se jacta de tener un olfato para los judíos y su historial de muertes asciende a millones. Más tarde, Douglas conoce a Carl Dunits, el líder de la Marina y el hombre cuya mente privilegiada le consiguió un historial de muertes confirmadas bajo el agua más extenso que nadie haya conocido. Carl es responsable de asesinar a miles de tropas británicas con sus elaboradas estrategias imposibles de prever.
Toda la Marina estaba bajo su mando y lideraba con Mano de Hierro. Luego de Carl conocen a Striker, quien durante la guerra fue el manipulador más grande de masas jamás visto. Su talento para manejar los medios y la propaganda llevó el orgullo nazi a los oídos y ojos de la nación. Striker se aseguró de que todos los medios de comunicación disponibles estuvieran bajo su control y destruyó el resto.
Esa noche Douglas les permite cenar juntos. Para interpretar su comportamiento, él sabe que para quebrar a los hombres más poderosos y crueles del Imperio nazi, debe ir tras German. Él es quien los mantiene unidos. la cabeza de la serpiente. Aunque Herman se expresa con lentitud y asegura estar enfermo, Douglas se espía en su celda y lo ve haciendo ejercicio hasta agotarse.
Es un mentiroso y un manipulador. Esa madrugada, Douglas despierta a Howi con una idea. Visitar la biblioteca local necesita conocer todo sobre estos individuos y seguramente ese tipo de contenido lo encuentren en un libro. Desafortunadamente la biblioteca fue bombardeada hace meses, así que esa noche pasan horas revisando entre escombros por algo útil.
Allí Douglas le revela a Howi su idea. La oportunidad de compartir con estos hombres es demasiado apreciada para solo hacer su trabajo. Está decidido a escribir un libro, diseccionar la mente de estos hombres para descubrir el origen del mal que los motivó a cometer esos actos. Hawi le dice que podría meterse en problemas por llevar un proyecto personal a escondidas, pero Douglas le dice que la guerra terminó.
Pronto serán enviados a casa, donde nada más los espera. [música] Solo un trabajo de medio tiempo por una paga miserable. Este libro cambiará su vida y les hará ganar mucho dinero. El dúo regresa casi al amanecer y apenas se bajan del jeep, un soldado les informa que Herman tuvo un ataque, no puede respirar y está recibiendo asistencia médica.
Douglas sube corriendo, encuentra al líder nazi asfixiándose y en pánico. Frente a todos le ofrece asistencia y sus pastillas, pero Herman se niega a tomarlas y las escupe. Así que Douglas se toma una para demostrarle que es seguro. Unos segundos después, su respiración se controla y Douglas se ríe al pensar en que cayeron como tontos en su plan.
El tipo quería sus pastillas y consiguió la forma de que ellos se las entregaran por las buenas. Mientras Douglas realiza su trabajo en Austria, Robert intenta convencer a personas influyentes para llevar a cabo los juicios. Quiere mostrarle al mundo que la justicia existe al condenar en público a los seres más despreciables.
Sin embargo, para algunos, Herman y sus hombres deberían recibir una bala en la cabeza y ser enterrados en tumbas sin nombre. Darles publicidad y más segundos de vida no es lo que desean. Consideran que haber ganado la guerra es suficiente y Robert es rechazado. Esa tarde regresa a su oficina con las malas noticias.
Los americanos no tienen planes de apoyarlo, pero la sorpresa es que los rusos sí esa tarde envían a un representante para proporcionarle a Robert todo lo que necesita. La madre Rusia quiere ser transparente y apoya el desarrollo de un juicio público para estos hombres. Están dispuestos a financiar todo el juicio con algunas demandas y privilegios para sus reporteros.
En los días siguientes, Douglas continúa aplicando sus técnicas [música] en Herman y en el resto de sus hombres, esperando descifrar su psique. Comienza con la prueba de las tarjetas. Anota sus respuestas y reacciones. Todo se convierte en material para su libro. Los generales son groseros. No planean darle nada que pueda usar en su contra después.
El único que le da respuestas sinceras es Herman, quien finalmente admite que habla inglés perfectamente. De vuelta con Robert está en su oficina pensando en formas de convencer a los americanos de unirse al juicio. Sin embargo, el tiempo se agota. Las órdenes de ejecución serán emitidas pronto. Si quieren cambiar algo, deben pedir la ayuda de alguien más influyente que el presidente de los Estados Unidos.
Al día siguiente, Robert está en el Vaticano. Utiliza todas sus conexiones para conseguir una reunión con el Papa, buscando su apoyo para una misión de juicio justo para cada hombre. El Papa se niega a darle el apoyo de la Iglesia, pero Robert le recuerda que la Iglesia apoyó a Hitler en 1933 y lo acusa de haber conocido sus intenciones.
El Papa admite que lo hizo para proteger a los católicos en Alemania y Robert le dice que fue una lástima que los judíos no hubieran tenido a una iglesia que los respaldara. Unos minutos después, Robert sale del Vaticano con una orden firmada, conseguida luego de extorsionar al representante de la fe para hacer justicia por los judíos asesinados por German y los hombres bajo su mando.
Dos días después, Robert aterriza en Nurenberg, donde se planea reconstruir el Palacio de Justicia para el juicio. Es una ardua labor, ya que las bombas dejaron poco que usar, pero debería estar listo para albergar 600 personas entre reporteros, prensa y miembros de la Suprema Corte. Con el respaldo de la iglesia, Hermann y sus hombres son subidos a un avión para que reciban un juicio justo por sus crímenes.
Durante todo el trayecto, Douglas usa todos sus métodos para sacarles un poco más de información que usar para su libro. Aunque Robert celebra por un momento su labor de justicia, un hombre llamado David se presenta para advertirle que si falla en su misión y estos hombres no son enjuiciados, todos los países involucrados serán el hazme reír del mundo y él se unirá a ellos en una cárcel de por vida acusado de traición.
Pero no solo él, también todos los que están de su lado, incluida su esposa. Los Estados Unidos de América no se unieron a este juicio por voluntad propia. Él manipuló el juego al involucrar a la iglesia y deberá asumir las consecuencias si fracasa. Por eso ha venido para ser su mano derecha y ayudarlo a ganar.
Unas horas después, Herman y sus hombres llegan a una prisión provisional donde residirán durante su juicio. Borton les da las reglas del lugar, les quitan todo lo que puedan usar para hacerse daño y les da la bienvenida a Nuremberg, una de las ciudades más grandes que destruyeron con sus actos. A pesar de estar en una celda a punto de enfrentar un juicio de muerte, Herman está confiado y sonríe.
Admite que él se rindió. No lo atraparon. Es aquí donde desea estar. Y Douglas se queda estancado en su libro. Esa noche los soldados traen a Rudolp, un hombre sumamente fanático de Hitler que cometió actos en su nombre por años. Este había fingido Amnesia luego de ser capturado al estrellarse su avión y a quien Herman recuerda como un soplón.
Apenas ve a Rudolf, la actitud serena de Herman cambia y pide hablar con Douglas. Le ofrece darle información sobre Rudolf a cambio de un favor. Quiere enviarle una carta a su esposa. Douglas lo sienta frente a Rudolp, pero este no flaquea. Mantiene su cuartada de que no recuerda nada, incluso estando frente al hombre vivo más sanguinario y malvado de toda Alemania.
A la mañana siguiente, Douglas cumple su parte del trato. Lleva la carta a una casa segura donde residen la madre y la hija de German, quienes ansiaban noticias desde hace mucho tiempo. Ella le envía una carta de regreso y Douglas cree que podría usar eso a su favor. Ahora tiene algo que Herman desea y que podría ser útil. Al regresar a la prisión hay problemas.
Un grupo de soldados de alto rango de diferentes naciones ha llegado para presentar los cargos en contra de todos los generales alemanes, quienes reciben un folio detallado con los crímenes de los que se les [música] acusa. Ley no se toma las noticias muy bien, tiene un ataque de ira y ataca a Douglas hasta que lo someten.
Con las noticias recientes, la ciudad de Nuremberberg pasa de ser casi abandonada a estar completamente abarrotada de personas y reporteros que quieren seguir el juicio detalle a detalle. En todos los televisores del mundo se ven las actualizaciones de los preparativos para el juicio del siglo.
Esa noche a Robert le preocupa que los nazis se salgan con la suya, así que se reúne con Douglas en un lugar alejado. Sabe lo de su pequeño proyecto personal y quiere que se olvide de su interés monetario y lo apoye haciendo las preguntas correctas. Quiere fechas, nombres, maniobras, información no útil para un estúpido libro, sino para hacer que el mundo cambie y puedan enjuiciar a estos hombres por sus actos.
Y para eso necesita conocer cada detalle del hombre que enfrentará en el juzgado. En su siguiente conversación con Herman, Douglas le trae un regalo, un cigarro de muy buena calidad y le pregunta sobre el fer. Tiene curiosidad por saber cómo era. Este es el primer paso para que le cuente algo más.
Hermán [música] se abre. Le cuenta que Hitler era un hombre hábil con las palabras que sirvió para un propósito en común por toda la nación. La siguiente pregunta es sobre los campos de la muerte, pero Herman admite [música] que no sabía lo que se hacía en esos lugares. Inicialmente se suponía que serían para mano de obra usar a los enemigos capturados para reconstruir la nación.
Del resto no admite conocer nada. Más tarde esa noche, Douglas se reúne con Robert y según su análisis, Herman cree en el renacimiento de su nación. Según sus palabras, Ly Striker fueron los responsables de los mal llamados campos de la muerte y no tenía conocimiento de lo que allí sucedía. El resto de personas en la sala lo insulta.
Creen que se ha cambiado de bando al proteger a Herman, pero Douglas no flaquea y le jura a Robert que es la verdad. A la mañana siguiente, Douglas lleva a cabo su última entrevista con Ley, quien se disculpa por el golpe y le revela mucho sobre su persona. Todo esto emociona a Douglas, quien se aparta para descargar todo en su libro, pero se distrae sus obligaciones y allí es cuando todo se va al [ __ ] La alarma suena y los soldados encuentran el cadáver de ley en su celda.
se enteró de que Herman le echó la culpa de los campos y se quitó la vida antes de ser juzgado. Borton está furioso. Que esto haya pasado a menos de 48 horas del juicio es inaceptable. llama a Douglas a su oficina y le informa que Gilbert, otro doctor, llegará para asistirlo y él será su superior. Lo primero que Gilbert hace al llegar es cuestionar todo lo que Douglas ha hecho.
Sus informes parecen incompletos y deduce que se ha vuelto demasiado amigable con sus pacientes. Luego le revela que sabe sobre el libro y quiere que sean coautores o usará su rango para hacer que lo transfieran. Desde ese momento se desata una carrera por información. La prisa difumina la línea entre trabajo y ambición y Douglas se aprovecha del vínculo creado con la familia de Hermanas por relatos.
Esa noche Herman le cuenta que cuando era niño, su tío lo sacó del campo y los llevó a vivir a la ciudad. Era un hombre muy rico que les dio una vida digna, pero relegó a su padre a dormir en el sótano. De pequeño, cada noche escuchaba como su tío salía de su habitación, recorría el pasillo y abusaba de su madre. Esta fue la lección más grande de su vida.
No porque alguien sea amable contigo significa que esté de tu lado. Luego se disponen a jugar cartas. La relación entre Douglas y Germán ya podría decirse que está basada en la confianza. Y con una carta de su hija, el doctor le hace la pregunta más importante, pero la disfraza con preocupación por un supuesto amigo. Hermann finalmente deja caer su barrera y le revela que cuando el juicio comience, leerá una declaración admitiendo todos los actos hechos por su persona, pero no los cometidos por terceros que creyeron hacer lo mejor por su país. Con esto planea evadir toda
acusación de los campos de muerte y todo lo demás caerá sobre los hombros de sus generales, quienes fueron [música] los que dieron las órdenes que arrebataron millones de vidas. Más tarde, esa noche, Douglas visita a Robert, le entrega una hoja de papel que dice palabra por palabra, lo que Herman planea decir sobre el estado.
Ha roto su juramento de confidencialidad con su paciente solo para adelantarse a Gilbert y conseguir su libro. A la mañana siguiente, Herman y todos sus hombres son preparados para ser trasladados al Salón de Justicia, un lugar construido especialmente para el juicio, equipado con todo lo que podrían necesitar en términos de seguridad, medios y [música] equipo de respuesta.
Antes de salir, Herman se para frente a sus generales y les dice que deben ser valientes, mantener su postura firme y representar todo por lo que han luchado. Un discurso basado en mentiras, [música] ya que ha revelado que será el primero en lavarse las manos. Unos minutos después, todos recorren el pasillo hacia el salón de justicia, donde docenas de cámaras emiten cada segundo al mundo entero y Herman el foco de todas estas.
Poco después, los jueces entran y Herman el último en levantarse en señal de respeto. También es el último en sentarse. Una demostración de fuerza que no pasa desapercibida. Quiere que todos sepan que está allí por elección propia, no porque ellos lo trajeron. Acto seguido, Robert da inicio al primer juicio contra la paz mundial de la historia.
Sus palabras se escuchan en cada dispositivo radial del mundo en un esfuerzo porque lo que pasó no vuelva a repetirse. Herman enviado al podio donde deberá decidir si declararse culpable o inocente. Este es el momento que ha estado esperando y para él que tiene su declaración lista. Sin embargo, cuando intenta hablar, el juez le informa que no tiene derecho a una declaración.

se le fue revocado por una petición reciente. En ese instante, Herman comprende que el doctor lo ha traicionado, filtró su plan y ahora su estrategia de lavarse las manos de los actos cometidos no funcionará. Al final del primer día de juicio, Douglas visita a la familia de Herman contarles, pero encuentra la casa destruida [música] y al regresar a la base se entera de que fueron arrestadas y la pequeña fue entregada a un convento al que no tiene acceso.
A la mañana siguiente, Herman le pregunta al doctor si tiene otra carta para él, pero este le dice que se la traerá más tarde. Ha decidido no contarle sobre lo que pasó. Unos segundos después, Gilbert entra y lo primero que sale de su boca es una disculpa por lo que le pasó a su familia. Y Herman se entera de que Douglas le mintió causando que pierda por completo la confianza que había tardado tanto en construir.
Afuera de la celda, Douglas pierde la paciencia y ataca a su colega, por lo que Borton lo suspende de sus obligaciones por el resto del día. Más tarde se reanuda el juicio y Robert abre con imágenes encontradas en los campos. advierte a los presentes de que son sumamente gráficas, pero necesarias para comprender por qué el mundo se ha unido para evitar que esto pase de nuevo.
Durante los siguientes minutos, el proyector muestra como miles y miles de personas fueron asesinadas en estos campos, todos tratados de formas inhumanas. Y los sobrevivientes relatan cómo eran exterminados en docenas de formas diferentes. Algunos morían de hambre, de frío, por disparos, asesinados por perros o incluso empujados de acantilados en filas de hasta 100 personas a la vez.
Otros eran engañados con la propuesta de tomar un baño y entraban a las salas de gas por voluntad propia. Para HIe, estas imágenes son demasiado fuertes y no puede contener las lágrimas. Incluso Douglas no puede contener su asco y sale de la sala antes de que todo termine. Decide esperar a Herman Zelda para confrontarlo.
[música] Pero Herman planea decirle nada. Ya quedó demostrado que Douglas es un traidor. Si tiene cargo de conciencia, que visite una iglesia. No son amigos, nunca lo fueron. Incluso se permite llamarlo hipócrita, como si vaporizar a 15,000 japoneses con un botón no fuera algo que ellos hicieron. Le señala que la única diferencia entre ellos es que él perdió su guerra, pero al menos conserva su reputación.
No como Douglas, quien morirá sin haber logrado nada. Podrá escribir 100 libros, pero será olvidado como todos. En un momento de ofensas se muestran las verdaderas caras de ambos. Douglas le dice que disfrutará de verlo morir con una soga al cuello. Una hora después, Douglas está ebrio en el bar cuando Marie aparece una vez más.
Ella le dice que lo vio en televisión y quiere saber para qué lo trajeron. Bajo los efectos del alcohol y los encantos de una hermosa mujer, Douglas filtra todo. Sus reuniones con German y los generales. A la mañana siguiente, su nombre está en la primera plana de los periódicos. Marie resultó ser una reportera que lo engatuzó y le sacó toda la primicia con falsos cumplidos.
Borton está furioso. Le ordena a Douglas que se retire y regrese a Estados Unidos. Allí recibirá una baja de sonrosa y abandonará su uniforme. Antes de abordar el tren, Hi viene para despedirlo y contarle algo que no sabía. Es producto de un padre alemán y una esposa judía. Cuando los nazis llegaron a su país, su madre fue arrestada y su padre lo sacó a él y a su hermana.
[música] Pero no había espacio para los tres, así que se quedó atrás. Jamás lo volvió a ver, pero se unió al ejército para descubrir qué les pasó. Según los registros, entraron en un campo llamado Achwitz en 1942, pero jamás salieron. Le suplica que haga algo para ayudar a Robert. No puede perder.
Hermann y sus hombres merecen morir por lo que hicieron y están ganando por gente que no hace nada, como él, que solo planea irse sin más. Esa noche Douglas aparece en la oficina de Robert, le entrega todo lo que tiene sobre Herman, lo que planeaba usar para su libro y la historia de HIei le dice que no puede vencer a Hermano, pero el fiscal ya no cree en él.
vio el periódico y el doctor es una desgracia para el uniforme, lo mejor será que se vaya. A la mañana siguiente se da inicio al último día de juicio. Germán muestra condición física envidiable y una determinación que solo podría tener alguien que sabe que ganará. Antes de que el juicio comience, Robert se muestra nervioso.
En unos minutos se decidirá el destino de esos hombres y el suyo. Herman se levanta confiado y posa junto al estrado antes de responder sus preguntas. Como Douglas lo predijo, Herman tiene una respuesta para todo. Palabras perfectas que le evitan asumir la culpa por los actos cometidos por sus camaradas.
Su actitud arrogante causa que Robert pierda la compostura y con ella su caso comienza a desmoronarse. Luego presenta un documento mal traducido con el que pierde por completo la confianza del público. Esto causa que Germann esté a punto de ser liberado al apegarse a su estrategia de admitir solo sus actos, de los cuales no se tiene registro alguno.
Es un hombre malvado, pero cauto que jamás permitió que nada lo incriminase directamente. La mala traducción del documento sepulta a Robert y todos lo saben. Los segundos que se queda callado revelan que no tiene nada más para usar en contra de Herman, quien lo ha vencido en su propio juego. Unos segundos antes de que el juez le permita a Herman levantarse del estrado, David intercede, pide hacer unas preguntas y Robert acepta su intervención y le entrega el podio.
David, quien ha leído todo lo que Douglas le entregó la noche anterior a Robert, comienza preguntando a German sobre sus inicios en el ejército, logrando que admita que era el Richem Master o sucesor de Hitler en 1942, disfrazando el hecho como un alago. Herman, sintiéndose victorioso, admite haber llegado a Auschwitz en esa fecha para comenzar sus labores como comandante de la SSC.
Acto seguido, David le relata como en 1942 3 millones de judíos fueron masacrados por la SS. En 1944, 800,000 más se unieron a esa cifra que se incrementó los años siguientes hasta 1946 hasta llegar a los 6 m000ones. [música] Todos masacrados por una fuerza militar que estaba a su mano, como lo acaba de admitir.
Todos ellos eran escritores, periodistas, músicos, padres, madres, hijos, muertos, no en combate, sino bajo sus propias narices. Mientras David relata las pruebas de cómo Hermann sí estaba al tanto de estas muertes, vemos como su sonrisa previa se convierte en una expresión seria de enojo. Al verse completamente derrotado, Herman solo dice Hitler.
Con una sola pregunta, conseguida de la triste historia de HIi, David ha logrado que Herman admita tener conocimiento de la muerte de esas personas. Quizás no logren condenarlos por las decenas de millones que murieron, pero solo por esos 6 millones donde se incluye la familia de Hawi lo tienen acorralado. Han usado su estrategia en su contra.
Él planeaba sepultar a los generales, pero se olvidó de que en algún punto de su vida él también fue uno al servicio de Hitler. Solo queda esperar el veredicto. Robert le dice a Douglas que tenía razón, no podía vencerlo solo. Le agradece por su ayuda y le regresa sus notas. Seguro será un gran libro. El 30 de septiembre de 1946, Hermann fue condenado a muerte por ahorcamiento por los crímenes cometidos contra millones de personas inocentes.
Una condena que compartirá con sus colegas. Un pequeño grupo de personas fue invitado a las ejecuciones, entre ellos reporteros y altos miembros del ejército. Sin embargo, antes de que pudieran comenzar, una alarma le dio a saber a Borton que Hermann no estaría presente. En su celda lo vemos poner un vial que estaba oculto en la foto de su hija en su boca y luego apretar la quijada.
Borton lo encuentra muerto segundos después. Su muerte apareció en primera plana en todos los periódicos del mundo, dejando un sabor amargo para todos al saber que un hombre tan malvado no sufrió lo suficiente por sus crímenes. La noche transcurrió como estaba planeada. Hawi acompañó a cada uno de los condenados hasta la escalera que los llevaría hasta su muerte.
Sus cuerpos fueron llevados en un camión la mañana siguiente hacia un destino no conocido. De vuelta en América, Douglas contó la verdad en su libro. Pero la idea de que alguien como Herman pudiera ser humano en el fondo no resonó entre el público patriota. Douglas pasó su vida tratando de advertirles a las futuras generaciones que hombres como Herman pueden salir de cualquier lado, no solo de los nazis, pero nadie lo escuchó.
Años después cayó en depresión y en 1958 se quitó la vida de la misma manera que Herman, con una píldora de cianuro. La película termina con una cita de un escritor famoso que nos dice que la única indicación de lo que el ser humano puede hacer es lo que ya ha hecho.