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El Caso Reciente de 2026 que Horrorizó a México l Emiliano Villaseñor

El Caso Reciente de 2026 que Horrorizó a México l Emiliano Villaseñor

Emiliano Villaseñor presumía ser narco en sus redes sociales. Se mostraba con armas lanzando tiros al aire de forma orgullosa, glorificando la violencia. Con solo 20 años de edad, nunca imaginaría que su vida terminaría tras las rejas por ser acusado de uno de los peores crímenes ocurridos en México en 2026.

Era un día cualquiera en la colonia Nueva Santa María de la alcaldía Azcapozalco en la ciudad de México. En la esquina de Begonias y Guanábanas se alzaba una casa de dos pisos que más que una vivienda era un sueño cumplido. La casa de la familia se judó Berrios. Nadie imaginaba que en pocas horas ese lugar se convertiría en escena del crimen más brutal que se recuerde en la zona.

 Los sejudobrios llevaban allí muchos años. Omar Sejudo Nava, padre de familia de 47 años, era el director comercial de una distribuidora farmacéutica. El trabajo le había permitido prosperar y junto a su esposa, una mujer de la misma edad, siempre descrita por quienes la conocieron como amable y dedicada, habían logrado abrir una pequeña farmacia en la zona.

 La farmacia se convirtió en negocio familiar, una manera de ayudar al barrio y a la vez cimentar su propio sustento. Sus hijas Valentina y la más pequeña Sofía, nombres ficticios para preservar su identidad de 17 y 12 años respectivamente eran estudiantes dedicadas. Valentina la mayor empezaba a perfilarse como una joven carismática y deportista.

 Sofía soñaba con ser veterinaria. Para el barrio eran la familia modelo, trabajadora, cercana y con un horizonte prometedor. La noche del martes 28 de abril de 2026 sería el día de una terrible tragedia. [música] En el entorno de Valentina existía un nombre que los padres conocían y rechazaban, Emiliano Villaseñor Barrera. Se trataba de un joven de 20 años con quien la chica había iniciado una relación en el tecnológico de Monterrey.

Emiliano tenía un pasado inquietante, pese a su corta edad, se le vinculaba con actividades delictivas. Pertenecía a una banda conocida como Los Julios, que operaba en el Estado de México y estaba asociada con despojo de propiedades y comercio de sustancias. La familia había descubierto comportamientos violentos en él y no aprobaba la relación.

 Valentina, enamorada, lo defendía. Emiliano, según las investigaciones, aprovechó esa cercanía para tramar algo siniestro. El miércoles 29 de abril en la tarde, Emiliano se presentó con su hermano José María y su hermana María de Jesús, de 24 y 21 años, respectivamente. En la casa de la familia.

 Les acompañaba Francisco Javier a Suuara Santos, pareja de María de Jesús y de [música] 36 años. El grupo, de acuerdo con la indagatoria, buscaba robar objetos de valor y dos lujosas camionetas de la familia, una BMW y una GMC con un valor aproximado de 1,6 [música] y 2,2 millones de pesos mexicanos. Según las autoridades, los hermanos pertenecían a los julios y planeaban el robo como parte de las actividades de la organización.

Valentina les abrió la puerta. Había creído en la promesa de Emiliano de que su visita era pacífica, que solo quería ver a su novia y hablar. El padre no estaba de acuerdo, pero no sospechó que detrás de esa entrada se escondía una emboscada. En el interior, el grupo desenfundó armas punzocortantes como primeras versiones difundidas por la prensa.

 Más tarde, la necropsia revelaría que usaron armas de fuego con disparos a la altura de la cabeza. En cuestión de minutos, la casa se convirtió en un infierno. Aunque no hubo testigos presenciales, los vecinos declararon haber escuchado gritos procedentes del número 146 de la calle Guanábanas. [música] Lo que ocurrió dentro era inconcebible.

Los cuatro invasores arremetían contra la familia. Valentina y Sofía fueron atacadas sin posibilidad de defensa. Los padres intentaron interponerse, pero las armas de los criminales los superaron. Los atacantes mataron a los cuatro. Según la necropsia, los cuerpos presentaron heridas de arma de fuego en la cabeza, aunque en las primeras horas se creyó que habían utilizado cuchillos.

Las investigadoras determinaron que el cambio de versión se debía a la confusión inicial y a que los asesinos intentaron despistar. Antes de huir, los criminales robaron ropa, zapatos y objetos de valor, además de las dos camionetas. También dejaron una nota, un narcoensaje adjudicando el crimen a la temida organización La Unión Tepito.

 La nota decía que la familia había sido asesinada por no pagarle a la unión. El mensaje pretendía crear la impresión de que el multihomicidio era un ajuste de cuentas del narco. La prensa local replicó el rumor, lo que generó pánico en la comunidad. Sin embargo, el engaño no funcionó. Investigadores sospecharon que era una distracción y que el móvil real era el robo.

 La tarde del martes 28 de abril de 2026 fue la última vez que los vecinos vieron con vida a la familia. Al día siguiente, un pariente preocupado ingresó a la casa tras no conseguir contacto con ellos. El horror fue indescriptible. encontró a los cuatro cuerpos tendidos en distintas habitaciones. Los menores yacían en sus cuartos, los padres en la sala.

 No había señales de un forcejeo significativo en la entrada. Todo apuntaba que las víctimas conocían a sus asesinos. El pariente llamó al 911 y pronto la zona se llenó de patrullas acordonada por la policía. La Secretaría de Seguridad Ciudadana comenzó la investigación y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México inició la carpeta por homicidio doloso.

 Las primeras notas de los medios hablaron de extorsión. La familia presuntamente había sido víctima de amenazas, lo que encajaba con el narcomensaje. La investigación, sin embargo, comenzó a revelar otra historia. Al registrar el lugar, los peritos observaron que las cerraduras no habían sido forzadas. También notaron el desorden de ropas y la ausencia de las camionetas.

 Al revisar los videos de las cámaras de vigilancia del C2 Poniente en la ciudad y del C5 Edomex en el estado de México, detectaron la fuga de dos camionetas de lujo saliendo de la colonia. Se trataba justamente del BMW y la GMC de la familia. Esas imágenes serían la clave para capturar a los responsables. La SSC montó una operación sin precedentes, un cerco virtual.

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