El Guardián de la Gran Sabana: El Legado de Oro del Niño Olvidado bajo los Tepuyes Sagrados
Don Olegario: Quédate aquí en este tambo abandonado de la Gran Sabana, Matías; el viento helado que baja de los tepuyes doblegará tu rebeldía mientras yo me encargo de administrar legalmente las tierras y los yacimientos que tu difunto padre te heredó.
Matías: Tengo muchísimo miedo de las tormentas y de los pumas que rondan los riachuelos, tío Olegario; no me dejes solo en este galpón de adobe donde la neblina oculta los cerros sagrados y el frío me cala los huesos al caer la noche.
Don Olegario: Tu padre ya no está para cumplir tus caprichos de niño malcriado y ahora soy yo quien maneja los títulos de propiedad; aprende a sobrevivir con lo que encuentres en esta llanura hasta que decida regresar por ti.
Matías: (Viendo alejarse el caballo de su tío entre el polvo del camino) Madre mía, tú que me cuidas desde los altares dorados del cielo, dale calor a mis manos y no permitas que la soledad destruya mi corazón en esta inmensidad.
Kukenán: Tus sollozos interrumpen el vuelo del tucán en las ramas altas de los árboles sagrados, pequeño niño de los valles bajos; la tristeza consume la energía que tu cuerpo necesitará para soportar los insectos y la densa humedad de la madrugada.
Matías: ¡Por favor, no me hagas daño con tu lanza de cacería, señor de la montaña! Mi tío Olegario me dijo que los pemones eran hombres salvajes que perseguían a los niños extranjeros que cruzaban sus fronteras naturales.
Kukenán: Las palabras de tu pariente están llenas del fango de la mentira y la ambición; mi nombre es Kukenán, que significa lugar de agua sagrada en la lengua de mis abuelos, y vine a ofrecerte un trozo de casabe y fruta fresca.
Matías: (Tomando el alimento con sus manos temblorosas) Este pan de yuca ha devuelto la fuerza a mi cuerpo y ha calmado mi garganta seca; gracias por no dejarme desamparado en este suelo cubierto de piedras y arena fina.
Kukenán: Este viejo refugio perteneció a un anciano sabio que cultivaba el conuco con respeto; te enseñaré a encontrar los frutos comestibles de la sabana y a extraer el agua limpia de las vertientes ocultas en la roca.
Matías: Quiero aprender a caminar sobre las piedras calientes sin hacer ruido como lo hace tu gente, Kukenán; ya no quiero volver al pueblo donde mi tío me golpeaba y ocultaba los documentos de mi herencia legítima.
Kukenán: La Gran Sabana es una maestra exigente que premia la paciencia y castiga la soberbia de los hombres; si escuchas el murmullo de los saltos de agua, comprenderás que los espíritus de la tierra nunca te dejarán solo.
Matías: He memorizado las primeras expresiones de hermandad en la lengua de tus ancestros, Kukenán; mañana quiero ayudarte a recolectar las raíces del campo para guardarlas en los cestos de mimbre que tejimos.
Don Olegario: (Regresando tres lunas después con una mirada cargada de avaricia y desprecio) ¡Qué clase de humillación es esta! El heredero de las mayores estancias de la provincia conviviendo con los recolectores de la selva alta.
Kukenán: Caballero, su presencia contamina la pureza de este horizonte verde; usted abandonó a esta pequeña criatura para apoderarse de los cultivos que le pertenecen por derecho de sangre familiar y leyes humanas.
Don Olegario: ¡Cállate, indio de la sabana! Cuando las autoridades del puerto se enteren de que estás reteniendo a mi sobrino, vendrán con los soldados armados a desalojar todos estos terrenos comunales de la montaña.
Matías: ¡No permitas que amenace a Kukenán, tío Olegario! Él me dio la comida y el poncho que tú me negaste, y todo el pueblo sabrá que falsificaste el testamento original de mi difunto padre antes de desterrarme aquí.
Don Olegario: (Levantando su fusta de montar con una furia descontrolada) Cállate la boca, niño insolente; pagarás muy caro este atrevimiento y terminarás encerrado en las bodegas oscuras de la mina vieja de la frontera.
Kukenán: (Interponiéndose con su bastón de madera tallada con símbolos de protección) No vuelva a tocar la inocencia de este niño; el monte entero vigila sus pasos y nuestra justicia ancestral es implacable contra los opresores.
Don Olegario: (Retrocediendo con temor ante la mirada firme del rastreador) Esto no se quedará así; regresaré con mis capataces armados y destruiremos este puesto antes de la próxima temporada de la cosecha de oro.
Matías: Siento muchísimo miedo de que regrese con los hombres armados de la ciudad, Kukenán; ellos tienen armas de fuego y no entenderán que tú me has salvado de una muerte segura en medio de la estepa.
Kukenán: El valor de la verdad es superior al plomo de los fusiles, Matías; buscaremos al Padre Camilo en la misión de Santa Elena, él conoce las leyes de los blancos y tiene un alma limpia de codicia material.
Padre Camilo: (Recibiendo a los viajeros en la sacristía con un gesto de profundo asombro) ¡Válgame Dios, Matías! Tu tío Olegario le aseguró a toda la feligresía de la parroquia que habías sido enviado a un internado en la capital.
Matías: Todo ha sido una infamia de mi tío para quedarse con las propiedades de mi padre, Padre Camilo; Kukenán me rescató de la inanición y me enseñó el verdadero valor de la ayuda mutua en la sabana.
Padre Camilo: (Mirando a Kukenán con un profundo respeto humano) Gracias, hermano Kukenán, por proteger a esta pequeña criatura desamparada; guardaré los documentos del testamento legítimo en la caja fuerte del templo.
Don Augusto: (El viejo escribano del pueblo, entrando con prisa al despacho parroquial) Don Olegario está reuniendo mineros ilegales en la frontera para asaltar las tierras de la comunidad alta; debemos actuar ya ante el juez.
Matías: No les tenemos miedo porque la sabana sagrada está de nuestro lado; Kukenán alertará a los cazadores para vigilar los senderos ocultos antes de que caiga la noche húmeda sobre los tepuyes.
Kukenán: Mis hombres ya se encuentran posicionados entre los cañadones de piedra gris; ningún mercenario cruzará la frontera de la reserva natural sin que nuestras flechas de advertencia le marquen el camino de regreso.
Padre Camilo: Yo mismo acompañaré al alguacil del pueblo hacia la jefatura de policía de la región; es hora de arrancar la máscara de honestidad con la que Olegario ha engañado a todos los comerciantes locales.
Alguacil Mayor: Hemos revisado los registros ocultos que Don Olegario guardaba en su caja fuerte de la intendencia; todos los papeles confirman el fraude procesal y el desvío del dinero de la herencia del menor Matías.
Don Olegario: (Irrumpiendo en la plaza principal con dos capataces armados con carabinas viejas) ¡Alcalde, detenga a esos traidores! El salvaje ha usado artimañas y brujería para confundir a mi sobrino y robarme los yacimientos.
Alcalde Luis: Baje sus armas de inmediato, Olegario; el testamento original ha sido presentado por el Padre Camilo y su firma falsa ha sido comprobada por los peritos del tribunal penal de la provincia.
Don Olegario: (Apuntando su revólver hacia Matías con desesperación criminal) No voy a permitir que una mocosa mugrienta y un cura viejo me quiten la fortuna que me corresponde por astucia y derecho familiar.
Kukenán: (Apareciendo desde las sombras de los portales de piedra y desarmando a Olegario con un movimiento veloz de su lanza) Los hombres de malicia no tienen poder en la plaza de la justicia verdadera del monte.
Alcalde Luis: ¡Alguaciles, aseguren a este criminal de inmediato! Será trasladado a la prisión de la capital bajo los cargos de falsificación documental, fraude comercial internacional e intento de homicidio calificado.
Don Olegario: (Gritando con rabia mientras es conducido al calabozo de la villa) ¡Maldigo a este pueblo y a los nativos de las misiones pemones! Se arrepentirán de haber escuchado las mentiras de este niño.
Matías: Tu dinero no pudo comprar el silencio de la sabana, tío Olegario; ahora el tambo viejo de mi padre será el lugar donde construiremos el futuro de toda nuestra comunidad multicultural unida.
Don Augusto: Es un hermoso proyecto, Matías; utilizaré mis conocimientos legales para registrar las tierras de la sabana como una propiedad comunal que beneficie a los nativos del monte y a los pequeños productores.
Kukenán: Cambiaremos el metal de las armas por el hierro de las herramientas agrícolas; procesaremos los granos de quinua y frutos en las instalaciones nuevas usando la energía limpia de nuestro río sagrado.
Maestra Teresa: Bienvenidos niños del monte y del pueblo a la Escuela de la Reconciliación; hoy abrimos los libros del saber bilingüe para que todos aprendamos a respetarnos bajo el mismo cielo de la Gran Sabana.
Niño Pemón Chirikayen: Yo quiero aprender a escribir las leyendas de mis antepasados en las hojas blancas para que los niños del pueblo conozcan el valor de nuestros cerros sagrados y nuestros cantos antiguos.
Niña Yuruaní: Y yo quiero aprender a tejer las hamacas de fibra tal como las abuelas de la comunidad lo hacen junto al fogón; la producción artesanal de nuestra región será el orgullo de toda la provincia.
Diego: (El hijo del carpintero local, llegando con sus herramientas de trabajo) Hemos terminado de colocar los bancos de madera y las mesas para la biblioteca de la escuela bilingüe; este espacio quedó hermoso.
Matías: Gracias, Diego; este sitio ya nunca más será un lugar de castigo y soledad, sino el faro de esperanza que guiará los pasos de las futuras generaciones de la sabana por el camino de la paz.
Comerciante Facundo: Don Luis, la cooperativa agrícola ha entregado el primer cargamento de productos orgánicos al mercado central; las ganancias han superado todos los pronósticos financieros de este trimestre.
Don Augusto: Es el resultado de la honestidad en el trabajo compartido, Facundo; cuando los obreros de la sabana reciben el mismo salario que los técnicos del pueblo, la productividad se multiplica por el entusiasmo.
Comerciante Extranjero: He viajado desde Europa para comprar toda su producción de cacao y frutos de la sabana, Matías; sus productos tradicionales tienen una calidad única que es valorada en los mercados del mundo entero.
Kukenán: Aceptamos su propuesta de comercio internacional, caballero, pero con la condición de que los beneficios se utilicen para equipar el nuevo hospital civil que estamos levantando en el sector norte del monte.
Comerciante Extranjero: Es una condición sumamente noble, señor Kukenán; firmaré el contrato con absoluto gusto porque sé que mi inversión apoyará la salud de las familias que trabajan con tanta dignidad.
Padre Camilo: El hospital de la sabana contará con una sala especial para los médicos tradicionales de la comunidad pemón; la ciencia moderna y la herbolaria ancestral deben caminar juntas para sanar los cuerpos.
Abuela Roraima: Traeré las hojas de las plantas nativas y la resina de los árboles del tepuy para preparar los ungüentos que calman las fiebres del verano; nuestra sabiduría tradicional salvará la vida de muchos niños.
Médico del Pueblo: (Asombrado por la efectividad de los remedios nativos) Es increíble cómo esta mezcla de cortezas controla las infecciones tropicales con mayor rapidez que los medicamentos comerciales de la ciudad.
Matías: La Gran Sabana siempre ha sido un cofre de bendiciones para quienes saben escuchar su voz con respeto, doctor; mi padre lo sabía y Kukenán me enseñó a comprender el lenguaje de la naturaleza.
Alcalde Luis: Matías, los inspectores del gobierno nacional han enviado el decreto oficial firmado por el Presidente; las tierras de los tepuyes han sido declaradas zona de protección comunitaria permanente.
Kukenán: Este decreto asegura que ningún empresario corrupto volverá a intentar desviar el agua de nuestros arroyos ni a talar los árboles nativos para instalar sus industrias destructivas en la montaña.
Gobernador del Estado: (Llegando a la plaza de la escuela bilingüe para la ceremonia de inauguración) Ciudadanos, este lugar representa el verdadero espíritu de unidad y progreso que nuestra nación necesita para avanzar.
Don Augusto: El mérito pertenece a la persistencia de Matías y a la nobleza del guerrero Kukenán; ellos construyeron el puente de paz sobre el abismo del odio y de los prejuicios sociales del pasado.
Gobernador del Estado: Entrego esta medalla de honor civil al joven Matías Mendoza por su destacada labor en la pacificación y el desarrollo comunitario de las regiones selváticas del norte de la república.
Matías: (Colocando la medalla sobre el bastón de mando de Kukenán) Este reconocimiento pertenece a los agricultores pemones que me abrieron sus corazones y sus hogares cuando mi propia sangre me había abandonado.
Padre Camilo: Que la paz del Señor permanezca por siempre en este oasis de la concordia humana; las tormentas tropicales ya no nos asustan porque estamos todos unidos por el lazo del amor fraterno.
Matías: (Contemplando el horizonte púrpura junto a Kukenán en la cima del cerro más alto) Escucha el viento de la tarde, maestro; ya no suena como el lamento seco que me aterrorizaba en el galpón viejo.
Kukenán: El viento solo repite el eco de lo que guardamos en el alma, Matías; ahora canta una melodía de victoria porque sabe que tu luz ha disipado para siempre las sombras del dolor en la sabana.
Don Augusto: He revisado los antiguos diarios de tu abuelo, Matías; él escribió que la verdadera riqueza de esta Gran Sabana no eran los granos de oro ni las minas, sino la nobleza de su gente.
Matías: Mi abuelo era un hombre sabio, Augusto; hoy su viejo refugio de piedra ha dejado de ser una ruina abandonada para transformarse en el corazón latente de nuestra próspera sociedad multicultural.
Maestra Teresa: Los estudiantes de la escuela técnica han diseñado un sistema de energía hidráulica que utiliza la corriente del salto de agua para abastecer los salones de clase sin gastar combustible químico.
Kukenán: Ese sistema nos permitirá mantener encendidas las lámparas de la biblioteca durante las noches de la sabana, asegurando que los niños sigan estudiando sus lecciones sin ningún tipo de interrupciones.
Niño Pemón Chirikayen: Yo seré el encargado de limpiar las turbinas de agua de la escuela; les enseñaré a mis compañeros del pueblo cómo calcular la energía de la jornada observando la fuerza del río.
Niña Yuruaní: Y las mujeres de la cooperativa textil han terminado de confeccionar las mochilas bordadas para todos los alumnos de la escuela; cada prenda lleva el dibujo de un tucán dorado brillante entre las hojas.
Comerciante Facundo: Don Augusto, los senderos que unen el pueblo con las aldeas altas han sido reparados por los trabajadores civiles; ahora nuestras carretas pueden transportar los productos sin problemas mecánicos.
Alcalde Luis: Hemos asignado un presupuesto municipal permanente para mantener una estación médica en la entrada de la reserva; la salud de nuestros hermanos nativos es la prioridad máxima de este gobierno local.
Matías: El comercio es bendito únicamente cuando se transforma en bienestar concreto de salud y educación para los desamparados, Luis; gracias por comprender que la justicia social es el camino.
Padre Camilo: Tus palabras demuestran la sabiduría de una verdadera servidora del pueblo, Matías; la fortuna se evapora con los años, pero las obras de caridad compartida quedan escritas para siempre en el cielo.
Comerciante Extranjero: (Regresando con nuevos pedidos de artesanías para los mercados internacionales) Sus productos son un éxito rotundo, Matías; los compradores europeos admiran la autenticidad de sus diseños.
Kukenán: La autenticidad de nuestro arte proviene del respeto profundo que le tenemos a los animales y a la tierra húmeda; cada fruto cuenta una historia de supervivencia y de armonía con el universo natural.
Gobernador del Estado: Matías, el congreso de la república ha aprobado la creación del Instituto de Lenguas Nativas de la Sabana, y queremos que tú seas la directora general de esta importante institución educativa.
Matías: Aceptaré el cargo con la condición de que las reuniones generales se realicen en el tambo de la reserva, bajo la sombra de los tepuyes antiguos y con el asesoramiento directo de mi maestro Kukenán.
Kukenán: Caminaré a tu lado en cada decisión administrativa y ambiental, Matías; el niño que encontré llorando entre las maderas viejas se ha convertido en el defensor incansable que guiará a nuestro pueblo.
Padre Camilo: Que el Espíritu Santo ilumine sus mentes y fortalezca sus cuerpos; la llanura de la Gran Sabana ya no pertenece al olvido de los hombres, sino a la historia grande de la fraternidad universal.
Matías: (Sosteniendo la mano de Kukenán mientras el sol de la mañana ilumina las aulas de la escuela bilingüe) El puente está firme, la sabana está alegre y nuestra hermosa historia de paz resplandecerá por siempre.
Don Augusto: El correo ha traído noticias extraordinarias esta mañana, Matías; la federación agrícola del país ha seleccionado nuestro modelo de cooperativa ecológica para presentarlo en un foro internacional en Ginebra.
Matías: Es un logro maravilloso que compartimos con todas las familias de las aldeas, Augusto; esto demuestra al mundo que las comunidades nativas y los habitantes del puerto pueden prosperar juntos si hay respeto.
Kukenán: Viajaremos a la gran ciudad europea portando nuestras mantas tradicionales y nuestro bastón de mando de madera; le diremos a los hombres lejanos que la sabana se defiende con el alma limpia y la frente alta.
Maestra Teresa: He preparado una carpeta detallada con los dibujos y los textos bilingües de los alumnos; los profesores extranjeros verán cómo la enseñanza moderna respeta la identidad cultural de cada estudiante.
Niño Pemón Chirikayen: (Mostrando su cuaderno de notas con alegría) Yo escribí el relato de la cosecha en la lengua de mis abuelos; quiero que sepan en Europa que nosotros también entendemos el lenguaje natural.
Niña Yuruaní: Y las tejedoras de la reserva han preparado una muestra de los lienzos teñidos con raíces de plantas nativas; el arte de la sabana cruzará el océano Atlántico con la mayor dignidad cultural posible.
Comerciante Facundo: Don Augusto, los almacenes centrales han registrado la mayor reserva de alimentos de nuestra historia agrícola; no tendremos que preocuparnos por las familias durante la temporada de sequía.
Alcalde Luis: Hemos instalado una línea de telégrafo que comunica directamente el puesto de la cooperativa con la comisaría del puerto; la seguridad de las familias está completamente garantizada contra los mineros ilegales.
Matías: El telégrafo es una herramienta excelente para el progreso, Luis; nos permitirá conocer las necesidades urgentes e iniciar el envío de auxilio y medicinas hacia los rincones más distantes durante las inundaciones.
Padre Camilo: La tecnología es una bendición del cielo cuando se utiliza para unir a los pueblos y aliviar el sufrimiento; que Dios bendiga a los trabajadores que colocaron los postes en la llanura.
Comerciante Extranjero: (Llegando con los contratos de renovación comercial para los próximos años) Sus estándares de comercio justo han sido premiados por la organización internacional de derechos económicos de París.
Don Augusto: Este reconocimiento consolida nuestra posición y nos permite bajar los intereses del Banco Comunitario para que más artesanos construyan sus casas de adobe reforzado en el valle bajo.
Kukenán: Las casas protegidas mantendrán a salvo a los ancianos durante los vientos fuertes de la temporada de tormentas; la cooperativa debe ser siempre el escudo que cuide de la vulnerabilidad de los nuestros.
Matías: (Revisando las cartas de felicitación que llegan de todas partes del país) A veces miro hacia atrás y me cuesta creer que toda esta transformación comenzó en el puesto abandonado de mi querido padre.
Kukenán: El viento de la sabana no puede detener la fuerza de la semilla buena, Matías; tu presencia en esta llanura fue el agua limpia que despertó la nobleza dormida en los corazones.
Diego: (El carpintero, entrando a la oficina con entusiasmo) Hemos terminado la construcción del nuevo salón de la escuela; cuenta con un espacio amplio para las asambleas del consejo de ancianos pemones.
Maestra Teresa: Inauguraremos el salón el próximo mes con el Festival de la Sabana Compartida; vendrán músicos de flauta y tambor tradicional de toda la región norte a competir en un certamen hermoso.
Niño Pemón Chirikayen: Mi abuelo está preparando su instrumento de viento; él dice que tocará la melodía que atrae las lluvias buenas para que las siembras de yuca tengan buen tiempo en la cañada.
Niña Yuruaní: Y las mujeres de la cooperativa están confeccionando los trajes ceremoniales de colores vivos y líneas tradicionales; la plaza de la escuela bilingüe se llenará de vida bajo el cielo azul.
Gobernador del Estado: (Enviando un despacho por telégrafo desde la capital) Felicitaciones a todo el comité de la cooperativa; su delegación diplomática ha sido recibida con grandes elogios en los foros internacionales de desarrollo.
Don Augusto: El mundo entero ha comprendido que nuestro modelo económico basado en la equidad laboral y la protección del entorno natural es la respuesta definitiva a las crisis de las zonas rurales.
Matías: El éxito en el extranjero no cambiará nuestra rutina diaria aquí, Augusto; nuestro lugar sigue estando junto al arroyo viejo, cuidando la educación de los niños pequeños y respetando a los abuelos sabios.
Kukenán: La sabiduría consiste en mantener los pies firmes sobre la tierra mientras los ojos contemplan las estrellas del infinito; que el orgullo de las ciudades lejanas nunca contamine nuestra pureza ambiental.
Padre Camilo: Celebremos este triunfo de la justicia con una misa de acción de gracias en el nuevo salón comunal; invitaremos a todos los productores de la cooperativa y a las tejedoras artesanales a compartir el pan.
Matías: (Caminando junto a Kukenán por el sendero iluminado por los rayos dorados del atardecer sabanero) El puente está construido con las rocas de la resistencia y los árboles firmes de la fraternidad humana verdadera.
Kukenán: El viento de la Gran Sabana sopesará tus palabras y repetirá tu nombre en cada salida del sol, mi pequeño hermano; la cañada olvidada resplandece hoy con la luz de la justicia verdadera y del amor.
Don Augusto: El juez de distrito ha emitido el fallo final sobre las antiguas propiedades confiscadas a Don Olegario; todas las tierras del norte han sido transferidas legalmente al fondo educativo escolar de la cañada.
Matías: Es un acto de justicia verdadera, Augusto; los campos que una vez sirvieron para planificar mi destierro cruel hoy serán el espacio productivo donde sembraremos los huertos comunitarios del mañana.
Kukenán: Mis hombres ya están preparando las herramientas agrícolas para iniciar el barbecho de las tierras recuperadas; cambiaremos los viejos cercados de alambre por senderos abiertos donde los animales vivan en libertad.
Maestra Teresa: Los educadores del estado vecino han solicitado realizar una pasantía pedagógica en nuestras aulas; quieren aprender los métodos bilingües que utilizamos para enseñar las ciencias naturales.
Niño Pemón Chirikayen: Yo les enseñaré cómo clasificamos las plantas de la sabana según su utilidad medicinal y su resistencia a la sequía; les demostraré que nuestro conocimiento antiguo es muy valioso.
Niña Yuruaní: Y las enfermeras del hospital comunitario les ofrecerán talleres prácticos sobre las propiedades curativas de la flora local; el saber de las comunidades debe de compartirse con total generosidad.
Comerciante Facundo: Don Augusto, los herreros del pueblo han entregado las nuevas herramientas mecánicas para el procesamiento del grano; ahora el proceso de producción de alimentos será sumamente rápido y limpio.
Alcalde Luis: El gobierno nacional ha confirmado el envío de materiales aislantes para mejorar los techos de las chozas más aisladas de la sabana; ningún niño sufrirá por las filtraciones de agua en las tormentas.
Matías: Gracias por tu gestión administrativa constante, Luis; la colaboración estrecha entre el municipio y nuestra cooperativa demuestra que cuando las intenciones son limpias, el progreso llega a todos.
Padre Camilo: La gestión pública se transforma en una bendición divina cuando busca el amparo directo de los débiles; esta sabana es el testimonio viviente de que la justicia fortalece la paz entre los hombres.
Comerciante Extranjero: (Llegando con un equipo de documentalistas de la capital) Queremos registrar el proceso de la agricultura tradicional, respetando absolutamente la propiedad intelectual de las artesanas.
Don Augusto: El contrato estipula que un porcentaje de las ganancias de las publicaciones se depositará directamente en el fondo de estudios universitarios avanzados para los jóvenes de la cooperativa de la sabana.
Documentalista: Aceptamos todas las condiciones legales, Don Augusto; los lectores modernos aprecian los proyectos que protegen la dignidad de las culturas originarias y reconocen su valor real en la historia humana.
Kukenán: Los diseños de nuestros tejidos representan los movimientos de las nubes y las formas de los cerros sagrados; trabajar el arte significa portar un respeto profundo por el entorno natural que nos da abrigo.
Diego: (El carpintero, mostrando los detalles del escenario de madera del nuevo auditorio) Hemos colocado paneles acústicos de pino para que el sonido de las flautas tradicionales se escuche con total nitidez.
Maestra Teresa: Los jueces del festival folclórico nacional han llegado al pueblo; están muy sorprendidos por el inmenso talento de los jóvenes sabaneros que ejecutan las canciones ancestrales con tanta maestría.
Niño Pemón Chirikayen: Mi abuelo dice que la música es el aliento con el que la montaña responde al calor del sol; mañana tocaremos la melodía de la unión frente a todas las familias congregadas en la plaza.
Niña Yuruaní: Y las cocineras de la cooperativa han preparado grandes fuentes de platos nativos y bebidas calientes para agasajar a todos los visitantes que asistan a nuestro gran festival de la primavera.
Gobernador del Estado: (Llegando al auditorio escolar acompañado por las altas autoridades de educación del país) Ciudadanos, la provincia de la Gran Sabana es hoy el ejemplo de convivencia pacífica y desarrollo sustentable más hermoso.
Matías: (Tomando el micrófono frente a la asamblea con profunda emoción ciudadana) Este logro no se debe a las riquezas materiales de los bancos de la capital, Señor Gobernador; es el fruto del perdón y de la voluntad.
Kukenán: (Levantando su bastón de mando frente a la multitud reunida en el salón) Que la promesa de lealtad que nació en el puesto viejo dure tanto como los cerros y bendiga a nuestros hijos por siempre.
Padre Camilo: Bendito sea el pan de la unidad que compartimos hoy y benditos sean los corazones que decidieron unirse en el respeto; la luz de la justicia ha vencido a la oscuridad de los tiempos pasados de abandono.
Matías: (Sentada junto a Kukenán en la plaza de la escuela bilingüe mientras las voces de los niños alegran la tarde) El silencio de la sabana ya no es una prisión de soledad, maestro; ahora es paz verdadera en nuestro hogar.
Kukenán: Tu nombre fue el anuncio de lo que traerías a estas tierras olvidadas por la civilización, pequeño Matías; eres la luz de la Gran Sabana y tu legado guiará los pasos de los hombres del mañana de nuestra nación.
Don Augusto: Las firmas del acuerdo de límites territoriales han quedado asentadas en las actas oficiales del municipio; nuestra organización cooperativa es ahora una entidad totalmente protegida por las leyes del estado.
Matías: Gracias por tu rigor legal y administrativo, Augusto; este documento histórico demostrará a los que vengan que la unión de dos mundos diferentes salvó a nuestra hermosa región de la discordia.
Kukenán: Los jóvenes de las comunidades ya manejan las herramientas de la informática moderna en las computadoras de la escuela bilingüe sin olvidar las destrezas tradicionales del campo que los abuelos enseñaron.
Maestra Teresa: Es el verdadero sentido de la educación bilingüe integrada, Kukenán; preparamos a los alumnos para el futuro laboral tecnológico del país sin que pierdan jamás el orgullo por sus raíces culturales nativas.
Niño Pemón Chirikayen: Hoy conversé por la red informática con un niño que vive en una comunidad de las salinas de La Guajira; le conté cómo cuidamos los escasos ojos de agua aquí en la llanura de la Gran Sabana.
Niña Yuruaní: Y yo recibí un mensaje de una niña de la Patagonia que quiere enviarnos semillas de arbustos resistentes para el jardín de la escuela técnica de la sabana durante la próxima primavera.
Comerciante Facundo: Don Augusto, los camiones pesados han traído las maquinarias nuevas para el procesamiento de los granos; ahora el almacenamiento será mucho más eficiente en nuestra planta cooperativa comunal.
Alcalde Luis: Hemos terminado la instalación de los paneles solares que darán energía constante al puesto médico costero; ya no dependeremos del suministro eléctrico deficiente de las líneas de las ciudades lejanas.
Matías: El uso de energías limpias confirma nuestro profundo respeto por la naturaleza nativa, Luis; la tecnología es buena cuando se aplica para cuidar la salud de los ciudadanos y proteger la sabana sagrada.
Padre Camilo: Cuidar la creación divina es un deber humano fundamental y un acto de fe viva; esta cooperativa resplandece hoy como el modelo de convivencia pacífica que nuestra patria necesita.
Comerciante Extranjero: (Entregando las certificaciones internacionales de calidad a las artesanas pemones) Sus artesanías orgánicas han sido catalogadas como piezas de alta calidad de incalculable valor histórico por los expertos mundiales.
Abuela Roraima: Usaremos estos recursos financieros para mejorar las viviendas de los ancianos que viven en los sectores más aislados de la montaña, asegurando que tengan agua fresca y abrigos suficientes durante las tormentas.
Diego: (El joven carpintero, mostrando los planos terminados de la nueva sala de cuidados infantiles) El diseño incluye ventanas amplias orientadas hacia el sur para aprovechar la luz del sol invernal y mantener el espacio confortable.
Maestra Teresa: La sala de cuidados infantiles permitirá que las madres trabajen en las labores tradicionales con la tranquilidad de que sus niños pequeños están protegidos y bien alimentados dentro de la escuela.
Niño Pemón Chirikayen: Mi abuelo me enseñó los cantos tradicionales para calmar el llanto de los bebés; yo se los enseñaré a los jóvenes encargados de cuidar a los miembros más pequeños de nuestra gran comunidad.
Niña Yuruaní: Y las encargadas de la cocina comunal prepararán las comidas saludables con productos locales para la nutrición balanceada de todos los recién nacidos de nuestra hermosa y unida gran familia.
Gobernador del Estado: (Llegando a la sabana acompañado por los veedores internacionales del desarrollo sustentable del continente) Ciudadanos, la armonía de esta cañada verde es el mayor patrimonio social y ecológico de nuestra provincia.
Matías: (Recibiendo a los ilustres visitantes diplomáticos con una jícara de refresco nativo bien caliente) Bienvenidos a nuestro hogar ancestral, señores; aquí verán que la grandeza de un pueblo está en la felicidad de sus niños.
Kukenán: Que los espíritus protectores de los ancestros sigan bendiciendo esta alianza de hombres buenos y que el viento de la sabana borre para siempre las huellas de la discriminación de la tierra entera.
Padre Camilo: Amén por la permanencia eterna de este lazo de amor verdadero; el puesto viejo de piedra ya nunca más estará abandonado porque la concordia humana ha construido su santuario definitivo aquí.
Matías: (Tomando la mano de su protector el maestro Kukenán mientras miran el amanecer dorado sobre la verde sabana) El camino ha tenido inmensas dificultades, maestro, pero hoy avanzamos juntos hacia un horizonte sumamente luminoso.
Kukenán: Las llanuras de la Gran Sabana guardan el secreto más hermoso de la vida humana, pequeño Matías; la bondad de tu corazón limpio salvó a dos mundos enemigos y tu luz brillará para siempre bajo las cumbres de los tepuyes sagrados.