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ALEX LORA La VERDAD sobre su PADRE, su HIJA, la TRAICIÓN de su MEJOR AMIGO y el MIEDO que lo CONSUME

ALEX LORA La VERDAD sobre su PADRE, su HIJA, la TRAICIÓN de su MEJOR AMIGO y el MIEDO que lo CONSUME

A los 2 años, sus padres se divorciaron y su padre desapareció de su vida. un capitán de caballería, héroe de guerra, guardaespaldas de presidentes, que eligió todo menos a su hijo. A los 32 años,  en 1984, su hermano de banda, su mejor amigo desde la secundaria, el hombre con el que había hecho un pacto de sangre a los 13 años, lo traicionó y le robó el nombre de su sueño.

 le quitó Trisou in My Mind, la banda que habían construido juntos durante 16 años, y lo dejó sin identidad, sin nombre, sin nada. A los 57 años,  el 7 de mayo de 2010, a las 5 de la mañana recibió una llamada que le heló la sangre. Su hija única, Celia, había matado a un hombre en periférico  sur. Un trabajador de 34 años que limpiaba casetas telefónicas  murió aplastado y el apellido Lora quedó manchado para siempre.

Hoy tiene 73 años y sigue subiendo a un escenario cada noche, aterrorizado de que si se detiene,  todo lo que construyó se desmorone. Sigue pidiendo perdón por un crimen que no cometió él. Sigue tocando la misma guitarra marca Rickenbacker  que su padre ausente le regaló hace 57 años. y sigue teniendo pesadillas de  que todo lo que ama desaparezca como ha desaparecido antes.

Su nombre era José Alejandro Lora Cerna, pero el mundo lo conoció como Alex Lora, el rey del barrio, la voz del rock mexicano, el padrino del rock y lo que su familia le hizo, lo que la industria le hizo, lo que su mejor amigo le hizo y lo que finalmente su propia hija le costó, es una historia que México nunca escuchó completa.

 Esta es la investigación que la familia Lora guardó durante 50 años. Esta es la historia de un hombre que sobrevivió a todo menos a sí mismo. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambiarán todo lo que creía  saber sobre Alex Lora. Primero, la verdad sobre el divorcio forzado que sus suegros le impusieron en 1980, el mismo día que se casó con Chela.

 Y como ese episodio marcó su terror a perder lo que ama. Segundo, la traición de Carlos. Bogel en 1984,  cuando su mejor amigo de 15 años se quedó con los derechos de Trisou sin My dejó a Alex con las manos vacías, obligándolo a empezar de cero a los 32  años. Tercero, la madrugada del 7 de mayo de 2010, cuando su hija Celia atropelló a Pedro Ávalos Corona de 34 años frente a una caseta telefónica en periférico  sur y como Alex y Chela ofrecieron hasta la casa de la abuela fallecida para pagar por algo que

su hija, insiste, no hizo. Y cuarto, la verdad sobre por qué Alex Lora, después de 56 años de carrera ininterrumpida, sigue subiendo a un escenario  cada noche como si fuera la última vez, aterrorizado de que si se detiene, todo lo que construyó se desmorone como pasó en 1984. Te voy a avisar cuando llegue cada una de estas revelaciones.

Si te vas antes del final, te pierdes  la cuarta. Y la cuarta es la que explica por qué un hombre de 72 años con millones vendidos con estatuas de bronce en tres ciudades sigue diciendo que no puede parar de tocar porque tiene miedo. Pero antes de hablar de ese miedo, necesitas entender dónde nació.

El 2 de diciembre de 1952, en el barrio de Analco en Puebla de Zaragoza, un martes frío de invierno, nació José Alejandro Lora Cerna. El parto fue complicado. El bebé tuvo que estar en incubadora durante días. Los médicos no estaban seguros de que sobreviviera, pero sobrevivió. Y esa sobrevivencia fue para su madre Eloisa Cerna de Lora, una señal divina, una señal de que ese niño estaba destinado a algo grande, algo que ella imaginaba como un futuro de licenciado, de traje y corbata, de respetabilidad, no de

guitarras  eléctricas y gritos desaforados en escenarios. Su padre, Alejandro Lora Cruz, era todo lo opuesto a lo que Eloisa imaginaba para su hijo. Era capitán  de caballería, descendiente de un jinete que realizó la primera escaramuza charra con los caballos del exente de la ciudad,  Ernesto Uruurtu, héroe de guerra del Escuadrón 2011,  que peleó en la Segunda Guerra Mundial.

 Guardaespaldas de presidentes Manuel Ávila Camacho y Luis Echeverría Álvarez. Después, jefe de la Policía Estatal de Puebla, un hombre de hierro, un hombre que conocía la violencia, que había visto la muerte, que había disparado armas y recibido medallas. un hombre al que le gustaban los caballos, el  fútbol americano y la adrenalina, no un hombre para quedarse en casa cambiando pañales.

Y Eloisa Cerna de Lora era una mujer de fuertes valores religiosos, conservadora, católica  hasta los huesos, que soñaba con tener un hijo licenciado, no un roquero, no un greñudo, un licenciado. Cuando Alex estaba a punto de cumplir 2s años, en 1954, sus padres se divorciaron. Guarda  este detalle.

 Porque ese divorcio plantó una semilla de terror en un niño que ni siquiera tenía memoria consciente del evento. La semilla del miedo al abandono. La semilla  que décadas después seguiría creciendo, infectando cada relación, cada proyecto, cada sueño.  Loisa se llevó a Alex a vivir a la ciudad de México, a la  casa de su abuela María en la colonia del Valle, en la intersección de las calles Chola y Adolfo  un departamento pequeño de clase media donde tres mujeres criaron a un niño sin padre, su

abuela María, su madre Eloisa y su nana Vicenta,  que fue la única constante de cariño durante toda su infancia. Imagina eso. Un niño sin padre en una casa de mujeres,  en una ciudad que no era la suya, en un departamento donde las paredes eran tan delgadas que se escuchaban las conversaciones de los vecinos.

 Un niño que cada  vez que preguntaba por su papá recibía silencios o respuestas evasivas. Tu papá está trabajando. Tu papá está en Puebla. Tu papá tiene cosas importantes que hacer. Nunca. Tu papá te abandonó. Nunca. Tu papá eligió no estar aquí. Y esa falta de verdad, esa ambigüedad, creó en Alex una sensación de que la gente que amas puede desaparecer sin razón, sin explicación, sin despedida.

 Años después, Eloisa se casó con Eulalio Sánchez Rivero, un publicista que trabajaba en agencias de la Ciudad de México. Un hombre educado, culto, de buenos modales. Un hombre que se convirtió en el padrastro de Alex, una figura importante en su vida,  según las biografías oficiales. un hombre que le enseñó a leer, que lo llevaba al cine, que  intentó ser lo más parecido a un padre que pudo, pero nunca fue el hombre que lo vio nacer,  nunca fue su padre y Alex lo sabía.

 Alex creció sabiendo que su verdadero padre estaba en Puebla  haciendo cosas importantes, siendo un héroe de guerra, siendo guardaespaldas de presidentes. Mientras él, el niño que estuvo en incubadora, el niño que casi muere al nacer, crecía en un departamento de la colonia del Valle sin él.

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