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El Guardián del Cielo de Cristal: La Alianza de las Cumbres y el Secreto del Observatorio Olvidado de Atacama

El Guardián del Cielo de Cristal: La Alianza de las Cumbres y el Secreto del Observatorio Olvidado de Atacama

Don Leonel: Quédate en este observatorio abandonado de la cumbre, Julián; el aire seco del desierto de Atacama limpiará tu arrogancia de joven estudiante mientras yo me encargo de registrar ante los tribunales los planos de los yacimientos de cuarzo y litio que tu padre te heredó.

Julián: Siento muchísimo terror por el silencio absoluto que domina estas cumbres de piedra roja, tío Leonel; no me dejes solo en esta torre de metal donde el viento de los Andes silba con fuerza entre las cúpulas oxidadas al caer la noche.

Don Leonel: Tu padre me confió tu tutela antes de fallecer y ahora soy el único administrador de los derechos mineros; aprende a sobrevivir con el agua de la cisterna y los granos secos hasta que decida regresar en mi caravana.

Julián: (Viendo alejarse la polvareda de las carretas entre las dunas del desierto) Madre mía, tú que me cuidas desde los altares eternos del cielo, dale templanza a mi mente y no permitas que la soledad destruya mi corazón en esta cumbre fría.

Malik: Tus sollozos despiertan a los cóndores que anidan en los acantilados de la gran cordillera, pequeño náufrago del valle bajo; el llanto consume el aliento que tu cuerpo necesitará para resistir las heladas de la madrugada.

Julián: ¡Por favor, no me ataques con tu vara de madera, señor de los salares! Mi tío Leonel me dijo que los likanantai eran hombres salvajes que destruían los campamentos y no tenían ninguna piedad con los extranjeros que cruzaban sus cerros.

Malik: Las palabras de tu pariente están manchadas con el fango de la mentira y la ambición; mi nombre es Malik, que significa el que mira las estrellas en la lengua de mis abuelos, y vine a ofrecerte un cuenco de sopa de quinua caliente.

Julián: (Tomando la vasija de arcilla con sus manos entumecidas por el frío) Esta comida ha devuelto el calor a mi pecho y la claridad a mis ojos; gracias por no dejarme desamparado en esta torre rodeada de arenas infinitas.

Malik: Este viejo observatorio fue construido sobre un cerro sagrado donde nuestros ancestros leían el destino del mundo; te enseñaré a descifrar el mapa de las constelaciones oscuras y a recolectar los frutos dulces del chañar.

Julián: Quiero aprender los secretos del cielo y de la montaña como lo hace tu gente, Malik; ya no quiero volver al pueblo donde mi tío me azotaba y me obligaba a falsificar títulos de propiedad para las compañías extranjeras.

Malik: El desierto de Atacama es una escuela implacable que premia la paciencia y castiga la vanidad; si escuchas el cantar del viento en las quebradas, comprenderás que los espíritus de la tierra nunca te dejarán en el olvido.

Julián: He dibujado los primeros trazos del movimiento de los astros en mi cuaderno de notas, Malik; mañana quiero ayudarte a guiar a las llamas a través de los bofedales ocultos antes de que el sol del mediodía evapore la humedad.

Don Leonel: (Regresando tres lunas después con una mirada cargada de avaricia y soberbia) ¡Qué clase de traición es esta! Mi mejor heredero viviendo como un ermitaño junto a los pastores de las cumbres altas.

Malik: Caballero, su presencia contamina la pureza de este horizonte de cristal; usted desterró a este joven para robarle los planos del fuego interno y las vetas de litio que pertenecen por derecho a las comunidades de la sierra.

Don Leonel: ¡Cállate, indio de los salares! Cuando los gobernadores civiles se enteren de que están ocultando los yacimientos mineros de la nación, vendrán con los soldados del gobierno a despejar estas quebradas.

Julián: ¡No permitas que amenace a Malik, Leonel! Él me dio la protección y el conocimiento que tú me negaste, y todo el tribunal de minas sabrá que falsificaste el testamento original de mi padre antes de dejarme aquí.

Don Leonel: (Levantando su fusta de montar con una arrogancia desmedida) Cállate la boca, muchacho insolente; pagarás muy caro este atrevimiento y terminarás tus días encerrado en los pozos profundos de la mina vieja del norte.

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