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El DIARIO SECRETO de Tania la Guerrillera — Lo Que ESCRIBIÓ Sobre el Che 57 Años OCULTO

 

En ese momento nadie sabía que Tania la guerrillera había escrito en su diario secreto las palabras más peligrosas sobre Cheegevara, lo que ella confesó en esas páginas ocultas durante 57 años. Destruiría para siempre la imagen del revolucionario más famoso del mundo. Agosto de 1967. Selvas de Bolivia.

 Tania moría ahogada en el río Bado del yeso con 29 años. Su cuerpo fue encontrado días después, pero su diario desapareció. ¿Qué escribió sobre el Che? ¿Era realmente un amor prohibido o algo mucho más oscuro? Noviembre de 2024. La Habana, Cuba. Harry Villegas, conocido como Pombo, el último sobreviviente de la guerrilla boliviana del Che, se sienta frente a la cámara a sus 84 años.

Sus manos arrugadas sostienen un cuaderno de cuero gastado, manchado por el tiempo y la humedad. Durante 57 años había guardado este objeto en una caja fuerte. Ahora, sabiendo que le quedan pocos meses de vida, decidió revelarlo todo. Este es el diario de Tania. Y lo que está escrito aquí cambiará todo lo que creías saber.

 Para entender lo que Tania escribió, primero necesitas conocer quién era realmente esta mujer extraordinaria. Ja. Tamara Bunke Ber. Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1937. Sus padres eran comunistas alemanes que habían huído del nazismo. Desde niña, Tania creció rodeada de ideales revolucionarios, hablando alemán, español y ruso con fluidez.

 era brillante, hermosa y completamente comprometida con la causa. En 1961, con apenas 24 años, viajó a Cuba para unirse a la revolución. Fidel Castro quedó impresionado con esta joven europea que hablaba cinco idiomas y tenía entrenamiento en inteligencia. La enviaron a Alemania Oriental para recibir entrenamiento como agente de inteligencia.

Allí aprendió técnicas de espionaje, falsificación de documentos, manejo de armas y lo más importante, cómo vivir con una identidad falsa. Cuando regresó a Cuba en 1963, Tania ya no era la misma mujer. Se había convertido en una guerrillera profesional, lista para cualquier misión.

 Y fue entonces cuando conoció a Ernesto Cheegevara. El primer encuentro entre Tania y El Che ocurrió en marzo de 1963 en una reunión secreta en La Habana. Pombo estuvo presente aquella noche y recuerda cada detalle. Ernesto entró a la sala con su uniforme verde olivo. Tania estaba de pie junto a la ventana fumando. Cuando sus ojos se encontraron, algo cambió en el aire.

 Fue como electricidad. Cuenta pombo con voz quebrada. El Che necesitaba agentes para una operación secreta en Bolivia, alguien que pudiera infiltrarse en la sociedad boliviana, crear una identidad falsa y preparar el terreno para la guerrilla. Tania era perfecta para el trabajo. Hablaba español sin acento extranjero, era inteligente y valiente, pero había algo más.

 Desde ese primer momento, El Che sintió una conexión con esta mujer que nunca había experimentado antes. Durante los siguientes meses, el Che personalmente entrenó a Tania. Pasaban horas juntos discutiendo estrategia, política y filosofía. Pombo los veía con frecuencia. Ernesto la miraba de una manera diferente, no como miraba a otros guerrilleros.

 Había algo en sus ojos cuando hablaba con ella. En noviembre de 1964, Tania partió hacia Bolivia con una identidad completamente nueva. Ahora era Laura Gutiérrez Bauer, una antropóloga argentina alemana estudiando folklore boliviano. Se instaló en La Paz, alquiló un apartamento y comenzó a construir su tapadera.

 Trabajaba para una organización cultural, daba clases de guitarra y se relacionaba con la élite política boliviana. Nadie sospechaba que esta mujer culta y elegante era en realidad una guerrillera comunista preparando una revolución. Pero algo estaba sucediendo dentro de Tania que ella no había planeado. Extrañaba Alche, pensaba en él constantemente y en la soledad de su apartamento en La Paz comenzó a escribir un diario.

 Pombo abre el cuaderno con cuidado. Las páginas están amarillentas, algunas manchadas con barro seco. Esta primera entrada es de diciembre de 1964. Explica. La caligrafía de Tania es elegante pero apresurada. Pombolee en voz alta. Han pasado seis semanas desde que dejé Cuba. Cumplo mi misión perfectamente. Nadie sospecha.

Pero por las noches, cuando estoy sola, solo puedo pensar en él, en Ernesto, en sus ojos, en su voz. Esto no estaba en el plan. Durante dos años, de 1964 a 1966, Tania vivió esta doble vida en Bolivia. De día era Laura, la antropóloga respetable. De noche era Tania, la agente revolucionaria que enviaba informes codificados a Cuba.

 Estableció contactos con militares bolivianos, políticos y empresarios. Incluso tuvo un romance con un oficial del gobierno para obtener información. Todo era parte de la misión. Pero en su diario, Tania confesaba algo muy diferente. Pombo continúa leyendo. Marzo de 1965. Me acosté con el coronel González. esa noche fue necesario para la misión, pero mientras él dormía a mi lado, solo podía pensar en Ernesto.

 ¿Qué diría si supiera? ¿Me juzgaría o entendería que en esta guerra el cuerpo es solo otra arma? Las entradas se vuelven más intensas con el tiempo. Julio de 1965. Recibí un mensaje de la Habana. Ernesto pregunta por mi progreso. Tres líneas frías y profesionales, pero yo leí entre líneas mil veces buscando algo más, alguna señal de que él también piensa en mí como yo pienso en él. Soy una tonta.

Una revolucionaria no puede darse el lujo de amar. Todo cambió en noviembre de 1966, cuando Tania recibió la noticia. El Che estaba en Bolivia. Había llegado con un pequeño grupo de guerrilleros para iniciar el foco revolucionario. La misión de Tania era encontrarlo y unirse a la guerrilla.

 Después de dos años de soledad y engaños, finalmente volvería a verlo. Pombo recuerda el día en que Tania llegó al campamento guerrillero en Yancahu era enero de 1967. Llovía intensamente. De repente escuchamos pasos. Ernesto salió de su cabaña con el rifle en mano y allí estaba ella. empapada, con el barro hasta las rodillas, pero sonriendo.

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