Posted in

Motorista de ônibus em Madri IGNORA uma mulher desesperada no último ponto da noite… na manhã seguinte, seu nome aparece em todos os jornais

Motorista de ônibus em Madri IGNORA uma mulher desesperada no último ponto da noite… na manhã seguinte, seu nome aparece em todos os jornais

La lluvia caía sobre Madrid con una violencia extraña aquella noche de noviembre. Las calles brillaban bajo las luces amarillas de los faroles y el viento golpeaba las ventanas del autobús de la línea 27 mientras Julián Ortega apretaba el volante con cansancio.

Había trabajado más de doce horas seguidas.

Tenía cuarenta y ocho años, ojeras profundas y una paciencia cada vez más corta. Desde hacía meses, sentía que el mundo entero le exigía demasiado. Su exesposa apenas le hablaba. Su hijo llevaba semanas sin responder mensajes. Y la empresa de transporte amenazaba constantemente con despedir conductores por cualquier error mínimo.

El reloj marcaba las 00:43.

Era el último recorrido de la noche.

Dentro del autobús apenas quedaban cuatro pasajeros.

Una pareja dormida al fondo.
Un estudiante escuchando música.
Y un anciano que observaba la lluvia en silencio.

Julián soltó un suspiro.

—Solo veinte minutos más… —murmuró.

La radio del vehículo soltó un ruido estático.

—Unidad 27, confirme llegada al último punto.

—Aquí unidad 27. Llegaré en diez minutos.

—Recibido.

Julián se acomodó el cuello de la chaqueta. Tenía ganas de llegar al depósito y volver a casa.

Aquella noche no quería problemas.

No quería retrasos.

No quería escuchar a nadie.

Cuando dobló la avenida de los Cipreses, vio algo a lo lejos.

Read More