Don Severiano: (Levantando su fusta de montar con una soberbia incontenible y apuntando con rabia al rostro de la niña) Cállate la boca, mocosa insolente y malagradecida; pagarás verdaderamente muy caro este atrevimiento y terminarás tus días encerrada en los calabozos oscuros de la refinería vieja del puerto marítimo.
Wayra: (Interponiéndose con velocidad asombrosa con su bastón de madera tallada y deteniendo el golpe en el aire) No vuelva a tocar la inocencia de esta niña; la montaña entera vigila detalladamente sus movimientos de malicia y nuestra justicia de viento y flecha es implacable contra los tiranos de las ciudades.
Don Severiano: (Retrocediendo con visible temor ante la imponente presencia de los comuneros que comienzan a bajar de los cerros con sus herramientas de labranza) Esto no se quedará así; regresaré con las flotas de perforación y las excavadoras mecánicas del norte y destruiremos sus manantiales sagrados antes de la próxima temporada de lluvias.
Inés: Siento muchísimo miedo de que regrese con las máquinas pesadas y los capataces armados con rifles de repetición, Wayra; ellos tienen el respaldo económico de los jueces corruptos de la ciudad y no entenderán jamás que nosotros solo defendemos la vida de las lagunas y el equilibrio de la Puna.
Acto IV: El Refugio de la Ley en la Misión Andina
Wayra: La fuerza espiritual del agua y de la roca es infinitamente superior a la codicia de las ciudades de ladrillo, Inés; buscaremos de inmediato al Padre Anselmo en la misión de San Juan, él posee un alma limpia y conoce las leyes de tierras y derechos de la capital de la provincia.
Padre Anselmo: (Recibiendo a los viajeros en la sacristía de la iglesia de piedra y adobe con un gesto de profundo asombro y preocupación) ¡Válgame Dios, Inés! Tu tío Severiano le informó oficialmente a toda la feligresía y a las autoridades municipales que habías sido enviada de urgencia a un internado en el extranjero debido a una enfermedad.
Inés: Todo ha sido una infamia y una mentira criminal de mi tío para quedarse con los planos de conservación forestal y acuífera de mi padre, Padre Anselmo; Wayra me rescató de los peligros de la hipotermia y del hambre en el salar y me enseñó el verdadero lenguaje de la solidaridad y el respeto a la tierra.
Padre Anselmo: (Mirando a Wayra con un respeto profundo y extendiendo sus manos en señal de bendición) Gracias, hermano Wayra, por salvar la vida de esta pequeña criatura desamparada; guardaré de inmediato los diarios científicos originales de su padre en la caja fuerte secreta de la parroquia vieja del pueblo.
Don Melchor: (El anciano escribano del pueblo, entrando con premura y agitación a la oficina parroquial) Don Severiano está reuniendo ingenieros y contratistas ilegales en la frontera para dinamitar el dique de piedra de la laguna alta y desviar el río subterráneo; debemos presentar una denuncia penal ante el juez de letras de inmediato.
Inés: No les tenemos ningún miedo porque la geografía del desierto blanco está de nuestro lado; Wayra alertará de inmediato a los vigías de las comunidades para encender las fogatas de advertencia en las entradas de los senderos y los miradores más altos de la gran serranía del salar.
Wayra: Mis corredores ya han colocado los bloques de sal caliza y las trampas de piedra en los pasos estrechos de la montaña; ningún convoy de maquinaria cruzará los desfiladeros sin que las corrientes de niebla y las piedras de la colina le marquen de forma contundente el camino de regreso.
Padre Anselmo: Yo mismo acompañaré al alguacil mayor del pueblo hacia el tribunal de circuito; es hora de desvelar ante la ley las actividades fraudulentas de contrabando de minerales con las que Severiano ha financiado sus operaciones industriales ilegales durante los últimos años.
Acto V: El Juicio del Altiplano y la Caída de la Tiranía
Don Melchor: (Abriendo el libro de actas ante el Juez de Tierras en la audiencia pública) Procederé a leer los folios reales que demuestran el fraude cometido por el acusado contra la menor Inés Mendoza y las comunidades del Altiplano.
Don Severiano: (Irrumpiendo con violencia en la sala del tribunal con sus capataces armados con carabinas viejas) ¡Señor Juez, ordene la detención de esos rebeldes! Esa niña ha robado los secretos tecnológicos y los mapas geológicos del gremio para entregárselos ilegalmente a los nativos de las comunidades altas.
Juez de Tierras: Baje sus armas de inmediato, Severiano; los planos originales de Inés han sido plenamente autenticados por los peritos del tribunal y vuestro fraude inmobiliario ha quedado expuesto ante las leyes civiles de la república entera por encima de vuestras influencias políticas.
Don Severiano: (Apuntando con desesperación su revólver hacia Inés con la mirada desorbitada de un criminal acorralado) No voy a permitir bajo ninguna circunstancia que una mocosa mugrienta y un indio de las cumbres destruyan en un instante el imperio tecnológico que construí con mi astucia.
Wayra: (Apareciendo de forma imprevista desde las sombras de los portales de piedra y desarmando a Severiano con un movimiento veloz y preciso de su bastón de mando) Los hombres que siembran la malicia y la destrucción no tienen ningún poder real en la plaza de la justicia verdadera de la montaña sagrada.
Juez de Tierras: ¡Alguaciles y guardias del pueblo, aseguren a este hombre y a todos sus cómplices de inmediato! Serán trasladados bajo estricta custodia a las prisiones centrales de la capital bajo los cargos de conspiración criminal, falsificación documental, fraude procesal e intento de homicidio calificado.
Don Severiano: (Gritando con rabia descontrolada e impotencia mientras es conducido encadenado al calabozo de la fortaleza) ¡Maldigo a este pueblo de cobardes y a los salvajes de las cumbres altas! Se arrepentirán de haber escuchado las mentiras de esta niña; sin mis inversiones, sus comunidades se hundirán en la miseria.
Inés: Tu dinero sucio no pudo comprar el silencio de los salares, tío Severiano; ahora el campamento viejo de mi padre será el espacio sagrado donde construiremos una escuela de agricultura sostenible y ciencias aplicadas para el desarrollo de toda nuestra comunidad unida.
Acto VI: Cimientos de un Nuevo Amanecer Multicultural
Don Melchor: Es un proyecto verdaderamente magnífico y transformador, Inés; utilizaré toda mi experiencia notarial para registrar la escuela y los bofedales como una zona de conservación ecológica y desarrollo comunitario inalienable para todos los habitantes de la provincia.
Wayra: Cambiaremos definitivamente las palas mecánicas de la destrucción por laboratorios ecológicos que funcionen con la energía limpia del sol; estudiaremos los caminos de la tierra usando la fuerza del entendimiento que nos dejaron los antiguos abuelos.
Maestra Estela: Bienvenidos jóvenes de los oasis del desierto y de las cumbres de la sierra a la Escuela Técnica del Salar de Uyuni; hoy iniciamos formalmente las lecciones de ciencias bilingües para aprender a trazar mapas de manejo de recursos que respeten el entorno natural y las tradiciones locales.
Niño Aymara Nilo: Yo quiero aprender a usar con precisión los barómetros modernos y las cartas hidráulicas para guiar a los agricultores de mi comunidad a través de las temporadas de sequía sin perder los cultivos de quinua real en las terrazas de las tierras altas.
Niña Suma: Y yo quiero aprender los métodos científicos para conservar los tintes naturales y las plantas medicinales tal como las abuelas de la sierra lo hacen en sus vasijas de barro cocido; la producción de nuestra cooperativa de tejidos de vicuña será el orgullo de todo el estado.
Diego: (El joven constructor local, llegando con sus herramientas y bloques de sal compactada) Hemos terminado de reparar por completo la estructura de la cúpula principal del laboratorio y de instalar los espejos solares para la iluminación de la biblioteca escolar bilingüe.
Inés: Gracias, Diego; esta estructura ya nunca más será una prisión de destierro, llanto y dolor, sino el santuario luminoso donde las nuevas generaciones aprenderán a descifrar el lenguaje científico de la naturaleza andina y el valor de la identidad.
Comerciante Faustino: Don Melchor, la junta de administración de nuestra cooperativa del altiplano ha entregado el primer gran cargamento de quinua real y sales purificadas al mercado central; las ganancias obtenidas han superado con creces todas las proyecciones financieras de la temporada.
Acto VII: El Reconocimiento Internacional del Desierto de Cristal
Don Melchor: Es el justo premio a la equidad y la honestidad en el esfuerzo compartido, Faustino; cuando los recolectores indígenas reciben exactamente los mismos dividendos que los ingenieros de la ciudad, el progreso comunitario se vuelve verdaderamente indestructible y transparente.
Comerciante Extranjero: He viajado expresamente desde las universidades de Europa para comprar sus artesanías tradicionales tejidas con fibras de vicuña y lana teñida con pigmentos minerales del salar, Faustino; sus mantas poseen un aislamiento térmico único valorado en el mercado internacional.
Wayra: Aceptamos con agrado su propuesta comercial, caballero, pero con la condición innegociable de que una parte de las ganancias se destine directamente a financiar el nuevo laboratorio climático comunitario de la cañada del norte de la cordillera.
Comerciante Extranjero: Es una cláusula sumamente humana y ética, señor Wayra; firmaré el contrato de inmediato porque vuestra honestidad es la mejor garantía para las inversiones científicas de nuestra fundación cultural mundial.
Padre Anselmo: El hospital civil de la misión contará desde el próximo mes con una sección especializada de medicina tradicional administrada por los sanadores de las cumbres; las plantas medicinales de la sierra curarán con eficacia las dolencias de los campesinos.
Abuela Shiki: Traeré las hojas seleccionadas de la yareta y la resina curativa de los arbustos altos para preparar los tónicos y ungüentos que calman las fiebres del invierno; nuestra sabiduría tradicional salvará la vida de muchos niños pequeños del pueblo.
Médico del Pueblo: (Asombrado por la efectividad de las esencias vegetales aplicadas en la clínica) Es verdaderamente extraordinario cómo estas plantas naturales de la sierra detienen la infección y la inflamación de las vías respiratorias con mayor velocidad que los medicamentos químicos de la farmacia.
Inés: El Salar de Uyuni siempre ha sido un cofre inagotable de bendiciones y milagros para quienes saben observar sus ciclos biológicos con profunda humildad, doctor; mi padre lo describía en sus cuadernos y Wayra me enseñó a comprenderlo cada día.
Alcalde Braulio: Inés, los emisarios ministeriales de la secretaría de ambiente han traído el decreto oficial firmado por el Presidente de la República; las cumbres de los salares han sido declaradas oficialmente zona de reserva de la biosfera y territorio protegido.
Wayra: Este decreto presidencial nos asegura legalmente que ninguna gran corporación minera extranjera volverá a secar nuestros bofedales ni a arrojar sustancias químicas en las aguas limpias de nuestras lagunas y ríos sagrados de la montaña.
Gobernador del Estado: (Llegando al mirador de la escuela bilingüe para la gran ceremonia de apertura comunitaria) Ciudadanos de la sierra, esta comunidad representa el verdadero y más puro modelo de innovación social y sustentabilidad que nuestra nación necesita para prosperar en paz.
Don Melchor: El éxito histórico pertenece a la persistencia inquebrantable de la joven Inés y a la nobleza del maestro de las cumbres Wayra; ellos levantaron el faro del conocimiento ecológico sobre los escombros de la avaricia industrial del pasado.
Gobernador del Estado: Otorgo con profundo orgullo esta condecoración de honor civil a la joven Inés Mendoza por su invaluable contribución al desarrollo de la ciencia ambiental y al bienestar de las comunidades del altiplano.
Inés: (Colocando la medalla de oro en el mástil principal del barómetro de la estación escolar) Este honor corresponde por entero a los guardaparques indígenas que me rescataron de la desesperación y de la muerte cuando mi propia familia me consideraba un desecho de la sociedad.
Padre Anselmo: Que la bendición del Creador acompañe siempre a este centro de paz humana y reconciliación; las tormentas de viento blanco ya no nos causan terror porque estamos firmemente arraigados al lazo sagrado de la fraternidad universal.
Acto VIII: El Legado Eterno del Mar de Sal
Inés: (Contemplando el firmamento estrellado junto a Wayra en el balcón del laboratorio astronómico alto) Escucha el susurro del viento recorriendo el mar de sal, maestro; ya no se siente como el vacío frío que me llenaba de pánico en las ruinas viejas de la choza.
Wayra: La montaña sagrada solo refleja los sentimientos de paz o discordia que habitan en tu corazón, Inés; ahora la sierra resplandece con luces de esperanza porque sabe que tus mapas ecológicos han traído la justicia y la dignidad a las comunidades.
Don Melchor: He transcrito con devoción las antiguas memorias de tu abuelo materno, Inés; él escribió en sus cuadernos de bitácora que el mayor tesoro de estas tierras no era el litio brillante de las salmueras, sino el espíritu inquebrantable de su gente.
Inés: Mi abuelo entendía a la perfección el alma de las cumbres, Melchor; hoy su viejo campamento abandonado se ha transformado definitivamente en el centro de operaciones de nuestra próspera sociedad científica y ambiental del altiplano.
Maestra Estela: Los alumnos avanzados de la escuela técnica han construido con éxito un prototipo de deshidratador solar que utiliza las piedras volcánicas térmicas para conservar los granos sin gastar una sola gota de gas químico industrial.
Wayra: Esa notable innovación nos permitirá abastecer de alimentos nutritivos a las familias de las zonas más编 apartadas durante las épocas de sequía o intensas heladas, asegurando la salud de todos los niños de la región.
Niño Aymara Nilo: Yo seré el encargado de mantener perfectamente limpios los paneles solares y los instrumentos de la estación meteorológica; les enseñaré a mi compañeros cómo calcular el cambio climático observando la claridad del cielo.
Niña Suma: Y las mujeres de la cooperativa textil han terminado de confeccionar las fundas protectoras para los instrumentos ópticos del laboratorio; cada pieza de lona lleva bordado con hilos brillantes el dibujo de una parina dorada en el centro del pecho.
Comerciante Faustino: Don Melchor, los senderos ecoturísticos que comunican las aldeas han sido completamente señalizados con balizas de energía limpia por los jóvenes de la escuela; ahora el tránsito de los pastores es totalmente seguro por las noches.
Alcalde Braulio: Hemos aprobado por unanimidad un fondo municipal permanente para dotar de suministros médicos a las clínicas comunitarias de las quebradas más aisladas; la salud de nuestros hermanos nativos es la prioridad máxima de esta administración.
Inés: El conocimiento cartográfico, geológico y científico es bendito únicamente cuando sirve de forma directa para salvar vidas humanas… e instruir a los desamparados, Braulio; gracias por entender que la moral es la base de la paz.
Padre Anselmo: Tus nobles palabras reflejan la madurez espiritual de una verdadera servidora del bien común, Inés; las grandes fortunas de las corporaciones mineras se deshacen con los años, pero las obras hechas con amor quedan impresas en la eternidad.
Comerciante Extranjero: (Regresando con nuevos y mayores pedidos de productos agrícolas orgánicos para los mercados de ultramar) Sus esencias y harinas de quinua son altamente cotizadas en Europa, Inés; los compradores admiran la sostenibilidad de sus procesos.
Wayra: La excelente calidad de nuestros productos proviene del respeto absoluto y sagrado que le profesamos a la madre tierra y a las lagunas de agua limpia; cada semilla cosechada contiene la esencia de una naturaleza que cuidamos con el alma.
Gobernador del Estado: Inés, el consejo legislativo del estado ha aprobado por unanimidad la creación del Instituto de Desarrollo Ecológico y Científico del Salar, y queremos nombrarte de forma oficial Directora General de esta nueva institución técnica.
Inés: Aceptaré el importante cargo con la condición irrenunciable de que la sede principal funcione en este viejo campamento restaurado, bajo la guía del consejo de ancianos de las aldeas y con la asesoría ambiental del maestro Wayra.
Wayra: Estaré siempre a tu lado en cada mapa del territorio y de los recursos que tracemos para el futuro, Inés; la niña asustada que encontré llorando entre los escombros de la choza se ha convertido en la líder sabia que guiará el destino de nuestro pueblo.
Padre Anselmo: Que la gracia divina ilumine cada una de sus decisiones científicas y fortalezca sus espíritus; esta sierra ya no es un punto perdido en los mapas del olvido comercial, sino el faro resplandeciente de la concordia universal.
Inés: (Sosteniendo con firmeza los planos de la nueva planta de procesamiento solar mientras el sol ilumina los salones de clase) Nuestro rumbo es claro, el horizonte está abierto y nuestra hermosa historia de paz resplandecerá por siempre.
Don Melchor: El mensajero de la intendencia central ha traído despachos internacionales urgentes esta mañana, Inés; la Organización de las Naciones Unidas ha seleccionado nuestro modelo de cooperativa comunitaria para presentarlo en la exposición de Ginebra.
Inés: Es un logro verdaderamente extraordinario que compartimos con orgullo con todos los agricultores del altiplano, Melchor; esto demuestra al mundo entero que los saberes ancestrales y la ciencia moderna se potencian cuando hay respeto mutuo.
Wayra: Viajaremos con orgullo a la gran ciudad europea portando nuestras mantas tradicionales de lana tejida y nuestros bastones de mando de madera tallada; le diremos a los ingenieros extranjeros que la tierra se cuida escuchando sus latidos, no desde escritorios.
Maestra Estela: He organizado un portafolio detallado con los registros de biodiversidad y los mapas de cuencas dibujados por los propios alumnos; los geógrafos verán cómo la alfabetización científica respeta íntegramente la identidad cultural de la región.
Niño Aymara Nilo: (Mostrando su diario de observación de la fauna local con gran entusiasmo) Yo escribí el relato del ciclo de vida de los flamencos en la lengua de mis abuelos; quiero que los sabios de Europa vean que conocemos los secretos del ecosistema.
Niña Suma: Y las recolectoras de plantas de la cooperativa han preparado muestras de hierbas medicinales con fines nutricionales; el arte de la supervivencia en las condiciones extremas del salar cruzará el océano Atlántico con la mayor dignidad cultural.
Comerciante Faustino: Don Melchor, las bodegas centrales de la misión han registrado el mayor almacenamiento de quinua de nuestra historia agrícola; el invierno de heladas intensas no traerá escasez a las aldeas bajas de la provincia.
Alcalde Braulio: Hemos terminado de instalar las líneas de comunicación telefónica que conectan los puestos de control ambiental con la estación de auxilio del pueblo; la seguridad de los pastores frente a los temporales altiplánicos es total.
Inés: Las líneas de comunicación inalámbrica son una excelente aplicación de la tecnología moderna, Braulio; nos permitirán coordinar de inmediato el rescate de los pobladores en apuros durante los vientos fuertes sin arriesgar vidas humanas.
Padre Anselmo: La tecnología moderna se convierte en una verdadera bendición del cielo cuando se consagra a aliviar el dolor humano y proteger la existencia de los humildes; que Dios bendiga a los trabajadores que colocaron los postes en la llanura blanca.
Comerciante Extranjero: (Firmando las actas de renovación comercial para los próximos diez años de operaciones internacionales) Vuestra cooperativa salina ha sido declarada oficialmente ejemplo mundial de comercio ético por los comisionados del desarrollo sostenible.
Don Melchor: Este galardón internacional consolida nuestro crédito financiero y nos permite otorgar préstamos blandos para que más familias adquieran sistemas de riego por goteo solar y herramientas agrícolas eficientes de labranza.
Wayra: Los sistemas modernos de riego protegerán la cobertura de los bofedales durante las épocas de sequía extrema; la cooperativa debe ser siempre el escudo protector que ampare a los trabajadores de las aldeas más necesitadas de la montaña.
Inés: (Revisando las cartas de felicitación que nos enviaron del ministerio de medio ambiente del país) A veces miro estos horizontes de cristal y me estremezco al recordar que aquí pretendían extinguir mi futuro bajo las mentiras de Severiano.
Wayra: La tempestad de la injusticia familiar no pudo apagar la antorcha de tu talento y de tu inteligencia, Inés; tu llegada a este mar de sal fue la lluvia benefactora que despertó la dignidad dormida en los corazones de los habitantes de la sierra.
Diego: (El constructor local, abriendo las puertas del nuevo hangar de la escuela técnica de metalurgia) Hemos terminado el ensamblaje de los destiladores comunitarios; su estructura de bronce y sal resistente está lista para purificar las fuentes hídricas.
Maestra Estela: Inauguraremos los destiladores el próximo mes con el Encuentro de las Culturas del Altiplano; vendrán cantores de música tradicional de todas las quebradas a competir en un certamen de tradiciones folclóricas.
Niño Aymara Nilo: Mi abuelo está puliendo su zampoña de caña tradicional; él dice que interpretará la melodía antigua que calma los vientos fríos del norte para que los instrumentos científicos funcionen con total precisión y estabilidad estructural.
Niña Suma: Y las mujeres de las aldeas altas están tejiendo las cortinas protectoras de la escuela con fibras de colores vivos y diseños ancestrales; la plaza del laboratorio se llenará de alegría bajo el cielo despejado de la hermosa primavera.
Gobernador del Estado: (Enviando una felicitación oficial por medio del sistema de telégrafo de la provincia) Enhorabuena a todo el comité del Servicio de Desarrollo Ecológico y Científico del Salar; vuestra labor técnica ha sido elogiada en el congreso.
Don Melchor: Los ingenieros de la capital del país han comprendido que nuestra metodología de manejo de salmueras basada en el respeto ecológico y la inclusión comunitaria es la solución definitiva a las disputas territoriales de la provincia.
Inés: El reconocimiento del congreso nacional no modificará en absoluto nuestras prioridades cotidianas en la escuela, Melchor; nuestro deber fundamental sigue estando en estas aulas de piedra, educando a los niños y cuidando el bienestar de los ancianos.
Wayra: La verdadera ciencia consiste en trazar caminos de paz sobre la tierra sin perder jamás la brújula de la humildad; que el lujo y la vanidad de las grandes ciudades nunca contamine la transparencia de nuestro mar de sal sagrado.
Padre Anselmo: Celebremos este gran acontecimiento de justicia con una liturgia de acción de gracias en la explanada de la escuela bilingüe; invitaremos a todos los productores y tejedoras artesanales a compartir el pan de la concordia.
Inés: (Caminando junto a Wayra por el sendero iluminado por las antorchas mientras las estrellas se reflejan con intensidad en el suelo salino) Este puente de concordia ha sido construido con los bloques del desierto y la tenacidad de los comuneros, maestro.
Wayra: Y los vientos del Salar de Uyuni sopesarán tus palabras y repetirán tu nombre en cada cambio de estación, mi pequeña hermana Inés; la llanura olvidada resplandece hoy con la luz de la justicia verdadera y del amor universal.
Don Melchor: El juez de letras ha emitido la sentencia definitiva sobre los bienes de las empresas confiscadas a Don Severiano; todos los terrenos e infraestructura del norte han sido transferidos legalmente al fondo de la escuela.
Inés: Es un desenlace de estricta justicia legal, Melchor; las instalaciones que antes albergaban laboratorios clandestinos de evaporación hoy serán los internados donde residirán cómodamente los estudiantes de las zonas más lejanas del desierto.
Wayra: Mis rastreadores ya están preparando las herramientas para trasladar los equipos de medición científica hacia las nuevas aulas; cambiaremos los antiguos almacenes de químicos por depósitos de libros y semillas nativas de quinua.
Maestra Estela: Los tecnólogos e investigadores de las provincias vecinas han solicitado formalmente realizar una pasantía pedagógica en nuestros laboratorios; quieren aprender el uso de las tablas de flujo hídrico que diseñamos en la región.
Niño Aymara Nilo: Yo les enseñaré el uso de las herramientas de medición tradicionales para calcular la salinidad del suelo mediante la observación de las capas de cristal; les demostraré que los métodos sencillos de los ancianos son exactos.
Niña Suma: Y los sanadores del hospital comunitario les ofrecerán talleres prácticos sobre las propiedades medicinales de la yareta; el conocimiento de la sierra debe de difundirse con total generosidad científica.
Comerciante Faustino: Don Melchor, los herreros del pueblo han finalizado la construcción de los nuevos colectores solares; ahora podremos generar energía constante para los ordenadores de la oficina de investigación principal.
Alcalde Braulio: La intendencia ha confirmado el envío de materiales térmicos para mejorar las techumbres de las viviendas de los agricultores de la ladera baja; ningún hogar sufrirá los rigores del invierno altiplánico en nuestra provincia.
Inés: Agradezco tu excelente gestión administrativa, Braulio; la colaboración estrecha entre el municipio y nuestra cooperativa demuestra que el progreso real llega cuando los corazones de los hombres se unen por el bien común.
Padre Anselmo: El ejercicio del servicio público se transforma en una obra santa cuando busca la dignificación de los oprimidos; este centro científico es el testimonio viviente de que la ciencia aplicada con caridad fortalece la paz social de la nación.
Comerciante Extranjero: (Llegando al campamento con un equipo de ecólogos de la sociedad científica internacional) Queremos financiar la edición de un atlas ilustrado de la flora y fauna del salar, respetando absolutamente vuestra propiedad intelectual colectiva.
Don Melchor: El contrato de edición estipula que la mitad de los beneficios por la venta internacional del atlas se depositará de forma directa en el fondo de becas para estudios universitarios de los hijos de los pastores nativos de la sierra.
Ecólogo Internacional: Aceptamos sin reserva vuestras condiciones legales, Don Melchor; los lectores contemporáneos valoran las obras científicas que promueven la equidad social y reconocen la autoría cultural de los pueblos originarios del altiplano.
Wayra: Las ilustraciones del atlas reflejarán las formas de las parinas sagradas de la montaña y las corrientes de aire que guían a nuestras comunidades; este libro mostrará al mundo el respeto profundo que profesamos por el entorno.
Diego: (El constructor local, mostrando los acabados interiores de la nueva sala de conferencias) Hemos terminado la instalación de los paneles aislantes de arcilla local; el salón mantendrá una temperatura fresca durante las jornadas más calurosas del día y cálida en la noche.
Maestra Estela: Los examinadores del ministerio de educación han llegado a la misión; están sumamente impresionados por el conocimiento botánico y geográfico de los jóvenes estudiantes de nuestra institución bilingüe integrada del salar.
Niño Aymara Nilo: Mi abuelo dice que la llanura infinita de sal es el espejo con el que la tierra contempla la inmensidad del cielo estrellado; mañana explicaremos los ciclos de las aguas subterráneas ante los examinadores de la capital.
Niña Suma: Y las cocineras de la cooperativa alimentaria han preparado grandes fuentes de guisados tradicionales y panes de quinua integral para agasajar a todas las delegaciones científicas que asistan al foro de desarrollo sostenible.
Gobernador del Estado: (Presidiendo el acto de clausura del certamen ambiental desde la explanada principal de la escuela) Ciudadanos, las cumbres blancas de Uyuni son hoy el referente de vanguardia técnica, científica y social de toda nuestra geografía nacional.
Inés: (Tomando la palabra frente a la asamblea con profunda emoción ciudadana) Este logro no se debe a las riquezas materiales de los bancos de la capital, Señor Gobernador; es el fruto del perdón, del conocimiento compartido y de la voluntad común de los pueblos unidos.
Wayra: (Levantando su bastón de mando ceremonial frente al sol poniente que ilumina el desierto de cristal) Que la promesa de lealtad que sellamos en las piedras de esta choza vieja dure tanto como los cerros tutelares y bendiga a nuestros hijos por siempre.
Padre Anselmo: Bendito sea el pan de la unidad que compartimos hoy en este centro comunitario y benditos sean los espíritus que decidieron unirse en el respeto mutuo; la luz de la verdad ha vencido definitivamente a las sombras del engaño y del despojo.
Inés: (Sentada junto a Wayra en la escalinata de piedra de la casa principal mientras las risas de los niños llenan el aire de la tarde) El silencio del salar ya no es un espacio de castigo y miedo, maestro; ahora es el refugio de nuestra paz eterna y de nuestra ciencia.
Wayra: Tu nombre quedó grabado en las cartas ecológicas de estas cumbres de la cordillera, pequeña hermana Inés; eres la guardiana del mar de cristal y tu legado de concordia guiará con paso firme los rumbos de los hombres del porvenir.