En un encuentro que fusiona lo místico con lo profundamente humano, Cazzu se presentó en el estreno de un nuevo espacio digital para mostrar una faceta que pocos conocen. Lejos de las luces del escenario y el ritmo frenético del trap, la artista se sumergió en una conversación donde los sueños, las leyendas de su Jujuy natal y los desafíos de la maternidad fueron los protagonistas. Con una honestidad brutal, la Jefa del Trap explicó cómo convive su mente racional con un mundo espiritual que parece perseguirla desde que era muy pequeña.
Desde su infancia, la cantante ha experimentado sueños extremadamente largos y vívidos que la obligaron a desarrollar el hábito de escribirlo
s para no perderse en ellos. Esta conexión con lo onírico, lejos de ser un juego, le ha generado un respeto profundo, y a veces temor, hacia lo desconocido. Cazzu relató con asombro cómo su hija Inti le advirtió recientemente sobre la presencia de un señor en su cuarto, una situación que la llevó a tener que hablarle a la nada para pedirle a esa energía, con mucho respeto, que abandonara el espacio de su pequeña. Este instinto de protección ha redefinido sus miedos, transformando a la mujer ruda en una madre que utiliza su propia energía para blindar su hogar.
El folklore argentino también tuvo un lugar central en el relato. Cazzu recordó las historias de los cañaverales y la industria azucarera, donde la figura del duende y el familiar son parte del aire que se respira. Compartió una anécdota estremecedora sobre una maestra que, en lugar de calmar sus inquietudes infantiles, le aseguró que sus sueños se debían a que era llamada por los duendes. Estas leyendas, que para muchos son solo cuentos, para ella representan la identidad de una región donde la magia y la realidad caminan de la mano. Incluso mencionó la famosa historia de la chica del cementerio que olvida su abrigo en el camión de un extraño, un relato que marcó a generaciones en su pueblo.

Más allá de lo esotérico, la artista profundizó en su labor como escritora y el lanzamiento de su libro, donde aborda el éxito en un género históricamente machista. Para ella, escribir este libro fue un proceso de años para entender que sus vivencias no eran aisladas, sino compartidas por muchas mujeres. Definió su obra como un compañero para aquellas que buscan comprender su propia experiencia a través de la música y la historia social. En este sentido, destacó que la reivindicación de las brujas no es solo una estética, sino una lucha por recuperar la sabiduría femenina que fue masacrada sistemáticamente a lo largo de los siglos.
La charla también tocó momentos clave de su carrera, como el anuncio de su embarazo durante el Nena Trampa Tour. Cazzu explicó que su intención fue mostrar la gestación no como una fragilidad, sino como un acto de poder. Subir al escenario con arneses y cuero mientras esperaba a su hija fue su manera de decir que la maternidad no debe significar el abandono de las pasiones personales. Este mensaje de empoderamiento resuena hoy más que nunca, mientras se prepara para su primera gira por Estados Unidos, llevando sus historias a lugares donde el trap latino sigue rompiendo fronteras.
Finalmente, la cantante reflexionó sobre la importancia de la conexión real en un mundo dominado por las pantallas. Hizo un llamado a mirar al vecino, a preguntar qué le pasa al otro y a no dejarse confundir por discursos de odio o intolerancia que parecen renacer en la actualidad. Con una manifestación por la paz y la disminución de la violencia en el mundo, Cazzu cerró un encuentro que dejó claro que, detrás de la estética oscura y el talento musical, hay una mujer comprometida con su tiempo, su cultura y, sobre todo, con la verdad de sus sentimientos.