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EL ESCUDO DE LA HIPOCRESÍA: EL VIAJE DE “ALITO” A WASHINGTON, LA LISTA NEGRA DE LOS 11 GOBERNADORES DEL PRI Y LA DEMOLEDORA RESPUESTA DE SHEINBAUM

El Escenario: Una Sonrisa en el Capitolio y una Petición Inaudita

La política mexicana ha presenciado a lo largo de su historia todo tipo de maniobras, escándalos y estrategias de supervivencia, pero lo ocurrido esta semana ha cruzado una línea que pocos se atreverían a traspasar. Alejandro “Alito” Moreno, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), decidió emprender un viaje de más de 3,000 kilómetros hacia Washington, D.C. No se trató de unas vacaciones ni de una visita de cortesía protocolaria. Fue, según sus propias acciones, una misión para desacreditar a la nación que él mismo aspira a gobernar.

En sus redes sociales, Alito publicó una fotografía que rápidamente encendió las alarmas y el debate público. Aparecía posando dentro de las instalaciones del Capitolio de los Estados Unidos, enfundado en un traje impecable, luciendo una sonrisa de aparente triunfo. Acompañando la imagen, un mensaje que dejó atónitos a propios y extraños: “Seguimos denunciando a los narcopolíticos de Morena”.

El líder del partido que durante más de setenta años tuvo el monopolio absoluto del poder en México, acudió a una potencia extranjera para rogar por intervención. Durante su estancia de tres días, Moreno sostuvo reuniones estratégicas con legisladores del Partido Republicano, presentándoles una narrativa catastrófica y pintando a México como una “narcodictadura terrorista y comunista”. No conforme con eso, se reunió con la líder opositora venezolana María Corina Machado, utilizando la fotografía de ese encuentro como una supuesta medalla diplomática, intentando desesperadamente trazar paralelismos infundados entre el gobierno de México y el régimen de Nicolás Maduro.

Sin embargo, la acción más grave y sin precedentes de su gira fue presentar una solicitud formal ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Su objetivo era que se declarara al partido en el poder, Morena, como una organización vinculada al terrorismo y al crimen organizado. Acudir a una nación extranjera para pedir que se catalogue como terrorista a un partido que fue elegido democráticamente por más de 35 millones de mexicanos no es una simple crítica política; es un acto que bordea la traición a la voluntad popular.

El Contraste Evidente: Mientras Alito Acusa, Estados Unidos Aplaude

La ironía de la historia a menudo se escribe en tiempo real. El mismo día que Alejandro Moreno caminaba por los pasillos de Washington quejándose amargamente de una supuesta falta de Estado de Derecho y exigiendo castigos contra México, la realidad diplomática le daba la espalda. El mismo Departamento de Estado de los Estados Unidos —la institución a la que el líder priista acudió para presentar sus quejas formales— emitió un pronunciamiento público felicitando al gobierno de México por su excepcional cooperación en materia de seguridad binacional.

El contraste fue absoluto y devastador para la narrativa del PRI. Por un lado, un líder partidista intentando vender una historia de terror; por el otro, las instituciones formales de inteligencia y seguridad estadounidenses reconociendo el trabajo coordinado. Como bien resumió la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina: “Están haciendo el ridículo”.

La Respuesta de Sheinbaum y la Lista Negra de los 11 Fantasmas del PRI

Lejos de responder con gritos, insultos o alteraciones, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por el arma más letal en la política: la memoria histórica y los datos duros. En la llamada “mañanera”, Sheinbaum no solo expuso la incongruencia del viaje de Alito Moreno, sino que procedió a leer una lista de nombres que el Partido Revolucionario Institucional ha intentado borrar de la consciencia colectiva del pueblo mexicano.

Uno por uno, la presidenta enumeró a once gobernadores del PRI que han sido protagonistas de los episodios más oscuros de corrupción, saqueo y vínculos con la criminalidad en la historia reciente de México:

Roberto Borge (Quintana Roo): Detenido en Panamá cuando intentaba huir, actualmente preso y sentenciado por peculado y ejercicio indebido de funciones.

Javier Duarte (Veracruz): Capturado en Guatemala tras meses prófugo de la justicia. Su gobierno es tristemente recordado por el infame caso donde se administró agua destilada a niños con cáncer en lugar de sus quimioterapias, mientras los recursos de salud desaparecían sin dejar rastro.

César Duarte (Chihuahua): Extraditado desde Miami tras ser acusado de desviar miles de millones de pesos del erario estatal para enriquecimiento ilícito y campañas políticas.

Tomás Yarrington (Tamaulipas): Sentenciado a más de 9 años de prisión en Estados Unidos por lavado de dinero y vínculos comprobados con los cárteles de la droga.

Eugenio Hernández Flores (Tamaulipas): Extraditado a Estados Unidos por cargos similares de lavado de dinero internacional.

Andrés Granier (Tabasco): Encarcelado por operaciones con recursos de procedencia ilícita, recordado cínicamente por poseer cientos de pares de zapatos de diseñador mientras su estado sufría carencias extremas.

Mario Villanueva (Quintana Roo): Sentenciado tanto en México como en Estados Unidos por facilitar operaciones del narcotráfico.

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