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Aztecas vs Mayas: La Diferencia que Nadie te Explicó

Bienvenidos a Noches del pasado. Hoy vamos a hablar de algo que lleva décadas, quizás siglos, confundiendo a millones de personas. Dos civilizaciones que el mundo occidental tiende a mezclar en una sola imagen borrosa. Pirámides, plumas coloridas, calendarios misteriosos y sacrificios. Dos nombres que aparecen juntos en películas de Hollywood, en libros de texto mal escritos, en tatuajes que nadie sabe del todo qué significan, los aztecas y los mayas.

Y la pregunta que nos trajo aquí esta noche es, ¿qué tan diferentes eran en realidad? La respuesta corta es muchísimo más de lo que la mayoría de la gente cree. La respuesta larga va a tomarnos un buen rato y eso para nosotros es la mejor noticia del mundo. Primero, déjenme pintarles el escenario del malentendido, porque es importante entender por qué existe esta confusión antes de desmenuzar cada diferencia.

Cuando los europeos llegaron al continente americano a finales del siglo XV y durante el siglo XV se encontraron con algo que les resultaba completamente ajeno y perturbador. pueblos con idiomas incomprensibles, con dioses que no conocían, con arquitectura que los dejaba sin palabras, con sistemas de gobierno, comercio y conocimiento que en muchos aspectos rivalizaban con lo que había en Europa.

El problema es que los europeos y específicamente los españoles que conquistaron Mesoamérica no tenían el marco conceptual ni el interés genuino para distinguir cuidadosamente entre una civilización y otra. Para los conquistadores todo era los indios. Todo era lo mismo. Todo era algo que había que superar, dominar o borrar.

Y esa mirada, esa mirada plana, homogeneizadora, que aplana siglos de historia en una sola categoría, es la que durante mucho tiempo moldeó la forma en que el mundo occidental habló de las civilizaciones precolombinas. A esa tendencia se le sumó otro problema enorme, el tiempo. Los aztecas y los mayas no fueron contemporáneos en el pleno sentido de la palabra y sin embargo, las enciclopedias escolares los pusieron siempre en el mismo párrafo, en la misma página, como si hubieran vivido en el mismo momento y en el mismo

barrio. Eso es como comparar el Imperio Romano con el imperio napoleónico y decir que son básicamente lo mismo porque los dos construyeron arcos de triunfo. Entonces esta noche vamos a deshacer ese malentendido pieza por pieza. Vamos a hablar de dónde vivió cada civilización, de cómo se organizaron políticamente y aquí ya encontramos diferencias monumentales de cómo entendían el cosmos, la muerte, los dioses y los rituales de los logros científicos, arquitectónicos y literarios de cada una, de cómo colapsaron o cayeron y sus

caídas fueron tan distintas como sus vidas. Y al final vamos a hablar de algo que muy poca gente menciona cuando compara aztecas y mayas, el hecho de que ambas civilizaciones tienen millones de descendientes vivos hoy en este siglo y que esos descendientes no son un resumen del pasado, sino comunidades con idiomas, tradiciones y cosmovisiones propias que siguen respirando y evolucionando.

Antes de comenzar, hay que aclarar algo que vale mucho la pena mencionar. Cuando decimos los aztecas, en realidad estamos usando un nombre que ellos mismos no utilizaban, al menos no para referirse a sí mismos. El nombre más preciso para este pueblo es Mexicas. El término azteca fue popularizado posteriormente y hace referencia a Aslan, el mítico lugar de origen de este pueblo según su propia tradición.

Nosotros usaremos ambos términos a lo largo del video porque los dos están en el uso cotidiano, pero es importante que quede claro que el nombre propio, el que ellos se daban a sí mismos era Mexicas. De igual forma, cuando decimos los mayas, estamos hablando de un conjunto enorme y diverso de pueblos que compartieron lenguas emparentadas, prácticas culturales similares y una cosmovisión compartida, pero que nunca formaron un estado unificado con una sola identidad.

Los mayas son muchos, eso también importa. Y volveremos a ello. Ahora sí, empecemos por el principio, por el territorio y el tiempo. Imagina que puedes mirar Mesoamérica desde el espacio. Desde allá arriba ves la enorme extensión del territorio que hoy ocupa México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Un mosaico de selvas tropicales, montañas nevadas, costas del Pacífico y del Atlántico, valles fértiles, desiertos en el norte y pantanos en el sureste.

Toda esa variedad geográfica enorme es el escenario donde se desarrollaron las civilizaciones mesoamericanas durante miles de años. Ahora, dentro de ese mosaico, pon dos marcadores. El primero lo colocas en el centro, el altiplano central de México, donde hoy está la Ciudad de México. Ahí, en el corazón de ese territorio, se levantó eventualmente la capital del Imperio Mexica.

El segundo marcador lo pones en el sureste, la península de Yucatán, las tierras bajas de Guatemala, las selvas de Chiapas, los valles de Honduras y los territorios de Velice. Ahí, esparcida por ese inmenso territorio selvático y montañoso, vivió, floreció y se transformó la civilización maya durante más de 2,000 años.

Ya en ese simple ejercicio mental aparece la primera diferencia fundamental, la geografía. Los méxicas que luego formarían el imperio azteca, se establecieron en el altiplano central mexicano, en las orillas del lago Texcoco, a una altitud de más de 2,000 m sobre el nivel del mar. Los mayas habitaron principalmente las tierras bajas tropicales del sureste, la selva húmeda, los cenotes sagrados de Yucatán, las montañas de los cuchumatanes en Guatemala, las costas del mar Caribe, dos ecosistemas completamente diferentes, dos formas de

relacionarse con la naturaleza, el agua, la agricultura y el cosmos, que empezaron siendo distintas desde el terreno mismo bajo sus pies. Pero si la diferencia geográfica ya es grande, la diferencia temporal es todavía más reveladora. Y aquí es donde realmente empieza a desmoronarse el mito de que aztecas y mayas son lo mismo.

La civilización maya comenzó a desarrollarse hace aproximadamente 4000 años. Sí, 4000. Sus primeras manifestaciones como sociedad compleja se remontan al 2000 antes de nuestra era, en lo que los arqueólogos llaman el periodo preclásico. Para el año 1000 antes de nuestra era ya existían aldeas mayas organizadas con cerámica, agricultura y estructuras monumentales modestas.

Para el 500 antes de nuestra era ya había ciudades. Para el cambio de era, cuando comenzaba lo que nosotros llamamos el año cero, la civilización maya ya llevaba siglos construyendo pirámides, desarrollando sistemas de escritura, observando los astros con una dedicación casi obsesiva. El periodo que los arqueólogos llaman clásico maya, que va aproximadamente del año 250 al 900 de nuestra era, fue el momento de máximo esplendor de esta civilización.

Durante esos siglos, ciudades como Tical en la actual Guatemala alcanzaron poblaciones de decenas de miles de habitantes. El templo 1 de Tical, que se alza 45 m sobre la selva, se construyó alrededor del año 732 de nuestra era. Palenque en Chiapas produjo algunos de los más extraordinarios gobernantes y artistas de toda la historia. Colombina.

Copán en Honduras fue un centro de sabiduría astronómica y matemática sin paralelo. Calacmul en Campeche fue en algún momento rival directo de Tical y una de las ciudades más poderosas que el continente americano haya conocido. Todo eso ocurrió siglos antes de que existiera siquiera el germen de lo que llegaría a ser el Imperio Azteca.

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