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La HISTORIA que DISNEY CENSURÓ | Pocahontas | Relato y Reflexiones

La HISTORIA que DISNEY CENSURÓ | Pocahontas | Relato y Reflexiones

Pocahontas y John Smith sí existieron, solo que ella tenía 11 y él 27. ¿Por qué una historia así termina en la mesa de desarrollo de Disney? Bueno, por un error. Hoy vas a entrar al detrás de cámaras de Disney, cómo se eligen las películas, qué pasa en esas reuniones donde todo se decide y cómo los ejecutivos del estudio más poderoso aprobaron la historia de Pocajontas sin tener lo oscura que realmente era.

Cuando por fin se dieron cuenta, ya era demasiado tarde para echarse atrás. Londres, 1607. Los marineros se despiden de sus familias y emocionados suben al Susan Constant. Van rumbo al nuevo mundo, a América, en busca de riquezas. Los españoles regresaron con oro, diamantes y gloria, y los ingleses no piensan quedarse atrás.

Llega el capitán John Smith y la tripulación celebra. Ningún hombre elimina a los indios salvajes mejor que él. Después llega el gobernador Radcliff con su perrito Persia. No, él no, este sí. Ratcliff está desesperado. Todas sus misiones anteriores han terminado en fracaso. Si no regresa con el oro, será el fin de su reputación y de su carrera.

Mientras tanto, en ese nuevo mundo que Ratliff sueña con explotar, se encuentra Pocajontas. Está en lo alto de una catarata, cierra los ojos y siente el viento. De pronto escucha que su padre, el jefe de la tribu, ha regresado. Sin pensarlo se lanza y corre para recibirlo. Al llegar lo encuentra dando un discurso a [música] su pueblo.

Han derrotado a la tribu enemiga y de entre todos los guerreros hay uno al que debe felicitar. Pocajontas lo observa y lo primero que nota es que es demasiado serio. Ella abraza a su padre, intenta contarle que ha estado teniendo un sueño extraño, uno que siente como una señal de que algo importante va a suceder.

Él le sonríe y le dice que tiene razón. Kokun ha pedido su mano en matrimonio. Pocajta se queda helada. Eso no es lo que quiere, pero su padre insiste. Él será un buen esposo, leal, valiente y capaz de darle un hogar firme y seguro. Le entrega el collar de su madre, el mismo que usó el día de su boda. Ella soñaba con que su hija lo usara en la suya. Pocajontas no sabe qué hacer.

seguir el camino que promete seguridad y estabilidad o arriesgarse por las aventuras que realmente desea. Aquí comienza nuestro comentario. Vamos a empezar a entender cómo es que Disney llegó a elegir la historia de una relación bastante cuestionable y decidió convertirla en un romance. Todo empieza en 1991.

Disney está en una racha de oro. La Sirenita y la Bella y la Bestia arrasaron en taquilla. Se volvieron fenómenos culturales e incluso llevaron al estudio a lograr algo histórico. La primera película animada nominada al [música] Óscar a mejor película. Al mismo tiempo están trabajando en Aladín y el Rey León, que se convertirán en uno de los mayores éxitos en la historia de la animación.

En este contexto, el estudio tiene muchísima presión por encontrar su siguiente gran proyecto. Para lograrlo, Disney organiza una especie de juegos del hambre creativo. Forman grupos de artistas, guionistas y directores, y cada uno tiene que desarrollar una idea. Después deben presentarla a los ejecutivos del estudio, que decidirán cuáles pasarán a la historia y cuáles quedarán en el olvido.

En uno de esos grupos está Mike Gabriel con su equipo prepara una versión animada de El Lago de los Cisney, pero cuando llega el día de la primera revisión se la rechazan. Gabriel sabe que si no propone algo rápido se queda sin proyecto. Entonces recuerda algo. Durante el día de acción de gracias al visitar la casa de un familiar, había ojeado un libro sobre Pocajontas.

La joven nativa americana que según la leyenda salvó la vida de un colono inglés. No sabe mucho sobre ella, pero siente que ahí podría haber una buena historia. Así que sin tiempo para más, improvisa una idea para la siguiente reunión con los ejecutivos. Cuando entra a la sala se encuentra frente a tres de las figuras más poderosas de Disney.

Roy y Disney, sobrino de Walt, Michael Ener, CEO de toda la compañía, y Jeffrey Katzen, la cabeza de Walt Disney Studios y el ejecutivo más temido y exigente. Cuando llega su turno de presentar, lo único que tiene es una imagen de Tiger Lily, el personaje nativo de Peter Pan con una frase escrita arriba, Walt Disney’s pocajontas.

Detrás anotó una sola línea, una princesa nativa dividida entre la lealtad a su pueblo y el amor por el enemigo. Katzen entusiasma. Dice que justo eso buscaba, una historia romántica, seria, algo tipo Romeo y Julieta, que pudiera repetir el éxito de la Bella y la Bestia. En cuestión de horas, el proyecto tiene luz verde. Es la aprobación más rápida en la historia del estudio.

Gabriel y su equipo se lanzan a desarrollar la película convencidos de que tienen entre manos la próxima joya de Disney. Queriendo hacerlo bien, lo primero que hacen es viajar a Jamestown, Virginia, el lugar donde todo ocurrió, y reunirse con descendientes del pueblo Pohattan. hablan con ellos, tratan de entender su historia, sus tradiciones y su forma de ver el mundo.

Y cuando regresan al estudio, ponen a cargo de la investigación histórica a Tom Sitito, uno de los animadores más importantes de la industria. Pero conforme Tom empieza a leer las fuentes originales, se da cuenta de que están en problemas. Lo que Gabriel le presentó a Katzen como una historia de amor épica, en realidad era entre una inocente de 11 y un hombre de 27.

Pocajas llega con la abuela Sause, el viejo árbol del bosque que siempre tiene respuestas. le cuenta el sueño que tuvo. Está corriendo entre los árboles cuando aparece una flecha frente a ella. Empieza a girar y girar hasta que se detiene de golpe. La abuela cree que ese sueño podría estar mostrándole el camino que debe seguir.

¿Y cómo sabe cuál es?, pregunta pocajas. El sauce le dice, “Escucha, todo a tu alrededor tiene espíritu, la tierra, el agua y el cielo. Si los escuchas, ellos te guiarán.” La joven cierra los ojos y deja que el viento la envuelva. Siente que algo se acerca. Mira al horizonte y entre las nubes ve algo extraño. Sube a lo más alto del árbol. No son nubes, son velas.

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