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Jenni Rivera: La Mujer que fue Fuerte en la Dirección Equivocada… | Parte 1

En un género dominado por hombres, surgió una mujer que los superó a todos. Jenny Rivera, nacida en California, hija de inmigrantes mexicanos, quien inicialmente fue rechazada por la industria por no ser lo suficientemente delgada y bonita. Pero esta mujer que no encajaba llenó estadios, rompió récords y cambió lo que significa ser una estrella en el género de la banda.

 Pero detrás había una mujer cansada de pelear, madre de cinco hijos, que fue herida múltiples veces y que a pesar del éxito, nunca encontró paz. Su historia terminó demasiado pronto a los 43 años, sin realmente haberle dado tiempo de disfrutar lo que con tanto dolor había construido. Por lo que en este video repasaremos su vida,  las heridas que la forjaron y cómo, sin saberlo Jenny Rivera se convirtió en el espejo de toda una generación.

  y quédense hasta el final para saber sobre sus últimos días y todos los proyectos que dejó inconclusos. Pero antes de adentrarnos, quiero hablarles sobre Sour Shark VPN, quienes están colaborando conmigo para hacer lo posible, que hoy que nos estamos acercando al fin de año, muchas personas empiezan a planear sus vacaciones y sabías que con SShark VPN puedes encontrar hoteles y vuelos más baratos cambiando  tu ubicación de búsqueda y lo más importante, protege tu información cuando te encuentres navegando en redes Wi-Fi públicas

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 La reina de Long Beach fue la primera hija nacida en territorio estadounidense del matrimonio entre Rosamelia Saavedra y Pedro Rivera. Los dos mayores nacieron en Hermosillo, Sonora, México, pero Pedro emigró solo a los Estados Unidos en búsqueda de un futuro mejor. trabajó en el campo, reunió un poco de dinero para regresar por su familia y una vez que regresó a Sonora fue cuando Rosa salió embarazada de Jenny y como era un momento muy inoportuno, ya que estaban a punto de viajar toda la familia, Rosa decidió el no tener a esta bebé. Buscó por todos

los medios, intentó todos los remedios, pero nada funcionó. Desde ahí surge la característica de que Jenny es inquebrantable, la mujer que resiste, que aguanta el dolor. Una vez, ya que estaba más grande, se lo contó Rosa a Jenny y fue más demostración para ella de que venía a este mundo a luchar. De hecho, así se llama su libro autobiográfico, Inquebrantable, en el que me basé en gran parte para realizar este video.

 Hasta sus 12 años, Jenny fue la única mujer de una familia de puros hijos varones a quienes sus padres les encargaron que tenían que protegerla porque era la reina de la casa. que nada podía pasarle y como sus hermanos no sabían cómo cuidarla, solo la enseñaron a defenderse. Le dijeron que tenía que ser aguerrida y no dejarse de nadie.

 En su infancia hubo muchas carencias, no les alcanzaba el dinero y en muchas ocasiones los corrían de los lugares en los que rentaban, por lo que vivieron en muchas zonas alrededor de Los Ángeles. Pero el señor Rivera llegó con una mentalidad de triunfo a los Estados Unidos que iba a escalar hasta lo más alto a base de puro trabajo, por lo que en esa casa nunca se descansaba.

 Fuera fin de semana o día festivo, todos tenían que levantarse temprano para trabajar. Su padre hacía muchos oficios para poder ganar dinero. Su madre, además de encargarse de la casa y de los hijos, también vendía a Bon o Topperware para tener un ingreso extra. Y los fines de semana se iban a los tianguis o swap mes, donde los hijos ponían puestos de cassettes de música regional mexicana en diferentes lugares del tianguis y poder maximizar las ventas.

 Además, la familia seguía creciendo. Vino Guadalupe Rivera, mejor conocido como Lupillo, en 1972, Juan en 1978 y Rossy en el 81. El único pasatiempo que tenía el señor Rivera era la música. Era un apasionado de la música ranchera y superfan de Vicente Fernández, Ramón Ayala, Pedro Infante, entre otros. Y también le gustaba cantarla.

 Hasta participaba en concursos de cantos regionales y quería que sus hijos igual formaran parte. En esa casa solo se escuchaba ese tipo de música, porque también a su madre le gustaban Rocío Durka, Lola Beltrán, Chayito Valdés y les prohibían a sus hijos el escuchar la música o la televisión en inglés. El sueño del señor Rivera era que la música se convirtiera en un negocio familiar, que sus hijos fueran cantantes y él poder tener su propia disquera.

 Pero en este punto, finales de la década de los 70s, inicio de los 80s, todavía estaba muy lejos de que algo así sucediera. Con mucho esfuerzo pudieron comprar su primera casa en Long Beach, pero aunque era un gran avance, la zona no era precisamente la más familiar. Estaban rodeados de pandillas, de segregación racial, de ambientes peligrosos donde predominaba el machismo y la necesidad económica seguía muy presente.

 En la escuela, Jenny se dio cuenta que los chicos siempre se querían pasar de listos con las chicas y las que no se defendían terminaban siendo víctimas de ellos, por lo que ella no se iba a dejar de nadie. Siempre se metía en problemas por peleas físicas, tanto con hombres como con mujeres. Una vez llegó tan lejos que a sus 14 años la expulsaron de la secundaria.

 por golpear a un chico negro que le tocó el trasero. Su padre y sus hermanos estaban orgullosísimos de ella, pero su madre era completamente diferente. A ella no le gustaba que Jenny se comportara de esta forma. Ella quería que fuera una chica delicada y femenina, que se enfocara en los estudios para obtener el título de abogada, doctora, profesora.

Eso era lo que ella definía como el sueño americano. No le gustaba esa idea que le metía a su padre de que ella tenía talento para la música, que era solo perder el tiempo. Como ven, sus padres querían caminos completamente diferentes para ella y Jenny estaba en medio buscando complacer a ambos que si a su madre le entregaba las mejores calificaciones, era la mejor estudiante de la escuela.

 Ella se llama a sí misma una ner de biblioteca que siempre leía y estaba estudiando, pero también quería ser feliz a su padre y lo acompañaba tanto a sus clases como a sus concursos de canto. Y en una ocasión, cuando Jenny tenía 11 años, su padre la convenció de que participara en su primer concurso. Ella consideró que ya estaba lista, subió al escenario, tomó el micrófono, pero quedó congelada.

 Se le olvidó la letra de la canción y la invadieron los nervios que salió corriendo de ese lugar. Su padre estaba supermolesto. Fue de las veces que más recuerda que le gritó y la humilló. Jenny con ese carácter tan orgulloso, le dijo que nunca más iba a volver a cantar, que sí iba a salir adelante, pero no por el lado de la música.

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