Ecuador se encuentra, una vez más, al borde de un intenso terremoto político y social. En un escenario donde la tensión acumulada y las dificultades económicas diarias ahogan a la población, el movimiento indígena ha decidido dar un paso al frente que podría reescribir el futuro a corto plazo del país. En una rueda de prensa que ha encendido todas las alarmas en el Palacio de Carondelet, las principales dirigencias de organizaciones históricas como la FENOCIN y la Ecuarunari han anunciado de manera oficial y tajante que iniciarán el proceso para la revocatoria del mandato del presidente Daniel Noboa.

Lo que se vivió en esa comparecencia pública no fue un simple anuncio protocolar; fue un auténtico grito de guerra y un reclamo cargado de indignación, dignidad y resistencia. Las bases sociales han dejado claro que el tiempo de las mesas de diálogo sin resultados ha terminado.
Un Clima de Tensión y el Fin de la Paciencia
“El gobierno le tiene miedo a la FENOCIN, pero nosotros no le tenemos miedo al gobierno”, fueron las contundentes palabras de uno de los voceros principales al abrir la jornada. Esta declaración resume a la perfección el ambiente de hartazgo que se respira en diversos sectores populares del país. Según los líderes sociales, existe una persecución sistemática y orquestada desde las más altas esferas del poder, cuyo único objetivo es desarticular, silenciar y debilitar a quienes levantan la voz contra las políticas actuales.
La decisión de ir por la revocatoria del mandato no fue un arrebato del momento. Los dirigentes explicaron que esta es una resolución organizativa nacional, tomada de manera democrática y asamblearia en los magnos congresos de ambas organizaciones. En el mundo andino e indígena, la autodeterminación es sagrada, y cuando las bases deciden un camino, los líderes tienen la obligación de acatarlo y liderarlo hasta las últimas consecuencias.
“Vamos por vos, Noboa”: Un Mensaje en Todos los Idiomas
Uno de los momentos más impactantes y emotivos de la jornada fue cuando los voceros se dirigieron directamente al presidente de la República. Frustrados por lo que consideran una total desconexión del gobierno con la realidad de las calles, la dirigencia expresó que parece que el Ejecutivo simplemente no los escucha, sin importar el idioma que utilicen.
“Creo que el gobierno no entiende. Hablamos en Quichua, no entiende. Hablamos en español, no entiende. Hoy quiero decirles: ¡Vamos por vos, Noboa!”, exclamó el dirigente, añadiendo incluso frases en inglés para asegurarse de que el mensaje llegara a los oídos de la oligarquía a la que, según ellos, representa el actual mandatario. Este desafío directo evidencia una ruptura total entre las organizaciones sociales y la administración de Noboa, marcando el inicio de una confrontación política abierta y sin filtros.
La Burocracia Como Herramienta de Asfixia Política
Pero, ¿qué ha detonado este nivel de indignación? Más allá de las políticas económicas, el detonante inmediato ha sido el uso de la burocracia estatal como un arma de persecución y bloqueo. Las organizaciones denuncian que el Ministerio de Pueblos y Nacionalidades, junto con otras carteras de Estado, ha instaurado una serie de trabas administrativas absurdas para negarles el registro de sus directivas y nombramientos.
Para que todos podamos entender la gravedad de esto, una líder de la Ecuarunari utilizó una metáfora brillante y dolorosa: “Imagínate que vas a tener un bebé, vas al Registro Civil y no te quieren dar la cédula de identidad de tu hijo. Eso es exactamente lo que el gobierno está haciendo con nosotros”. Al negarles el registro de sus nombramientos, el Estado busca borrar su existencia jurídica. Sin ese documento, las organizaciones no pueden realizar trámites básicos, operar cuentas bancarias, ni gestionar proyectos. Es una asfixia administrativa diseñada para inmovilizarlos.
Los dirigentes calificaron de “trámites burocráticos absurdos y costosos” las exigencias del ministerio. En algunos casos extremos, aseguran que se les ha pedido presentar las partidas de defunción de cientos de comuneros para justificar padrones electorales, olvidando deliberadamente que estas son estructuras de comunas milenarias y no un simple club deportivo de barrio. Ante esta situación, no dudaron en exigir la renuncia inmediata de la Ministra de Pueblos, acusándola de desconocer por completo los derechos colectivos y la Constitución del Ecuador.
El Rol del CNE y la Resistencia Institucional
El proceso de revocatoria de mandato es un derecho constitucional que asiste a cualquier ciudadano ecuatoriano con sus derechos políticos habilitados. Sin embargo, los líderes indígenas señalan directamente a Diana Atamaint y al Consejo Nacional Electoral (CNE) de actuar en complicidad con el gobierno para frenar esta iniciativa ciudadana.
Denuncian que el CNE no les ha entregado los formularios necesarios para iniciar la recolección de firmas, a pesar de haber cumplido con las solicitudes iniciales. Ante este bloqueo, anunciaron que presentarán acciones jurídicas y fundamentos de rigor para obligar al organismo electoral a entregar los documentos. Dejaron muy en claro que el hecho de que el Ministerio de Pueblos se niegue a registrar a su directiva no es un impedimento legal para solicitar los formularios, pues la revocatoria se impulsa desde su calidad de ciudadanos ecuatorianos respaldados por la Carta Magna.
El Derecho a la Autodeterminación Contra el Estado Neoliberal
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Durante la intervención, se dictó una verdadera cátedra sobre derechos humanos e internacionales. Los voceros recordaron que la autodeterminación de los pueblos no es un favor que le tienen que pedir de rodillas al presidente de turno. Es un derecho consagrado en la Constitución del Ecuador, avalado por los 21 derechos colectivos, ratificado en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y respaldado por las Naciones Unidas.
Para los líderes, la actitud del gobierno responde a un modelo de Estado “burgués, machista, colonial, patriarcal, racista y neoliberal”, que percibe a los pueblos ancestrales como una molestia en su plan de convertir a Ecuador en una pieza estratégica que sirva a intereses geopolíticos extranjeros.
“Nos cuesta llevar un pan a la mesa y dar de comer a nuestros hijos. Nos cuesta sostener el acceso a la universidad, pagar la medicina. Y si salimos a luchar, nos hostigan, nos persiguen, nos acosan y nos congelan las cuentas bancarias usando toda la estructura estatal”, relató con evidente emoción una de las dirigentes, pintando un cuadro crudo de la realidad que viven miles de familias en el país.
Infiltración, Divisionismo y Operadores Políticos
Otra revelación sumamente delicada fue la denuncia pública de que el gobierno estaría utilizando operadores políticos infiltrados dentro de las mismas organizaciones indígenas para dividirlos y boicotearlos desde adentro. Se señaló que exfuncionarios de gobiernos anteriores y aliados de la actual administración estarían presentando listas paralelas o impugnaciones falsas ante la Secretaría de Pueblos para detener intencionalmente los procesos de legalización.
A pesar de estos intentos de sabotaje interno, la Ecuarunari y la FENOCIN reafirmaron que aplicarán la justicia indígena y sus propios reglamentos internos para sancionar a aquellos miembros que estén operando a favor de un gobierno que oprime a su propio pueblo. La dignidad organizativa, afirmaron, no le dará cabida a los traidores.
Un Espejo Regional: El Mensaje de Solidaridad a Bolivia
En medio de su propia crisis, el movimiento no olvidó mirar más allá de sus fronteras, demostrando que su lucha es continental. Enviaron un caluroso mensaje de solidaridad al pueblo de Bolivia, que también atraviesa momentos de profunda convulsión social y política.
“A los hermanos de Bolivia: sigan en unidad, no desmayen. La unidad es la única fortaleza que nos permite resistir. No cometan el error que ciertas organizaciones cometieron aquí en Ecuador al venderse al gobierno neoliberal. No se vendan y luchen hasta el final”, fue el contundente consejo que resonó en la sala, advirtiendo sobre los peligros de la cooptación política.
