de Ángela cuando se entere de que su hermana mayor, la que siempre fue su guía, resulta que no es hija de su papá. El drama familiar está a otro nivel, mis señoras, porque aquí no solo se rompe un matrimonio, se rompe la imagen de una familia que nos vendieron como la más unida de México.
¿Será que Pepe siempre lo supo y lo aceptó por un favor que le debía a su hermano? ¿O será que fue una orden directa de don Antonio Aguilar para no dejar a un nieto volando sin el sello de la casa? Los silencios de Anelis Álvarez son los que más dicen, porque ella sabe perfectamente cómo se dieron las cosas.
En esos meses donde el romance con Antonio Jor se cortó de tajo para que Pepe entrara al quite, se dice que hubo una llamada grabada donde se escucha a Pepe tratando de comprar el silencio de los zacatecanos que andan de lengua larga, pero como dice el dicho, pueblo chico, infierno grande y a estas alturas ya no hay dinero que alcance para tapar el sol con un dedo.
Lo que no cuadra es, ¿por qué ahora? ¿Por qué después de tanto tiempo Anelis decidió que ya no podía más? ¿Será que el éxito de Majo la hizo despertar? ¿O será que el peso de la mentira se volvió tan insoportable que prefería perderlo todo antes que seguir fingiendo en las fotos de Instagram? La intriga es total, porque mientras unos dicen que esto es puro invento, otros aseguran que los papeles del abogado ya están en la mesa y que Pepe tiene las horas contadas para dar una explicación que convenza alguien y alguien, porque a nosotros, los que
conocemos de qué lado más la iguana, ya no nos hace tontos con sus videítos de perros y caballos. ¿Saben qué es lo que más me duele de todo este relajo? Ver cómo el ego de un hombre puede más que el amor por su familia. Porque en lugar de abrazar a Anne Lis y decirle, “Hija, pase lo que pase, yo te amo.
” Pepe se puso a la defensiva a cuidar su prestigio y su billetera como si la colan identidad de una persona fuera algo que se puede negociar en un contrato de Sony Music. Pero Anelis ya le demostró que tiene la misma sangre terca de los Aguilar y que si tiene que quemar el rancho entero para ver la verdad entre las cenizas, lo va a hacer sin que le tiemble la mano.
La historia de ese romance de hace 30 años es de esas que te ponen la piel de gallina. Un amor apasionado entre Antonio Junior y Anelis Álvarez que terminó en tragedia familiar porque no encajaba en los planes de grandeza de los abuelos. Dicen que Antonio Junior siempre quiso reconocerla, que lloró noches enteras pidiéndole a su papá que lo dejara ser el padre de su hija, pero que la mano dura de don Antonio no se lo permitió nunca.
Qué fuerte, de veras, vivir una vida que no es la tuya por una orden de arriba. Y ahora, 30 años después, el destino les cobra la factura con intereses, poniéndolos a todos en el ojo del huracán y demostrando que no hay secreto que dure 100 años ni familia que lo aguante. Lo que se viene es el verdadero terremoto porque se rumorea que hay una carta que doña Flor dejó antes de morir donde pedía perdón por este engaño.
Y si esa carta llega a manos de Anel, el escándalo va a ser de proporciones bíblicas. ¿Se imaginan el papelito de la abuela confirmando todo? Ahí sí que Pepe no va a tener a dónde correr ni cómo esconderse tras su sombrero de charro. La neta es que esto apenas está empezando, mis reinas. Y el aire en Zacatecas ya huele a que se va a soltar el aguacero más gordo de la historia de la farándula mexicana.
Y es que miren mis reinas, si creen que el ambiente ya estaba pesado, no se imaginan el olor a azufre que se respira en los pasillos de ese rancho, ahora que los abogados empezaron a desfilar como si fuera pasarela de moda. Pero en lugar de tacones, traen portafolios llenos de amenazas y cláusulas de confidencialidad que Pepe quiere que todos firmen a punta de pistola.
metafóricamente hablando, claro, porque la neta lo que Pepe no entiende es que el respeto no se compra con una firma y mucho menos el silencio de una mujer que ya se dio cuenta de que su vida ha sido un teatro donde el director le robó hasta la identidad. Se dice y se dice fuerte en las cantinas de los alrededores que Antonio Junior ya no puede ni ver a su hermano a los ojos porque cada vez que lo hace ve al hombre que le arrebató la oportunidad de cargar a su hija en la pila del bautismo, al hombre que le dio su apellido a cambio
de un silencio que hoy le está quemando las entrañas. ¿Ustedes se imaginan lo que es vivir 30 años siendo el tío que le trae regalos a la niña mientras por dentro te estás muriendo por gritarle que tiene tus ojos y tu misma sangre terca? Es una tortura que ni al peor enemigo se le desea. Pero en la familia Aguilar las apariencias valen más que la paz mental.
O al menos eso era lo que creían los viejos. Porque esta nueva generación ya no está para andar cargando con muertitos en el closet. La intriga se pone más sabrosa cuando te enteras de que Annelis, la chamaca, no se quedó cruzada de brazos esperando a que su papá le diera permiso de investigar. La niña sacó el colmillo de los Aguilar y se fue a buscar a los extrabajadores del rancho, a esos que Pepe corrió hace años con una patada y un cheque en blanco para que se olvidaran de lo que vieron en aquellas noches de Bohemia donde Antonio Jor y
Anelis Álvarez se perdían entre las sombras de las caballerizas. Ay, mis señoras, si esas paredes hablaran, no solo gritarían, contarían historias de un amor apasionado que fue cortado de tajo por una orden que venía de lo más alto de la pirámide familiar. Dicen que don Antonio Aguilar, en su afán de proteger la pureza de la marca, decidió que Pepe era el que tenía la imagen de hombre estable para criar a la criatura, mientras que a Junior lo mandaron al rincón de los olvidados como si fuera un error que se pudiera borrar con una goma
de borrar de las de la escuela, pero la verdad es como el agua, siempre encuentra una rendija por donde filtrarse. Y ahora que Anelis ya tiene los nombres de los testigos y hasta la dirección del laboratorio donde Junior se hizo su prueba de ADN por su cuenta, a Pepe se le está acabando el 20 y el color de la cara se le está poniendo más pálido que una tortilla de harina.

Lo que a mí no me cuadra, y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, es porque la mamá de Anel sigue ahí impávida, como si el mundo no se estuviera derrumbando a sus pies. ¿Será que ella también fue víctima de este pacto? O será que ella fue la que movió los hilos para quedarse con el hermano que sí tenía futuro en los escenarios.
La duda nos carcome en el alma, mis reinas, porque en este juego de espejos nadie es quien dice ser y todos tienen una razón oculta para habero callado tanto tiempo. Majo Aguilar, que de tonta no tiene un pelo, ya empezó a subir indirectas en sus ta redes poniendo canciones que hablan de hermanas perdidas y de verdades que liberan.
Y cada vez que lo hace, el ojo de Pepe empieza a brincar de una manera que ya parece código morse pidiendo auxilio. El escándalo es de tales proporciones que se rumorea que hasta las marcas que patrocinan a la familia están pidiendo explicaciones porque nadie quiere estar pegado a una dinastía que se construyó sobre el robo de una paternidad y la mentira más grande de la historia de la farándula mexicana.
Annelis ya no contesta los mensajes de Pepe. Se dice que se salió del rancho y se fue a refugiar a una casa secreta que le prestó su tío Junior, que ahí es donde están esperando el sobre definitivo, el que va a decir que el 99.9% de su sangre pertenece al hombre que siempre la miró con amor de padre, pero tuvo que callar por un trato de sangre.
¿Se imaginan el madrazo mediático cuando ese papelito se filtre a la prensa? Pepe no va a tener hoyo donde meterse y su imagen de pachá de la música regional va a quedar como un triste recuerdo de lo que pasa cuando el ego te nubla el juicio. La tensión es tan continua que hasta los mariachis que graban con ellos dicen que el ambiente en el estudio es de funeral con Pepe gritándole a todo el mundo y Junior sentado en un rincón con la mirada perdida y una botella de tequila que parece ser su única amiga en este desmadre. ¿Y qué me dicen de Ángela
consentida, que ahora resulta que podría no ser la hermana menor, sino la sobrina de la que siempre creyó que era su igual? El choque de egos va a ser peor que un choque de trenes en plena vía. Porque si algo le sobra y hastado a estas chamacas es orgullo. Y descubrir que su árbol genealógico está más enredado que una sopa de fideos va a ser el fin de la paz en ese rancho.
La neta es que Pepe está desesperado. Cuentan que ya le ofreció una suma millonaria a la Junior para que se fuera del país y se llevara el secreto a la tumba. Pero Junior por primera vez en su vida le dijo que no, que su dignidad no tiene precio y que el amor de su hija vale más que todos los ranchos de Zacatecas juntos.
Eso es tener pantalones, mis señoras. Pero Pepe no se va a quedar de brazos cruzados. Él es un tiburón en estos mares y ya está preparando una campaña de desprestigio contra su propio hermán probio hermano, diciendo que está loco, que tiene problemas de adicciones y que todo esto es un invento para sacarle dinero. Qué bajeza, de veras.
Usar la salud mental de tu sangre para tapar tus propias mentiras es caer muy bajo, pero en la guerra y en el chisme todo se vale y Pepe está dispuesto a todo con tal de no perder su corona. Mientras tanto, Anelis sigue firme. Dicen que ya se hizo la prueba ella también y que solo falta cruzar los datos para que el mundo sepa quién es su verdadero progenitor.
Las preguntas retóricas nos llueven. ¿Vale la pena destruir una familia por una verdad que ya todos sospechaban? Es más importante el apellido que la identidad de una persona. ¿Hasta dónde llegará Pepe para silenciar el llanto de un padre que fue borrado de la historia? La sensación permanente de que hay algo más detrás, algo mucho más oscuro que tiene que ver con la herencia de don Antonio es lo que nos mantiene con el Jesús en la boca, porque se dice que en el testamento del abuelo había una cláusula que decía que solo los hijos legítimos de Pepe
recibirían la parte más gorda del pastel. Y si Anelis no es su hija, pum, se queda sin un solo peso de esa fortuna. ¿Será por eso que Pepe luchó tanto por mantener la farsa? ¿Fue por amor o fue por el cochino dinero? La intriga es una telaraña que nos atrapa a todos y cada vez que pensamos que ya lo sabemos todo, sale un nuevo detalle, como esa carta de doña Flor que dicen que está guardada en una caja fuerte en Suiza y que contiene la confesión final de la matriarca sobre el verdadero origen de su nieta favorita. El aire en
Zacatecas está que quema, mis reinas. Y el at el imum escándalo apenas está calentando motores para lo que viene, porque cuando la verdad explote no va a quedar piedra sobre piedra en el imperio de los Aguilar. Y es que miren mis reinas, si creen que el ambiente ya estaba pesado, no se imaginan el olor a zorra.
azufre que se respira en los pasillos de ese rancho, ahora que los abogados empezaron a desfilar como si fuera pasarela de moda, pero en lugar de tacones traen portafolios llenos de amenazas y cláusulas de confidencialidad que Pepe quiere que todos firmen a punta de billetazos. Porque la neta lo que el patriarca no entiende es que el respeto no se compra con una firma y mucho menos el silencio de una mujer que ya se dio cuenta de que su vida así ha sido un guion de telenovela barata donde el director le robó hasta la identidad desde el primer pañal. Se dice y se dice
fuerte en las cantinas de los alrededores de Zacatecas que Antonio Junior ya no puede ni ver a su hermano a los ojos porque cada vez que lo hace ve al hombre que le arrebató la oportunidad de cargar a su hija en la pila del bautismo. Al hombre que le prestó su apellido a cambio de un silencio que hoy le está quemando las entrañas como si se hubiera tomado 1 lro de tequila corriente sin botana.
¿Ustedes se imaginan lo que es vivir 30 años siendo el tío buena onda que le trae regalos a la niña mientras por dentro te estás muriendo por gritarle que tiene tus mismos ojos y esa misma sangre terca que no sabe rendirse? Es una tortura que ni al peor enemigo se le desea. Pero en la familia Aguilar las apariencias siempre valieron más que la paz mental.
O al menos eso era lo que creían los viejos. Porque esta nueva generación ya no está para andar cargando con muertitos en el closet, ni para andar pidiendo permiso para saber quién esas son. La intriga se pone más sabrosa cuando te enteras de que Anelis, la chamaca, no se quedó cruzada de brazos esperando a que su papá le diera permiso de investigar.
La niña sacó la malicia de los Aguilar y se fue a buscar a los extrabajadores del rancho, a esos que Pepe corrió hace años con una patada y un cheque en blanco para que se olvidaran de lo que vieron en aquellas noches de Bohemia, donde Antonio Junior y Anelis Madre se perdían entre las sombras de las caballerizas, mientras el patrón andaba de gira presumiendo sus caballos.
Ay, mis señoras, si esas paredes de adobe hablaran, no solo gritarían, contarían historias de un amor apasionado que fue cortado de tajo por una orden que venía de lo más alto de la pirámide familiar. Porque dicen que don Antonio, en su afán de proteger la pureza de la marca, decidió que Pepe era el que tenía la imagen de hombre estable para criar a la criatura, mientras que a Junior lo mandaron al rincón de los olvidados como si fuera un error que se pudiera borrar con una goma de la escuela.
Pero la verdad es como el agua de los pozos, siempre encuentra una rendija por donde filtrarse. Y ahora que Anelis ya tiene los nombres de los testigos y hasta la dirección del laboratorio donde Junior se hizo su propia prueba a escondidas, a Pepe se le está acabando el 20 y el color de la cara se le está poniendo más pálido que una tortilla de harina recién salida del comal.
Lo que a mí no me cuadra, y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, es por qué la mamá de Anel sigue ahí como si nada pasara, aguantando los desplantes de un Pepe que ahora la mira con sospecha cada vez que ella agarra el teléfono. ¿Será que ella también fue víctima de este pacto? ¿O será que ella fue la que movió los hilos para quedarse con el hermano que sí tenía futuro en los escenarios y más billetes en la cartera? La duda nos carcome el alma, mis reinas, porque en este juego de espejos nadie es quien dice ser y todos tienen una razón oculta

para haber callado tanto tiempo. Y mientras tanto, Majo Aguilar ya empezó a subir indirectas en sus redes con canciones que hablan de hermanas perdidas y de verdades que te hacen libre y cada vez que lo hace, el ojo de Pepe empieza a brincar de una manera que ya parece código morse pidiendo auxilio antes de que el barco se hunda por completo.
El escándalo es de tales proporciones que se rumorea que hasta las marcas que patrocinan las giras están pidiendo cuentas porque nadie quiere estar pegado a una dinastía que se construyó sobre el robo de una paternidad y la mentira más grande que se ha contado en el regional mexicano. Anelis ya no contesta las llamadas de Pepe.
Se dice que se salió del rancho con lo puesto y se fue a refugiar a una casa de seguridad que le consiguió su tío Junior y que ahí es donde están esperando el sobre definitivo, ese papelito que va a decir que el 99.9% de su sangre pertenece al hombre, que siempre la miró con amor de padre, pero tuvo que callar por un trato de sangre que ya no vale ni el papel en que lo escribieron.
¿Se imaginan el madrazo mediático cuando ese papelito se filtre? Pepe no va a tener hoyo donde meterse y su imagen de pachá de la música va a quedar como un triste recuerdo de lo que pasa cuando el ego te nubla el juicio y te crees dueño de la vida de los demás. La atención es tan continua que hasta los mariachis que graban con ellos dicen que el ambiente en el estudio es de funeral.
con Pepe gritándole a todo el mundo y Junior sentado en un rincón con la mirada perdida y una botella que parece ser su única amiga en este desmadre que él mismo ayudó a crear con su silencio. ¿Y qué me dicen de Ángela consentida, que ahora resulta que podría no ser la hermana menor, sino la sobrina de la que siempre creyó que era su igual? El choque de egos va a ser peor que un choque de trenes en plena vía, porque si algo le sobra, esta está a estas chamacas, es orgullo.
Y descubrir que su árbol genealógico está más enredado que una sopa de fideos va a ser el fin de la paz en ese rancho. La neta es que Pepe está desesperado. cuentan que ya le ofreció una suma millonaria a Junior para que se fuera del país y se llevara el secreto a la tumba. Pero Junior, por primera vez en su vida le dijo que no, que su dignidad no tiene precio y que el amor de su hija vale más que todos los ranchos de Zacatecas juntos.
Eso es tener pantalones, mis señoras. Pero Pepe no se va quedar de brazos cruzados. Él es un tiburón en estos mares y ya está preparando una campaña de desprestigio contra su propio hermano para para hacerlo pasar por loco. Pero la verdad tiene alas y el vuelo nadie se lo quita. No me lo van a creer, mis chulas, pero el aire en ese refugio secreto se podía cortar con un cortauñas de lo denso que estaba cuando el famoso sobre blanco, más frío que un muerto en la morgue, aterrizó finalmente sobre la mesa de madera vieja.
Olvídense de lo que han escuchado antes, porque aquí la cosa cambió de color en un parpadeo y lo que les voy a soltar ahorita es veneno puro directo a la a la yugular de la soberbia. Anelis estaba ahí con los ojos hinchados de tanto buscar una verdad que le habían negado desde que dio su primer berrido. Y a su lado, Antonio Jor ya no era el hombre sumiso que bajaba la cabeza ante el hermano mayor.
Ahora tenía esa mirada de tigre acorralado, que sabe que por fin tiene los pelos de la burra en la mano. ¿Ustedes creen que Pepe se quedó de brazos cruzados mientras el mundo se le venía abajo? Para nada, mis reinas. Dicen que el patrón mandó a sus propios perros de casa digitales a tratar de tumbar los servidores del laboratorio para que el resultado no se filtrara, pero lo que no contaba es que la tecnología no tiene lealtades y que cuando una verdad tiene hambre se come cualquier muro de fuego que le pongan enfrente. El sobre se abrió con un ruido
que a ellos le sonó a balazo. Y el papelito, ese bendito papelito que vale más que todos los Gramy que adornan la sala de Pepe, no dejó lugar a dudas. El 99.9% de coincidencia gritaba el nombre de Antonio Junior como el verdadero autor de esa obra maestra llamada Anelis SAS. En ese momento, el pacto de sangre de los viejos se hizo añicos y el silencio de 30 años explotó, dejando a todos sordos por el impacto emocional.
Pero espérense que lo bueno apenas empieza, porque en cuanto Anelis leyó su verdadero destino, agarró el teléfono y le marcó a Pepe, no para pedirle perdón, sino para decirle que le fuera mandando sus cosas en cajas de huevo, porque a ese rancho no volvía ni por el cambio. La reacción de Pepe fue de antología. Cuentan las malas lenguas de la cocina que el grito que pegó se escuchó hasta el otro lado de la sierra y que estrelló su celular contra el piso de mármol de un solo madrazo.
Ya no era el charro galán de las entrevistas, era un hombre herido en su punto más débil, su control absoluto. Mientras tanto, en las redes sociales, el ambiente se puso color de hormiga porque alguien que alguien y no me pregunten quién, pero yo sospecho de una prima muy rebelde que tiene el colmillo muy aún. Largo.
Soltó una foto del sobre apenas sellado con un pie de foto que decía: “La sangre siempre encuentra su cauce.” ¿Se imaginan la que se armó? Los fans de la dinastía empezaron a sacar teorías locas, pero la verdad es más sucia de lo que cualquiera de nosotros pudiera inventar en una noche de copas. Se dice que Anelis madre, al verse descubierta y ver que su hija ya tenía la prueba en la mano, decidió soltar la sopa de una vez por todas y le confesó a una de sus hermanas que ella siempre estuvo enamorada de Junior, pero que Pepe la compró con
promesas de fama y una vida de reina que terminó siendo una jaula de oro con los barrotes muy oxidados. La intriga se vuelve una telaraña cuando te enteras de que Pepe, al ver que ya no podía tapar el sol con un dedo, intentó aplicar una jugada maestra de relaciones públicas, diciendo que él siempre supo la verdad y que lo hizo por generosidad para salvar el honor de su hermano descarriado.
Qué poca abuela, de veras. Tratar de quedar como el santo de la película cuando en realidad fue el carcelero de una paternidad ajena es tener la cara más dura que un bloque de cemento. Pero el pueblo no es tonto, mis señoras. Y los comentarios en las fotos de la familia Aguilar se volvieron un campo de batalla donde a Pepe ya no lo bajaban de mentiroso y manipulador.
Lo que a mí me tiene con el alma en un hilo es qué va a pasar con la herencia. Porque ahora que legalmente Anel puede reclamar su lugar como hija de Junior, las cuentas bancarias de la familia van a sufrir un terremoto de escala 10. Dicen que Pepe ya bloqueó todas las cuentas de la muchacha dejándola en la calle según él.
Pero lo que no sabe es que Junior ha estado ahorrando sus centavitos de las las regalías por años y tiene un fondo secreto que le permite darle a su hija la vida que se merece sin tener que lamerle las botas al hermano mayor. La atención es tan continua que se dice que ya hubo un encuentro cara a cara entre los dos hermanos en un restaurante privado de la Ciudad de México y que casi se van a las manos.
Si no es porque los guardaespaldas intervinieron antes de que volaran los sombreros. Junior le gritó a Pepe que se acabaron los tiempos de ser el tapete de la familia y que si quería guerra, guerra iba a tener, pero que esta vez la verdad iba a ser el arma que lo iba a destruir. ¿Ustedes creen que Pepe sea capaz de inventar un escándalo peor para desviar la atención de este drama? Los rumores dicen que ya están buscando fotos comprometedoras de Junior de hace 20 años para hacerla la hacerlo quedar mal ante la opinión pública, pero el tiro les puede salir
por la culata porque la gente ya se hartó de las mentiras de los Aguilar. Majo Aguilar, por su parte, se ha vuelto la sombra de Anelis y Junior, dándoles todo su apoyo y demostrando que en esa familia los que tienen talento de verdad son los que menos necesitan fingir. La sensación de que alguien no está diciendo toda la verdad todavía flota en el aire porque se dice que hay un segundo sobre, uno que tiene que ver con Ángela y que podría ser el clavo final en el ataú de la reputación de Pepe.
¿Será que Ángela también es parte de este enredo genético o ella sí es la original del patrón? Las preguntas retóricas no paran y el suspenso nos tiene a todas pegadas a la pantalla, esperando ver quién va a ser el primero en soltar el comunicado oficial que rompa en el internet. La neta es que este chisme tiene más capas que una cebolla y cada una que quitamos nos hace llorar de la risa o del coraje.
Porque ver cómo se desmorona un imperio por culpa de un ego tan grande como el rancho es una lección que todos deberíamos aprender. ¿Se imaginan a Anel cambiando su nombre artístico y quitándose el apellido Aguilar para ponerse el de Junior nada más? Sería el gol. Ah, sí, el golpe de gracia, la declaración de independencia que Pepe no soportaría.
ni con un galón de mezcal encima. El aire en Zacatecas sigue ardiendo y el guándalo apenas está en la fase de despegue porque lo que viene es una batalla legal que va a durar años y que nos va a dar material para platicar por décadas en el mercado. Y es que la neta, mis reinas, el silencio que quedó en ese rancho después de que Anelis azotara la puerta con el resultado del ADN en la mano es de esos que te ponen los pelos de punta.
Porque no fue un silencio de paz, sino de esa guerra fría que deja cicatrices que no se borran ni con todo el maquillaje caro del mundo. Pepe se quedó ahí solo con su orgullo herido y ese par de lentes oscuros que ya no le sirven para esconder que su imperio se le está deshaciendo entre los dedos como si fuera arena de playa.
Mientras que Junior por primera vez en 30 años pudo dormir con la conciencia tranquila, sabiendo que ya no tiene que fingir ser el tío buena onda, cuando en realidad es el padre que siempre debió ser y al que le robaron el derecho de existir. La neta es que esto no se acaba aquí porque las leyes de los hombres son una cosa, pero las leyes de la sangre son otras y esas no perdonan.
Y lo que se viene es el pleito legal por el apellido y la herencia que va a dejar a más de uno con el ojo cuadrado y la cartera más vacía que una cantina en lunes por la mañana. Las cámaras se apagaron para el público, pero los cuchicheos en Zacatecas siguen más vivos que nunca. Y mientras Anelis empieza una nueva vida lejos de las sombras fixiante de su papi Pepe, el mundo entero se pregunta si algún día volveremos a ver a los Aguilar dándose un abrazo que no sea por contrato, o si esta es la estocada final para la dinastía que se creía intocable. El
destino ya soltó las cartas y a Pepe le tocó la de la soledad. Porque cuando construyes tu casa sobre mentiras y pactos de silencio, tarde o temprano el viento de la verdad te la tira y te deja la intemperie con todo y tu sombrero de charro de miles de dólares. La moneda está en el aire, mis señoras, y nosotros nos quedamos aquí con el Jesús en la boca y la sensación permanente de que la verdadera historia, la más cochina y la más real, apenas está por escribirse en los juzgados, donde el apellido Aguilar va a dejar de ser una marca de lujo para
convertirse en un expediente de traiciones que nadie, pero nadie va a poder olvidar jamás, porque el fuego que prendió Anelis ya no lo apaga ni todo el agua de la sierra. M.