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La CONEXIÓN SECRETA Entre El CHE GUEVARA y FIDEL CASTRO — Lo Que CUBA OCULTÓ DURANTE 60 AÑOS

 

Nadie podía imaginar que detrás de la imagen pública de hermandad revolucionaria entre Fidel Castro y Ernesto Che Guevara se escondía una relación mucho más compleja y conflictiva. Durante seis décadas, el gobierno cubano ha mantenido una narrativa oficial inquebrantable. Fidel y El Che eran camaradas perfectamente alineados ideológicamente y la partida del Che de Cuba en 1965 fue simplemente para extender la revolución a otros países.

 La verdad revelada ahora a través de documentos desclasificados y testimonios de testigos directos es mucho más turbulenta y reveladora. La imagen de perfecta camaradería entre Fidel y Elché fue una cuidadosa construcción política. Revela Roberto Sánchez, exmiembro del círculo cercano de Fidel Castro, que decidió romper su silencio después de décadas.

En realidad, desde 1963, sus visiones sobre el futuro de Cuba y la revolución comenzaron a divergir dramáticamente. Según Sánchez y varios documentos recientemente desclasificados, la relación entre los dos líderes revolucionarios pasó por tres fases distintas. La unidad inicial durante la guerrilla en Sierra Maestra 1956 a 1958.

La colaboración tensa durante los primeros años de la revolución, 1959 a 1962. Y finalmente un periodo de profundo desacuerdo ideológico y personal. 1963 a 1965 que culminaría con la salida del Che de Cuba. Lo que pocos saben es que Fidel y el Che tuvieron una discusión devastadora en febrero de 1965. Explica Sánchez.

 Fue a puerta cerrada en la oficina personal de Fidel. Solo estaban presentes ellos dos y Raúl Castro. Cuando el Che salió de esa reunión, su rostro estaba transformado. Un testigo que lo vio salir dijo que parecía un hombre que acababa de enterrar a un amigo. Esta discusión, borrada cuidadosamente de los registros históricos, habría sido el punto de quiebre definitivo en la relación entre los dos revolucionarios.

El desencadenante fue y fue el giro pragmático que Fidel estaba dando a la revolución, acercándose cada vez más a la Unión Soviética y adoptando modelos económicos que el Che consideraba revisionistas y contrarios al verdadero espíritu revolucionario. Che era un purista ideológico, explica la historiadora María Fernández, especialista en la revolución cubana.

Para él, la revolución no podía comprometerse con intereses geopolíticos. Fidel, en cambio, era ante todo un estratega pragmático. Entendía que Cuba no podía sobrevivir sin el apoyo soviético, especialmente frente al bloqueo estadounidense. Las diferencias ideológicas entre Fidel y el Che, cuidadosamente minimizadas en la historia oficial, fueron mucho más profundas de lo que se ha reconocido públicamente.

Documentos personales del Che mantenidos en secreto durante décadas y recientemente recuperados, revelan sus crecientes dudas sobre el rumbo que Fidel estaba dando a la revolución. En sus diarios personales, el Che escribió en diciembre de 1964, “La revolución está siendo secuestrada por intereses burocráticos.

Nos alejamos del pueblo para complacer a los nuevos amos del este. Fidel lo sabe, pero ha elegido el camino del compromiso, revela Jorge Castañeda, biógrafo del Cheque que tuvo acceso a estos documentos inéditos. Las críticas del Che se centraban principalmente en tres aspectos: la creciente burocratización del gobierno revolucionario, la adopción del modelo económico soviético que él consideraba ineficiente y corrupto, y el abandono del ideal de revolución permanente en favor de la consolidación del poder en

Cuba. El Che creía en una revolución continental, incluso mundial. explica Fernández. Para él, Cuba debía ser solo el primer paso de un movimiento revolucionario mucho más amplio. Fidel, especialmente después de la crisis de los misiles de 1962, comprendió que Cuba necesitaba estabilidad y supervivencia más que aventuras revolucionarias en otros países.

Esta divergencia se manifestó claramente durante el viaje del Che a la Unión Soviética en 1964. Mientras la delegación cubana, alineada con Fidel buscaba asegurar acuerdos comerciales favorables, el Che criticó abiertamente el revisionismo soviético y defendió el modelo chino de Mao Sedong, entonces en pleno conflicto sinosoviético.

El Che regresó de ese viaje profundamente desilusionado, cuenta Sánchez. me dijo, “Los soviéticos han traicionado la revolución, han creado una nueva clase burocrática y Fidel nos está llevando por el mismo camino.” Estas críticas expresadas inicialmente en círculos privados comenzaron a filtrarse a reuniones más amplias del gobierno cubano.

 Fidel, consciente del riesgo que representaba tener a un crítico tan carismático y respetado dentro de su propio gobierno, comenzó a aislar gradualmente al Che de las decisiones importantes. En las reuniones del Consejo de Ministros, el Che era cada vez más ignorado, revela Sánchez. Sus propuestas económicas alternativas eran descartadas sin discusión.

Fidel había decidido seguir el modelo soviético y cualquier crítica era vista como una amenaza a la unidad revolucionaria. Uno de los documentos más reveladores sobre la relación deteriorada entre Fidel y el Che es una carta que Guevara escribió a Fidel en marzo de 1965, apenas un mes antes de su misteriosa desaparición de la vida pública cubana.

Esta carta mantenida en secreto por décadas presenta un tono radicalmente diferente al de la famosa carta de despedida que Fidel leyó públicamente en octubre de ese año. La carta secreta de marzo es devastadora, explica Castañeda. Che escribe sin filtros, acusando directamente a Fidel de traicionar los principios revolucionarios, de crear un culto a la personalidad y de sacrificar el internacionalismo revolucionario por la supervivencia de su régimen.

Según fuentes cercanas a los archivos cubanos, esta carta original fue guardada en la caja fuerte personal de Fidel Castro y nunca se permitió su publicación. La famosa carta de despedida que conoce el mundo habría sido una versión cuidadosamente editada y suavizada. Comparando ambos documentos, es evidente que la carta pública fue redactada para ocultar la ruptura”, señala Fernández.

La carta original contiene párrafos enteros criticando el giro soviético de Cuba y la concentración de poder en manos de Fidel y Raúl. Todos esos pasajes fueron eliminados de la versión pública. Particularmente revelador es un párrafo de la carta original que dice, “Me voy porque mis convicciones revolucionarias ya no tienen cabida en Cuba.

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