere? Ya se lo ha dicho su ayudante. Ver a esos hombres. ¿Desde dónde viene? De Wintro. y ha recorrido 100 millas de montaña para eso. ¿Conoces a esos hombres? No. Ah, ya. Le gusta ver ah or ahorcar a la gente. No, le guardaré sus armas. Manténgase lejos de esta cárcel mientras esté en el pueblo. ¿A qué hora los ahortan? A las 6 de la mañana.
En el hotel se desayuna a las 5:30. Así verá el espectáculo con el estómago lleno. Me llamo Lumi. Soy el dueño del banco. ¿Cómo está usted? Acbillaron la oficina y mataron al cajero, pero les cogimos a los cuatro. No, señor. No se llevaron ni un centavo. Cuando los cuelgues mañana, hazlo despacio. Me parece que me confunde.
¿No es usted el señor Sims el verdugo de Silver City? No. Si no es usted el verdugo, entonces, ¿qué hace aquí? Solo vengo de paso. Puede que haya venido a ayudarles a escapar. Busco una habitación para pasar la noche y comida para el caballo. Yo puedo darle una habitación en mi hotel.
¿Me permite que lleve su caballo? Sí. No ha contestado a mi pregunta, señor. Creo que no me ha hecho ninguna. ¿Qué ha venido a buscar? Baja el rifle. No haya bastantes conflictos para que tú halladas otro más. Ya lo ve, están nerviosos. ¿Por qué no se marcha usted al hotel de una vez? Y vosotros, largo de aquí. Precisamente lo que hay que evitar son las aglomeraciones. Venga, fuera todos.
¿Vas a la iglesia esta noche, Tom? Emma. Sí, padre. Ya voy. Dime, ¿vas a ir? Sí. Y allí estaré. Willy, coge este caballo. El lunes pasado les juzgó un tribunal. Aquí no habíamos ahorcado nunca nadie, así que tuvimos que buscar en Silver City a uno que supiera y todos pensamos en usted. Pues no tengo práctica, pero si no hay otro a mano, procuraré quedar en buen lugar.
Tony, llévate mi caballo. Te veré en el almacén. Muy bien, señorita Jim, Isabel. Ah, 4 años sin vernos. Cerca de cinco. Cuando te he visto pasar antes por delante del banco, no podía creer que eras tú y sigo sin poder creerlo, Jim. Pues soy yo. Qué casualidad. Esto hay que celebrarlo, desde luego. Ven, te invito a una cerveza.
Diego, dos cervezas, por favor. Sí, señorita. Bueno, di qué te trae río arriba, Jim? Es un buen sitio. ¿Qué vienes a hacer aquí? Tengo unos negocios en la oficina del Sheriff. Gracias, señor. ¿Has vuelto a Nueva Orleans? No, lo pasamos bien. Desde que murió mi padre, no creas que he viajado mucho.
¿Dónde has estado? Me hice con un rancho al lado de Windrom. No sabía nada de eso. Es muy pequeño. El mío, en cambio es muy grande. Demasiado para una mujer. ¿No te has casado? No, al parecer no he encontrado aún el hombre. Tal vez exijas mucho. Mi padre decía igual. Cuando te conocí en Nueva Orleans estaba buscando marido, de veras.
Y creo creo que me comporté como una tonta. No, tal vez fuiste inteligente. ¿Te has casado tú? Sí, me casé. Una gran mujer. Enhorabuena. Tengo que irme. ¿Cuánto tiempo te vas a quedar aquí? Creo que me iré mañana mismo. Bueno, encantada de haberte visto. Oiga, whisky. Sí, señor. Willy, lleva el caballo del señor Sims a
la cuadra. Le diré al sheriff que ha llegado usted. Permite que me siente. Hágalo. Puedo invitarle a un trago. Estoy bebiendo. No me gusta beber solo. El camarero whisky. Me llamo Sims de Silver City. He venido porque me han encargado un trabajillo. Oiga, ¿dónde puede ir uno para
distraerse en este lugar? de de noche. Claro, también yo soy forastero. Señor Sims, Sherry, venga a tomar una copa. No, gracias. ¿Quiere ver el patíbulo y echar un vistazo a los prisioneros? Oh, hay tiempo suficiente. He tenido un viaje muy pesado y quiero descansar un poco. Su habitación está preparada. Gracias.
Espero verle de nuevo, señor. No de un modo profesional. Iré esta tarde a la cárcel a primera hora. Sheriff, ¿podría ver yo a los prisioneros? ¿Los conoce usted? No los he visto nunca, pero quizá los conozca. Le han dado mucho trabajo. Los he seguido durante 6 meses, siempre detrás de sus rastros. Es un alivio haber dado con ellos encontrarme con que la ley se me ha adelantado.
¿Está Estás seguro de que son ellos? Dos hombres blancos, un mestizo y un indio. No, los mismos. Nunca había ocurrido nada igual en Río Arriba. Descansaré cuando todo haya acabado. Desperdici mucha madera. Un árbol habría bastado. Fueron sentenciados a la orca, no a ser linchados. Ramón, diga. ¿Te dan qué hacer? No han comido. Sí, señor.
Venga, acercaos. De pie. Arriba todos. Todos de pie. Vamos. ¿Me das un cigarrillo forastero? Silencio. ¿Qué te propones? Castigarnos a estar callados. Creía que nos traías una mujer, sheriff. ¿Quieres sus nombres? Gracias.
¿Quién es ese sheriff? ¿No le conoces? No, yo no le he visto en mi vida. Quiere ver cómo se ahorca. Es la última noche. Vigila bien. Sí, señor. Y no hables con ellos. Si quieren algo, me llamas a mí. Sheriff, eh, ¿me dará permiso para ir a la iglesia esta noche? Ya veré. Haré lo que pueda. Parral. El padre Bailey desea verte.
He dicho que no quiero saber nada de él. Viene con tu madre. No quiero verla tampoco. Tú, Ramón, ¿qué hora es? No puedo hablar contigo. Tú eres el único contra el que no tenemos nada, Ramón. Ramón nos cuida bien y nosotros le queremos. Yo a vosotros no. Eso no es cierto. Al primer hijo que tenga le llamaré Ramón en tu honor.
Qué gracioso. ¿Por qué no rezas? Baja de ahí. ¿En qué estás pensando, Zac? ¿En quién será ese forastero? Por su aspecto no ha venido a ayudarnos. No le localizó. Parece que él sí te conoce. Te miró muy fijamente. Lujan, ¿has visto antes a ese hombre? No, pero tiene cara de cazador. No nos queda mucho tiempo. ¿Crees que no lo sabemos? Hay que hacer algo, pues hazlo.
Golpea a los barrotes con la cabeza y grita. Te ahorcarán enseguida. Emma, a veces dices cosas muy extrañas. Buenas noches, señor Stemms. Hola, Tom. Emma, ¿sabes dónde he puesto mi medicina para el estómago? Sí. ¿Quieres traérmela? Enseguida. Por si acaso. Tom, Emma es una buena chica. Sí, señor. Ya lo sé. El mundo es grande y hay sitios maravillosos que quisiera que ella los descubriese. Un momento, déjame acabar.

Yo era un tendero cuando vine aquí. Me ha costado un cuarto de siglo ganar lo que hoy tengo. Ya soy viejo para disfrutarlo y quiero que Emma lo disfrute, pero no encerrada aquí en este pueblo perdido. Deseo que se case con un hombre que viva en Philadelphia o en Boston, que tenga allí sus negocios, que pueda alternar en otro ambiente.
Hago mal en desear esto para ella, Tom. No, señor. Ahora Emma piensa que te quiere y te querrá, pero es que no ha tenido ocasión de conocer a alguien más. Me parece que tiene derecho. ¿Qué te estaba diciendo? Me hablaba de Philadelphia y de Boston. ¿Y no te gustaría ir allí? Hola, Sheriff.
Buenas noches, señor Emma. Tom. Parece que hay función esta noche en la iglesia. Todo el mundo se dirige hacia allí. L novena anual a San Antonio. Va a entrar ya a conocer a los prisioneros. Quisiera acabar antes mi cigarro. Muy bien, acábelo. Voy a estirar las piernas. Está abierto.
Jim, adelante. Voy camino de la iglesia. Vengo por si quieres acompañarme. Hace mucho tiempo que no voy. Jim, ¿cómo es que no? Es muy sencillo. No voy nunca. Lo siento, lo siento mucho. Isabel, si me lo permites, te acompañaré. Pues claro. Quietos
que el sheriff nos dejaría ir a la iglesia, Ramón. No, pero podré mirar por la ventana, ¿verdad? Mira. Veo que está todo el mundo en la iglesia. Rezarás por nosotros, Ramón. Ramón, rezarás tú por nosotros. ¿Quieres que lo haga?
Eres una buena persona y Dios te escuchará. ¿Para qué debo rezar? Para salvarnos. No sé si creerte, pero rezaré para que Dios os perdone. Ya es bastante. Era Willy. ¿Cuándo crees tú que hará la intentona? Cuando todos estén en la iglesia. No habléis. Estaba rezando. Ramón, ¿tienes algún hijo? Una niña. ¿Qué edad tiene? 3 años.
Guapa. Sí, muy guapa. Igual que era su madre. Era murió. Lo siento. Buenas noches, Eric. Buenas noches, Isabel. Has debido estar muy enamorado, ¿verdad? Aún lo estoy. Hermosa noche, ¿eh? Sí, muy hermosa. Gracias, Isabel. Necesitaba hablar con una mujer. Prueba hablar a Dios de tus cosas. Él te
comprenderá mejor que yo. Bueno, echaremos un vistazo a esos revoltosos. Vamos, Ramón. Diga, señor. ¿Va todo bien? Sí, señor. Vete a la iglesia. Es el señor Sims. Se queda conmigo. Gracias, Erife. Gracias, señor.
Oye, Ramón, diga. Vuelve en cuanto hayas terminado. El señor Sims querrá acostarse pronto para madrugar. No se preocupes, Er. No te des prisa. No te inquietes por mí. Gracias. Venga, arriba todos. Acercarse aquí. Oiga, ¿no podría haber un poco más de luz? Me gustaría hacerme una idea de la estatura y peso de cada uno.
Levántale hasta que encuentre la llave. Ahí está. Se ha caído al suelo. Bueno, congela. No alcanzo. Cógela con el cazo. Deprisa, deprisa. Un momento. Espera. Vamos. Vamos, tío. Atala bien.
Vendrá con nosotros. Va a ser un estorbo. No se atreverán a disparar por miedo a Herla. los caballos. Todos nos hemos dado cuenta de que una sombra ha caído sobre río arriba. Un patíbulo se alza siniestro en la noche. Mañana cuatro hombres van a morir. Sus muertes son el cumplimiento de la ley de los hombres.
Pero yo quiero recordaros que esos cuatro hombres son también criaturas de Dios. Él es infinito en su misericordia. Rogad por ellos. Hace 2000 años también hubo un cadalso en el Gólgota y Cristo, sangrante y agonizando, olvidó sus dolores de muerte para perdonar a un vulgar ladrón. Pensad en esto mañana. Para todos vosotros será un nuevo amanecer.
Pero para esos cuatro hombres será el crepúsculo de sus vidas. Vuestras plegarias le serán muy útiles. Quietos vosotros. ¿Qué pasa?
Emma, Emma, Emma. Aquí está su bolsa. Emma, Emma. Y el Sharif no es muy grave. Todos a los caballos. Todos. Depisa. Usted coja su revólver y el caballo y venga con nosotros. De prisa. Han robado cinco caballos. No encontramos a Emma. Deben habérela llevado. Isabel, se han llevado a Emma. Dios mío, ayudadme, por favor.
No se preocupe, le ayudaremos. Cogeré mi caballo e iré con usted. Vamos, Jim. No será imposible alcanzarlos hasta el paso de San Marcos y allí uno de ellos puede hacer frente a un centenar. No vienes con nosotros. Va a ser muy dura la caza. Dormiré un poco y esperaré a mañana. ¿Es posible que seas capaz de ir a dormir a tu hotel tan tranquilo después de todo lo que ha sucedido? Sí.
¿Y después qué? Daré con ellos, aunque sea lo último que hagan este mundo. Buenas noches. ¿Qué hay, Lujan? Si seguimos con esta mujer, nos alcanzarán. Taylor, quédate a hacerles frente hasta la noche. Daremos la vuelta a la colina del paso y nos dirigiremos a Elder George. Te esperaremos allí. Por Dios, suéltenme después.
Mi padre le dará lo que ustedes quieran. Ya tengo todo lo que podría darme tu padre. De prisa. Todas las armas y a los caballos. Vamos, no hay que dejarles ganar tiempo. Depisa todos a los caballos. Vamos. Coge tu caballo, ve al pueblo enseguida
y trae un carro. Vamos, deprisa. Voy. Lleva a ese hombre con los otros. Ramón Murphy está muy grave. No podemos hacer nada por él. Hay que sacarle de aquí. Haré lo que pueda. He mandado que traigan un carro y nos llevaremos a todos los heridos al pueblo. Ahora solo nos es posible esperar. Luego lo seguiremos hasta el paso.
Una vez allí en el desierto abierto, los rodearemos. En cuanto lleguen al desierto, los perderemos de vista. Llevan a Emma. Yo no pienso correr ese riesgo. Vamos, un momento. Espere. Ramón está en lo cierto. No podrán alcanzarlos, pero no se preocupen, tampoco los perderán. ¿Qué sabe usted de esto? ¿Quién es? Solo un forastero.
Dice que no les alcanzará ni se queda tan tranquilo, pero es que es mi hija la que está en peligro. Puede que no le interese cogerlos. Llevo siguiendo los 6 meses y no voy a perderlos ahora. Si yo fuera usted, tomaría 12 hombres y mandaría el resto a su casa. sobre toda aquella mujer y al viejo. No puedo echarle aquí al señor Steam. Solo dará que hacer.
No va a sernos de utilidad. no querrá irse. No será nada. Creo que no quieres que siga con vosotros. Sí, así es. Elma va a necesitarme cuando les alcancemos. Si vienes tú, puede que no les alcancemos. Corres peligro y no quiero que te pase nada.
¿Estás preocupado por mí? Perseguimos a unos desalmados. Lo digo por eso. Tenemos que ir hacia la garganta. ¿Sigues pensando en la garganta? Sí. Taylor nos está esperando allí. Estaremos mejor en el desierto. Allí es donde esperan que vayamos. Tú sabes que si corremos podemos llegar a la frontera dentro de un par de días.
En el desierto hay que cabalgar de noche. El sol es peligroso y esta no aguantaría. Yo no la necesito. Yo la necesito. Así que nos quedaremos en la garganta hasta que dejen de buscarnos. Conduce, Lujan. ¿Qué hacemos, señor Douglas? Se acerca la noche
y es muy peligroso seguirles en la oscuridad. Avancemos mientras nos sea posible ver. Bien, todos a caballo. Vamos. Que alguien encienda el fuego. Haced un poco de café. No podemos continuar usted y yo solos. Sería como buscar una aguja en un pájar. Estoy preocupado por Emma. Desde luego, si tropezamos con ellos,
nos arrendirán sin luchar y ella peligraría. Venid, venid todos. Mirad, mirad lo que hay aquí. Daos prisa. Vamos, venid aquí todos. Debe ser uno de ellos. Mira, debe ser uno de los fugitivos. No es uno de ellos. Probablemente es el verdadero señor Sims. ¿Llevas reloj? No, señor. Bueno, tome el mío. Vuelve a la entrada de la garganta y dispara una vez cada 5 minutos.
¿Para qué servirá? Aquí se extiende mucho el sonido. Si están allí, tienen que oírlo. Les inquietará y estarán en vela. Así no se ocuparán de Ema. Organizaremos los relevos, uno cada hora y durante toda la noche. Encargarse de los turnos de la guardia. Yo cuidaré los caballos. Haré el último turno. Yo el primero.
No, el primero lo haré yo. No puedo dormir. Taylor. ¿Qué? Cuando salgamos de esto, ¿vrás conmigo o te separarás? No se me ha ocurrido pensar en ello. Pues a mí sí. Eres un buen amigo y me disgustaría que te fueses. Bueno, creo que tú también eres mi mejor amigo, Zacha. Ese Parral es un canalla y el indio me saca de quicio. Nunca sabe uno lo que tiene dentro.
Jamás traiciono al que cabalga junto a mí. Ni yo tampoco. Debemos ir juntos. Cuenta conmigo. Tengo una debilidad que tú ya debes conocer de sobra. ¿Cuál es? Las mujeres. La verdad es que todos tenemos alguna debilidad. La mía son las cartas. ¿No crees que Luham puede estar necesitando ayuda? Sí, es lo más probable.
Eres de esa edad. ¿Dónde ha sonado? ¿Dónde ha sido ese disparo? Es un truco para tenernos despiertos. Vuelve a vigilar. Vete a dormir. Nunca se oye el disparo que le mata uno. Han estado aquí mismo y no hace mucho.
Nuestros disparos les han hecho variar los planes. Las huellas nos llevan derechos a la garganta. Sí, ha debido usar el indio. Quiere despistarnos. No haga eso.
Quiero que Ema sepa que estamos aquí. Ahora lo saben todos. Vienen hacia la garganta. Son más listos de lo que tú crees, piel roja. Solo hay un hombre que podría habernos seguido hasta aquí. El que tiene ojos de cazador, el forastero, aquel que llevó ayer de visita el sheriff a la cárcel. Es verdad. Yo le he visto con los otros en el paso de San Marcos.
Lo que no me explico es por qué nos persigue. Esta lo sabrá. La he visto por primera vez en Río Arriba. ¿Para qué vino? Para veros ahorcar. Es la verdad. Dejadla. Debe conocernos alguno. Puede que vaya detrás de ti. ¿Por qué razón? Yo no le he visto en toda mi vida. No, no tiene aspecto de banquero ni de propietario de los que hemos robado.
Hay que matarle. Sin él se volverán. Es una buena idea. Encárgate de eso. Que lo haga Lujan. No, no. Necesitamos a Lujan para que nos lleve a la frontera. Únete a nosotros esta noche. ¿Y por qué Desarchero, la idea ha sido tuya? ¿Qué ocurre, señor Douglas? ¿No has
visto moverse algo allí al fondo? No. Me parece que hay un hombre escondido. Está esperando tenernos a tiro. ¿Por qué no hacemos que dispare primero y que caiga uno de nosotros? Esperamos otra vez a que anochezca. Ramón, siga con los demás y rodee con ellos la colina. Mucho cuidado con el rifle que hay detrás de aquellas matas.
Yo pasaré al otro lado. ¿Por qué hace esto por nosotros, señor Douglas? No lo hago por ustedes, señor Steens. Vamos. Vamos, avanza. Te estoy esperando. Aquí estoy. El rifle.
¿Recuerdas a esta mujer? No, fíjate bien. No estás mintiendo. No la he visto en mi vida, lo juro. Estuviste en mi rancho hace 6 meses. No he estado nunca en tu rancho. No sé ni dónde está. Fuisteis allí los cuatro. No éramos nosotros. Por favor, créeme ahora, ¿verdad? Y ella qué suplicó igual que tú. Por favor, dejadme.
No me matéis. Llevaos todo, pero dejadme vivir. Tengo una hija y un marido. ¿Recuerdas? Pero no sirvieron sus juegos. Nunca he visto esa car desde ahora. Nunca he estado en tu rancho. No te he hecho ningún trabajo. ¿Quién fue entonces? ¿Cuál de vosotros? la mató. Yo no he sido. He hecho cosas malas.
Pelear, saquear, robar, ganado, pero no he matado mujeres. Dime, ¿quién de vosotros fue el que la mató? ¿Quién fue? Yo lo hice. Por favor, por favor, déjame vivir. Por favor, yo también tengo mujer y un hijo. Por favor, déjame. No lo hagas. Haré lo que quieras. Fuisteis los cuatro, todos. Oi. Buenos días, padre.
Buenos días, Isabel. ¿Cómo está el sheriff? Mucho mejor. Me alegro. Pobre señora Parra. La compadezco. Sí, cuesta creerlo. Un hijo puede causar una gran felicidad y un gran dolor. ¿Hay noticias de Ramón y sus hombres? Ninguna. Jin Darlas está con ellos, ¿no? Sí. ¿Fue a la iglesia contigo? Sí. ¿Le conocía usted? Sí, hace tiempo.
Yo no le había visto desde hace años, pero le encuentro extraño. ¿Qué le había sucedido antes? Muchas cosas. Solía salir con su ganado. Una noche volvió tarde a su casa y se encontró con que le habían robado y su mujer había sido asesinada. Qué horror. Creo que eso es lo que le ha traído arriba arriba.
Jim Douglas no es de esos hombres a quienes les divierte ver a Ortar. Debe haber alguna relación entre estos cuatro hombres y lo del rancho. Me parece que Jim cree que fueron los que cometieron el crimen y fueron ellos. Nadie lo sabe, ni siquiera Jim. Pero, ¿y su hija? ¿Qué le ocurrió a su hija? Está bien. La cuidan el capataz y su mujer.
Esa niña pudo ser mía. Una vez estuve enamorada de Jim y él me pidió que nos casáramos. Me faltó decisión y no lo hice. ¿Sigues enamorada? ¿Cómo podría ir a su rancho? Desde el paso de San Marcos hay un camino que va al cañón del Allí verás una pequeña cabaña de piedra. ¿Crees que Parral habrá acabado con él? Es de esperar que sí.
Mira, ahí viene Parral. Lo ha conseguido. Ahora respiro. No es Parral, es el cazador. ¿Cómo nos han alcanzado? Hemos cabalgado toda la noche. No son todos. Viene solo un hombre. Claro, le podemos parar fácilmente. Marca el camino para los otros. Uno tiene que esperarle. Seguí. Yo me ocuparé de él. ¿Por qué tú? Tengo mejor puntería y no me gusta que un hombre siga mis huellas.
Ah. He.
¿Qué te parece, Lujan? Que hay alguien ahí. Entonces tendremos comida. Necesitamos caballos más que comida. Habrá las dos cosas. Ven aquí. ¿A dónde pensabas escapar? No llores, no voy a hacerte nada. Seguirás a caballo, pero aquí en este junto a mí. No hemos vuelto a ver a Douglas desde que acabó con Parral. Debe haberse marchado.
Douglas no se ha marchado. Mirá. Hola. Hola. Hay comida. No hemos tomado nada en todo el día. Anda muy escasa por esta región. Estamos dispuestos a pagar lo que sea.
¿A dónde van? Arriba. Arriba. No llegarán. Han equivocado el camino. Eso está en la otra parte hacia el norte. Supongo que podrá dar de comer a la señorita. Desde luego. A los demás háganos una taza de café. ¿Has visto lo que le ha ocurrido a tu caballo? Pues si hablas te pasará a ti lo mismo. No diré nada. ¿Dónde encontraríamos caballos? Pues no sé.
El rancho de Douglas está unas millas al oeste, pero yo no sé si habrá caballos o no. No haga ninguna tontería. ¿Qué es eso? Oro. Es mi dentadura. ¿Dónde tiene usted el oro? Yo no tengo. Entonces, ¿qué busca aquí? Plata. Pero aún no he encontrado nada. Bueno, he de volver a mi trabajo. Siga, no le molestaremos. ¿Qué ha cogido?
Míralo tú mismo. Déjame, suélteme. Eh, ah.
Vámonos. Se acercan muy deprisa. Ve tú delante, yo te seguiré. Ya están aquí. Esa es la cabaña del minero. El rancho de Douglas está algo más al oeste. ¿Quién es ese? Jim,
me alegro de haberte encontrado también. Yo, Jim, ¿por qué no olvidas ya esto y dejas a esos hombres que se vayan? Ya no puedes remediar nada. Tienes una hija en quien pensar. ¿Cómo puedes saber que fueron ellos? Ven aquí. Mira, esto es John Butler, mi vecino.
El pobre hombre no había hecho nada a nadie en su vida y le han matado. Hay que llevarle dentro. Jim, Jim, ven aquí. Date prisa, Emma. Tom, corre, corre. Señor Steime, deprisa, señor Steime, hemos encontrado a Emma aquí en la casa. ¿Cómo está? No lo sé. No llores,
hija mía. No llores. Tranquilízate. Han venido todos. Tom y tu padre están aquí. Jim, ahora comprendo tu odio. Ve tras ellos y alcánzalos. No pierdas tiempo. Corre, corre, corre, Ramón. Ve con tus hombres de prisa hacia la frontera. Yo iré a mi rancho a un caballo de refresco. Esperadme todos en el río. Muy bien.
Eh, vosotros a caballo. Vamos, seguidme. Juanita, Juanita, Juanita, Juanita. Alguien viene a caballo. No los veo. Parece que es tu padre. No conozco a los otros. Señor Douglas,
hace rato vinieron dos hombres, se llevaron dos caballos y se fueron hacia el río. Eran los dos mejores caballos. ¿Qué hacemos? Lo siento mucho. Elena y yo estábamos solas. Pablo se fue a trabajar. Está bien, Juan Bonita. No te apures. No están muy lejos, pero ahora tienen caballos descansados. Elen, esta es Isabel.
Es una amiga mía. Muy buena amiga. Quiero que te quedes con ella hasta que yo vuelva. Eh, sí. No sé el tiempo que tardaré. Cuidaré de ella, no te preocupes. Igual que si fuera mi hija. No he tenido tiempo de sentirme padre. Adiós. Buena suerte, Jim. Sí, parece ser que sí.
Señor Douglas, hemos encontrado las huellas. Por aquí han cruzado el río. Señor Douglas, esta es la frontera. No podemos seguir adelante. Yo sí. se va a meter en un buen lío. Por favor, señora. Hace mucho que está usted por aquí todo el día. ¿Me quiere decir si ha visto a dos hombres cruzar el río a
caballo? Ah, sí. Mire, bajaron por esa parte, después cruzaron el río, se fueron por allí, luego dieron la vuelta y se fueron por allá. Se dirigieron a San Cristóbal. San Cristóbal, ¿por dónde queda eso? Mire, San Cristóbal está, se va usted por allí, da la vuelta y un poquito más adelante está San Cristóbal.
¿A qué distancia queda? a unos 20 km. Muchas gracias. otro.
pulque para la señorita. Sí, señor. y una ¿Quién es usted? ¿Qué quiere de mí? Mira eso. Ya lo veo. ¿Y qué es? Un reloj. Míralo. ¿Qué pasa con ella? ¿Quién es? Haz memoria. No he visto a esa mujer en toda mi vida.

Y ahora largo de aquí. Váyase, ya estoy harto de que me siga. Era mi mujer y fuiste tú quien la mató. Ya le he dicho que no he visto a esa mujer en mi vida. Déjeme en paz. Oh.
Carlos, me alegro de que hayas llegado. Bendito sea Dios, por fin estás aquí. Fíjate, tenemos dinero de sobra para toda la vida. Cógelo para ti. Sí, pero el niño está enfermo, Carlos. Muy enfermo. ¿De qué? Hace mucho tiempo, mucho. Hace mucho. Vamos dentro. Mi hijo tiene fiebre. Mucha fiebre. Sí, pobrecito. ¿Tú crees que deberíamos refrescarle? Espera, voy a mojarle un poco la frente.
Ya verás como esto le aliviara. Pero si no hay agua, iré a buscarla. Vuelvo enseguida. Mientras cuidas al niño, te prepararé algo de comer. ¿Dónde está el indio que llegó aquí en ese caballo? Perdone, señor. Enseguida vuelve. Nuestro hijo está enfermo y él ha ido a buscar agua al arroyo. ¿Quién es usted? ¿Qué va a hacer? Ese
hombre quería matarte. Ángela, tráele algo de comer. ¿Cómo?
Dispara ahora que puedes. Yo he venido a matarte a ti. No tengo motivos para hacerlo. ¿Por qué me persigue? Mira esta fotografía. Su mujer y su hija. Sí, es muy guapa. Mi mujer y mi hijo también lo son. ¿Por qué me persigue? ¿Has visto a esta mujer alguna vez? No, fueron cuatro hombres, dos blancos, un mestizo y un indio.
Robaron mi rancho y mataron a mi mujer. Yo no he estado nunca en su rancho. Ese caballo con que has llegado lo robaste de allí. No sabía que era su rancho, señor, y no he visto a ninguna mujer. Si no has estado nunca en mi rancho, ¿de dónde has sacado esta bolsa de dinero? Eso se lo quité a un minero del cañón del Estuvimos comiendo en su casa.
Luego él corrió por la montaña para esconder ese dinero y Zakari le mató. Le quité la bolsa de la mano cuando estaba muerto. No, no. Batless fue el que me lo dijo hace 6 meses cuando mi mujer fue asesinada. que vosotros cuatro pasasteis por allí por la puerta de su casa cuando veníis de mi rancho. Y es cierto, pasamos por su casa, pero no veníamos de su rancho.
Eso fue una mentira. Llegábamos de la frontera. Pero el dinero, ¿cómo lo consiguió Butler? Lo robaron de mi casa el día en que en que mi Pero todo lo que he dicho es cierto. Dios mío,
Dios mío. Es él. Tomas ha vuelto. Ahí está.
Me alegro de que hayas vuelto. No te veía hacía tiempo. Padre, tiene que ayudarme. ¿Qué quieres? He matado a tres hombres. Los habitantes de Río Arriba saben que has actuado como un servidor de la justicia. No lo entiende. No, no los he matado por hacer justicia. Formabas parte de un grupo organizado legalmente para su captura.
No, padre, no los he matado por lo que hicieron en Ribar. Ha sido por vengarme. Por vengarme de un crimen que no cometieron. Me erigido yo mismo en juez, enado y en verdugo. Gritaron que eran inocentes. Uno me suplicó puesto de rodillas llorando que no le matara. Yo no le escuché. Me he convertido en asesino. Bueno, déjame que te aclare esto.
Diciéndome lo que me has dicho, has dado ya un gran paso por delante de otros hombres que se han visto en tus mismas circunstancias. No quiero decir que me parezca bien lo que has hecho, pero al menos no te has disculpado. Diciendo como muchos dirían que aquellos hombres eran un peligro y que tú solamente te habías limitado a llevar a cabo una acción justa en nombre de la ley.
Ya lo sé, padre, pero no es suficiente. Estaba equivocado. equivocado. Sí. Vamos, Rezayin. Confía en Dios. Escuchadme, amigos.
No es necesario que yo os diga que en el momento oportuno surgió un gran hombre. Señor Douglas, no es muy frecuente que se haga tanto por los demás y con tanto interés. Hoy queremos expresarle nuestro agradecimiento. Su nombre estará siempre en nuestros corazones. Gracias. y en sus plegarias, por favor.