El Guardián de Wirikuta: El Camino del Ojo de Dios y el Destino Sagrado de la Niña del Altiplano
Don Ignacio: Quédate aquí en este rancho viejo de la Sierra de Nayarit, Lucía; el aire seco de las barrancas calmará tu rebeldía mientras yo administro de forma legal los títulos mineros que tu padre te dejó.
Lucía: Tengo muchísimo miedo de los animales salvajes y de la noche oscura en estas colinas, tío Ignacio; no me dejes sola en esta ruina abandonada donde el viento silba con fuerza entre las piedras.
Don Ignacio: Tu padre ya no está para cumplir tus caprichos y ahora soy yo quien maneja el ganado y las tierras; aprende a sobrevivir con lo que encuentres en estas chozas hasta que decida regresar.
Lucía: (Viendo alejarse el caballo de su tío entre el polvo del camino) Madre mía, tú que me cuidas desde los altares dorados del cielo, dale calor a mis manos y no permitas que la soledad destruya mi corazón.
Xitakame: Tus sollozos interrumpen el vuelo del águila en las cumbres sagradas, pequeña niña de los valles bajos; la tristeza consume la energía que tu cuerpo necesitará para soportar el frío de la madrugada.
Lucía: ¡Por favor, no me hagas daño con tu vara de madera, señor de la montaña! Mi tío Ignacio me dijo que los huicholes eran hombres salvajes que perseguían a los niños extranjeros que cruzaban sus fronteras.
Xitakame: Las palabras de tu pariente están llenas del fango de la mentira y la ambición; mi nombre es Xitakame, que significa crecimiento verde, y vine a ofrecerte un poco de atole de maíz azul.
Lucía: (Tomando la jícara de barro con sus manos temblorosas) Esta bebida ha devuelto la fuerza a mis piernas y ha calentado mi pecho; gracias por no dejarme desamparada en este suelo cubierto de tierra.
Xitakame: Este rancho perteneció a un anciano sabio que cultivaba los campos con respeto; te enseñaré a encontrar los frutos comestibles y a extraer el agua limpia del manantial oculto en la gran roca.
Lucía: Quiero aprender a caminar sobre las piedras altas sin hacer ruido como lo hace tu gente, Xitakame; ya no quiero volver al pueblo donde mi tío mi tío me golpeaba y ocultaba las cartas de mi herencia.
Xitakame: La sierra de Nayarit es una maestra exigente que premia la paciencia y castiga la soberbia; si escuchas el murmullo de los árboles, comprenderás que los dioses del universo nunca te dejarán sola.
Lucía: He memorizado las primeras expresiones de hermandad en la lengua de tus abuelos, Xitakame; mañana quiero ayudarte a tejer los ojos de dios con hilos de colores para colocarlos en la entrada.
Don Ignacio: (Regresando tres lunas después con una mirada cargada de avaricia y desprecio) ¡Qué clase de humillación es esta! La heredera de las mayores minas de plata conviviendo con los pastores de la sierra.
Xitakame: Caballero, su presencia contamina la pureza de este bosque sagrado; usted abandonó a esta pequeña criatura para apoderarse de las tierras que le pertenecen por derecho de sangre y leyes humanas.
Don Ignacio: ¡Cállate, indio de las cumbres! Cuando las autoridades del pueblo se enteren de que estás reteniendo a mi sobrina, vendrán con los soldados armados a desalojar todos estos terrenos comunales.
Lucía: ¡No permitas que amenace a Xitakame, tío Ignacio! Él me dio la comida y el poncho que tú me negaste, y todo el pueblo sabrá que falsificaste el testamento original de mi difunto padre antes de desterrarme.
Don Ignacio: (Levantando su fusta de montar con una furia descontrolada) Cállate la boca, niña insolente; pagarás muy caro este atrevimiento y terminarás encerrada en las bodegas oscuras de la hacienda vieja.
Xitakame: (Interponiéndose con su bastón de mando de madera tallada con símbolos de protección) No vuelva a tocar la inocencia de esta niña; la montaña entera vigila sus pasos y nuestra justicia es implacable.
Don Ignacio: (Retrocediendo con temor ante la mirada firme del guerrero) Esto no se quedará así; regresaré con mis capataces armados y destruiremos este puesto antes de la próxima temporada de la cosecha.
Lucía: Siento muchísimo miedo de que regrese con los hombres armados de la ciudad, Xitakame; ellos tienen armas de fuego y no entenderán que tú me has salvado de una muerte segura en medio de la neblina.
Xitakame: El valor de la verdad es superior al plomo de los fusiles, Lucía; buscaremos al Padre Vicente en la misión del pueblo viejo, él conoce las leyes de los blancos y tiene un alma limpia de codicia.
Padre Vicente: (Recibiendo a los viajeros en la sacristía con un gesto de profundo asombro) ¡Válgame Dios, Lucía! Tu tío Ignacio le aseguró a toda la feligresía de la parroquia que habías sido enviada a la capital.
Lucía: Todo ha sido una infamia de mi tío para quedarse con los bosques de mi padre, Padre Vicente; Xitakame me rescató de la inanición y me enseñó el verdadero valor del respeto a la tierra sagrada.
Padre Vicente: (Mirando a Xitakame con un profundo respeto humano) Gracias, hermano Xitakame, por proteger a esta pequeña criatura desamparada; guardaré los documentos del testamento legítimo en la caja fuerte.
Don Fernando: (El viejo escribano del pueblo, entrando con prisa al despacho parroquial) Don Ignacio está reuniendo talamontes ilegales en la frontera para asaltar las tierras de la comunidad alta; debemos actuar ya.
Lucía: No les tenemos miedo porque la montaña sagrada está de nuestro lado; Xitakame alertará a los comuneros de la sierra para vigilar los senderos ocultos antes de que caiga la noche sobre el bosque.
Xitakame: Mis hombres ya se encuentran posicionados entre los peñascos grises; ningún mercenario cruzará la frontera de la piedra alta sin que nuestras flechas de advertencia le marquen el camino de regreso.
Padre Vicente: Yo mismo acompañará al alguacil del pueblo hacia la jefatura de policía de la región; es hora de arrancar la máscara de honestidad con la que Ignacio ha engañado a todos los comerciantes.
Alguacil Mayor: Hemos revisado los registros ocultos que Don Ignacio guardaba en su caja fuerte de la alcaldía; todos los papeles confirman el fraude procesal y el desvío del dinero de la menor Lucía.
Don Ignacio: (Irrumpiendo en la plaza principal con dos capataces armados con carabinas viejas) ¡Alcalde, detenga a esos traidores! El salvaje ha usado artimañas para confundir a mi sobrina y robarme los terrenos.
Alcalde Ramiro: Baje sus armas de inmediato, Ignacio; el testamento original ha sido presentado por el Padre Vicente y su firma falsa ha sido comprobada por los peritos del tribunal del estado.
Don Ignacio: (Apuntando su revólver hacia Lucía con desesperación criminal) No voy a permitir que una mocosa mugrienta y un cura viejo me quiten la fortuna que me corresponde por astucia y derecho.
Xitakame: (Apareciendo desde las sombras de los portales de piedra y desarmando a Ignacio con un movimiento veloz) Los hombres de malicia no tienen poder en la plaza de la justicia verdadera de la sierra.
Alcalde Ramiro: ¡Alguaciles, aseguren a este criminal de inmediato! Será trasladado a la prisión de la capital bajo los cargos de falsificación documental, fraude comercial e intento de homicidio calificado.
Don Ignacio: (Gritando con rabia mientras es conducido al calabozo de la villa) ¡Maldigo a este pueblo y a los nativos de las cumbres altas! Se arrepentirán de haber escuchado las mentiras de esta niña.
Lucía: Tu dinero no pudo comprar el silencio de la sierra, tío Ignacio; ahora el taller viejo de mi padre será el lugar donde construiremos el futuro de toda nuestra comunidad multicultural unida.
Don Fernando: Es un hermoso proyecto, Lucía; utilizaré mis conocimientos legales para registrar las tierras del bosque como una propiedad comunal que beneficie a los nativos wixáritari y a los pequeños productores.
Xitakame: Cambiaremos el metal de las armas por el hierro de las herramientas agrícolas; procesaremos los hilos de lana en las instalaciones nuevas usando la energía limpia de nuestro río sagrado.
Maestra Lucía: Bienvenidos niños del bosque y del pueblo a la Escuela de la Reconciliación; hoy abrimos los libros del saber bilingüe para que todos aprendamos a respetarnos bajo el mismo cielo de Nayarit.
Niño Huichol Tari: Yo quiero aprender a escribir las leyendas de mis antepasados en las hojas blancas para que los niños del pueblo conozcan el valor de nuestros cerros santos y nuestros cantos de siembra.
Niña Juana: And yo quiero aprender a cultivar los tintes naturales tal como las abuelas de la comunidad lo hacen junto al manantial; la producción textil de nuestra región será el orgullo de todo el estado.
Diego: (El hijo del carpintero local, llegando con sus herramientas de trabajo) Hemos terminado de colocar los bancos de madera y las mesas para la biblioteca de la escuela bilingüe; este espacio quedó hermoso.
Lucía: Gracias, Diego; este sitio ya nunca más será un lugar de castigo y soledad, sino el faro de esperanza que guiará los pasos de las futuras generaciones de la sierra por el camino de la paz.
Comerciante Facundo: Don Ramiro, la cooperativa textil ha entregado el primer cargamento de tapetes tradicionales al mercado central; las ganancias han superado todos los pronósticos financieros.
Don Fernando: Es el resultado de la honestidad en el trabajo compartido, Facundo; cuando los obreros de la sierra reciben el mismo salario que los técnicos del pueblo, la productividad se multiplica por el entusiasmo.
Comerciante Extranjero: He viajado desde la capital para comprar toda su producción textil de lana fina, Lucía; sus diseños tradicionales tienen una belleza única que es valorada en los mercados del mundo entero.
Xitakame: Aceptamos su propuesta de comercio internacional, caballero, pero con la condición de que los beneficios se utilicen para equipar el nuevo hospital civil que estamos levantando en el sector norte.
Comerciante Extranjero: Es una condición sumamente noble, señor Xitakame; firmaré el contrato con absoluto gusto porque sé que mi dinero apoyará la salud de las familias que trabajan con tanta dignidad.
Padre Vicente: El hospital de la sierra contará con una sala especial para los médicos tradicionales de la comunidad huichola; la ciencia moderna y la herbolaria ancestral deben caminar juntas para sanar los cuerpos.
Abuela Shiki: Traeré las hojas del poleo y la resina de los pinos altos para preparar los ungüentos que calman las fiebres del invierno; nuestra sabiduría tradicional salvará la vida de muchos recién nacidos.
Médico del Pueblo: (Asombrado por la efectividad de los remedios nativos) Es increíble cómo esta mezcla de raíces controla las infecciones respiratorias con mayor rapidez que los medicamentos comerciales de la ciudad.
Lucía: La montaña siempre ha sido un cofre de bendiciones para quienes saben escuchar su voz con respeto, doctor; mi padre lo sabía y Xitakame me enseñó a comprender el lenguaje sagrado de la naturaleza.
Alcalde Ramiro: Lucía, los inspectores del gobierno nacional han enviado el decreto oficial firmado por el Presidente; los bosques de la sierra han sido declarados zona de protección comunitaria permanente.
Xitakame: Este decreto asegura que ningún empresario corrupto volverá a intentar desviar el agua de nuestros arroyos ni a talar los pinos centenarios para instalar sus industrias destructivas en la montaña.
Gobernador del Estado: (Llegando a la plaza de la escuela bilingüe para la ceremonia de inauguración) Ciudadanos, este lugar representa el verdadero espíritu de unidad y progreso que nuestra nación necesita para avanzar.
Don Fernando: El mérito pertenece a la persistencia de Lucía y a la nobleza del guerrero Xitakame; ellos construyeron el puente de paz sobre el abismo del odio y de los prejuicios sociales del pasado.
Gobernador del Estado: Entrego esta medalla de honor civil a la joven Lucía Mendoza por su destacada labor en la pacificación y el desarrollo comunitario de las regiones boscosas del norte del estado.
Lucía: (Colocando la medalla sobre el bastón de mando de Xitakame) Este reconocimiento pertenece a los artesanos huicholes que me abrieron sus corazones y sus hogares cuando mi propia sangre me había abandonado.
Padre Vicente: Que la paz del Señor permanezca por siempre en este oasis de la concordia humana; las tormentas de invierno ya no nos asustan porque estamos todos unidos por el lazo del amor fraterno.
Lucía: (Contemplando el horizonte púrpura junto a Xitakame en la cima del peñasco más alto) Escucha el viento de la tarde, maestro; ya no suena como el lamento seco que me aterrorizaba en la hacienda vieja.
Xitakame: El viento solo repite el eco de lo que guardamos en el alma, Lucía; ahora canta una melodía de victoria porque sabe que tu luz ha disipado para siempre las sombras del dolor en la sierra.
Don Fernando: He revisado los antiguos diarios de tu abuelo, Lucía; él escribió que la verdadera riqueza de esta sierra occidental no eran los hilos de plata, sino la nobleza espiritual de su gente.
Lucía: Mi abuelo era un hombre sumamente sabio, Fernando; hoy su vieja hacienda de piedra ha dejado de ser una ruina abandonada para transformarse en el corazón latente de nuestra próspera sociedad multicultural.
Maestra Lucía: Los estudiantes de la escuela técnica han diseñado un sistema de energía hidráulica que utiliza la corriente del arroyo para abastecer los salones de clase sin gastar combustible químico.
Xitakame: Ese sistema nos permitirá mantener encendidas las lámparas de la biblioteca durante las noches de invierno, asegurando que los niños sigan estudiando sus lecciones sin ningún tipo de interrupciones.
Niño Huichol Tari: Yo seré el encargado de limpiar las turbinas de agua de la escuela; les enseñaré a mis compañeros del puerto cómo calcular la energía de la jornada observando la fuerza del río serrano.
Niña Juana: Y las mujeres de la cooperativa textil han terminado de confeccionar los trajes tradicionales para todas las alumnas de la escuela; cada prenda lleva el dibujo de un venado azul brillante entre los pinos.
Comerciante Facundo: Don Fernando, los senderos que unen el puerto con las aldeas altas han sido reparados por los trabajadores civiles; ahora nuestras carretas pueden transportar los tejidos sin ningún problema mecánico.
Alcalde Luis: Hemos asignado un presupuesto municipal permanente para mantener una estación médica en la entrada de la sierra; la salud de nuestros hermanos huicholes es la prioridad máxima de este gobierno local.
Lucía: El comercio es bendito únicamente cuando se transforma en bienestar concreto de salud y educación para los desamparados, Ramiro; gracias por comprender que la justicia social es el único camino.
Padre Vicente: Tus palabras demuestran la sabiduría de una verdadera servidora del pueblo, Lucía; la fortuna se evapora con los años, pero las obras de caridad compartida quedan escritas para siempre en el cielo.
Comerciante Extranjero: (Regresando con nuevos pedidos de tapetes artesanales para los mercados internacionales) Sus productos son un éxito rotundo, Lucía; los compradores europeos admiran la autenticidad de los hilos tradicionales.
Xitakame: La autenticidad de nuestro arte proviene del respeto profundo que le tenemos a los animales y a la tierra húmeda; cada patrón tejido cuenta una historia de armonía con el universo natural.
Gobernador del Estado: Lucía, el congreso local ha aprobado la creación del Instituto de Culturas Nativas de la Sierra Occidental, y queremos que tú seas la directora general de esta importante institución educativa.
Lucía: Aceptaré el cargo con la condición de que las reuniones generales se realicen en la hacienda de la sierra, bajo la sombra de los pinos y con el asesoramiento directo de mi maestro Xitakame.
Xitakame: Caminaré a tu lado en cada decisión administrativa y ambiental, Lucía; la niña que encontré llorando entre las maderas viejas se ha convertido en la defensora incansable que guiará a nuestro pueblo.
Padre Vicente: Que el Espíritu Santo ilumine sus mentes y fortalezca sus cuerpos; la llanura verde de la sierra norte ya no pertenece al olvido de los hombres, sino a la historia grande de la fraternidad universal.
Lucía: (Sosteniendo la mano de Xitakame mientras el sol de la mañana ilumina las aulas de la escuela bilingüe) El puente está firme, la montaña está alegre y nuestra hermosa historia de paz resplandecerá por siempre.
Don Fernando: El correo ha traído noticias extraordinarias esta mañana, Lucía; la federación agrícola del país ha seleccionado nuestro modelo de cooperativa ecológica para presentarlo en un foro internacional en Ginebra.
Lucía: Es un logro maravilloso que compartimos con todas las familias de las aldeas, Fernando; esto demuestra al mundo que las comunidades nativas y los habitantes del puerto pueden prosperar juntos si hay respeto.
Xitakame: Viajaremos a la gran ciudad europea portando nuestras mantas tradicionales y nuestro bastón de mando de madera; le diremos a los hombres lejanos que la sierra se defiende con el alma limpia y la frente alta.
Maestra Lucía: He preparado una carpeta detallada con los dibujos y los textos bilingües de los alumnos; los profesores extranjeros verán cómo la enseñanza moderna respeta la identidad cultural de cada estudiante.
Niño Huichol Tari: (Mostrando su cuaderno de notas con alegría) Yo escribí el relato del viaje sagrado a Wirikuta en la lengua de mis abuelos; quiero que sepan en Europa que nosotros también entendemos el lenguaje de los dioses.
Niña Juana: Y las tejedoras de la sierra han preparado una muestra de los lienzos teñidos con cortezas de árboles nativos; el arte de Nayarit cruzará el océano Atlántico con la mayor dignidad cultural posible.
Comerciante Facundo: Don Fernando, los almacenes centrales han registrado la mayor reserva de alimentos de nuestra historia agrícola; no tendremos que preocuparnos por las familias durante la temporada de heladas.
Alcalde Ramiro: Hemos instalado una línea de telégrafo que comunica directamente el puesto de la sierra con la comisaría del puerto; la seguridad de las familias está completamente garantizada contra los delincuentes.
Lucía: El telégrafo es una herramienta excelente para el progreso, Ramiro; nos permitirá coordinar el envío de auxilio y medicinas hacia los rincones más distantes de la montaña durante las emergencias climáticas.
Padre Vicente: La tecnología es una bendición del cielo cuando se utiliza para unir a los pueblos y aliviar el sufrimiento; que Dios bendiga a los trabajadores que colocaron los postes en la llanura húmeda.
Comerciante Extranjero: (Llegando con los contratos de renovación comercial para los próximos años) Sus estándares de comercio justo han sido premiados por la organización internacional de derechos económicos de París.
Don Fernando: Este reconocimiento consolida nuestra posición y nos permite bajar los intereses del Banco Comunitario para que más artesanos construyan sus casas de adobe reforzado en el valle bajo.
Xitakame: Las casas protegidas mantendrán a salvo a los ancianos durante los vientos fuertes de la temporada de invierno; la cooperativa debe ser siempre el escudo que cuide de la vulnerabilidad de los nuestros.
Lucía: (Revisando las cartas de felicitación que llegan de todas partes del país) A veces miro hacia atrás y me cuesta creer que toda esta transformación comenzó en el puesto abandonado de mi querido padre.
Xitakame: El viento helado de la sierra no puede detener la fuerza de la semilla buena, Lucía; tu presencia en esta llanura verde fue el agua limpia que despertó la nobleza dormida en los corazones.
Diego: (El carpintero, entrando a la oficina con entusiasmo) Hemos terminado la construcción del nuevo salón de la escuela; cuenta con un espacio amplio para las asambleas del consejo de ancianos.
Maestra Lucía: Inauguraremos el salón el próximo mes con el Festival de la Sierra Compartida; vendrán músicos de violín y tambor tradicional de toda la región norte a competir en un certamen hermoso.
Niño Huichol Tari: Mi abuelo está preparando su instrumento de viento; él dice que tocará la melodía que ahuyenta a las heladas destructivas para que las siembras de maíz tengan buen tiempo en la cañada.
Niña Juana: Y las mujeres de la cooperativa están confeccionando los trajes ceremoniales de colores vivos y líneas tradicionales; la plaza de la escuela bilingüe se llenará de vida bajo el cielo azul.
Gobernador del Estado: (Enviando un despacho por telégrafo desde la capital) Felicitaciones a todo el comité de la cooperativa; su delegación diplomática ha sido recibida con grandes elogios en los foros internacionales de desarrollo.
Don Fernando: El mundo entero ha aprendido que nuestro modelo económico basado en la equidad laboral y la protección del entorno forestal es la respuesta definitiva a las crisis de las zonas rurales.
Lucía: El éxito en el extranjero no cambiará nuestra rutina diaria aquí, Fernando; nuestro lugar sigue estando junto al arroyo viejo, cuidando la educación de los niños pequeños y respetando a los abuelos sabios.
Xitakame: La sabiduría consiste en mantener los pies firmes sobre la tierra húmeda mientras los ojos contemplan las estrellas del infinito; que el orgullo de las ciudades lejanas nunca contamine nuestra pureza ambiental.
Padre Vicente: Celebremos este triunfo de la justicia con una misa de acción de gracias en el nuevo salón comunal; invitaremos a todos los artesanos de la cooperativa y a las tejedoras a compartir el pan de la concordia.
Lucía: (Caminando junto a Xitakame por el sendero iluminado por los rayos dorados del atardecer serrano) El puente está construido con las rocas de la resistencia y los árboles firmes de la fraternidad humana verdadera.
Xitakame: El viento de la sierra occidental sopesará tus palabras y repetirá tu nombre en cada salida del sol, mi pequeña hermana; la cañada olvidada resplandece hoy con la luz de la justicia verdadera y del amor.
Don Fernando: El juez de distrito ha emitido el fallo final sobre las antiguas propiedades confiscadas a Don Ignacio; todas las tierras del norte han sido transferidas legalmente al fondo educativo escolar.
Lucía: Es un acto de justicia verdadera, Fernando; los campos que una vez sirvieron para planificar mi destierro cruel hoy serán el espacio productivo donde sembraremos los huertos comunitarios del mañana.
Xitakame: Mis hombres ya están preparando las herramientas agrícolas para iniciar el barbecho de las tierras recuperadas; cambiaremos los viejos cercados de alambre por senderos abiertos donde los animales vivan en libertad.
Maestra Lucía: Los educadores del estado vecino han solicitado realizar una pasantía pedagógica en nuestras aulas; quieren aprender los métodos bilingües que utilizamos para enseñar las ciencias naturales.
Niño Huichol Tari: Yo les enseñaré cómo clasificamos las plantas de la sierra según su utilidad medicinal y su resistencia a la helada invernal; les demostraré que nuestro conocimiento antiguo es muy valioso.
Niña Juana: Y las enfermeras del hospital comunitario les ofrecerán talleres prácticos sobre las propiedades curativas de la flora local; el saber de las comunidades debe de compartirse con total generosidad.
Comerciante Facundo: Don Fernando, los herreros del pueblo han entregado las nuevas herramientas mecánicas para el hilado de la lana; ahora el proceso de producción de alfombras será sumamente rápido y limpio.
Alcalde Ramiro: El gobierno nacional ha confirmado el envío de láminas aislantes para mejorar los techos de las chozas más aisladas de la sierra; ningún niño sufrirá por las filtraciones de agua en las tormentas.
Lucía: Gracias por tu gestión administrativa constante, Ramiro; la colaboración estrecha entre el municipio y nuestra cooperativa demuestra que cuando las intenciones son limpias, el progreso llega a todos.
Padre Vicente: La gestión pública se transforma en una bendición divina cuando busca el amparo directo de los débiles; esta sierra es el testimonio viviente de que la justicia fortalece la paz entre los hombres.
Comerciante Extranjero: (Llegando con un equipo de documentalistas de la capital) Queremos registrar el proceso del hilado tradicional, respetando absolutamente la propiedad intelectual de las artesanas.
Don Fernando: El contrato estipula que un porcentaje de las ganancias de las publicaciones se depositará directamente en el fondo de estudios universitarios avanzados para los jóvenes de la cooperativa.
Documentalista: Aceptamos todas las condiciones legales, Don Fernando; los lectores modernos aprecian los proyectos que protegen la dignidad de las culturas originarias y reconocen su valor real en la historia humana.
Xitakame: Los diseños de nuestros tejidos representan los movimientos de las nubes y las formas de los cerros sagrados; trabajar el arte significa portar un respeto profundo por el entorno natural que nos da abrigo.
Diego: (El carpintero, mostrando los detalles del escenario de madera del nuevo auditorio) Hemos colocado paneles acústicos de pino para que el sonido de las flautas tradicionales se escuche con total nitidez.
Maestra Lucía: Los jueces del festival folclórico nacional han llegado al pueblo; están muy sorprendidos por el inmenso talento de los jóvenes serranos que ejecutan las canciones ancestrales con tanta maestría.
Niño Huichol Tari: Mi abuelo dice que la música es el aliento con el que la montaña responde al calor del sol; mañana tocaremos la melodía de la unión frente a todas las familias congregadas en la plaza.
Niña Juana: And las cocineras de la cooperativa han preparado grandes fuentes de tamales de elote y chocolate caliente para agasajar a todos los visitantes que asistan a nuestro gran festival de la primavera.
Gobernador del Estado: (Llegando al auditorio escolar acompañado por las altas autoridades de educación del país) Ciudadanos, la sierra occidental es hoy el ejemplo de convivencia pacífica y desarrollo sustentable más hermoso.
Lucía: (Tomando el micrófono frente a la asamblea con profunda emoción ciudadana) Este logro no se debe a las riquezas materiales de los bancos de la capital, Señor Gobernador; es el fruto del perdón y de la voluntad.
Xitakame: (Levantando su bastón de mando frente a la multitud reunida en el salón) Que la promesa de lealtad que nació en el puesto viejo dure tanto como los cerros y bendiga a nuestros hijos por siempre.
Padre Vicente: Bendito sea el pan de la unidad que compartimos hoy y benditos sean los corazones que decidieron unirse en el respeto; la luz de la justicia ha vencido a la oscuridad de los tiempos pasados.
Lucía: (Sentada junto a Xitakame en la plaza de la escuela mientras las voces de los niños alegran la tarde) El silencio de la sierra ya no es una prisión de soledad, maestro; ahora es paz verdadera en nuestro hogar.
Xitakame: Tu nombre fue el anuncio de lo que traerías a estas tierras olvidadas por la civilización, pequeña Lucía; eres la luz de Nayarit y tu legado guiará los pasos de los hombres del mañana de nuestra nación.
Don Fernando: Las firmas del acuerdo de límites territoriales han quedado asentadas en las actas oficiales del municipio; nuestra organización cooperativa es ahora una entidad totalmente protegida por las leyes del estado.
Lucía: Gracias por tu rigor legal y administrativo, Fernando; este documento histórico demostrará a los que vengan que la unión de dos mundos diferentes salvó a nuestra hermosa región de la discordia.
Xitakame: Los jóvenes de las comunidades ya manejan las herramientas de la informática moderna en las computadoras de la escuela bilingüe sin olvidar las destrezas tradicionales del campo que los abuelos enseñaron.
Maestra Lucía: Es el verdadero sentido de la educación bilingüe integrada, Xitakame; preparamos a los alumnos para el futuro laboral tecnológico del país sin que pierdan jamás el orgullo por sus raíces culturales nativas.
Niño Huichol Tari: Hoy conversé por la red informática con un niño que vive en una comunidad de las salinas de La Guajira; le conté cómo cuidamos los escasos ojos de agua aquí en la serranía.
Niña Juana: Y yo recibí un mensaje de una niña de la Patagonia que quiere enviarnos semillas de arbustos resistentes para el jardín de la escuela técnica de la sierra durante la próxima primavera.
Comerciante Facundo: Don Fernando, los camiones pesados han traído las maquinarias nuevas para el procesamiento de la lana fina; ahora el hilado será mucho más eficiente en nuestra planta cooperativa comunal.
Alcalde Ramiro: Hemos terminado la instalación de los paneles solares que darán energía constante al puesto médico costero; ya no dependeremos del suministro eléctrico deficiente de las líneas de las ciudades lejanas.
Lucía: El uso de energías limpias confirma nuestro profundo respeto por la naturaleza nativa, Ramiro; la tecnología es buena cuando se aplica para cuidar la salud de los ciudadanos y proteger la sierra sagrada.
Padre Vicente: Cuidar la creación divina es un deber humano fundamental y un acto de fe viva; esta cooperativa resplandece hoy como el modelo de convivencia pacífica que nuestra patria necesita.
Comerciante Extranjero: (Entregando las certificaciones internacionales de calidad a las artesanas huicholas) Sus mantas orgánicas han sido catalogadas como piezas de alta artesanía de incalculable valor histórico por los expertos mundiales.
Abuela Shiki: Usaremos estos recursos financieros para mejorar las viviendas de los ancianos que viven en los sectores más aislados de la montaña, asegurando que tengan agua fresca y abrigos suficientes durante las heladas.
Diego: (El joven carpintero, mostrando los planos terminados de la nueva sala de cuidados infantiles) El diseño incluye ventanas amplias orientadas hacia el sur para aprovechar la luz del sol invernal y mantener el espacio confortable.
Maestra Lucía: La sala de cuidados infantiles permitirá que las madres trabajen en los telares tradicionales con la tranquilidad de que sus niños pequeños están protegidos y bien alimentados dentro de la escuela.
Niño Huichol Tari: Mi abuelo me enseñó los cantos tradicionales para calmar el llanto de los bebés; yo se los enseñaré a los jóvenes encargados de cuidar a los miembros más pequeños de nuestra gran comunidad.
Niña Juana: Y las encargadas de la cocina comunal prepararán las comidas saludables con productos locales para la nutrición balanceada de todos los recién nacidos de nuestra hermosa y unida gran familia.
Gobernador del Estado: (Llegando a la sierra acompañado por los veedores internacionales del desarrollo sustentable del continente) Ciudadanos, la armonía de esta cañada verde es el mayor patrimonio social y ecológico de nuestra provincia.
Lucía: (Recibiendo a los ilustres visitantes diplomáticos con una jícara de atole de maíz caliente) Bienvenidos a nuestro hogar ancestral, señores; aquí verán que la grandeza de un pueblo está en la felicidad de sus niños.
Xitakame: Que los espíritus protectores de los ancestros sigan bendiciendo esta alianza de hombres buenos y que el viento de la sierra borre para siempre las huellas de la discriminación de la tierra entera.
Padre Vicente: Amén por la permanencia eterna de este lazo de amor verdadero; el puesto viejo de piedra ya nunca más estará abandonado porque la concordia humana ha construido su santuario definitivo aquí.
Lucía: (Tomando la mano de su protector el maestro Xitakame mientras miran el amanecer dorado sobre la llanura) El camino ha tenido inmensas dificultades, maestro, pero hoy avanzamos juntos hacia un horizonte sumamente luminoso.
Xitakame: Las montañas de Nayarit guardan el secreto más hermoso de la vida humana, pequeña Lucía; la bondad de tu corazón limpio salvó a dos mundos enemigos y tu luz brillará para siempre en la sierra sagrada.