Un ANÁLISIS sobre IDEALIZAR el PASADO | Madagascar | Relato y Reflexiones
Vemos que desde pequeño a Alex ya le gusta bailar, actuar y tiene un instinto mucho más artístico y teatral que a su madre, quien es la líder de la manada de leones en alguna sabana africana. El padre se acerca a su hijo para enseñarle una marca de nacimiento que ambos tienen, diciendo, “¿Ves esta marca? Tú y yo somos iguales y cuando crezcas serás un león alfa igual que tu papá.
” Para enseñarle a ser fuerte, su padre trata de enseñarle a luchar. Pero Alex solo puede pensar en jugar y divertirse. En eso, otro león llamado Makunga los interrumpe. Le dice al líder que es una decepción cuando los hijos no crecen como a uno le gustaría y después comienza una confrontación. Makunga le dice que algún día lo derrotará y se convertirá en el león alfa, pero le sugiere que al menos vea el lado amable, pues cuando lo derrote podrá pasar más tiempo con su triste intento de hijo.
El padre de Alex le dice a su hijo que preste atención para que vea cómo se lucha y después inicia una pelea con Makunga. Pero en lugar de prestar atención, Alex se pone a jugar persiguiendo una misteriosa cuerda. El problema es que esta no es más que una trampa que lo lleva hasta las fauces de unos cazadores, quienes sabiendo que les pagan mucho dinero por un bebé león, lo meten en una caja y se lo llevan.
Después de que el líder derrota a Makunga, se da cuenta de que han capturado a su hijo, por lo que persigue la camioneta que lo lleva preso, logrando liberar la jaula en la que va su hijo. Pero tristemente esta cae en un río que desemboca en el mar. Después de días flotando, Alex es encontrado en las costas de Nueva York, volviéndose noticia internacional y ganando mucha fama y admiradores que van a verlo y aplaudirle en el zoológico.
Algo que a León le encanta. Ahí también conoce algunos amigos igual de pequeños que él, Gloria, Marty y Melman. 10 años han pasado y ahora todos están más grandes. Para ejercitarse, Marty corre en una caminadora viendo un mural y soñando con correr en libertad por las praderas. Hoy es su cumpleaños, así que Alex le regala una esfera de nieve con su propia figura dentro.
Un regalo que a Marty no le agrada nada, pues ya es costumbre que Alex solo le regale la mercancía que venden en el zoológico con su imagen. Esto es simbólico y revelador porque representa lo que será uno de los problemas más grandes de Alex. su problema con ser alguien que solo piensa en sí mismo. Si no estuviera tan en sí mismado, vería que a Marty no le gustan los regalos con la figura de Alex, pero no es capaz de ver esto.
Es por esto que a través de los siguientes sucesos analizaremos si Alex es una persona egoísta o egocentrista, ya que hay diferencias importantes en esto y pueden hacer que alguien solo sea poco empático o que se aproveche de los demás para lograr sus objetivos. Durante esta plática, Marty le revela a Alex que está cansado de la aburrida y monótona rutina de todos los días en el zoológico.
Sentimientos completamente diferentes a los de Alex, quien al escuchar que los visitantes están por llegar se emociona, salta y se coloca en su posición para ser admirado por los niños y turistas, una actividad que lo hace sentir en la cima del mundo. Para salir un poco de la rutina, Marty intentan nuevos shows para los espectadores, como hacer malabares con su boca y agua, lo que deja fascinados a todos.
Aquí también conocemos a una hipopótama llamada Gloria, a una jirafa hipocondríaca de nombre Melman y a una banda de pingüinos que están intentando escapar del zoológico. Cuando Marty les pregunta qué hacen, los pingüinos le revelan el plan y la idea de correr libre en un ambiente al que naturalmente pertenece llena de ilusión a la cebra.
Aunque la vida en el zoológico puede ser algo aburrida, estos animales viven bastante bien. A Gloria le hacen masajes de relajación, a Marti le dan cuidados de belleza en las pezuñas, a Melvan le regalan todas las medicinas que quiera y un equipo de cuidadores limpia y peina constantemente a Alex para que su melena esté reluciente.
Por la noche todos celebran el cumpleaños de Marte. Melman le regala su primer termómetro rectal y la cebra sopla sus velas, revelando que su deseo de cumpleaños fue ir a lo salvaje. Esta declaración deja en shock a todos quienes le dicen que es una muy mala idea. Marty replica cuestionando si no le incomoda no saber qué más tiene el mundo para ofrecer fuera del zoológico.

Pero al parecer, Gloria, Alex y Melman no tienen problema con vivir entre rejas. Al escuchar que no es comprendido, Marty se siente un poco triste y se aleja. Alex se acerca a él para intentar animarlo, pero en lugar de escucharlo, intenta forzar su visión para que aprecie la vida que tiene. Con frases como “No podríamos pedir nada más” o señalándole la única estrella en el cielo, asegurándole que en lo salvaje nunca podría haber algo así.
Sin embargo, la supuesta estrella resulta ser un helicóptero, es decir, no lo está escuchando para ayudarlo con su crisis, simplemente lo está distrayendo para que no sobrepiense su situación. Alex cree que ha logrado convencerlo al hacerle ver que es mejor que no se separen porque juntos son un gran equipo.
Pero Marty le dice que por eso mismo lo mejor sería escapar a los salvajes juntos. Alex claramente rechaza esto y ridiculiza la idea. Aún así, Marty se arma de valor y abandona el zoológico por la noche para caminar por las calles de Nueva York. Al percatarse de esto, sus amigos se preocupan, así que deciden buscarlo para, en propias palabras de Alex, rescatarlo de cometer el peor error de su vida.
Y con estas palabras y acciones ya podemos responder a la pregunta que planteamos hace unos momentos. Alex no parece ser una persona egoísta, sino una persona egocéntrica. Presta atención, ya que parecen lo mismo, pero no lo son. Por un lado, el egoísmo podría ser definido como un interés desproporcionado por el bienestar propio, incluso si ello daña o desatiende a otros.
Una persona egoísta toma decisiones pensando casi exclusivamente en su propio beneficio. Y por el otro lado, el egocentrismo es la imposibilidad o fuerte dificultad de adoptar la perspectiva de otro. No siempre hay una intención maliciosa o de provecho propio. Más bien la persona está tan enfocada en su visión que le cuesta empatizar con los demás.
En el caso de Alex, no intenta dañar a Marte, al contrario, hasta busca ayudarlo, pero siempre desde lo que él considera correcto o desde su punto de vista. Pues Alex no consciue cómo podría haber un punto de vista distinto al suyo. Ahora, sé que Alex no es un bebé, pero por el poco contacto que ha tenido con otros y para fines de este análisis interpretaré su tema del egocentrismo apoyándome en la teoría del psicólogo del desarrollo, John Pjet.
Él estudió cómo los niños construyen su conocimiento del mundo y teorizó que el egocentrismo es una etapa normal del pensamiento infantil. O sea, que hasta cierta edad el niño no puede ver las cosas desde la perspectiva de los demás. En esta etapa, los niños no pueden diferenciar entre su punto de vista y el de los demás y asumen que todos ven y piensan como ellos.
Pero esto no es egoísmo intencional, sino una limitación cognitiva. El experimento más popular que demuestra esto es el de las tres montañas. Aquí te un ejemplo. En el video podemos ver a un niño que tiene enfrente una maqueta con tres montañas, cada una de un color diferente y con un objeto en la cima para que sean más fáciles de diferenciar.
Enfrente del niño también se colocan cuatro tarjetas que ilustran cómo se verían las montañas si las ve de frente. Y el psicólogo le pregunta al niño qué imagen ilustra cómo se ven las montañas desde donde él está. El niño rápidamente selecciona la opción correcta. Después el psicólogo toma una muñeca y la pone en la misma posición del niño y le pregunta qué imagen vería la muñeca.
Y este también selecciona la opción correcta. Pero cuando el instructor pone a la muñeca desde un lateral, el niño simplemente no tiene la capacidad de ponerse en la perspectiva de la muñeca para tratar de entender lo que ella está viendo. Y en lugar de eso, asume que la imagen que ella ve es la misma que él está viendo, aunque tengan puntos de vista completamente diferentes.
Y repito, sé que Alex no es un niño, pero su egocentrismo funciona de manera similar. No es malintencionado, solo no comprende que otros pueden pensar diferente. Por eso cree que si él ama el zoológico, Marty también debería amarlo. Su egocentrismo no es egoísmo puro, sino una incapacidad de ver la realidad fuera de su propio marco de referencia.
Tia Jet decía que los niños superan el egocentrismo a medida que interactúan con otros y ven que sus puntos de vista pueden ser diferentes y aprenden que el mundo no gira en torno a ellos. Pero en el caso de Alex, como nunca ha salido del zoológico y sus rutinas, los amigos, las experiencias y los estímulos siempre han sido los mismos porque se crió en el zoológico. No ha tenido ese contraste.
De hecho, todo lo contrario. Creció rodeado de los aplausos y atención de los visitantes, de los cuidadores que satisfacen todas sus necesidades y de ver como su imagen por todos lados. Este entorno ha reforzado la idea de que yo soy importante y todo gira alrededor de mí. Y naturalmente, Alex se ha acostumbrado a esto y por lo mismo no siente la urgencia de considerar otras perspectivas.
Y una de las consecuencias es que Alex no ha desarrollado la habilidad de empatizar a fondo o de preguntarse qué es lo que quieren las demás personas. Y cabe aclarar que las actitudes egocéntricas se pueden presentar a cualquier edad, pero muchas veces como adultos ya es más fácil empatizar con el otro porque hemos vivido más y hemos interactuado más.
Así que usualmente esas actitudes ya como adulto están más inclinadas hacia el egoísmo. Pero en el caso de Alex lo veremos como que él no ha podido superar la etapa egocentrista. Ahora, Peayette planteaba que el egocentrismo infantil no se superaba con sermones ni explicaciones para que los niños entendieran.
Se supera a través de la interacción con el entorno. Es decir, los niños van dejando de ser egocéntricos al convivir con otros, al tener que negociar, compartir, cooperar o incluso tener conflictos. También influye su exposición al mundo físico y social. Al explorar, al equivocarse, al intentar cosas nuevas y ver que no todo sale como ellos esperan, es como se van dando cuenta que el mundo no gira en torno a ellos y que hay realidades distintas a la suya.
En esencia, para superar ese egocentrismo infantil es necesario experimentar con el mundo. Alex piensa que Marty debe estar asustado, con frío y confundido, pero nada más lejos de la realidad. Marty está feliz de estar paseando por las calles. Gloria Melman y Alex siguen a Marty para evitar que arruine su vida. En su búsqueda llegan a la estación gran central, donde sin quererlo aterrorizan a los humanos, quienes los ven como animales salvajes escapados del zoológico.
Cuando encuentran a Marty, Alex se abalanza sobre él reprochándole que lo preocupó y que los amigos no hacen eso. En ese momento, agentes especiales rodean a los animales, incluidos los pingüinos, que fingen calma con su táctica de bonitos y gorditos. Alex intenta calmar la situación recordando que es el famoso león del zoológico, pero los humanos solo escuchan rugidos y entran en pánico.
Esto termina con una anciana golpeando a Alex y los agentes de control animal sedando al león y a sus amigos, quienes gracias a unas protestas ambientalistas son puestos en cajas para ser transferidos a otro zoológico. O al menos eso es lo que ellos piensan. Al despertar dentro de cajas, los amigos pelean.
Alex culpa a Marty por su crisis de identidad acusándolo de arruinar su vida y hacer enojar a los humanos. Marty se defiende recordándole que nunca pidió ser rescatado, que fue idea de Alex. Sin saberlo están siendo enviados a una reserva natural en África. Pero los pingüinos cambian el rumbo, escapan de sus cajas, toman el control del barco y sin saber navegar provocan un giro brusco que lanza las cajas de Alex, Marty, Melman y Gloria al mar.
Alex flota durante dos noches hasta llegar a una isla selvática que le aterra por su inmensidad. Al día siguiente encuentra a Gloria, a Melman y luego a Marty, quien apareceando sobre Delfines. Cuando Alex ve a Marty, corre hacia él, pero en lugar de abrazarlo, intenta darle una paliza por lo furioso que está.
Tras calmarse, observan la isla y creen que han sido trasladados al zoológico de San Diego. Alex se angustia al pensar que debería competir con el león de ese zoológico y su perfecta sonrisa por la atención del público. Desde la jungla suena música disco y los chicos corren hacia ella creyendo que hay humanos que pueden ayudarlos a regresar al zoológico.
En el camino, Alex sufre golpes y caídas por no saber moverse en la selva, haciendo expresiones de asco por todo ello, por lo que Gloria, Marty y Melman se adelantan. Al llegar descubren que no es una fiesta de humanos, sino de lémures. El líder es un lemur llamado Julien, quien tiene acento cubano y parece disfrutar cantar canciones sobre mover los glúteos.
Repentinamente la fiesta se ve interrumpida por unos mamíferos carnívoros llamados Fosas, los depredadores número uno de los lémures. Los lémures huyen al verlos, pero los Fosas logran atrapar a uno. Justo cuando están por devorarlo, Alex entra accidentalmente en escena y sin quererlo asusta a los fosas haciéndolos huir.
Los lemures, impresionados, creen que los recién llegados son salvajes. Antes de acercarse envían al pequeño lemur Mort como carnada. Al ver que no lo atacan, los demás salen de sus escondites. El asistente de Julien, Moris, presenta a Julian como el rey. Durante esta conversación, nuestros protagonistas descubren que los únicos rastros de humanos en el lugar son los esqueletos de un avión caído y aún peor, descubren que no están en ningún zoológico, sino en lo salvaje, específicamente en Madagascar. Desfavorido, Alex corre de
regreso a la playa. Melma hace su testamento porque cree que morirá y Gloria trata de calmarlos a todos. Por su parte, Marty está feliz de al fin ser libre. Trata de convencer a sus amigos diciéndoles que esto puede ser el comienzo de algo grande, pero ninguno quiere resignarse. Alex, Furioso, le echa toda la culpa a la cebra y divide la playa en dos, diciéndole a Marty que no podrá pasar de su lado.
Por esta razón, Marty comienza a construir una especie de palapa con fuego y todas las amenidades, mientras que Alex intenta hacer una estatua para que los barcos puedan verlo y rescatarlo, algo que termina siendo un total fracaso. Más que temor a la selva o a la falta de alimento, lo que parece que realmente aterra a Alex es perder la estabilidad que siempre ha conocido.
Desde su infancia ha vivido en un entorno estructurado sin haber enfrentado jamás el caos o la necesidad de adaptarse. Lo que intensifica este miedo es que Alex carece de un punto de comparación. Considera el zoológico la mejor vida posible porque nunca ha experimentado otras alternativas. Su percepción del mundo es limitada.
Como nunca ha conocido la libertad, tampoco puede valorarla. Y este rechazo no es una evaluación objetiva ni imparcial, sino más bien es una forma de negar la realidad que no quiere aceptar. al convencerse de que Madagascar es un lugar terrible, puede seguir aferrándose a la idea de que el zoológico es la mejor opción.
Y aquí comienza a aparecer claramente lo que será el tema central de mi análisis de esta saga, la romantización del pasado, que es básicamente la tendencia que tenemos las personas de recordar las experiencias anteriores como mejores, más felices o más gratificantes de lo que realmente fueron. Este proceso modifica selectivamente los recuerdos de tal forma que destaca los aspectos positivos y minimiza lo negativo.
¿Y por qué podría ocurrir esto? Bueno, en algunos casos esta idealización actúa como un mecanismo de defensa emocional ante el malestar del presente o el miedo al futuro. Piénsalo. Cuando nos encontramos en un presente poco agradable, resulta reconfortante pensar que el pasado fue mejor, ya que ofrece una sensación de estabilidad y seguridad emocional.
Lo podemos ver en Alex, quien idealiza la vida en el zoológico para protegerse del estrés que le provoca la incertidumbre de Madagascar. Sin embargo, idealizar el pasado puede traer muchas consecuencias, las cuales iremos viendo en este video. Pero la que podemos observar en este momento es que impide aceptar y adaptarse al cambio, pues si estamos convencidos de que nuestra felicidad quedó atrás, cada cosa nueva se percibe como amenazante.
Lo vimos en la película muy claramente cuando Alex rechazó cualquier intento de adaptarse a la isla, aumentando así su sufrimiento, pues cuanto más se resiste al cambio, cuando este es inevitable, más se sufre. La contraparte de esto es Martte, quien aceptó la situación y construyó prácticamente un nuevo hogar en la isla, lo que mejoró su situación.
Además, esta negación al cambio por idealizar lo que fue, también puede provocar un estancamiento emocional. En el caso de Alex, él no está intentando aprender habilidades para sobrevivir en Madagascar, ni está buscando soluciones prácticas, lo que limita así su crecimiento personal y su capacidad para enfrentar futuros desafíos en este lugar.
Al ver que sus esfuerzos no funcionan y que sus amigos han aceptado su nueva vida con Marty, Alex decide disculparse. En la palapa todos liman asperezas y contemplan el cielo estrellado juntos. Pero hay un problema, no tienen comida y Alex no puede vivir de plantas. Mientras tanto, los lémures deciden darle una buena experiencia en Madagascar para que siga protegiéndolos.
Al día siguiente los llevan a un hermoso rincón de la isla. Alex y Marty juegan felices, pero el hambre y el cansancio lo afectan. Sus instintos depredadores emergen, su mirada cambia y comienza a ver a los demás como comida. Incluso imita su espectáculo del zoológico, pero al rugir asustab a todos.
Cuando casi muerde a Marty, Moris detiene el caos y advierte que Alex es un depredador por naturaleza, por lo que debería estar con los fosas y ante el peligro de que en cualquier momento los devore, deciden expulsarlo. Repentinamente, los instintos de Alex salen y fuera de control comienza a perseguir a Marty, pero no logra atraparlo.
Recuperando la razón se da cuenta de que es un monstruo y para no lastimar a nadie se autoexilia en el territorio de los fosas encerrándose en una jaula de piedras y troncos puntiagudos. El barco con los pingüinos regresa Madascar y Marty creyendo que volverán a casa, busca a Alex en su exilio. Pero Alex, hambriento y trastornado, se ha convertido en una bestia.
Aún así, Marty le canta una canción que solían compartir en el zoológico. Justo entonces, los fosas atacan, pero Alex reacciona y defiende a su amigo, ahuyentándolos y escapando con él. Finalmente se celebra un banquete donde los pingüinos le cocinan a Alex un poco de sushi con pescado fresco, saciando así su necesidad de carne y permitiendo que todos convivan en paz.
Marty propone un brindis por su amigo, quien ha demostrado que su corazón es más grande que su estómago. También le propone regresar a Nueva York, pero Alex le dice que no está seguro. Saben que es el sueño de su amigo y no quiere arruinarlo. Tras todo lo que ha vivido en Madagascar, Alex ha demostrado que ha cambiado, aunque sea tan solo un poco.
Lo pudimos notar en la forma en la que tomó la decisión de regresar a Nueva York, pues no solo está pensando en él e ignorando los deseos de Marty como siempre lo había hecho, sino que ahora parece que por primera vez se está tomando un momento para considerar genuinamente lo que su amigo desea. En lugar de haber aceptado de inmediato, dudó no porque no quisiera volver, sino porque sabía que era el sueño de Marty y no quería ser él quien lo arruinara.
Una clara señal de su avance con respecto al tema del egocentrismo inicial. Y esto en gran medida por la convivencia con Marty y por el choque con la isla, lo que le hizo darse cuenta de que el mundo no giraba exclusivamente a su alrededor, porque ahí ya no es el centro de atención.
Por otra parte, aunque salir de nuestra zona de confort de manera obligada no suele ser la experiencia más divertida, sí puede ayudarnos a descubrir nuevas maneras de ver el mundo. Al enfrentar este tipo de situaciones que nos son desconocidas, inciertas o incómodas, podemos aprender a distinguir con mayor claridad qué cosas disfrutamos realmente y cuáles preferimos evitar en el futuro.
Eso nos puede ayudar a construir una idea más realista y clara de lo que queremos, algo que solo puede suceder cuando nos atrevemos a salir de lo conocido y probamos cosas nuevas que, aunque a veces no nos resulten del todo agradables, nos pueden regalar perspectiva. Pero es importante notar que este aprendizaje no equivale a una transformación total.
Alex sigue prefiriendo regresar a su entorno conocido porque aunque ha crecido y ampliado, aunque sea un poco sus horizontes, la experiencia en Madagascar no ha sido lo suficientemente positiva como para convertir el cambio en algo deseable. La cebra le responde que da igual el lugar en el que estén, lo importante es permanecer unidos.
Esas palabras le dan la confianza a Alex y al resto del grupo para volver a subir al barco y emprender su viaje de regreso a Nueva York. Debido a que aunque la isla no estuvo tan mal después de todo, no se terminaron por sentir tan cómodos ahí. El problema es que el barco ya no tiene combustible, así que con ayuda de los pingüinos invierten un par de meses en reparar el avión caído.
Una vez que está listo, los lémores se despiden de ellos. Julian decide que también irá al viaje junto con morir. Además, los pingüinos se encargan de toda la operación del vuelo y un par de chimpancés también los acompañan en la aventura. Finalmente, el avión despega con un mecanismo de resorteras y así todos los compañeros emprenden el vuelo de regreso a Nueva York.
Marty y Alex fantasean con lo que harán al llegar, mientras que Gloria se pone un antifaz para dormir un rato. El problema es que este avión es frágil y ha sido construido por cuatro pingüinos sin pulgares, por lo que a mitad de camino se desploma iniciando un descenso en picada. Sabiendo que la muerte se aproxima, los amigos comienzan a decirse lo mucho que se quieren y a confesarse algunas otras cosas.
Pero quien se lleva el premio a la revelación del año es Melman, quien le grita en voz alta a Gloria que siempre ha estado enamorado de ella. Alex y Martin no pueden creerlo. Sin embargo, Gloria no escucha ni una sola palabra, ya que sigue dormida. Afortunadamente para todos a bordo, el aterrizaje es un poquito rudo, pero logran tocar tierra con vida, aunque el avión queda completamente destruido.
Los pingüinos aseguran que lo arreglarán con sudor, saliva, mucha cinta adhesiva y con la ayuda de los simios, quienes también venían a bordo. En ese momento, un carro de safari con humanos pasa cerca revelando que se encuentran en una reserva en la sabana africana. Martin, Melvan, Gloria y Alex corren tras él para intentar hacerles ver que son de Nueva York, pero nadie los reconoce.
Bueno, nadie, excepto la señora mayor con la que Alex tuvo problemas en la estación gran central. Esta mujer una vez más se bate en un duelo a muerte con Alex, le da la santa paliza de su vida y luego se va. Pero aunque no pudieron ser rescatados, nuestros protagonistas se dan cuenta de que han terminado frente a un gigantesco abrevadero repleto de más animales como ellos, lo que hace que Alex se sienta extraño, casi como un deyabu.
Cuando los chicos intentan presentarse causan un alboroto, entonces el líder del lugar sale a hablar y resulta ser nada más y nada menos que el padre de Alex. Al principio no lo reconoce, pero su madre ve la marca de nacimiento en su pata y con eso está segura. Su hijo ha vuelto a casa. Alex no puede contener la felicidad.
Sub revela que su verdadero nombre es Al y levanta su mano en señal de victoria. Todos los animales vitorean apoyo, pero quien está más feliz es el león macunga, quien piensa usar al para destronar de una vez por todas a sua. Pero Alex no es el único que ha llegado a casa. De hecho, Melman, Marty y Gloria también, pues África es su hábitat natural.
Aquí hay más animales de su especie. Por su parte, Marty encuentra una manada de muchísimas cebras, pero todas son exactamente iguales a él. tienen la misma personalidad e incluso hablan igual, algo que para él es fascinante debido a que ha encontrado una comunidad y siente que pertenece a algo o al menos de momento. Mientras tanto, platicando con las demás jirafas, Melman descubre que en este lugar no hay doctores.
Si alguien se enferma, simplemente se va a un hoyo o a esperar la muerte, así que decide convertirse en el nuevo doctor de la manada. Por otro lado, Gloria conoce a un hipopótamo muy atractivo llamado Moto quien le dice que le gustan grandes y gordas, las chicas de su misma especie. Motomoto siente una atracción inmediata por Gloria y ella también siente interés por él.
Y por último, el padre de Alex no podría estar más orgulloso, ya que su hijo le dijo que él es el rey de Nueva York, lo que le hace pensar que es un gran guerrero. La celebración se ve interrumpida por Makunga, quien le recuerda a Suba que para ser aceptado en la manada, Alec Kei debe pasar el ritual de iniciación, el cual consiste en un combate con otro león.
El problema es que Suba asume que Alcay sabe que es una batalla, pero Alex cree que se trata de un concurso de talentos, así que confiado, acepta. Antes de dormir, sus padres le muestran el lugar donde solía descansar de pequeño. Suba se despide diciéndose a sí mismo, “Mi hijo es un rey.” Su madre le da un beso y después se van.
A la par de todo esto, suceden dos cosas. La primera es que en su misión por reparar el avión, los pingüinos comienzan a asaltar carros de tours para conseguir piezas mecánicas y metal, dejando a los turistas desprotegidos. Sin embargo, la anciana decide que es demasiado vieja para morir y motiva a todos los turistas a resistir.
Con las partes robadas, los pingüinos logran un gran avance en la reparación del avión. Por otro lado, el pequeño Mort consigue cruzar el océano hasta tocar la costa, pero es perseguido por un tiburón capaz de arrastrarse por la tierra. Al día siguiente, Alek enfrenta su ritual de iniciación, aún creyendo que es más una competencia de baile que un combate.
Makunga aprovecha que está solo para engañarlo y sugerirle que elija como contrincante a un león llamado Titzi. Alex no sabe quién es, pero aún así lo elige, sin imaginar que se trate de una bestia gigantesca que obviamente no está dispuesta a bailar, sino a pelear. La bestia le propina un golpe devastador que lo deja fuera del combate y lo condena al exilio.
Su padre, incapaz de dejarlo en esta situación, renuncia a su puesto de líder. Bacunga aprovecha el vacío de poder y toma el trono, desterrando la familia completa de Alex de la Abre abrevadero. Padre e hijo tienen una confrontación, pues la desilusión de Suba es gigantesca. Le pregunta por qué nunca les dijo la verdad, por qué no les confesó que no era un rey de verdad, que no peleaba, sino que solo cantaba.
Y para cerrar la discusión, Subo, nada de esto hubiera pasado si fueras un verdadero león. Esas palabras hiereren tanto a Alex que decide marcharse. Como podemos notar, aunque padre e hijo manejan el mismo lenguaje, están hablando un idioma completamente diferente. Y a mí me parece que se puede interpretar el conflicto entre estos dos como las diferencias que surgen entre generaciones.
En muchas ocasiones, los padres, en un intento por protegernos, buscan prepararnos para la vida, transmitiendo habilidades, conocimientos y expectativas que fueron importantes para ellos durante su crecimiento. Pero a menudo olvidan que el mundo en el que ellos crecieron ya no existe. Suba es el padre que siempre soñó con un futuro específico para su hijo, proyectando sobre él sus propias vivencias y expectativas.
Cuando su hijo volvió, su padre se aferró a la misma idea sin percatarse de que Alex había desarrollado su propia identidad en un contexto totalmente diferente. Es por eso que cuando Suba descubrió que Alex no sabía pelear, su reacción inmediata fue la de una profunda decepción mezclada con miedo. Para Suba, ser capaz de pelear representa la única manera real de sobrevivir en un mundo hostil en el que él creció.
Pero Alex nunca conoció a ese mundo. Creció en un entorno estable y protegido donde la fuerza física nunca fue necesaria para sobrevivir. Aunque ambos utilizan las mismas palabras, términos como éxito, fortaleza o rey tienen significados completamente distintos para cada uno. Para Suba, el éxito se mide por la capacidad de sobrevivir en la sabana.
Ser fuerte implica defenderse físicamente y la definición de rey radica en asegurar la supervivencia y el liderazgo. Pero para Alex, el éxito es el reconocimiento social. La fortaleza está en su creatividad y habilidades escénicas, y él se considera un rey, pero no en los mismos términos. Ese título se lo dan los aplausos y la estabilidad emocional.
Este choque, como la gran mayoría de problemas, surge porque ninguno logra comprender el contexto del otro. Cuando ambos se reencontraron, intentaron medir al otro según sus propias experiencias, ignorando que las condiciones en las que cada uno creció fueron radicalmente diferentes. Alex no eligió ser arrebatado de su familia y crecer en Nueva York, mientras que Suban no eligió perder a su hijo.
Por eso pienso que este desencuentro ilustra muy bien la brecha generacional en la vida real, donde padres e hijos a menudo entran en conflicto porque las habilidades valoradas por una generación ya no son necesariamente útiles o valoradas para la siguiente porque crecieron en lugares diferentes. No necesariamente espacios físicos, pero sí épocas distintas.
Y al no haber esta comprensión, la decepción que el padre siente por el no cumplimiento de las expectativas es inminente. Mientras tanto, Melman hace su trabajo como médico de manera extraordinaria, pero las demás jirafas notan que tiene la enfermedad del médico brujo. Le cuentan que el médico anterior no aguantó ni dos días con esa enfermedad y después se van dejando a Melman desesperanzado.
Por su parte, Márti les presume al resto de las cebras que es capaz de hacer trucos con agua y su boca, diciéndoles que le tomó mucho tiempo perfeccionar la técnica. Acto seguido, el resto de las cebras toma agua y hace exactamente lo mismo, de la misma forma que Marty, asegurando que todos son exactamente iguales.
Palabras que en el fondo ahora le pesan a Marty. Pero, ¿por qué? ¿Por qué pasó de estar encantado con pertenecer a un grupo a sentirse nada dentro de él? Alguna vez un hombre llamado Emil Dorheim estudió la relación entre el individuo y la sociedad explorando cómo las personas encuentran su identidad en función de su entorno.
Pero para que las personas se sientan plenas, se requiere un delicado equilibrio entre la integración en un grupo y el desarrollo de una identidad propia. Si alguien se vuelve demasiado individualista, corre el riesgo de sentirse aislado, pero si se pierde demasiado en la colectividad, deja de ser un individuo con una identidad única, lo que puede generar una crisis tal y como la que Marty está comenzando a experimentar, pues ha descubierto que todo lo que pensaba que lo hacía único no es tan especial como él creía.
Pensaba que la comunidad lo haría sentir completo, pero en realidad lo hace sentir como si hubiera desaparecido dentro de ella. La ironía es que Marty no se sentía completamente satisfecho en el zoológico porque se sentía solo y ahora no se siente completo en la sabana porque es uno más entre muchos y este es un conflicto humano universal, el buscar la pertenencia, pero al mismo tiempo querer sentirnos únicos o diferentes dentro de esa comunidad o que tenemos algo que aportarle.
Martin, Melman y Alex terminan en el avión, todos tristes por lo que les acaba de suceder. Pero en eso, Gloria llega muy contenta diciendo que conoció a un chico, lo que hace sentir increíblemente celoso a Melman y provoca una discusión. Pero esta discusión se extiende a Alex y a Marty, ya que la cebra con la que Alex estaba hablando no era él, sino otra cebra idéntica.
El verdadero Marty apenas estaba llegando al lugar. Cuando ve que su mejor amigo lo ha confundido, se ofende. Alex trata de arreglarlo, pero en primer lugar está demasiado cansado para eso. Y en segundo lugar, sigue sin poder descifrar quién es el verdadero mártir. Por esto se molesta y dice que no tiene tiempo para esas cosas, ya que acaba de tener el peor día de su vida, minimizando los problemas de su amigo.
Estas palabras solo lastiman el corazón de Marty, quien siente que Alex siempre habla de sus problemas y nunca escucha los de los demás. Por esta razón se da la vuelta y se marcha. El conflicto entre estos dos me recuerda una frase que acuñó un buen amigo y dice algo como siempre tratamos de simplificar el comportamiento del otro, pero queremos ser entendidos en toda nuestra complejidad.
Pero en este caso, esa dinámica es de parte de Alex hacia Marty, ya que constantemente ha simplificado sus sentimientos y deseos sin detenerse a escucharlo. Desde la primera película, Marty siempre ha tratado de entender a su amigo. Cuando Alex se desesperó en Madagascar, Marty intentó calmarlo y hacerle ver que la situación no era tan terrible.
Nunca ridiculizó sus preocupaciones ni minimizó su miedo, sino que trató de hacerle ver lo positivo de la experiencia. Pero cuando es Marty quien atraviesa una crisis, Alex no le ha dado la misma consideración. En el momento en que Marty se encontró rodeado de cebras idénticas y empezó a sentirse desplazado, Alex no le prestó atención, lo vio como algo trivial y lo simplificó y así creó un desequilibrio entre dar y recibir comprensión.
Y esto es lo que hace que el conflicto entre ellos sea tan doloroso. No es una pelea entre dos egos que chocan, sino una situación en la que uno está genuinamente tratando de conectar, mientras que el otro no le da la misma consideración. Y me parece aquí que la película nos ofrece una metáfora interesante.
Alex no puede diferenciar a su amigo porque no lo está viendo en su complejidad. En la mente de Alex, Marty es simplemente su mejor amigo de siempre, alguien que siempre ha estado ahí y que debería seguir estando ahí sin mayores complicaciones. Pero cuando Marty empieza a sentirse perdido entre su manada y necesita ser visto más allá de ese rol, Alex no está dispuesto a hacerlo.
Para ser aún más dramática la historia, Melman se entierra en un agujero para esperar su muerte. En eso, el rey Julien aparece y tiene una conversación con la jirafa. Melman admite que antes de morir le hubiera gustado tener las agallas para decir la gloria lo que siempre ha sentido por ella. Moris le responde, “¿Qué es lo que te asusta? Hazlo.
De todas formas ya estás muerto. Estas palabras motivan a la jirafa a levantarse de su tumba y a ir a buscar el amor. Pero lo que no sabe es que el amor está teniendo una cita romántica con Motomoto en unas aguas termales. Gloria tiene una conversación con el hipopótamo y antes de que su relación se ponga más seria le pregunta qué es lo que encuentra tan interesante en ella.
Motomoto le dice que la atrae porque es la chica más gorda que ha visto y la más gruesa y la más grande y la más gruesa. Justo en ese momento, Melman llega para confesar la gloria, todo lo que siente, pero al verla con otro hombre se va. Sin embargo, algo dentro de él lo motiva a regresar. Se acerca, toma Motomoto por los hombros y le dice que debe tratar a Gloria como una reina porque acaba de encontrar a la mujer perfecta.
Le dice que si él estuviera en su lugar le daría flores todos los días, en especial orquídeas blancas, porque sabe que esas son sus favoritas. También describe con precisión el desayuno que a Gloria le encanta. Y para cerrar dice que si él la tuviera sería su apoyo incondicional, su mejor amigo y que tiene una sonrisa maravillosa.
Todas estas palabras son escuchadas por Gloria, quien en ese momento cambia por completo su perspectiva de todo. En el abrevadero surge un problema, el agua ha desaparecido y lo peor es que la única solución que el nuevo líder Makunga propone es pelear por ella. Alex estaba por ahí cuando Makunga sugiere esto, así que interviene.
Dice que seguramente se trata de una tubería tapada y que si consigue llegar río arriba podría solucionar el problema. Makunga se burla de Alex, pero como el resto de los animales está alterado y exige que se hable con Sua, Makunga accede a hablar con él mientras Alex intenta solucionar el problema. Antes de salir de la reserva, Alex se encuentra con la manada de cebras.
Sabe que su amigo está ahí, solo que no está seguro de quién es. Salir de la reserva es muy peligroso y no está seguro de si podría regresar con vida, por lo que se dirige a todas las cebras con la esperanza de que Marty lo escuche. Dice, “Has sido un gran amigo. Me has ayudado muchas veces a ver el lado positivo de mis problemas, pero olvidé recordar que tú también tienes los tuyos.
Perdón, no te apoyé cuando me necesitaste, tal como en el zoológico.” Después de estas palabras, Alex logra reconocer a Marty entre las cientos de cebras. Así que ahora le habla directamente a él. le dice que sabe perfectamente quién es porque todos los demás son blancos con rayas negras, pero él es negro con rayas blancas. Le recuerda que es un soñador que tiene un gran gusto para la música, aunque un pésimo gusto para elegir mejor amigo.
Finalmente, Marty habla y accede a ir con él a resolver el problema del agua, regalándole una sonrisa en señal de paz. Otra vez un momento bastante simbólico, ya que si antes Alex no podía reconocerlo, el que ahora pueda verlo significa que al fin ha podido reconocer que es otro ser igual de complejo que él.
una metáfora de lo que pasa cuando comienzas a realmente ver a alguien. Recordemos que cuando llegaron a la sabana, Alex vio a Marty rodeado de cebras y no pudo distinguirlo. Para él, su amigo se había disuelto entre el resto de su especie. Pero la verdad es que Marty nunca dejó de ser el mismo. Fue Alex quien nunca había hecho el esfuerzo de mirarlo realmente.
Solo había visto a Marty desde su propia perspectiva sin detenerse a entender su mundo interno, sus inquietudes y sus inseguridades. Pero estos roses y la reflexión por parte de Alex hicieron que cambiara algo dentro de él y comenzara a ver tal vez por primera vez a su amigo más allá de su apariencia. Ahora ha comenzado a ver la esencia de su amigo en la vida real.
Ver de esta forma poética a una persona consiste en tratar de captar su humanidad en su totalidad. Ver a alguien nos hace darnos cuenta de que el otro, por más diferente que parezca, tiene miedos, dudas, sueños y esperanzas tan profundas como las nuestras. Cuando miramos a alguien de esta manera, estamos dejándolo de ver como un papel y un rol en nuestra vida y empezamos a reconocerlo como una existencia completa, autónoma, independiente.
Y este es el tipo de mirada que nos permite conectar verdaderamente con los demás. Fue en este instante cuando Alex dejó de ver a Marty como su amigo que siempre estaba ahí y empezó a verlo como alguien con su propia identidad, sus propias luchas, miedos, deseos y con una fragilidad tan grande como la suya. Así que por todo esto me parece un buen momento para recordar que la verdadera amistad, el verdadero amor y la verdadera conexión con los demás solo son posibles cuando aprendemos a mirar más allá de la superficie. Por ejemplo, ese profesor
que ves todos los días en la escuela, cuando regresa a su casa tiene su propia vida, sus propias preocupaciones, sus propios problemas con los que tiene que lidiar. Hay una complejidad más allá que su simple rol de maestro. O también tu mamá, tu papá o tus hermanos o tus amigos, más allá de lo que tú ves o más allá del trato contigo, ellos también tienen su propia historia, con sus propias vicisitudes, con sus propias preocupaciones que a lo mejor tú desconoces.
Y darnos cuenta de esa complejidad detrás del otro nos puede ayudar a motivarnos a tratar de conocerles mejor. Y cuando conocemos mejor una persona, podemos entender más sus emociones, podemos empatizar de mejor forma y por lo tanto podemos construir relaciones mucho más satisfactorias. Con esto podemos dar por hecho que Alex dejó atrás esta parte más egocéntrica y que Marty recuperó, aunque sea un poco, ese sentido de ser especial que había perdido, algo que esta primera comunidad no pudo darle.
En ese momento, Marty dejó de ser una cebra más para ser Marty su amigo. Pero nuestros chicos deben darse prisa en resolver el problema, pues las cosas en el abrevadero se están complicando. Los animales han comenzado a excavar pozos para extraer agua, pero lo único que encuentran son diamantes y oro. En ese momento, el rey Julian llega y les dice que si quieren recuperar su agua, pueden hacerle un sacrificio a los dioses arrojando a alguien al volcán.
Hay un 50% de probabilidades de que funcione y otro 50% de que no, pero como todos están desesperados, aceptan. Además, como Melman piensa que va a morir, se ofrece voluntariamente para ser sacrificado al mismo tiempo y para deshacerse de Suba, Makunga le miente y lo manipula para que salga buscar a su hijo fuera de la reserva.
El plan surte efecto, ya que Subba intenta ir a rescatar a Alex. Después de recorrer un buen tramo, Alex y Marty consiguen encontrar la causa del problema. Los humanos de los tours, a quienes los pingüinos les habían estado robando los vehículos, han construido una presa que detiene el agua. Desafortunadamente, los humanos ven a la pareja de animales y capturan a Alex.
Afortunadamente, Marty logra escapar y corre en busca de ayuda. Mientras tanto, el resto de los animales de la reserva se traslada al volcán para presenciar el sacrificio de Malman. En eso aparece el antiguo médico brujo junto con las demás jirafas y les dice que eso de la mancha de la enfermedad del médico brujo es falso. Afortunadamente, Gloria llega justo a tiempo para interrumpir el sacrificio y alcanzar a sujetar a Melman antes de su caída inminente.
Mientras su vida pende un hilo, Melman le dice que de todas formas solo le quedan 18 horas de vida. Gloria lo levanta y le dice que es una locura que haya tenido que ir hasta el otro lado del mundo para darse cuenta de que el hombre perfecto para ella siempre ha estado justo a su lado y que aunque solo le quedan 18 horas de vida, aprovechará cada una de ellas.
En ese momento, Marty llega para avisarles que su amigo está en problemas, por lo que Melman, Marty y Gloria corren a buscar a los pingüinos para que les presten el avión para hacer un rescate. El problema es que este no está terminado porque la mano de obra de Orangutanes está en huelga, exigiendo incapacidad por maternidad, a pesar de que todos son machos.
Finalmente, los pingüinos acceden a trabajar después de que los amenazan con publicar algunas fotos indebidas. Ahora sí se ponen manos a la obra. Los problemas para Alex cada vez son más grandes, pues ahora está a punto de ser rostizado. En ese momento su padre llega para liberarlo y enfrentarse a los turistas.
Pero al ver que son un grupo de Nueva York se le ocurre una idea. Antes de que le disparen con una escopeta, Alex comienza a bailar. Pero no cualquier baile. Son los mismos pasos y el mismo show que solía hacer en el zoológico de Central Park. Su padre no entiende por qué su hijo no pelea, pero al ver que los turistas bajan las armas y comienzan a aplaudir, decide seguir el ritmo, creando juntos un número bastante entretenido.
Una vez que terminan, todos en el lugar vitoreano, todos menos la anciana, quien dispara. Afortunadamente, en ese preciso momento, una canasta metálica del avión de rescate de los pingüinos cae del cielo. Alex y su padre logran subir a ella. Cuando Alex ve que están a punto de estrellarse contra la presa, grita, “Díganles que no, que se eleven.” Es la única salida.
La cadena de simios que lo sostiene se pasa el mensaje uno tras otro hasta que llega el mando. Sin embargo, el mensaje que finalmente reciben es, dice que no se eleven, que los maten, no hay alternativa. Y así la canasta con Alex y su padre se estrella contra la presa, llevándose de encuentro a la anciana, pero liberando el agua para que vuelva a circular hasta la abrevadero.
Al mismo tiempo, Mort consigue llegar hasta el volcán donde está el rey Julien y el tiburón que lo perseguía accidentalmente salta al volcán. Justo en ese instante, el agua de la presa es liberada, lo que hace que todos crean que el sacrificio ha surtido efecto. En el abrevadero, todos celebran el regreso del agua y la llegada de Alex y su padre.
Makunga intenta arruinar la fiesta y recordarles que están expulsados, pero Alex y su padre tienen un as bajo la manga. Le entregan a Makunga el bolso de la anciana como si fuera un regalo y acto seguido liberan a la anciana que tenían escondida en el cesto. Al ver que león tiene su bolso, la anciana comienza a golpearlo violentamente y se lo lleva del abrevadero.

Suba, le otorga el cetro de mando a su hijo y le dice, “¿Te mereces esto, hijo? Bienvenido a la manada.” Después lo presenta ante todos como mi hijo, el rey de Nueva York, en una resolución de conflicto preciosa. ¿Por qué? Porque al final no fue Alex quien terminó cambiando para ajustarse a las expectativas paternas, sino que fue Subba quien logró adaptar su percepción cuando entendió que el camino correcto a seguir o las habilidades que valían la pena no siempre están en la capacidad física.
También puede existir fortaleza en la creatividad, el ingenio y la capacidad de conectar con otros. Creo que una buena reconciliación entre padres e hijos radica en la capacidad para comprender y valorar que cada generación enfrenta o enfrentó un mundo diferente. Y hablo del pasado porque también como hijos creo que debemos de ser comprensivos con nuestros padres, quienes en su forma ideal buscan lo mejor para nosotros, apoyándose las experiencias que ellos vivieron, aunque a veces estos conceptos estén algo desfasados. Muchas veces los padres
creen que su versión del éxito, la felicidad, es la única posible o la única que merece ser perseguida. Pero estos conceptos cambian continuamente según la época y las circunstancias. Palabras como éxito, felicidad pueden significar cosas muy diferentes dependiendo de quién las diga. Y quizás el rol de los padres esté en proporcionarles las herramientas a sus hijos para que ellos puedan de manera autónoma enfrentar el mundo y perseguir lo que ellos consideran significativo.
Finalmente, los pingüinos se van a Monte Carlo con el avión cargado de oro y diamantes y nuestros protagonistas eligen quedarse durante algunas semanas en África. Aunque la primera experiencia fuera del zoológico no fue la mejor para Alex, haberse abierto a nuevas experiencias, a pesar del miedo y las malas vivencias previas, tuvo un resultado muy constructivo y positivo.
Gracias a que se permitió vivir algo diferente y lo enfrentó, pudo encontrar un lugar donde se sintió más cómodo, libre y feliz. tanto así que incluso eligió quedarse voluntariamente ahí, algo que jamás habría considerado antes. Y este cambio en parte fue posible porque pudo ampliar su percepción del mundo al crear un punto de comparación que antes no existía para él.
Y es que a veces solo podemos comprender nuestra realidad en contraste y relación con lo que conocemos. Sabemos que es el frío porque hemos sentido calor y sabemos lo que es la felicidad porque hemos experimentado la tristeza. Por eso, cuando nos atrevemos a explorar nuevas experiencias, más precisa y definida será la imagen que tendremos sobre lo que verdaderamente queremos para nuestra vida.
El problema es que este pequeño descanso se convierte en mucho más tiempo del planeado. Esto preocupa tanto Alex, que una noche sueña que todos sus amigos se han convertido en ancianos decrépitos porque pasaron el resto de sus vidas en África sin regresar a Nueva York. Por el cumpleaños de Alex, sus amigos le hacen una maqueta de Nueva York, la cual incluye el zoológico, su viejo hogar.
Al verla, imagina sus antiguos y gloriosos días cuando era aclamado por todos, recuerdos que incluso lo hacen llorar. Por esta razón y porque no saben si los pingüinos volverán algún día, deciden ir hasta Monteclos para buscarlos con la esperanza de que estos arreglen el avión para llevarlos hasta Nueva York. Pero por su parte, los pingüinos se han estado divirtiendo bastante.
Se han dedicado a estafar humanos y a apostar su riqueza en los casinos. De alguna forma que ningún ser humano conoce, Alex, Marty, Gloria y Melman consiguen viajar 98,000 km desde África hasta un casino en Monteclo, donde efectivamente encuentran a los pingüinos quienes se encontraban apostando, pero cuando intentan capturarlos meten la pata y terminan asustando a todos los clientes del casino.
Nuestros protagonistas, junto con los pingüinos Julian y los monos, intentan escapar. Sin embargo, la seguridad llama a la capitana Dubo, líder del departamento de control de animales y aficionada a coleccionar cabezas disacadas. Al enterarse de que hay un león entre los fugitivos, se emociona, pues su cabeza falta en su colección.
Los pingüinos consiguen un carro blindado y huyen, perseguidos por Duboa y su equipo en motocicletas Vespa. Uno a uno, sus hombres caen, pero la capitana resiste con una agilidad impresionante. Ni siquiera el turboractor nuclear del auto logra detenerla. Finalmente, al subir al avión propulsado por monos, Alex corta un cable y logran librarse de ella.
Por ahora Duas se recupera y sonríe sabiendo que el juego apenas comienza. El avión se desploma en una central de trenes de carga donde llega la policía. Para evitar ser capturados, los protagonistas intentan ocultarse en un vagón de circo, pero un tigre dentro les impide el paso, ya que solo es para animales de circo.
Alex Melman, Marti y Gloria mienten diciendo que son artistas y logran subir antes de que el tren parta, pues en el circo se ayudan entre ellos. Dentro del vagón se encuentran con un tigre malhumorado llamado Vitali, una jagwar hembra muy simpática llamada Geia y un león marino con una inteligencia promedio o ligeramente por debajo del promedio llamado Stefano.
Stefano les cuenta que tendrán un show en Roma, luego irán a Londres y ahí los verá un promotor importante que los llevará a Nueva York. Al escuchar esto, nuestros protagonistas se emocionan, pues extrañan muchísimo su hogar y es justo a donde quieren llegar. Así que mienten nuevamente diciendo que ellos hacen circo norteamericano, algo un poco diferente al europeo.
Además, Vitali no puede decirles que no se unan porque los pingüinos acaban de negociar con el dueño y con todo el dinero que juntaron en Monteclos compraron el circo. Ahora lo único que deben hacer Alex y compañía es esperar a que los demás hagan sus shows, cobrar las entradas y en solo unos meses estarán de vuelta en Nueva York.
El primer show es en Roma, pero hay un problema del que nadie estaba advirtiendo. El circo que los pingüinos compraron es un desastre. Ningún animal tiene un buen número. Stefano no sabe hacer malabares ni tocar las cornetas. El gran tigre Vitali ni siquiera se esfuerza en su acto de pasar a través del aro y Gia solo se queda ahí parada. Los espectadores que pagaron su boleto los abuchean, sintiéndose estafados por haber gastado su dinero en ese espectáculo.
Por su parte, la capitana Dubo continúa con su búsqueda y manda a imprimir carteles con el rostro de Alex que revelan que se escapó de un zoológico en Nueva York. De vuelta en el vagón de tren, nuestros protagonistas saben que están perdidos. El dinero que les quedaba se lo gastó uno de los pingüinos en dientes de oro para poder comer manzanas y ningún promotor querrá hacer una gira con un espectáculo tan desastroso.
En eso, Stefano encuentra a Alex y de una forma muy cuestionable lo lleva a otro vagón para enseñarle algo. El pasado de Vitali. Vitali era el orgullo del circo Zaragoza. Su acto era único y espectacular. Saltaba a través de aros cada vez más pequeños y cubiertos de fuego. Saltos que parecían físicamente imposibles. Su técnica consistía en frotarse con aceite de oliva para deslizarse a través de los aros.
Era un tigre seguro de sí mismo, talentoso, apasionado por su acto y sin miedo a tomar nuevos riesgos. Sin embargo, su ambición lo llevó demasiado lejos. Un día decidió intentar algo nuevo, atravesar un aro más pequeño y además prendido en fuego. Desafortunadamente las cosas salieron muy mal y el aceite de oliva hizo que su pelaje se incendiara.
Desde entonces perdió su confianza y su pasión, dejó de hacer su acto y se convirtió en un tigre amargado y solitario. Esto fue tan fuerte para el tigre que en escenas posteriores vemos que cuando Vitali abre su armario con los aros con los que solía hacer los trucos, los recuerdos comienzan a llegar a su mente, los sonidos de los gritos de horror de los espectadores y en sus ojos se dibuja el recuerdo del fuego quemando su piel.
Y estos flashbacks relacionados con el suceso traumático son característicos del estrés postraumático. Las personas con este trastorno no simplemente recuerdan el trama, sino que en su mente lo vuelven a vivir. Sienten de nuevo las mismas emociones y sensaciones físicas del evento original.
Existe un video que visualmente ejemplifica esto muy bien. De una vez te pido perdón por la calidad, pero fue más o menos grabado terminando la Primera Guerra Mundial, así que se entiende por qué la baja calidad. Este es un video donde aparece un soldado que había regresado del campo de batalla a una ciudad segura lejos del frente.
En el video podemos observar como el soldado está algo desorientado, pero tranquilo, hasta que alguien coloca frente a él una gorra que pertenecía al uniforme enemigo. Cuando lo ve, el soldado comienza a temblar de manera descontrolada. Sus ojos se llenan de pánico y se lleva las manos a la cabeza intentando protegerse. Estrés postraumático de manera clara.
La mente del soldado no puede distinguir entre un peligro real y un recuerdo asociado al peligro. Frente a ciertos estímulos, en este caso una simple gorra, el cerebro activa la misma respuesta física y emocional que habría ante una amenaza real. Algo similar ocurrió con Vitali cuando volvió a ver los aros en llamas.
Aunque ya había pasado tiempo desde ese suceso del accidente, en su mento, el fuego todavía representa una amenaza real e inmediata. El estrés postraumático ha condicionado a sus emociones y reacciones físicas frente al acto que antes dominaba con seguridad, pero el problema con Vitali va aún más allá debido a que él haizado este trauma, algo que pronto veremos.
Después de contarle la historia sobre Vitali, Stefano le pide ayuda a Alex para revivir el circo a través de un show de estilo estadounidense. Alex esto le parece una excelente idea. Se la comparte a sus amigos y juntos deciden que revivirán el circo con nuevos números e ideas frescas. A sus amigos les entusiasma la idea, pero para Vitali es inaceptable.
afirma que el circo ha sido el mismo durante muchas generaciones. Alex le responde que las familias que los vienen a ver ya no se entretienen porque el espectáculo se ha estancado, les falta pasión, pues han dejado de exigirse y de arriesgarse. Parece ser que a partir del accidente su mentalidad se volvió rígida y su tren de pensamiento cambió a si intentas algo nuevo puedes fallar y sufrir.
Por eso, cuando Alex y sus amigos llegaron con nuevas ideas para el circo, él se opuso rotundamente. Algunos dudan, pues creen que con estos cambios ya no será un circo. Pero Alex les dice que el circo está dentro de ellos. El circo es seguir tus pasiones a donde te lleven. Después de este discurso motivacional se pone a trabajar con el resto de los animales.
Vitali le comenta a Gia que no confía en Alex. Gia le responde que ella tampoco, pero ya está cansada de solo sentarse y rodar. Vitalis indigna diciendo que hay una gran tradición en sentarse y rodar, pero al final Gia y Stefano logran convencerlo de darles una oportunidad. Como pudimos notar en estos diálogos, Vitali tiene una versión general a lo nuevo y esto puede ser por un fenómeno llamado generalización del trauma.
Lo que probablemente haya hecho su cerebro es generalizar su miedo a todo lo nuevo, porque ha aprendido a evitar situaciones parecidas para protegerse. Una vez que una experiencia traumática se graba con suficiente intensidad, el cerebro puede empezar a identificar como amenazante cualquier situación que se perciba remotamente similar.
Y así para Vitali, cualquier intento de salir de la rutina que lo mantuvo seguro desde entonces o de intentar algo nuevo, que fue esta la razón en primer lugar por la cual se generó el trauma le genera miedo. Su cerebro no distingue claramente entre el peligro real y el percibido y reacciona como si cualquier novedad, cualquier innovación representara un riesgo inmediato de daño físico y emocional.
Y el problema es que esta estrategia de protección también limita su crecimiento personal, pues le impide crear nuevas experiencias positivas o gratificantes capaces de modificar esa memoria traumática. Así es como nuestros protagonistas, junto con el resto de los miembros del circo original se ponen a trabajar en nuevos y novedosos números.
Marty y Stefano aprenden a ser hombres bala disparados desde un cañón. Gloria y Melman aprenden a bailar sobre la cuerda floja. A los perritos se les dan patines con propulsores cohete y Alex aprende a usar el trapecio junto con Gia. Gia ya era muy buena en esto, mientras que Alex apenas está prendiendo, por lo que a veces cae en la red o le cuesta agarrarse de las plataformas.
Sin embargo, Gia no lo ve así, ya que Alex le miente diciéndole que simplemente es trapecio al estilo estadounidense. Sea como sea, Gia y Alex terminan pasando una tarde mágica. Mientras tanto, Dubo siendo una cazadora experta, sigue el rastro del olor de Alex hasta el lugar. Al ver que su vida y el plan de regresar a Nueva York corren peligro, Alex les dice a todos que ya están perfectamente listos y que suban al tren.
Es así como dejan a Dubo atrás y parten hacia su siguiente show. Finalmente el circo llega a Londres, el promotor está ahí y el público ansioso por un gran show. Sin embargo, Vitali se niega a salir para hacer su número. Alex sabe que aunque Vitali no sea el mismo de antes, sus palabras y opiniones repercuten en la confianza del grupo, así que intenta convencerlo de que participe.
Le pide al Vitali que no tenía miedo, al que amaba el circo y al que saltaba Arus. Pero el tigre responde que ese Vitali ya no existe. Alex le dice que tal vez él perdió la confianza, pero sus amigos siguen confiando en él. cuestiona si les dará la espalda o si se decidirá a volver a hacer su acto. Vitali responde que es imposible, pero Alex le recuerda, siempre fue imposible.
Es lo que la gente amaba. Estas palabras despiertan algo dentro del tigre, quien recuerda que justamente por eso lo adoraban, porque hacía lo imposible. Alex le regala un poco de acondicionador para que pueda deslizarse por los aros sin que su pelo se inflame y después sale a hacer su número. El público está nervioso y no puede creer lo que el tigre está por hacer.
El aro se enciende en llamas. Vitali corre, salta y logra atravesarlo con éxito. El número de este líder es suficiente para darle confianza al resto de los animales para salir y dar el show de sus vidas. Todo al ritmo de firework de Katie Perry, la cual no puedo poner porque me bajaría en este video, pero aún así imagínenla.
Los perritos salen disparados con cohetes y patines. Alex y Gia vuelan sobre las cabezas de los espectadores en los trapecios y Marty y Stefano surcan los aires propulsados por los cañones. Todo completamente con maquillaje fluorescente y luces neón. Incluso Gloria y Melman lo hacen espectacular. Tanto es así que el promotor estadounidense les firma una gira por los Estados Unidos.
Esto obviamente es una película de carácter infantil y por lo mismo se simplifican muchas cosas, pues en la vida real no es como que con un simple discurso una persona pueda liberarse del estrés postraumático. Pero en ese discurso podemos encontrar una relación interesante entre ambos felinos, entre Vitali y Alex. Ambos en un inicio tenían una postura parecida frente al cambio o a lo nuevo.
Ambos preferían aferrarse a lo conocido, a la seguridad que brinda la tradición y la estabilidad. Pero existió una diferencia entre ellos. Para Alex, esta resistencia provenía inicialmente del miedo a lo desconocido. Sumado a que cuando llegó por primera vez a Madasar, su miedo se hizo realidad. Fue una muy mala experiencia, pero después pudo experimentar otra experiencia donde lo desconocido apareció, o sea, África.
Pero en este nuevo lugar ocurrió algo diferente. Alex logró experimentar por primera vez que estar fuera de la seguridad del zoológico podía también ser positivo y enriquecedor. Sí, al principio tenía prisa por regresar a su comodidad habitual, pero con el tiempo descubrió en África un sentido de pertenencia, una conexión más profunda y significativa con su entorno y con las personas que lo rodeaban.
Así que, poniendo en palabras un poquito más técnicas, Alex logró romper ese condicionamiento gracias a experiencias positivas en África. Así que cuando Alex animó a Vital a intentarlo nuevamente, lo hizo desde una perspectiva más empática y más madura, desde alguien que también tuvo miedo, pero que ya conocía ambos lados de la moneda.
No ignoró lo que Vitali había sufrido, ni le prometió ingenuamente que todo saldría bien. Simplemente lo invitó a abrirse a la posibilidad de que pese a las heridas, el cambio también podría traer cosas positivas. Implícitamente le sugirió generar nuevas asociaciones emocionales positivas que puedan contrarrestar las negativas previas.
Cuando el show termina, Gia abraza a Alex fantaseando con que juntos viajarán por el mundo mostrando su espectáculo. Pero Alex se siente culpable, pues su verdadero plan sigue siendo regresar a Nueva York. En ese momento, Dubai llega al circo con la intención de atrapar a Alex y a sus amigos, llevando consigo el cartel de Sebusca.
No obstante, los pingüinos la noquean y la lanzan con un cañón del circo. El problema es que Stefano Chia y Vitali logran ver el cartel descubriendo que Alex y sus amigos no son animales de circo, sino de zoológico, como les habían ocultado. Alex intenta explicarse, pero Gia con el corazón roto le da la espalda junto con el resto del circo.
La gira ya estaba programada, así que la parada en Nueva York se lleva a cabo. Finalmente, los protagonistas han logrado su objetivo, aunque esto no se siente como una victoria. Cuando llegan al zoológico, el lugar está exactamente como lo recordaban, pero esta vez no se sienten felices, sino decepcionados. Alex ve su roca más pequeña de lo que la recordaba.
Marty nota que el mural no captura la realidad y Gloria no recuerda que había un muro que separaba los hábitats de ella y Melman. Marty se siente culpable creyendo que si nunca se hubiera escapado del zoológico, no estarían tristes. Pero Alex le dice que fue la mejor decisión que tomaron. Se sintieron vivos, enamorados y cuando estuvieron en el circo encontraron un hogar.
Antes vimos que Alex ayudó a Vital a intentar cosas nuevas, pues él mismo se había probado que nuevas posibilidades podían ser más gratificantes, pero siguió cometiendo el mismo error, el error de idealizar el pasado. En la escena que vimos hace un momento, donde Alex y sus amigos acabaron de dar el mejor espectáculo de sus vidas y tenían todo para estar felices y satisfechos, pudimos ver esto claramente.
Alex, Marty, Gloria y Melman estaban viviendo el momento más pleno y exitoso de su nueva vida. tenían un espectáculo aclamado, la posibilidad de viajar por el mundo, nuevos amigos que los apoyaban e incluso Alex tenía la posibilidad de iniciar una relación significativa con Gia, pero fueron incapaces de valorar o disfrutar plenamente todo esto porque estaban atrapados en la creencia de que su antigua vida en Nueva York era mejor y eso es uno de los mayores riesgos de idealizar el pasado y no poder desprendernos de él.
nubla nuestra capacidad para reconocer oportunidades reales de felicidad y crecimiento en el presente, porque nos convence de que lo que fue siempre será superior a lo que es o lo que podría llegar a ser. Y así quedamos emocionalmente anclados a un pasado que ya no existe más y dejamos de ver las posibilidades que nos ofrece el futuro.
Deciden volver al circo, pero antes de que puedan hacerlo reciben impactos de dardos tranquilizantes de Dubis. Justo cuando está a punto de cortarle la cabeza a Alex, la prensa de Nueva York llega al darse cuenta de que el famoso león ha regresado. Ven a Dubis como la heroína que lo llevó de vuelta a su hogar.
Afortunadamente, el rey Julien logra escapar y regresar a la carpa del circo. Al ver los dardos tranquilizantes, los artistas del circo comprenden que Alex y sus amigos han sido capturados. Aunque estaban molestos con ellos, recuerdan que gracias a ellos recuperaron su pasión y propósito. Deciden dejar atrás la discusión e ir a rescatarlos.
Cuando Alex y los demás despiertan, descubren que han sido puestos nuevamente en sus hábitats del zoológico, pero esta vez con cercas más altas y repletas de púas para evitar otro escape. Alex sube a su roca y el público lo vitorea, pero en lugar de felicidad siente que está en una película de terror. Y no solo él, las tomas de este momento son planos contrapicados, amenazantes.
Los colores son grises, es de noche y los gritos de la multitud, lejos de sentirse como algo extasiante, se siente como un molesto ruido ensordecedor. En esencia, lo que antes fue su hogar, ahora se ha convertido en una prisión. Pero lo más increíble de todo es que el zoológico no cambió mucho, solo le pusieron unas rejas un poco más altas y ya.
Entonces, si es así, ¿por qué se nos muestra con tanto horror esto? La razón es sencilla, pero a la vez simbólica. El entorno no ha cambiado de manera significativa, pero Alex y sus amigos sí lo hicieron. El terror que ahora sienten frente a las mismas paredes, rocas y rutinas no viene de que el lugar sea inherentemente peor o más amenazante, sino porque ellos ya no son los mismos que vivían ahí.
Y esto la película lo mostró visualmente con planos contrapicados y oscuros. Las porras de las personas que antes los aclamaban ahora se sienten como simples gritos ensordecedores y perturbadores. No son las personas que han cambiado ni el zoológico, sino la percepción de nuestros personajes hacia ese lugar. Alex y sus amigos construyeron en su mente un lugar perfecto, pero ahora tras haber crecido, cambiado y evolucionado lo que en algún momento significó estabilidad, ahora lo ven como un estancamiento. Y el hecho de que los
hábitats sean prácticamente prisiones me gustó porque cuando algo en nuestra vida se sostiene más por lo que representó en el pasado que por lo que realmente aporta al presente, termina convirtiéndose en una jaula. Sí, sé que tal vez me estoy viendo muy fatalista, pues hay ocasiones en las que regresar a ese lugar idealizado no implica mayores consecuencias.
Si no te gusta lo que encuentras, simplemente puedes irte y seguir adelante sin mayor dificultad. Pero existen otras ocasiones en las que el costo de haber romantizado el pasado puede ser muy alto, real y difícil de revertir. Puedes regresar a una relación que, aunque en su momento pudo haber tenido algunos aspectos positivos, en el presente ya no se alínea con lo que quieres para ti y te terminas encerrando en dinámicas que ya no te permiten avanzar ni siquiera ser feliz.
O esa prisión puede hacer mantener amistades que alguna vez valoraste y fueron relevantes en el pasado, pero que en el presente ya no lo son. Ya no compartes los mismos valores, tienes que recortar partes esenciales de ti para encajar nuevamente. En cada uno de estos casos, idealizar el pasado podría terminar atrapándote en una realidad que ya no te corresponde, consecuencias materiales y reales.
Dubo pasa al frente para recibir felicitaciones y de manera sutil carga un dardo venenoso para eliminar a Alex. Dispara, pero antes de que el dardo alcance a León, Gia aparece y lo salva. Los artistas del circo han construido un globo aerostático con todas las atracciones integradas. Con él rescatan a Alex, Melman, Gloria y Marty derrotando a los guardias del zoológico mientras el público observa asombrado.
Pero antes de que puedan marcharse, Duboa escapa de la jaula de las cobras e intenta capturar a Stefano mientras las serpientes inundan la fuente. Logra sujetarlo y está a punto de dispararle hundardlo, pero Alex no lo permite. Le dice a J que harán trapecio norteamericano. Lanza a Marty para que coloque una soga y luego él y Gia vuelan por los aires en el suelo.
Morto roba la pistola de dardos y Alex arrastra a Duboa por el trapecio. y Stefano logran ponerse a salvo, pero Alex y la capitana siguen en el aire batiéndose a golpes mientras están a punto de caer en la fosa de las cobras que ahora están sumergidas en agua. Antes de que Alex caiga, los perritos con cohetes lo rescatan librándolo de Dubá, quien es sedada por Mor.
Cuando Alex sube al globo aerostático, accidentalmente suelta una pila de globos que caen al suelo y hacen felices a los niños presentes. Mientras tanto, él y Gia se miran más enamorados que nunca. Al final, los miembros originales del circo Mendoza invitan a Alex, Gloria, Marty y Melman a unirse a ellos y viajar por el mundo. Los cuatro aceptan.
La vida está hecha de experiencias y cada una de ellas tiene el potencial de transformarnos profundamente. Todo lo que vivimos nos moldea, tiene el potencial de cambiarnos, nos ayuda a ver el mundo desde una perspectiva diferente. Y esto significa que con cada paso que damos, inevitablemente dejamos atrás a la persona que fuimos para convertirnos en alguien nuevo.
Y aunque esto pueda sonar algo triste, también tiene su lado bello, porque quiere decir que nunca dejamos de crecer. A veces, cuando intentamos regresar al pasado, descubrimos que los lugares que amábamos ya no son lo que recordamos. Pero tal vez no son ellos los que cambiaron, sino nosotros.
Los espacios permanecen, pero somos nosotros quienes nos volvimos diferentes. Ya no encajamos porque ahora somos una nueva versión de quienes fuimos antes. Y claro que aunque es válido, necesario y tiene su función el recordar con cariño aquello que vivimos, creo que no podemos vivir con la mirada detenida hacia atrás porque corremos el riesgo de tropezar, de tomar el camino equivocado o peor aún, perdernos intentando recuperar algo que probablemente ya no existe, porque lo que lo hacía existir era justamente esa versión anterior de nosotros. Creo que
lo que nos queda está en aprender a sí mirar hacia atrás, pero para recoger las lecciones que nos ayudarán a seguir caminando con la mirada hacia delante. El pasado, a final de cuentas es un lugar de referencia, no un lugar de residencia, porque solo caminando hacia delante podemos también descubrir un mundo lleno de nuevas posibilidades, experiencias y aventuras que nos esperan con los brazos abiertos, listas para ayudarnos a crecer otra vez.
Sí, el pasado puede ser hermoso, pero lo mejor puede ser que aún esté por venir. Y si alguien se preguntaba qué pasó con Dubá y suscuaces, bueno, los pingüinos con su astucia los enviaron en un contenedor con destino a Madagascar.