Posted in

SU ESPOSO LA DEJÓ POR POBRE — SIN IMAGINAR QUE ELLA SE GANARÍA LA LOTERÍA Y SE VOLVERÍA MILLONARIA

—Siéntate —dijo él.

Sofía se quedó de pie con el cucharón en la mano.

—La sopa se enfría.

—Que se enfríe —respondió doña Regina—. Hay cosas más importantes que una sopa de pobre.

El silencio cayó sobre el comedor como un plato roto.

Sofía sintió que algo malo venía. Lo sintió en el pecho, en las rodillas, en la manera en que Andrés no se atrevía a tocarse el anillo.

—¿Qué pasa? —preguntó ella.

Andrés respiró hondo, pero no con dolor. Con fastidio.

—No puedo seguir así, Sofía.

—¿Así cómo?

—Con esta vida. Con tus deudas, tus turnos, tus zapatos gastados, tus llamadas del hospital, tu madre enferma, tu hermana pidiendo ayuda… Todo. Estoy cansado de cargar contigo.

Sofía parpadeó. Por un segundo creyó haber escuchado mal.

—¿Cargar conmigo? Andrés, yo pago la renta. Yo compro la comida. Yo…

—Tú sobrevives —la interrumpió él—. Yo quiero vivir.

Mauricio soltó una risa corta. Doña Regina ni siquiera fingió incomodidad.

Entonces la puerta del comedor se abrió.

Entró Valeria Salcedo, la exnovia de Andrés, vestida de rojo, con una mano apoyada en el vientre apenas redondeado. Sofía sintió que el suelo se alejaba.

—Perdón por llegar tarde —dijo Valeria, sonriendo—. El tráfico estaba imposible.

Read More